domingo, 31 de octubre de 2021

Prácticas del mundo

 


Prácticas del mundo

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” Romanos 12:2

Por estas fechas, alrededor del mundo, las personas tienden a participar en algunas prácticas adoptadas de otras culturas, desconociendo que este tipo de cosas tienen trasfondos espirituales muy profundos y que no están de acuerdo con la voluntad de Dios.

Se celebra, entre otras cosas, el día de todos los santos o también llamado el día de los muertos, donde se acostumbra a orar por las almas de las personas fallecidas y también orarles a ellas realizando alguna petición especial; cosas que no se deben hacer, puesto que en el momento en que una persona muere, como dice Eclesiastés 12:7, su cuerpo regresa a la tierra de donde era y su espíritu vuelve a Dios quien fue el que lo dio; y es Dios quien determina, de acuerdo a la fe en Jesús, de cada persona, si ésta pasa a vida o condenación eterna, como dice Juan 3:16-18, así que las oraciones por ellos no tienen valor ni fundamento.

Tampoco es correcto hacer peticiones a personas fallecidas, pensando en que pueden hacer algo por nosotros acá en la tierra. En primer lugar, Dios dice que no debemos consultar a los muertos (Deuteronomio 18:11) y Jesús, en Lucas 16:19-31, cuenta la historia de Lázaro y un hombre rico que habían fallecido; Lázaro estaba en el seno de Abraham y el hombre rico en el infierno, por lo que el hombre rico pide a Abraham que envíe a Lázaro a que le testifique a sus hermanos para que no vayan a sufrir el tormento que él estaba pasando, a lo que Abraham le responde que si ellos no atienden a la Palabra de Dios, tampoco creerán aunque alguno se levantara de los muertos; lo que quiere decir que el espíritu de una persona fallecida no puede rondar la tierra, a menos que Dios lo resucite. Los que sí existen y andan rondando la tierra son los ángeles caídos y los demonios que se pueden hacer pasar por difuntos conocidos, ya que se disfrazan como ángeles de luz (2 Corintios 11:14-15), así que hay que tener mucho cuidado de no estar tratando con demonios.

Debemos ser personas maduras espiritualmente que no nos dejemos engañar por prácticas del mundo, que parecen piadosas y buenas, pero realmente son demoníacas y peligrosas. La Biblia siempre nos mostrará la voluntad de Dios y nos enseñará la verdad que trae paz a nuestro corazón.    Oración.

«Padre, que lo común del mundo y mi falta de conocimiento no me lleven a hacer cosas que para los demás son normales, pero que realmente perjudican mi vida espiritual; sé que tu voluntad es buena, agradable y perfecta, así que te pido que cada día me hagas más sabio y obediente para decidir siempre hacer lo correcto, lo que a ti te agrada y lo que a mí me edifica, en el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 30 de octubre de 2021

Ser los pies del paralítico, parte 2

 

Ser los pies del paralítico, parte 2


“¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: ¿Levántate, toma tu lecho y anda? Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.” Marcos 2:9-11

Tenemos una misión muy importante y hermosa que nos ha sido dada por Dios para que la cumplamos en la tierra, y es la de salvar vidas; rescatar de la muerte espiritual a todas aquellas personas que aún están bajo la autoridad de satanás y que por ende son paralíticos espirituales, incapaces de ir hasta Jesús, quien es el que los puede levantar y sanar.

No debemos dudar, la única solución efectiva y definitiva a cualquier dificultad en la vida de una persona es conocer a Jesucristo. Nuestro Dios tiene la capacidad de restaurar, perdonar, salvar, sanar, cambiar, proveer, animar y mucho más. No importa si es la persona más adinerada, si no tiene a Jesús en su vida está pobre; no interesa que sea el que más capacidad intelectual tenga, si no conoce a Jesús no es verdaderamente sabio. Tampoco nos debemos fijar si es el que menos recursos tiene, con que tenga a Jesús en su corazón lo tiene todo y el Señor se encargará de proveerle para lo demás.

Lo que sí podemos variar, según cada persona y situación, son las estrategias para llevar a cabo nuestra misión; para esto, es igual de importante que le pidamos la dirección y revelación a Dios. Hay algunas generales y básicas que podemos aplicar, la primera es el amor, que todo lo que hagamos sea con amor porque, aun si vendiéramos todo lo que tenemos y lo diéramos a los pobres, si no lo hacemos con amor de nada sirve (1 Corintios 16:14, 1 Corintios 13:3); orar es otra manera poderosa de llevar a alguien hasta Jesucristo, pues estamos intercediendo por ella delante de Dios y el Señor hará conforme a su buena voluntad (Santiago 5:16); también podemos invitar a estas personas a la congregación, donde con la ayuda de nuestros hermanos les predicaremos el evangelio de salvación, oraremos por ellas y les mostraremos el gran amor de Dios en la comunión del Espíritu Santo (Hechos 2:42).

Ser los pies de los paralíticos es necesario y posible en el amor de Dios, el poder del Espíritu y la comunión con nuestros hermanos.   Oración.

«Padre, que el amor que ha sido derramado en mi corazón, por medio de tu Santo Espíritu, pueda ponerlo en acción en las personas que aún no te conocen; te pido sabiduría, inteligencia y dirección para saber cómo, cuándo y a qué persona quieres atraer a ti a través de mí, que todo sea en el poder de tu Espíritu y de acuerdo a tu voluntad, gracias. En el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 29 de octubre de 2021

Ser los pies del paralítico, parte 1

 


Ser los pies del paralítico, parte 1

“Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.” Marcos 2:3-5

Paralíticos espirituales conocemos por montón; personas que por su pecado y su ceguera espiritual les es imposible acercarse a Jesús. Pero ¿cuál es nuestra actitud y nuestra reacción al verlos así? ¿a qué estamos llamados cuando conocemos a alguien en este estado?

Al igual que las cuatro personas que relata el pasaje bíblico de hoy, que llevaron al paralítico hasta Jesús y de las cuales no se dice la clase de relación que había entre ellos, es decir, si eran familiares, amigos, conocidos o desconocidos, nuestra actitud al ver a cualquier persona en esa condición debe ser conmovernos, incomodarnos, esforzarnos, buscar ayuda y hacer todo lo necesario para que sea posible que estas personas lleguen hasta el Señor y tengan un encuentro personal con Él.

Hay personas que están en esa búsqueda e intención de cambiar sus vidas, de hacer las cosas correctamente porque están cansados de la esclavitud del pecado y de las consecuencias de sus errores, pero el estado en el que se encuentran no se los permite, pues están paralíticos espiritualmente; entonces, es en ese momento, cuando los que estamos sanos, que conocemos al médico que los puede sanar y el camino para llegar hasta Él, debemos actuar.

