viernes, 6 de marzo de 2009

El medico amado

Jesucristo comparte todos tus sentimientos, porque ha pasado por ellos (Isaías 53:3-5) El ha entrado en cada uno de nuestros terrores y sentimientos de angustia que tu y yo hemos experimentado en nuestros momentos peores de rechazo y abandono. El tomo sobre si toda la gama de nuestros sentimientos. Y llevo el sentimiento de nuestras debilidades, para que no tuviéramos que llevarlos solos.
Hoy puede ser el primer día de tu vida, una amistad nueva has encontrado y solo hay un obstáculo. ¡Tu mismo-misma! Tu puedes volar mas alto en tu vida, y ¡ni siquiera la noche podrá molestarte!, porque Jesucristo dijo: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi aunque este muerto, vivirá (Juan 11:25).
Nadie diga. Bien estoy, sin añadir. Hoy por hoy
Nadie puede asegurar que va a vivir un instante más a partir del momento en que lo dice. Si tú no crees en Dios, Él si que cree en tí.

Un famoso cirujano dijo, que el 90% de las personas a quienes él había operado, hubieran podido curarse si hubieran tenido actitudes morales y espirituales correctas hacia la vida. Ya que eran en su mayor parte funcionales antes de convertirse en orgánicas. Tienen su origen primordial no en el cuerpo, sino en la mente del paciente, son las enfermedades del alma.
Son muchas más las gentes que están enfermas porque no tienen felicidad, que las que son desgraciadas porque están enfermas. El hombre está tratando de vivir sin Dios y no puede.

Los psicólogos y los médicos están afirmando que los grandes enemigos de la personalidad humana son el resentimiento, el temor, el egoísmo y el sentido de culpa. Estas cuatro cosas están destruyendo la vida humana. Jesús, por el contrario, siempre enfatizó cuatro cosas capaces de oponérseles: el amor, la fe, el altruismo y la rectitud moral para con Dios y para con los demás. El desarrollo de la fe, aleja el temor y devuelve la salud, una fe, de confianza y esperanza para el futuro, y lo más importante de todo, se verifican cambios importantes en la personalidad, ¿Cuál es el remedio? Sacad a la superficie todos vuestros temores y ansiedades y encaradlos franca y abiertamente. Luego apartad la vista de ellos y volveos hacia la cruz y decíos a vosotros mismos: Si lo peor que sucedió (la cruz), puede convertirse en lo mejor que puede acontecer (mi salvación), entonces nunca volveré a tener miedo de nada. No permitas que las dificultades y problemas de mañana ocupen las horas de hoy (Mateo 6:34). “El corazón feliz obra como la medicina”, pero un corazón sólo puede ser feliz cuando se eleva por encima de sí mismo y sobre sus problemas, cambiando la base de su vida; en vez de ser su propia voluntad, ser la voluntad de Dios. Y entonces la vida tendrá una razón, un significado, un propósito y una causa. (Mateo 10:39). Cuando te libras de tu culpa, eliminas tus dolencias por la gracia perdonadora de Dios.
“Recuerda esto y te sentirás mejor” dijo un medico a un paciente que abandonaba su consultorio – “recuerda que Dios es amor”. El paciente se volvió y dijo al doctor estas palabras llenas de ansiedad: “Pruébeme eso doctor, y yo saldré de aquí no solamente hecho un hombre mejor, sino un hombre sano”. El paciente tenía razón. Jesús sabia que no podía haber salud física sin salud interior, por eso dijo al paralítico: “Tus pecados te son perdonados" porque la enfermedad de su cuerpo tenia sus raíces en la enfermedad central de su alma; y no podía tener salud hasta que el perdón echara fuera el veneno interior de su culpa (Lucas 5:23-25). La fe es algo en lo que uno cree lo suficientemente como para actuar sobre ello y vivir por ello. El hombre necesita una causa que pueda reunir el más pequeño significado de la vida y dé sentido al todo; a la cual podamos darnos a nosotros mismos sin temor o duda de su existencia final y de su valor final; una causa que, aunque abarca el todo de la vida, me envía a ponerla en práctica en los pequeños detalles del vivir ordinario; una causa ante la cual todas las otras causas se desvanecen: Es Jesucristo. El hombre necesita algo que le dé unidad a la vida, propósito, significado, dirección y totalidad. Necesita un cambio fundamental y básico llamado CONVERSIÓN.




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