lunes, 23 de octubre de 2017

Gálatas 5:16-18


Gálatas 5:16-18

Así que les digo: vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.

A mucha gente le gusta decir que la biblia está mal porque toma posiciones absolutas. Esto quiere decir que no existe un intermedio o una mezcla de un extremo con el otro. Por el contrario, como humanos, tratamos constantemente de querer acomodar nuestros pensamientos y deseos a los de Dios y tratamos de que coexistan. De hecho, podemos ver que, dentro de la naturaleza pecaminosa, transformamos la verdad por mentira, la luz por tinieblas y a lo malo lo llamamos bueno (Isaías 5:20). Nuestro orgullo nos confunde. Nuestras pasiones nos quitan la claridad y nuestros deseos nos encadenan. El pasaje de hoy nos enseña que no podemos llevar una doble vida. No podemos acomodar o mezclar los principios de Dios con aquellos de la carne. Son agua y aceite. De hecho, son mutuamente excluyentes. Pero a nosotros nos gusta pensar distinto. Seamos honestos. Queremos seguir arrastrando nuestra manera de vivir y de pensar. Pensamos que no estamos tan mal. Pensamos que sabemos más que Dios y en nuestra mente logramos convencernos. El Espíritu desea lo contrario a la carne y viceversa. No hay punto medio. No podemos hacer nada al respecto. No es que sea exagerado. Simplemente así lo dice Jehová.

Ahora, ¿de qué te sirve entender y vivir bajo este principio? Piensa en esto: si alguien te ha causado un mal, ¿Es mejor guardarle rencor y buscar venganza o pedir al Señor porque ponga perdón en tu corazón y poder tener paz? Si ahora estás tranquilo y nadie te ha hecho nada, fácilmente optarás por la segunda opción. Pero espera al momento en que te lastimen y verás con qué facilidad los deseos de venganza surgen y con qué poco ánimo quieres perdonar. La diferencia entre una opción y la otra no son fáciles de detectar en cuanto a sus consecuencias pues son meramente internas. Solamente tú podrás experimentar la paz que trae el Espíritu Santo a tu vida al pedir que te llene de perdón y quite los deseos de venganza de tu vida versus mantener en tu interior todas esas raíces de enojo, odio y corajes. ¿Alguna vez te has dado cuenta de cómo la furia te consume por dentro? ¿Has notado cómo tomas decisiones incorrectas por dejar que tus impulsos tomen control? Dios te ama. Quiere que tu vida sea llena de bendiciones y quiere prevenirte de aquello que te destruye. Por esta razón nos enseña lo que es seguir a la carne contra seguir a Su Espíritu. ¡Es por nuestro propio bien! Hay cantidad de novelas que narran sobre los conflictos entre familias e incluso países porque nunca lograron perdonarse. Los años pasaron y con ellos varias generaciones. Sin embargo, el odio, el rencor y el deseo de venganza siempre se cultivó y mantuvo firme. ¿Qué se logró? Pura destrucción. No tenemos que seguir con nuestra necedad. No tenemos que seguir siendo tercos y cabeza dura. Hoy podemos elegir distinto. Hoy puedes elegir vivir para Dios, vivir por el Espíritu y no por la carne. Es una decisión individual. Medita en tu vida y lo que hay en tu corazón. Pide a Dios que te muestre lo que hay en él y toma la decisión de cambiar y comenzar a vivir por el Espíritu. Tú serás el primero en ser bendecido, pero también llevarás bendición a los que te rodean.

Oración

Padre: alabado seas. Gracias por darle sentido a mi vida. Gracias por enseñarme que tu camino edifica mientras que mi naturaleza pecaminosa destruye. Quiero aprender a morir a mí mismo para que Tú reines. Guíame Señor conforme a tu voluntad. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén 

domingo, 22 de octubre de 2017

Nuestro amigo incomparable


Nuestro amigo incomparable

JUAN 14.16-18

A la mayoría de nosotros no nos gusta estar solos por largo tiempo. De hecho, no hemos sido creados para vivir en el aislamiento. Desde el comienzo, Dios dijo. “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). Pero, a veces, hay situaciones en la vida que nos aíslan. O quizás simplemente nos sentimos solos, a pesar de que vivamos con nuestro cónyuge o la familia. Pero, cualquiera que sea su situación, si usted tiene a Cristo en su corazón, nunca está solo.