Recordemos el momento en que nosotros estábamos paralíticos y llegó alguien con todo el amor y la misericordia a levantarnos y llevarnos hasta Dios, es decir, nos compartió el evangelio de salvación, nos predicó la gracia de nuestro Señor Jesucristo y nos mostró el gran amor de Dios, el cual nos sanó y nos restauró. Así que, ahora lo mínimo que nosotros debemos hacer es ser los pies de los que no pueden caminar, cargarlos y llevarlos hasta Dios, como un día nos cargaron a nosotros.    Oración.

«Dios, gracias porque has enviado personas que me han ayudado cuando he pasado por desiertos, en los cuales me he alejado de ti; han sido ellas tus cuerdas de amor con las que me has traído de nuevo hasta tus brazos. Permíteme no ser indiferente a las necesidades de los demás y en especial las de aquellas personas que, por su parálisis espiritual, no pueden venir hasta ti; que sea tu amor y el poder de tu Espíritu, a través de mí, el que los lleve a tener un encuentro personal contigo, en el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 28 de octubre de 2021

Escuchando y predicando

 

Escuchando y predicando con diligencia


Señor, cuántas veces me he preocupado y afanado por cosas pasajeras que no tienen mucha importancia, descuidando aquello que realmente es importante; pido que perdones mi falta de sensatez y que me ayudes a cada día entender que, si te pongo en primer lugar a ti, tú te encargas de ayudarme en todo lo demás. Gracias por tu Palabra y por las personas que has dispuesto para que la prediquen. En Cristo Jesús, Amén.

¿Será que en este tiempo sucede lo mismo que en la época de Jesús?, cada vez que escuchamos que en la iglesia hay predicación de la Palabra ¿acudimos de inmediato?

Los versículos de hoy nos relatan que el Señor Jesús había entrado a su ciudad y una vez que la gente escuchó la noticia, la casa donde Él se encontraba predicando la Palabra se llenó completamente, de tal manera que ni por la puerta se podía entrar.

La predicación del evangelio de Jesucristo es el medio que Dios escogió para la salvación de los creyentes (1 Corintios 1:21) y nosotros, teniendo tantas personas a nuestro lado que necesitan de esta palabra de vida, no nos afanamos por aprenderla con diligencia y excelencia para estar preparados y predicarla en cualquier momento. Recordemos que Dios nos ha dado el ministerio de la reconciliación, así que es nuestra misión predicar en todo tiempo como si Dios rogara por medio de nosotros a cada incrédulo: “reconcíliate con Dios”, como dice 2 Corintios 5:20 “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.”

El llamado de Dios hoy, para nosotros, es que seamos diligentes y no perezosos en aquello que requiere diligencia; que no nos suceda lo que le pasó a Marta, la cual por estar preocupada por las muchas cosas que había que hacer, descuidó la mejor parte, lo más importante, escuchar la predicación de Jesús. Debemos cada día disponernos voluntariamente y con alegría a aprender la Palabra de Dios para estar capacitados y luego poder predicarla; podemos tener muchas actividades por hacer, pero, como dijo nuestro Señor, solo una es necesaria.   Oración.

«Señor, cuántas veces me he preocupado y afanado por cosas pasajeras que no tienen mucha importancia, descuidando aquello que realmente es importante; pido que perdones mi falta de sensatez y que me ayudes a cada día entender que, si te pongo en primer lugar a ti, tú te encargas de ayudarme en todo lo demás. Gracias por tu Palabra y por las personas que has dispuesto para que la prediquen. En Cristo Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 27 de octubre de 2021

Llamando la atención

 


Llamando la atención

“echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” 1 Pedro 5:7

¿Qué tan frecuente es nuestra búsqueda de Dios cuando necesitamos ser escuchados y recibir una palabra de ánimo?

Tenemos la costumbre de que cada vez que queremos que alguien nos escuche hacemos y decimos muchas cosas, tratando de llamar la atención de una persona, pero pasa que en muchas ocasiones somos ignorados porque cada uno está concentrado en sus propios conflictos.

Es muy curioso ver cómo a veces somos tan complicados, pues sufrimos porque nadie nos presta el cuidado que necesitamos, pero a la vez, ponemos en lista de espera a Dios, quien cada día está haciendo todo por llamar nuestra atención y decirnos “ven a mí, porque yo tengo cuidado de ti”. Tenemos a Dios disponible para nosotros todos los días y en todo momento, pero insistimos en buscar a alguien que está ocupado todo el tiempo.

Sabemos que el Señor en su iglesia ha puesto personas con aptitudes, capacidades y sabiduría para ayudar y aconsejar a otros; pero, entonces la manera correcta de acudir a ellas cuando estemos pasando por momentos difíciles y necesitemos la ayuda y el consejo de alguien más, es primero buscar a Dios, depositar sobre Él todas nuestras ansiedades, problemas y tristezas, confiando en que Él nos enviará o nos indicará la persona con la cual podemos hablar.

Nunca nuestra fe y esperanza debe estar puesta en las personas sino en Dios, quien obra a través de ellas; por eso es importante que siempre lo busquemos primero a Él, teniendo la certeza de que Él se encargará de indicarnos el momento, medio y lugar en el que nos debemos contactar con alguien más, así todo será bajo su voluntad y dirección, lo cual hará que todo obre para nuestra bendición.    Oración.

«Padre, eres poderoso y bueno, puedes estar en todo lugar al mismo tiempo y siempre tienes la voluntad de escuchar y ayudar a quien va a ti con fe; por eso te pido que me ayudes a entender que en toda situación mi primera opción debes ser tú, buscar tu rostro y contarte todo. Gracias porque sé que nunca voy a ti en vano, pues siempre en tu tiempo y conforme a tu voluntad me responderás, gracias en el nombre de Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 26 de octubre de 2021

Yugo fácil y carga ligera

 


Yugo fácil y carga ligera

“porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.” Mateo 11:30

Estar unidos al Señor es lo más fácil que nos corresponde hacer y trabajar para Él es la carga más ligera que podemos tener. Pero ¿Por qué a veces estamos tan frustrados y estresados con este yugo y con esta carga? Básicamente por dos principales razones; la primera, porque queremos ser independientes para elegir el camino, y la segunda, porque insistimos en cargar individualmente con los trabajos. Pero lo correcto es que, si estamos unidos al Señor, debemos seguir el camino que Él nos indique y, si estamos trabajando en su obra, tenemos que aceptar la ayuda del Espíritu Santo.

Su Palabra dice en Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Debemos reconocer nuestra dependencia del Señor para todo lo que realicemos, entender que nuestro yugo es con Él, porque si intentamos separarnos y tomar caminos diferentes nada podremos hacer. Como dice Filipenses 4:13, todo lo podemos, pero en Cristo que nos fortalece.

Los Apóstoles ningún trabajo realizaron hasta que no vino sobre ellos el Espíritu Santo, fue la orden del Señor, Él les dijo en Lucas 24:49 “He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.” Lo mismo sucede con nosotros, es imposible obrar en nuestras fuerzas porque es Dios, por medio de su Espíritu, quien nos da el poder, la dirección, sabiduría, gozo y ánimo para ser sus testigos hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).

