domingo, 29 de marzo de 2009

Mal reinado de Manasés


2 Reyes 21 -

CAPÍTULO 21
Versículos 1-9. Mal reinado de Manasés. 10-18. La acusación profética contra Judá.

Vv. 1-9.Los jóvenes por lo general desean llegar a ser sus propios amos, y tener temprana posesión de riquezas y poder. Pero eso, en gran medida, arruina su consuelo futuro y causa daño a los demás. Mucho más feliz es que la gente joven esté bajo el cuidado de padres o tutores hasta que la edad les dé experiencia y discreción. Aunque tales jóvenes tienen menos libertades, después estarán agradecidos. Manasés hizo mucho mal ante los ojos del Señor, como si tuviera el propósito de provocarlo a ira; hizo más mal que las naciones que el Señor había destruido. Manasés anduvo de mal en peor hasta que fue llevado cautivo a Babilonia. La gente estaba dispuesta a cumplir sus deseos, para obtener su favor y porque era conveniente para las inclinaciones depravadas de ellos. En cuanto a la reforma de grandes cuerpos, las mayorías simplemente son servidores temporales, y caen ante la tentación.

Vv. 10-18.Aquí está la sentencia sobre Judá y Jerusalén. Las palabras que se usan representan a la ciudad vacía y completamente desolada, pero no por ello destruida, sino limpiada para guardarla como morada futura de los judíos: abandonada, pero no finalmente y sólo en cuanto a los privilegios externos, pues los creyentes individuales fueron preservados de ese castigo. El Señor expulsará a todo profesante que le deshonre con sus crímenes, pero nunca abandonará su causa en la tierra.
En el libro de las Crónicas leemos que Manasés se arrepintió y Dios lo aceptó; de esa manera, podríamos aprender a no desesperar de la recuperación de los más grandes pecadores. Pero que nadie se atreva a seguir pecando por suponer que puede arrepentirse y reformarse cuando le plazca. Hay unos pocos casos de la conversión de pecadores notorios, para que nadie se desespere, y son pocos para que nadie presuma.

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