Sabiendo que sus seguidores podrían sentirse abandonados después de su crucifixión y su ascensión, Jesús prometió enviarles un Ayudador que nunca los dejaría: el Espíritu de verdad. El mismo Espíritu que vino a ellos el día de Pentecostés aún permanece dentro de cada creyente. Él ha sido enviado para que camine junto a nosotros como nuestro consolador, capacitador y guía.

El Espíritu Santo, a diferencia de los seres humanos, es perfectamente competente para satisfacer todas nuestras necesidades. Puesto que nos conoce íntimamente, puede consolarnos en el dolor y en las pérdidas, cuando nadie más puede hacerlo. Cada vez que nos encontramos en un dilema, Él sabe exactamente lo que debemos hacer. Ya que el futuro está descubierto delante de sus ojos, está al tanto de todos los detalles que nos preocupan. Y promete guiarnos a cada paso del camino, calmando nuestros temores y venciendo nuestras deficiencias.
Porque hemos sido creados por Dios, solo por medio de su Espíritu estamos completos. Él es la solución definitiva a la soledad del hombre: siempre está disponible y nunca nos dejará  

sábado, 21 de octubre de 2017

Santiago 3:2


Santiago 3:2

Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

La versión internacional lo traduce así: todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta capaz de controlar todo su cuerpo. Si hay algo difícil de hacer es poder controlar a la perfección todo lo que dices. ¿Cuántas veces has dicho algo y después te arrepientes o cuestionas el por qué de haberlo dicho? Sé que también hay personas que ofenden y no muestran muchos rasgos de arrepentimiento, pero hoy me estoy refiriendo a aquellos que quieren hacer las cosas diferentes y caminar por donde Dios pone el camino.

Todos ofendemos, todos fallamos. No poco, sino mucho. Así lo describe Dios. Piensa en esto por un momento. ¿Puedes recordar las ocasiones en que has ofendido a tu prójimo? Tal vez no lo pensaste o no era tu intención, pero aún así ocurrió. ¿Qué hiciste después? ¿Pediste perdón? ¿Lo ignoraste?

Como puedes ver, la Biblia nos dice que aquél que no ofende, que no falla en lo que dice, es un varón perfecto, capaz de controlar todo su cuerpo. Esto me lleva a una conclusión: es necesario aprender a dominar lo que decimos para poder controlar nuestro cuerpo en su totalidad. Es común pensar que hay que ocuparse primero de muchas otras cosas antes que lo que se dice. Hoy puedes darte cuenta que no es así sino todo lo contrario.

Imagino que tienes deseos y metas en tu vida.

Hoy quiero animarte a agregar una más en tu lista: no ofender en palabra, no fallar en lo que dices. No será fácil. Definitivamente no es sencillo, pero es el camino correcto a seguir. Es la dirección que Dios está mostrando para la perfección que Él desea que tengas.

Por otro lado, debes encontrarte dentro de dos categorías: los que reconocen que deben hacer algo al respecto con lo que dicen o con aquellos que no. Si eres de los segundos, puedo decirte que ya sea hoy o en varios años, Dios se encargará de mostrarte lo importante que es el no ofender con tus palabras y lo único que pasará es que con el tiempo se volverá cada vez más difícil eliminarlo de tu vida, pero debes saber que siempre desagrada a Dios esta actitud. Por el contrario, si te encuentras dentro de los primeros, quiero recordarte que Dios solamente busca nuestro bien y que en su amor infinito quiere mostrarnos sus caminos que son superiores a los nuestros. Espero que puedas hacer hoy un compromiso con el Señor. Solamente tú y Él. Nadie más. Tú sabes si has ofendido y fallado en lo que dices. Tú. Dios. Solos. Comprométete a cambiar de rumbo y buscar esa perfección del Señor.