Entonces, es verdaderamente importante que nos tomemos un momento para reconsiderar si verdaderamente estamos llevando el yugo y la carga del Señor de la manera correcta, es decir, con su dirección y en su poder.   Oración.

«Padre, me has hecho uno con Cristo, me has dado tu Espíritu y me has concedido dones y talentos, es decir, que tengo todo para llevar mucho fruto y vivir en completo gozo y agradecimiento; así que, te alabo por este privilegio y te pido que cada día me permitas vivir más por tu gracia y en el poder de tu Espíritu, en Cristo Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 25 de octubre de 2021

Sabiduría e inteligencia, parte 2

 


Sabiduría e inteligencia, parte 2

“más para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.” 1 Corintios 1:24

Temer a Dios, que es reverenciarlo, respetarlo y obedecerlo aborreciendo el mal, junto con el conocimiento suyo, que es recibir y guardar su Palabra, dice la Biblia que es obtener la sabiduría y la inteligencia (Proverbios 9:10); resultado de este temor y conocimiento de Dios es hallar la vida, como dice Proverbios 8:35 “Porque el que me halle, hallará la vida, y alcanzará el favor de Jehová.” El favor o la gracia del Señor es Jesucristo mismo (Juan 1:17). Entonces, podemos concluir que alcanzar este favor y hallar la inteligencia y sabiduría que viene de Dios, es conocer a Jesús pues, como lo dice el versículo de hoy, Cristo es sabiduría de Dios y es en Él “en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento” (Colosenses 2:3).

Así que alguien verdaderamente sabio e inteligente conoce a Jesús y lo reconoce como su Señor y Salvador. Fruto de esto es reflejar las virtudes que a Él lo caracterizan, esas mismas que vienen de la sabiduría de lo alto como dice Santiago 3:17 “Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.”

Entonces, si decimos que somos sabios y entendidos debemos demostrarlo a través de una conducta semejante a la de Cristo, llena de amor, misericordia y humildad; y también por medio de acciones realizadas con la mansedumbre que identifica a la sabiduría (Santiago 3:13).   Oración.

«Dios todopoderoso y eterno, conocerte a ti y a tu Hijo, a quien enviaste, es hallar la sabiduría y la vida; vida en abundancia y vida eterna. Gracias por ese don inmerecido y por tu infinita misericordia. Ahora Señor, te pido me ayudes a reflejar esa gracia que es Cristo mismo en mi vida, a través de mi buena conducta y la humildad de mi corazón, en el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 24 de octubre de 2021

Sabiduría e inteligencia, parte 1

 

Sabiduría e inteligencia, parte 1


“Hijo mío, si recibieres mis palabras, y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oído a la sabiduría; si inclinares tu corazón a la prudencia, si clamares a la inteligencia, y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios. Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” Proverbios 2:1-6

El concepto de sabiduría e inteligencia es algo que muchas personas a través de la historia han tratado de definir, pero lo cierto, real y confiable es lo que enseña Dios acerca de estos dos términos. Proverbios 9:10 dice» El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.» Entonces, ahora la pregunta es ¿Cómo tenemos temor de Dios y cómo podemos conocer al Santísimo?

La respuesta nos la da el pasaje Bíblico de hoy en Proverbios 2, dice que recibiendo sus palabras y guardando sus mandamientos entenderemos el temor de Dios y hallaremos el conocimiento del Señor. Adicional a esto, Proverbios 8:13 nos dice que el temor del Señor es aborrecer el mal; es decir que, el atender la Palabra de Dios con diligencia, buscarla como a la plata y escudriñarla como a tesoros, es el secreto para aborrecer el mal y hallar el conocimiento de Dios.

La sabiduría e inteligencia que proviene de Dios es la que realmente será para nuestra bendición, pues el Señor promete proveernos de sana sabiduría, ya que también está la sabiduría terrenal, animal y diabólica que guía a obras perversas (Santiago 3:15-16). La sabiduría que viene de lo alto es la que nos libra de todo mal camino y de hombres o mujeres que no nos convienen (Proverbios 2:11-14, 16-17). Además, dice su Palabra que largura de días, riquezas y honra están con aquel que halla la sabiduría y obtiene la inteligencia (Proverbios 3:13,16).

Obtener esta sabiduría e inteligencia, guiará nuestros pasos por caminos agradables y llenos de paz (Proverbios 3:17). Así que la exhortación para hoy es como dice Proverbios 4:7 «Sabiduría, ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.   Oración.

«Padre de la gloria, te alabo y te bendigo porque por tu gracia y por medio de tu Palabra me has permitido adquirir buena y verdadera sabiduría e inteligencia. Mi anhelo en este día es que me sigas permitiendo aborrecer el mal y conocerte cada vez más, pues quiero ser cada día más sabio e inteligente y que se hagan realidad en mi vida todas las bendiciones de temerte y conocerte, en el nombre de Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 22 de octubre de 2021

Crecimiento espiritual

 

Crecimiento espiritual

“Porque somos hechura suya,


creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:10

Cuando fuimos rescatados de la esclavitud del pecado por la misericordia de Dios, la obra del Hijo y nuestra fe en Él, dice la Escritura que fuimos creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó desde antes para que nosotros viviéramos en ellas; obras que antes no podíamos hacer porque estábamos bajo la autoridad del maligno, pero ahora, con Cristo en nuestro corazón y con el sello de su Espíritu en nosotros, tenemos toda la capacidad y sobre todo el amor para realizarlas.

Así que, es nuestro deber como hijos de Dios y nuevas personas en Cristo, mostrar en las acciones de nuestro diario vivir lo que el Padre derramó en nuestro corazón, su amor (Romanos 5:5); pues es a esto a lo que nos referimos cuando hablamos de crecimiento o madurez espiritual, que no seamos como niños sin conocimiento que se enamoran de las vanas cosas del mundo, de sus reinos, su riqueza o su poder (1 Juan 2:15-17); que tampoco se refleje en nosotros esas malas obras o actitudes que caracterizan a personas carnales o niños en Cristo, como lo dice el Apóstol Pablo en 1 Corintios 3:1,3 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo”, “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

Por el contrario, debemos procurar que nuestro fruto sea el del Espíritu: el amor, el gozo, la paz y demás virtudes nombradas en Gálatas 5:22-23 y en Efesios 5:9. Que nuestro mayor anhelo y éxito personal sea el de llegar a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, que nuestro carácter sea como lo aprendemos de Él, un varón perfecto, y que junto a nuestros hermanos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios (Efesios 4:13).  Oración inicial

«Padre, infinitas gracias te damos por tu gran misericordia y amor en Cristo, alabamos las abundantes riquezas de tu gloria y te reconocemos como nuestro Dios y Salvador. Te pedimos que aquello tan grande que realizaste por nosotros lo podamos reflejar en nuestro carácter y en nuestras obras día a día; nuestra oración en el nombre de Jesús es que nos sigas guiando y sosteniendo con tu gracia, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 21 de octubre de 2021

Amor al dinero

 


Amor al dinero

“Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme. Oyendo el joven esta palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: De cierto os digo, que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” Mateo 19:21-24

El amor al dinero es un sentimiento de confianza desbordado por las posesiones materiales, que imposibilita a una persona para servir verdaderamente a Dios, puesto que confían más en ellas que en Dios. Y esto es lo que le sucedió al joven rico cuando el Señor le pidió vender todo lo que tenía, darlo a los pobres y seguirlo a Él; su reacción inmediata fue entristecerse y no creer o confiar en lo que Jesús le decía. Es sorprendente ver la increíble y maravillosa promesa del Señor para él, pues le dijo “Tendrás tesoro en el cielo”, pero el amor de este joven por sus riquezas le imposibilitó servir a Dios y entender aquello tan grande que el Señor le estaba prometiendo.

Lo mismo sucede hoy en día, la vanagloria de tener riquezas y el amor a ellas no nos permite servir a Dios a través de estas, puesto que nos impide tres cosas:

En primer lugar, amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y mente, como lo dice su gran mandamiento en Mateo 22:37-38.

Segundo, reconocerlo como nuestro Dios proveedor, ya que de Él son y provienen las riquezas, la gloria, la fuerza y el poder (1 Crónicas 29:12).

Tercero, dar con generosidad y alegría, porque para esto el Señor nos ha enriquecido (2 Corintios 9:11).

Por esto es que el Señor nos quiere recordar su exhortación con respecto a este tema, dice su Palabra en 1 Timoteo 6:17 “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.   Oración.

«Padre, que la abundancia de tus bendiciones no produzca en mí vanagloria, altivez y amor a ellas; te pido por la gracia de Jesucristo que guardes mi corazón y me permitas en todo tiempo reconocerte como mi Dios proveedor, que me enriquece en todo para disfrutar y compartir. Gracias Señor por tu amor y generosidad, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 20 de octubre de 2021

Reedificados en Cristo

 

Reedificados en Cristo


“edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” Efesios 2:20

“en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” Efesios 2:22

Cuando nosotros recibimos al Señor Jesús en nuestro corazón, dice su Palabra, que todo el que ahora está en Él es una nueva criatura, lo viejo pasó y todo es hecho nuevo (2 Corintios 5:17). Esto implica que, a partir de ese momento, Dios inicia en nosotros un proceso de sobre edificación o reconstrucción, donde tendrá que derribar, quitar y cambiar muchas cosas, puesto que lo que hasta ahora nosotros habíamos construido en nuestra vida no estaba fundado sobre Cristo, quien es nuestra base estable, nuestra roca.

Aquello que definitivamente Dios tendrá que quitar, es todo lo que Él no plantó, esas cosas que no están de acuerdo con su voluntad y que quizá por ignorancia las sembraron nuestros padres, familiares, maestros, amigos y en general todo el sistema de este mundo. Nuestro Padre derribará pensamientos, hábitos, actitudes, costumbres y cosas que quizá nos acompañan desde nuestra niñez, pero que desafortunadamente dañan nuestra vida espiritual. Y también es fundamental que el Señor cambie a algunas personas o lugares que nos rodean, quizá el trabajo, la ciudad, el oficio y todo ambiente que no permite que en nosotros se produzca buen fruto. Pero, para que esto suceda, es necesario que en nosotros haya buena disposición y el deseo ferviente de que el Señor cambie nuestro corazón.

Es cierto y normal que este proceso nos produzca temor, porque es doloroso y complejo, pero debemos tener la plena certeza de que será para nuestra bendición, porque seremos como pámpanos limpios que, arraigados en nuestra vid, Jesucristo, llevaremos mucho fruto para Dios (Juan 15:2).   Oración.

«Padre, por tu gracia en Cristo, has hecho de mí una nueva persona, que quieres que viva de acuerdo con lo que tú dices y eres; para esto sé que es necesario que muchas cosas de mí sean quitadas, desarraigadas, derrumbadas y cambiadas. Así que, como el Dios bondadoso y misericordioso que eres, te pido que lo hagas, que me tomes en tus manos y me reedifiques conforme a tu verdad y voluntad, en Cristo Jesús, Amén.     Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 19 de octubre de 2021

Edificar sobre la arena

 

Edificar sobre la arena


“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, ¿y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que, al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa.” Lucas 6:46-49

Edificar sobre la arena, como lo explica el Señor Jesús en el pasaje bíblico de hoy, es construir nuestra vida sin obedecer su Palabra, consecuencia de esto es edificar sobre lo que nosotros pensamos que está bien o lo que nos agrada, en base a nuestras costumbres o un carácter falto de amor al prójimo y también sobre lo que las demás personas dicen.

Cuando nosotros hacemos esto definitivamente nuestra vida va a estar frecuentemente en muchos altos y bajos, será inestable y no tendremos paz, puesto que el hombre no puede ver más allá de lo físico, no sabe lo que sucederá en el futuro, no tiene nada bajo control y la verdad es que en esencia no conocemos nuestro corazón (Jeremías 17:9-10).

Ejemplo de esto, es cuando ponemos nuestra confianza o dependemos estrictamente del dinero o las riquezas, va a pasar que el día que no las tengamos, que se minimicen o que se pierdan, nuestra vida no tendrá sentido, sentiremos que todo se acaba y que estamos arruinados. Lo mismo sucede cuando nuestra estabilidad emocional depende de la expresión de afecto de otra persona o de su compañía, sucederá que cuando ésta, sin razón alguna y porque así lo quiso, se aleje y nos deje, sentiremos que estamos vacíos, que no vale la pena vivir y hasta haremos lo mismo con otras personas a causa de nuestro dolor.

Definitivamente, como lo dice la escritura claramente, edificar sobre la arena es asegurar que cuando en nuestra vida vengan ríos, vientos y lluvias, es decir, problemas, dificultades o tiempos de prueba, no resistiremos y caeremos. Así que, nuestra más sensata y sabia decisión es estar atentos todo el tiempo a lo que nos dice nuestro Señor por medio de Su Palabra, para ponerla en práctica, ya que esta aumenta nuestra fe en Dios y nos da principios para cada situación (Romanos 10:17, 2 Timoteo 3:16).    Oración.