Oración

Padre: perdona mis pecados. Entiendo que he ofendido a otras personas y es probable que en ocasiones ni me diera cuenta o tuviera remordimiento de haberlo hecho. Hoy quiero comprometerme contigo para poder encaminarme a la perfección que Tú tienes para mí. Controla lo que digo Señor, permite que sea sensible al alcance de mis palabras. No permitas que olvide esta enseñanza y te lo pido en el nombre de Jesús

Amén 

viernes, 20 de octubre de 2017

Santiago 3:9-12


Santiago 3:9-12

Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.

Vuelve a leer el pasaje con detenimiento…

En los primeros versículos de la carta de Santiago, se hace referencia al hombre inconstante advirtiendo que no obtendrá nada del Señor. La inconstancia es el peor mal que ataca a una persona que quiere seguir a Cristo. No puedes tener un domingo lleno de vida espiritual y gozo con Dios para después tener una semana llena de ti, de tus vicios, de tus mañas y sin el Señor por ningún lado.

Constancia y coherencia.

¿Puede salir agua dulce y agua salada de una misma fuente? ¡Seguro que no! ¿Puede una higuera dar olivos? ¡Tampoco! Entonces ¿qué haces teniendo una “doble” vida? Con la misma facilidad que contestas negativamente a estas preguntas debes contestar sobre tu lengua y entender que debe ser controlada. No puedes estar teniendo “doble” personalidad. No es correcto que tengas varios comportamientos dependiendo el lugar. Si amas a Dios, tu compromiso debe ser el controlar tu lengua. Hablar y comportarte de la misma forma en cada lugar en el que estés: como un hijo de Dios. Tal vez, en todos estos años, has engañado a la gente. Pueden creer que eres una excelente persona. Dios no puede ser burlado. Él conoce tu corazón y más profundo. No te engañes.

El día de hoy quiero llevarte a reflexionar sobre tu actitud hacia el controlar tu lengua, controlar tus acciones y llevar una vida cien por ciento entregada al Señor. Así como no puede salir bendición y maldición de una misma lengua, tampoco puedes llevar una vida en la que se ame a Dios unos días y lo niegues con tus actos en otros. ¿Te das cuenta? ¡Es un compromiso total!

Conozco a personas sumamente entregadas y comprometidas con Dios. A veces he pensado que exageran. Con versículos como estos, me doy cuenta que no exageran sino que yo estoy tratando de cambiar a Dios a mi manera y ellos están obedeciendo a Dios siendo transformados a Su manera. Hoy has aprendido que la Biblia te pide que de tu boca solamente salga bendición y que dejes a un lado el pensamiento o creencia que puedes estar llevando esta doble actitud dependiendo tu circunstancia. No puede haber dos personas en una sola. Dios quiere que haya constancia en tu vida. Esta es una excelente prueba para saber si realmente amas a Dios. Es el principio de negarte a ti mismo y comenzar a obedecer el primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas (¡incluyéndote a ti mismo!).

Oración

Padre: entiendo tu enseñanza del día de hoy y te pido que me perdones por no amarte sobre todas las cosas. Quiero que mi vida sea constante y no de dobles actitudes, guíame par que pueda lograrlo Señor. Gracias por amarme y mostrarme un nuevo camino para vivir en el que tú siempre estás a mi lado. Gracias en el nombre de Jesús

Amén 

jueves, 19 de octubre de 2017

III) DIOS RESTAURA Y SANA NUESTRA ALMA:


III) DIOS RESTAURA Y SANA NUESTRA ALMA:



A.  El sacrificio de Cristo, Isaías 53:4-5.   



   Nota: Jesús sufrió todo esto no sólo para darnos seguridad de la salvación eterna en el cielo, sino para darnos sanidad aquí en la tierra: “llevó nuestras enfermedades… sufrió nuestros dolores… por su llaga fuimos nosotros curados…”. Esto lo demostró Jesús aún en su ministerio terrenal antes de la cruz: Lucas 4:16-19, la frase:



“Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón”



    Nos habla de una labor al interior del hombre, en corazones quebrantados, que según el término griego quiere decir, que han sido despedazados, estropeados, quebrados, derrotados completamente… Así como también cuando nos habla de libertar a los cautivos y oprimidos, no habla de cárceles físicas, sino espirituales… (Muchas cosas en nuestra vida provocaron el quebrantamiento o heridas del corazón… y el encarcelamiento emocional).   