«Poderoso Dios, eres tan misericordioso que por amor, enviaste a tu Hijo para darnos salvación y revelarnos tu carácter; conocemos por medio de lo que Él nos enseñó y lo que está escrito cuán bueno y justo eres Tú. Por lo que te pedimos que abras nuestros oídos espirituales para siempre escucharte y poner en práctica lo que nos mandas, sabemos que en todo tiempo será para nuestro bienestar y tu gloria, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 18 de octubre de 2021

Edificando sobre la roca

 

Edificando sobre la roca


“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.” Mateo 7:24-27

Muchas veces hemos escuchado o leído la porción Bíblica de hoy y pensamos en lo importante que sería que algún amigo o familiar la escuchara para que la aplicara en su vida; pero, si le prestamos atención a la primera frase, Jesús dice “cualquiera, pues, que me oye estas palabras” y en este momento quien la está escuchando eres tú. Entonces, es importante evaluar de manera personal y sincera el estado en el que estás, si quizá estás siendo insensato o verdaderamente estás siendo prudente.

El hombre prudente es el hombre responsable y consciente de que la única manera en la que su casa, es decir su vida, no se pueda derrumbar es edificándola sobre la roca, que es nuestro Señor Jesucristo. En cambio, el hombre insensato es la persona irresponsable que sabe que al edificar sobre la arena llegarán lluvias, ríos y vientos, esta se arruinará, no resistirá y caerá.

Cuando nosotros decimos que estamos edificando sobre la roca, quiere decir que cada decisión que tomamos en las áreas de nuestra vida, está fundada sobre los principios y mandamientos de la Palabra del Señor; que estamos siguiendo sus instrucciones y estamos siendo obedientes en todo. Pero, si por el contrario, sucede que cada paso que damos para alcanzar alguna meta, ya sea familiar, laboral, personal, social o eclesiástica, está fundada sobre lo que nos aconsejan nuestros amigos o lo que nos dicta el corazón, quiere decir que lamentablemente estamos edificando sobre la arena.

La clave es que confiemos en Dios, Él tiene pensamientos más altos que los nuestros, y dice su Palabra en Jeremías 29:11 “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Así que, creamos en Dios y edifiquemos sobre la roca.   Oración.

«Poderoso Dios, te confieso que en ocasiones me da temor tomar algunas decisiones, porque pienso en las circunstancias externas y en lo que dicen los demás, te pido total perdón por mi insensatez y desconfianza a ti; te doy gracias por tu infinita misericordia y fidelidad, y te pido por la gracia de mi Señor Jesucristo, que guíes mi camino e intervengas en cada ámbito de mi vida con tu soberanía perfecta, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 17 de octubre de 2021

Tiempo para alimentarse

 

Tiempo para alimentarse


“y todos comieron el mismo alimento espiritual, y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo.” 1 Corintios 10:3-4

Generalmente, como individuos tradicionales, tenemos un horario planeado para alimentar nuestro cuerpo y es de gran vitalidad, porque renueva nuestras fuerzas y nos da energía para todas las actividades del día. Pero ¿será que sucede lo mismo con nuestro alimento espiritual?, ¿Seremos igual de constantes y ordenados para saciarnos espiritualmente?

Tan necesario y vital como nuestro alimento físico es nuestro alimento espiritual, el cual consta del banquete de su Palabra, donde podemos tomar promesas que animan y alimentan nuestro espíritu cada día. Dice la Palabra de Dios que cada mañana es renovada su misericordia (Lamentaciones 3:22-24), es decir, que cada día que abrimos nuestros ojos y levantamos nuestra cabeza es por el gran amor de Dios, es un milagro. Pero muchas veces nos levantamos con tanta hambre física que hace que pospongamos u olvidemos nuestra necesidad espiritual. Entonces, vienen las dificultades, los problemas, las pruebas, las tentaciones, y estamos débiles.

Debemos ser conscientes de la gran exposición maligna a la que nos enfrentamos día a día, que comienza desde hacernos olvidar de nuestro mayor suplemento espiritual, hasta hacernos pecar por nuestra debilidad (1 Pedro 5:8).

Así que, como nos enseñó nuestro Señor con su ejemplo, si sabemos que tenemos muchas tareas en el día y que vamos a estar muy ocupados, lo mejor es que madruguemos un poco más para tener tiempo de alimentarnos espiritualmente y así salir bien fortalecidos a ese nuevo día. Recordemos que, así como Dios renueva cada mañana su misericordia, también es de su agrado que nosotros las anunciemos, como dice el Salmo 92:1-2 “Bueno es alabarte, oh Jehová, y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; Anunciar por la mañana tu misericordia, y tu fidelidad cada noche” Oración.

«Padre, que el alimento espiritual cada día me sea tan importante como lo es el sustento físico; gracias por permitirme tener a la mano tu Palabra y gracias por tu Espíritu que me la revela. Oro a ti para que en este día me fortalezcas y me sacies con toda palabra que sale de tu boca. En Cristo Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 16 de octubre de 2021

Resistiendo al maligno

 


Resistiendo al maligno

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7

Todos los días estamos expuestos a tentaciones que, con sus mentiras, nos pone el maligno; mentiras que escuchamos y vemos a través del mundo que no conoce ni obedece a Dios, pero es nuestra decisión dejarnos seducir al creer en cosas que van en contra de la voluntad de Dios.

Vemos en la Biblia cómo nuestro Señor Jesús fue tentado por satanás en el desierto, y algo de lo que nos podemos dar cuenta es la manera y la persistencia con la que Él lo enfrentó, porque no fueron una, ni dos, sino tres veces las que el diablo insistió para hacer pecar a Jesús, pero nuestro Señor resistió y lo contrarrestó con la Palabra de Dios, por lo que al tentador no le quedó otra opción sino salir, huir de Él (Mateo 4:1-11). Y es precisamente en lo que el Señor nos quiere insistir hoy, que aprendamos que, ante la tentación, debemos someternos a Dios, resistir al enemigo y veremos como él huirá de nosotros.

Someterse a Dios es poner por encima de mis pensamientos, emociones y sentimientos la verdad de Dios, llevar todo aquello que he visto y escuchado en la sociedad, a confrontarlo con la Palabra de Dios; someterse a Dios es aceptar su voluntad tal y como es, no poner excusas, no sacar fuera de contexto sus mandamientos y no darles menos importancia a algunos versículos; es decir, como dijo nuestro Maestro: Padre, que no se haga mi voluntad, sino la tuya (Lucas 22:42).

Entonces, cuando nos sometemos a Dios estamos resistiendo al enemigo y cuando este vea que estamos firmes e inamovibles en lo que Dios dice, no tendrá más camino que irse.   Oración.

«Padre Dios, me amas tanto que enviaste a tu Hijo para liberarme de la esclavitud del maligno y del pecado, y enviaste al Espíritu Santo para que me ayude y me guie a toda verdad; te pido que cada día me permitas fortalecer mi comunión contigo a través de Él, para estar en tu voluntad y no dejar que el enemigo me engañe con sus mentiras que me destruyen, me llevan a desobedecerte y a contristar a tu Espíritu, por la gracia de tu Hijo Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de octubre de 2021

El que haya esposa halla el bien

 


El que haya esposa halla el bien

“El que haya esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová.” Proverbios 18:22

El diseño original de Dios para todo hombre, a excepción de los que tienen el don de continencia, (1 Corintios 7:9), es que hallen esposa, que dejen a su padre y a su madre, se unan a su mujer y los dos sean una sola carne (Génesis 2:24), es decir, que se casen. El motivo por el cual es necesario que esto suceda es básicamente porque al hombre le hace falta alguien cuando está soltero; recordemos que Dios creó a la mujer de una costilla de Adán. Entonces, el hombre está por mucho tiempo buscando esa costilla que le hace falta, su mujer, su ayuda idónea, con la cual pueda compartir el resto de su vida.

Esa ayuda idónea no se encuentra en una persona del mismo sexo, pues varón y hembra los creó (Génesis 1:27-28); ni tampoco en un animal, porque antes de que Dios creara a la mujer le presentó a Adán todos los animales, pero dice su Palabra que no se halló ayuda idónea para él (Génesis 2:20).

El matrimonio diseñado por Dios es de gran bendición para una persona; encontrar la mujer o el marido que Dios ha creado para cada uno, es recibir el favor y la bondad del Señor.

Dice la Biblia en Eclesiastés 4:9-12 “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.” La unión entre un hombre y una mujer, bajo la dirección y bendición de Dios, es el mayor logro que puede alcanzar una persona y es algo que hoy en día es muy atacado en la sociedad, pero el amor de Dios y la comunión de la pareja con el Señor, hará que lo que Él una no lo separe el hombre.     Oración.

«Poderoso Dios, tu voluntad es buena, agradable y perfecta; sé que me has creado con un propósito y que has creado a la persona con la cual deseas que lo cumpla. Oro a ti pidiéndote dirección, revelación y amor para encontrarla, aceptarla, amarla y vivir con ella toda mi vida, cumpliendo tu voluntad y dando testimonio de tu gran benevolencia. En Cristo Jesús, Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 14 de octubre de 2021

La cruz de Cristo

 


La cruz de Cristo

“Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.” 1 Corintios 1:17

La forma correcta, sabia y poderosa para transmitir el evangelio de Salvación a otra persona es la cruz de Cristo.

Muchas veces fallamos en el intento de compartir de Cristo a otra persona, pues lo hacemos, pero parece que no sucede nada en ella, o quizá terminamos en contiendas y disensiones, y podemos pensar en la dureza de su corazón, pero ¿hemos reflexionado acerca de la manera en la que lo hemos hecho? Y es que en muchas ocasiones hemos creído ser los más sabios y doctos en la Biblia, olvidándonos de que no importa la gran cantidad de conocimiento intelectual que tengamos, sino que lo que realmente tiene poder, sabiduría y que causa impacto en alguien más, es predicar el mensaje de la cruz de Cristo con toda humildad, mansedumbre y reverencia.

Hemos sido llamados a predicar a Jesucristo crucificado, no a persuadir a las personas con palabras de humana sabiduría, sino por medio del Espíritu Santo que mora en cada creyente y que a la vez es quien convence al mundo de pecado, justicia y juicio (Juan 16:7-8).

Debemos entender que la fe de cada persona que cree no debe estar fundada en la excelencia de palabras o en la sabiduría de los hombres, sino en el poder y sabiduría de Dios que es Jesucristo (1 Corintios 1:24, 1 Corintios 2:5). Así que nuestra misión, más allá de aumentar el conocimiento intelectual en la Biblia, es crecer en humildad y sencillez para dar testimonio real y fiel de aquel que crucificado nos dio salvación.    Oración.

«Poderoso Dios, tu perfecto y sabio plan de salvación para la humanidad, puede parecer necio y loco a los que intentan entenderlo con su mente y su lógica, pero gracias sean dadas a ti, que, por tu Espíritu, nos las revelaste por medio de nuestra fe en Cristo, pues te reconocemos como nuestro Dios sabio y soberano, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 13 de octubre de 2021

El ayuno que Dios escogió

 

El ayuno que Dios escogió


“¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?” Isaías 58:6

El ayuno es un medio al cual podemos acudir cuando existen situaciones difíciles en nuestra vida y queramos humillar nuestra alma delante de Dios, o también cuando sencillamente deseemos pasar un tiempo de intimidad con Él. En el pasaje de hoy el Señor nos enseña algunos aspectos que se deben reflejar en nosotros, si decimos que estamos o hemos estado en ayuno y oración.

Nos habla de “desatar las ligaduras de impiedad”, lo cual significa que todo aquello que en nuestra vida esté ligado o unido a la impiedad, es decir, lo que no agrada a Dios, que no va conforme a la piedad ni a su Palabra, lo debemos romper; desligarnos de eso que nos separa de Dios.

Dice que debemos “soltar las cargas de opresión”; muchas veces nosotros por rebeldía y desobediencia andamos cargando con esa opresión que nos produce el pecado; el ayuno es la disposición de nuestro corazón para pedirle a Dios que nos de la fuerza para apartarnos del mal, buscar el arrepentimiento sincero y pedir la intervención divina.

Otro fruto de ayunar debe ser “dejar ir libres a los quebrantados”, es decir, perdonar. Cuando perdonamos a otra persona la estamos librando de ese quebranto que le produjo el habernos ofendido y, a la vez, le estamos dando la oportunidad de que cambie su mala conducta, permitiendo así que también se libere de la opresión del maligno.

Finalmente nos dice el versículo de hoy que el ayuno debe producir “que rompáis todo yugo”, básicamente significa que debemos romper toda práctica que en nuestra vida nos mantiene unidos al pecado; pedirle a Dios que por su Espíritu nos ayude a corregir el enojo, la ira, la amargura, malas palabras, gritería, envidia, celos y toda obra de la carne que rompe nuestra comunión con el Espíritu Santo.    Oración.

«Padre Santo, que por tu gracia y por tu Espíritu sea quitada de mí toda mala obra, toda práctica de pecado y todo aquello que no te agrade. Gracias te doy por los momentos en que me has permitido estar en ayuno y oración, siendo sensible a tu voz y dejándome guiar y enseñar por tu Palabra; has moldeado mi carácter con amor y misericordia y te pido en el nombre de Jesús que me sigas transformando, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 12 de octubre de 2021

Gracia y paz multiplicadas

 

Gracia y paz multiplicadas


“Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.” 2 Pedro 1:2

Cuando nosotros dedicamos tiempo para conocer a Dios, para aprender su Palabra y alimentar nuestro espíritu, dice la Escritura que, la gracia y la paz serán multiplicadas en nuestra vida; quiere decir que el favor inmerecido de Dios nos alcanzará en todo ámbito, en nuestro trabajo, estudio, familia, iglesia y todo aquello que conforme nuestro diario vivir; la bondad de Dios, de la cual no somos dignos, sobreabundará. La promesa de Dios para nosotros es que, si buscamos primeramente su reino y su justicia, de todo lo demás Él se encargará (Mateo 6:33).