B.  La Palabra de Dios, Salmo 107:20 y Hebreos 4:12.  



    Nota: la Palabra de Dios produce vida, es cortante (como un bisturí que corta los tumores del pecado), genera orden en la estructura del ser humano (espíritu, alma y cuerpo) y saca a la luz las malas intenciones de nuestro corazón…



C.  La acción sobrenatural del Espíritu Santo, Isaías 61:1-4.



    Nota: Éste pasaje nos expresa la voluntad de Dios para su pueblo: sanidad de corazón, sanidad física, libertad para aquellos que están en cárceles espirituales, consolación, gozo, reedificación, restauración… Hoy día estamos en el ministerio del Espíritu Santo y esto es lo que él quiere traer a su pueblo.   



CONCLUSIÓN: Usted es de gran valor para Dios, dio la vida de su Hijo Jesucristo para que tengas vida eterna y también para que experimentes lo mejor de él aquí en la tierra 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sal 59:1-17


Sal 59:1-17

59.7, 8 Los hombres viles maldicen a Dios como si no pudiera escucharlos ni responderles. Pero Dios se ríe de ellos. Los impíos actúan como si Dios no pudiera verlos y castigarlos. Pero Dios observa con paciencia hasta el día en el que sus acciones se levanten para acusarlos. Los que somos creyentes debemos tener cuidado y no seguir esas mismas prácticas necias como lo hacen los malvados. Debemos recordar que Dios escucha y ve todo lo que hacemos.

59.10 A David lo perseguían los que convirtieron su amor en celos y por lo tanto querían matarlo. Sus amigos de confianza, e incluso su hijo, se volvieron en su contra. ¡Qué amor tan voluble! Sin embargo, David sabía que el amor de Dios hacia él era inalterable. "Jehová es bueno; para siempre es su misericordia" (100.5). La misericordia de Dios hacia todos los que confían en El también es tan permanente como la que tuvo con David. Cuando el amor de otros se acabe o nos desilusione, podemos descansar en el amor inalterable de Dios. 

martes, 17 de octubre de 2017

EL PECADO


EL PECADO

Pasaje clave: 1º Juan 1:9.

El pecado es cualquier transgresión al carácter santo de Dios. La esencia del pecado es la independencia de Dios y la rebeldía a su Palabra. “Hago lo que siento”. “Hago lo que quiero”. “Vivo como quiero”.

2. Lo que Hace el Pecado.

. El pecado destruye la vida espiritual (1º Juan 1:6).

. Perdemos la comunión con los hermanos. Cuando hay pecado no hay comunión.  Hay peleas, divisiones, discusiones. Vemos todo mal y cuestionamos todo.

. Nos sentimos lejos del amor de Dios. “No siento el amor de Dios”. “No valgo nada”. “Oro y no pasa nada”. “A mi Dios no me oye”. “En la iglesia siempre es lo mismo”. Si pecamos y amamos al mundo (la forma de pensar y actuar de esta sociedad) perderemos la experiencia del amor de Dios.

. Se produce una atadura espiritual (1º Juan 3:8-10). El pecado pide más pecado. Corta tu fruto espiritual, tu vida de oración, el gozo y la paz y lentamente todo se va perdiendo. Alejarte de Dios te resulta natural. Volver a él te resulta muy difícil.

3. Cuatro Modelos Negativos Al Tratar con el Pecado.

Consideremos los siguientes cuatro modelos negativos al tratar con el pecado:

A. El Modelo de David (Salmos 32:3-4). David procuró esconder su pecado. Cuando ocultamos nuestros pecados sufrimos. El pecado tiene el poder de enfermarnos con amarguras, depresiones, angustias y aun físicamente. Si te callas y te encierras en ti mismo, nunca serás perdonado y restaurado. Nuestro silencio le da lugar a Satanás para mantenernos esclavizados.

B. El Modelo de Adán y Eva (Gn.3:12-13). Ambos buscaron culpables y se culparon entre ellos como evasiva para no reconocer su pecado. ¿A quién culpas cada vez que pecas? ¿A tus padres, a tus hijos, a tu pareja? ¿A Dios ¿Al diablo?

Pecamos porque elegimos pecar. Pecar es una decisión personal. Sin embargo, no estamos obligados a pecar, porque hemos sido librados del poder del pecado (Ro.6:17-18 y 2° Co.3:17). Siempre que culpamos a otros nos engañamos a nosotros mismos y empeoramos las cosas.

C. El Modelo de Saúl (1° S.13:8-13). El rey Saúl trato de buscarle explicaciones a su pecado. Buscaba justificarse delante de Dios. “Que Samuel no llega”. “Que los hombres tienen miedo”. “Que me quedo sin soldados”. “Que el enemigo se acerca”.

Nosotros actuamos muy parecidos a él. “Pequé porque no me quedó otra opción”. “En nuestro país son todos corruptos ¿qué problema hay que yo también robe un poco?”. “Tenemos sexo prematrimonial porque nos amamos”. “La homosexualidad está bien porque cada uno tiene derecho a ser como quiera”. “Engaño a mi esposa porque ella no muestra ningún interés sexual”.

Dios no cambia y el pecado tampoco, aunque cambien las culturas y tratemos de demostrar (o convencernos a nosotros mismos) que no es “tan malo” lo que hicimos.

D. El Modelo de Judas (Mt.27:3-10). ¿Qué hace Judas? En vez de enfrentar el problema de su pecado, escapa de él por medio del suicidio. Sin llegar a ese extremo son muchos los “escapismos” a los que solemos recurrir para “no pensar” en lo que hicimos y no sentirnos culpables. Consumir drogas, alcohol, ansiolíticos. Escapar escuchando música, teniendo sexo, trabajando compulsivamente. Llenarnos de actividades para “no escuchar” las acusaciones interiores. Etc.

¡Nada de esto sirve para solucionar el problema del pecado!

4. Solo Existe Una Solución: El Modelo de Dios.

¿Qué necesitamos hacer según Prov.28:13 y 1º Juan 1:9 para solucionar realmente el problema del pecado?

. Confesar: Es reconocer que pecamos y declararle a Dios cuál es el pecado.

La confesión debe ser pecado por pecado, en voz alta y a Cristo. Tenemos que decirle toda la verdad a Dios y declarar que su sangre limpia de todo pecado.

. Renunciar: Es tomar la firme decisión de no seguir andando por el camino del mal. Me aparto totalmente. Renuncio. Digo “basta con esto, ya no tiene más parte en mi vida”.

La señal de la renuncia es confesárselo primero a Dios y después a un hermano maduro y espiritual para que ore por mi vida desatando cualquier tipo de atadura espiritual (Stg.5:16). 

lunes, 16 de octubre de 2017

Romanos. 13:


Este capítulo Bíblico deberíamos leerlo cada día hasta que se hiciera rema en nuestros corazones. Romanos. 13:1 So métase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Rom 13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Rom 13:3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;

Rom 13:4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

Rom 13:5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Rom 13:6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

Rom 13:7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que, impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. (A)

Rom 13:8 No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Rom 13:9 Porque: No adulterarás, (B) no matarás, (C) no hurtarás, (D) no dirás falso testimonio, (E) no codiciarás, (F) y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (G)

Rom 13:10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Rom 13:11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Rom 13:12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

Rom 13:13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,

Rom 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.