Además de esto, cuando tenemos ese tiempo de intimidad con Dios, donde nos disponemos a crecer en el conocimiento de nuestro Señor Jesús, dice la Palabra que su paz, que sobrepasa todo entendimiento, gobernará nuestros pensamientos y nuestro corazón (Filipenses 4:6-7), pues estamos depositando nuestra confianza en Dios y estamos cambiando nuestros pensamientos por los suyos, guardando en nuestro corazón y llevando a la práctica los principios y mandamientos de Dios, los cuales son rectos y puros (Salmos 19:8).

Debemos tener la plena certeza que dedicar tiempo para estudiar la Palabra de Dios, asistir a una reunión en la iglesia, poner nuestros talentos al servicio del Señor y cualquier actividad que tenga que ver con el reino de Dios y el conocimiento de Jesucristo, no es tiempo infructuoso o perdido, todo lo contrario, es lo más enriquecedor e importante que podemos hacer por nosotros y por nuestros seres queridos. El proverbio dice “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia; Porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino.” (Proverbios 3:13-14).    Oración.

«Padre, es sorprendente experimentar la verdad de tu Palabra, pues no eres hombre para que mientas, ni hijo de hombre para que te arrepientas. Gracias te doy en este día por tus promesas cumplidas y tus bendiciones multiplicadas, has obrado poderosamente cuando me dispongo a aprender de ti y a obedecerte, gracias Señor por tu revelación. En Cristo Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 11 de octubre de 2021

Juntos en espíritu

 


Juntos en espíritu

“Porque, aunque estoy ausente en cuerpo, no obstante, en espíritu estoy con vosotros, gozándome y mirando vuestro buen orden y la firmeza de vuestra fe en Cristo.” Colosenses 2:5

Ha sido un tiempo muy largo y difícil el que hemos tenido que pasar durante esta pandemia, y se siente aún más fuerte cuando no podemos vernos cara a cara y abrazarnos. Pero es importante recordar que nosotros como hijos de Dios no solo somos criaturas físicas, pues cuando creímos y recibimos a Cristo en nuestro corazón, Dios a través de su Espíritu vivificó nuestro espíritu (Efesios 1:4-5); por lo que nos ha permitido y ordenado caminar y vivir en el Espíritu (Romanos 8:9). Entonces, debemos tener la convicción de que, aunque no estemos reunidos presencialmente, en el espíritu estamos juntos, unidos y en comunión.

Algo que podemos y debemos hacer para motivarnos mutuamente, es permanecer firmes y creciendo en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo, estando atentos y diligentes a edificarnos y apoyarnos unos a otros, pues era la manera como el apóstol Pablo se gozaba de la iglesia de Colosas a pesar de no poder estar con ellos físicamente.

No podemos limitar el obrar de Dios en nuestra vida, ahora más que nunca se debe activar nuestra fe y creer que cuando nos reunimos virtualmente, en el nombre de Jesús, ahí está Él moviéndose y obrando poderosamente en cada uno de nosotros conforme a su voluntad.

Así que, gocemos, anhelemos y agradezcamos cada espacio dispuesto virtualmente para edificarnos mutuamente, mientras nos podemos volver a congregar presencialmente.    Oración.

«Padre, hemos pasado por momentos de soledad y tristeza al no poder reunirnos físicamente con nuestros hermanos, pero tú has obrado poderosamente y nos has permitido continuar aprendiendo de ti y compartiendo con ellos de manera virtual. Te damos gracias por tu infinita fidelidad y misericordia, y te pedimos que pronto nos des la oportunidad de volvernos a congregar de manera presencial. En Cristo Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 10 de octubre de 2021

Sembrar sin cuestionar

 

Sembrar sin cuestionar


“Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.” Mateo 25:24-27

En muchas ocasiones cuestionamos el lugar, los medios y las personas a quienes compartirles el evangelio de salvación; entramos en razonamientos lógicos o en sentimientos aflorados que nos llevan a no cumplir con el mandato de nuestro Señor, cuando en realidad a lo que le debemos prestar atención y ser sensibles es a la voz y dirección del Espíritu Santo.

La palabra de Dios nos enseña que el Espíritu Santo es quien convence a las personas de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:7-8); y que es Dios quien da el crecimiento en cada una de ellas, como dice la Escritura “Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.” (1 Corintios 3:7). Por lo que, nuestra tarea y nuestro pensar debe ser siempre el estar dispuestos y listos para compartir de Cristo, como nos lo anima el Espíritu de Dios en Efesios 6:15 “y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.”

Nosotros somos siervos de Dios, por lo que trabajamos por Él y para Él, es decir, por su gracia y para su gloria, pues es Dios quien nos ha capacitado y nos ha enviado; y por esto mismo es que no debemos cuestionar su voluntad, pues como nos dice la porción bíblica de hoy, nuestro Señor siega donde no siembra y recoge donde no ha esparcido. Así que el llamado es a ser diligentes y obedientes a la gran comisión para que, al regreso del Señor, podamos decir como el siervo fiel “Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.” (Mateo 25:20b), y asimismo podamos escuchar: “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” (Mateo 25:21b).    Oración.

«Señor, es un privilegio ser llamado tu hijo, pero es mayor privilegio ser llamado tu siervo; entender que un Dios soberano, poderoso y grande como solo eres tú, habite y se manifieste a través de un ser humano débil y lleno de fallas, es algo que llena de amor, gozo y esperanza. Sé que a veces te fallo, pero he entendido que es tu gracia la que me levanta y me sostiene. Ruego poder conocerte cada día más para así darte a conocer a los demás. En el nombre de Jesús, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 9 de octubre de 2021

Fidelidad y diligencia

 


Fidelidad y diligencia

“Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.” Mateo 25:14-15

Todos hemos recibido de Dios talentos, capacidades y recursos; unos en mayor cantidad que otros, pero ninguno menos o más de los que puede administrar. Vemos en la parábola de los talentos cómo son repartidos de acuerdo a la capacidad de cada siervo. Sin embargo, relata la Biblia, que aquel que había recibido un solo talento fue y lo escondió porque tuvo miedo y porque veía a su señor como un hombre duro (Mateo 25:24-25). Pero, así mismo, podemos ver cómo los otros dos siervos son recompensados de la misma manera, a pesar de la diferencia de talentos recibidos y multiplicados, pues uno había obtenido cinco y el otro dos, pero las palabras de su señor fueron las mismas para ambos porque en realidad lo que él estaba exaltando era la fidelidad y diligencia con la que habían administrado sus talentos.

Y tú, ¿estás centrado en la gracia y justicia de Dios o quizás te estás comparando con el que ha recibido más y tienes miedo porque piensas que nuestro Señor es duro e injusto?

Hemos sido llamados a realizar diligentemente, es decir, de buena voluntad y a tiempo la obra del Señor; para eso, hemos sido puestos en una iglesia donde cada uno, según su función, actividad, talento o capacidad, debería trabajar para la edificación mutua y la gloria de Dios.

Así que, es momento de evaluarnos y reflexionar si en realidad estamos siendo fieles a Dios con aquello que nos ha dado o, si por el contrario, estamos actuando de manera negligente, mostrando poco interés, atención e importancia cuando se nos invita a participar activamente de alguna actividad perteneciente al reino de los cielos. Recordemos la exhortación de nuestro Señor que dice “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” (1 Corintios 15:58).   Oración.

«Padre, eres justo y me has dado capacidades, talentos y recursos conforme a tu voluntad; permíteme ser fiel a ti disponiendo de ellos para tu obra y tu gloria, en el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 8 de octubre de 2021

Haced morir lo terrenal

 


Haced morir lo terrenal

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.” Colosenses 3:5-8

Imaginemos que queremos salvar a alguien de ahogarse en aguas profundas y nosotros en la orilla le pasamos una cuerda para que él se agarre y podamos halarlo; pero el hombre tiene una carga pesada, una maleta con sus recuerdos, joyas y tesoros terrenales conseguidos con mucho esfuerzo. Se aferra a la cuerda, pero no quiere soltar la carga, entonces se empieza a hundir ¿Qué le diríamos? ¡Suelta la carga!

Esto mismo sucede con el Señor Jesús, cuando nos da su mano de gracia para rescatarnos del pecado que nos quiere llevar al dolor, a ahogarnos en problemas y a perder el propósito que debemos cumplir en esta vida. Nuestra parte consiste entonces en soltar la carga, haciendo morir lo terrenal en nosotros al ser guiados por su Espíritu y no por la carga pesada que representa nuestro viejo hombre.

Y soltar esta carga ocurre con pequeñas decisiones que tomamos a diario, en una voluntad renovada y fortalecida por el Espíritu de Dios que habita en nosotros, por medio de la fe en Jesús, como apartarnos de fornicación, no mentir a nuestros hermanos (Colosenses 3:9-11; 1 Tesalonicenses 4:3-5), no tomar el camino de la ira y el enojo, dejar los malos deseos, la avaricia, no practicar la idolatría, en resumen, no alimentar ni practicar las obras de la carne para vivir ahora en el Espíritu (Gálatas 5:16-23).

Hermanos, no es en nuestra fuerza que podemos vencer a la carne, ni con costumbres religiosas, ni con una falsa piedad, sino con el Espíritu Santo que nos ayuda a aceptar lo que ahora somos en Cristo y a cumplir la voluntad de Dios, como dice su Palabra “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” (Romanos 8:13); y a vivir revestidos de esta nueva naturaleza “y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” (Colosenses 3:10).   Oración.

«Padre, en Cristo soy una nueva creación y tu amor ha sido colocado en mí para que ya no preste mis miembros al pecado, sino que viva conforme al nuevo hombre que soy, por medio de la fe en la obra de salvación que tu Hijo Jesús realizó en la cruz, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 7 de octubre de 2021

Exclusividad

 


Exclusividad

“Bebe el agua de tu misma cisterna, Y los raudales de tu propio pozo. ¿Se derramarán tus fuentes por las calles, y tus corrientes de aguas por las plazas? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Sea bendito tu manantial, y alégrate con la mujer de tu juventud, como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, y en su amor recréate siempre.” Proverbios 5:15–19

“Honroso sea en todo el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.” Hebreos 13:4

Dios creó el sexo para ser un beneficio exclusivo del matrimonio, una bendición, no solo para procrear sino para nuestro placer, como nos lo enseña el libro de Cantar de los Cantares en la sagrada Biblia (Génesis 2:24, Cantares 4:5-8 ).

El sexo en el matrimonio es una bendición de Dios y es un acto de entrega mutua, por esto enseña la Palabra “La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Corintios 7:4). Entregamos nuestro cuerpo a la otra persona, pero también nuestra alma, pues los sentimientos, la voluntad y pensamientos no los podemos dejar fuera del cuerpo.

Por esto, la fornicación es un pecado que daña en lo más profundo del interior de una persona, pues lleva nuestros pensamientos a la confusión, las emociones al descontrol y daña nuestros sentimientos, terminando nuestra voluntad sometida por un deseo pasajero. Al final, el amor se daña en una pareja que se deja arrastrar por esta práctica tan común hoy en día, porque el verdadero amor no busca su propio bien sino el bien del otro, evitando hacer algo indebido (Oseas 4:11, Gálatas 5:19-20, 1 Corintios 13:5).

Beber el agua de tu propia fuente significa guardarse para la persona que Dios tiene para cada uno de nosotros, de manera exclusiva, en un matrimonio de un hombre con una mujer, y así disfrutar del placer sexual como un regalo del amor de Dios, que lo llena todo, en todos.    Oración.

«Señor, quién como tú que nos provees para todas las cosas; primeramente, en lo espiritual nos diste a tu Espíritu para que habite en nosotros y darnos el dominio propio, así como la capacidad y el amor para disfrutar de tus bendiciones. En el nombre de Jesús, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 6 de octubre de 2021

¿A quién buscamos agradar?

 

¿A quién buscamo


s agradar?

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.” Colosenses 3:23-25

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Gálatas 1:10

Ocurre frecuentemente que muchas decisiones que tomamos y muchas cosas que hacemos fueron empujadas por voluntad de otras personas. Por agradar o tal vez para evitar controversias, hicimos algo que realmente no era lo que debíamos hacer.

Tampoco se trata de seguir los impulsos de nuestro corazón, pues el principio bíblico por excelencia dicta que “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

Entonces, si no debemos hacer las cosas para agradar a los demás ni guiados por los impulsos de nuestro corazón ¿Cómo debemos hacer? La respuesta que debe cambiar nuestro pensamiento respecto a este asunto, es que nuestras decisiones y todo lo que hagamos debe ser el resultado de una relación con Dios, de su dirección por medio de su Palabra y de su favor.

Es decir, buscamos hacer su voluntad “no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios” (Efesios 6:6).

Cuando agradamos a Dios, entonces por efecto, su amor actúa en nosotros hacia los demás. Si amamos al prójimo entonces cumplimos la ley del amor.

Hermanos, este debe ser nuestro sentir y nuestro pensar, que luego se refleje en nuestro actuar, que, si a Cristo servimos y al Señor buscamos agradar, todo lo demás toma sentido, propósito y verdadera paz.  Oración.

«Padre, así como Cristo no buscó agradarse a sí mismo, sino a ti, haciendo tu voluntad y ejecutando la obra que le encomendaste, quiero ahora como hijo tuyo, por la fe en tu Hijo, obedecerte y buscar agradarte en todo lo que sienta, piense y haga, por amor a tu nombre, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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