viernes, 21 de julio de 2017

VOLVERSE INSENCIBLE Y NO PODER LLORAR




VOLVERSE INSENCIBLE Y NO PODER LLORAR

Algo muy precioso que nos ocurre a los que por misericordia hemos recibido el perdón de pecados, y aceptado a Jesús como Señor de nuestras vidas, es que podemos llorar, pero no de tristeza, amargura, rencor, rabia o lamento; sino de gozo, de alegría, tocados por la presencia de Dios, y sus bendiciones.



Lamentablemente hay gente de Dios que ya no llora, porque se ha endurecido y su relación con el Espíritu Santo ya no es la misma, desde luego Dios no es el que ha cambiado, sino son los hombres los que cambian.



La dureza de rostro es tener tal sequedad que ya no nos conmueve la Palabra, ni los momentos de adoración, no la presencia de Dios.



Mucha gente endurece el rostro por traiciones recibidas en la congregación, por infidelidades de la gente en la que confió, por traiciones, humillaciones, malos tratos, correcciones de los padres a los hijos con violencia carnal, o momentos difíciles que ha pasado en las que le atribuye despropósito a Dios.



Debemos entender que el enemigo quiere amargarnos, y endurecernos, eso le pasó a Jesús cuando en la cruz estaba herido, dice la escritura que le ofrecieron hiel mezclado con vinagre, la hiel es figura de la amargura, pero dice la Escritura que cuando El probó la hiel inmediatamente la expulsó de su cuerpo. Dándonos el ejemplo que cuando estuviéramos pasando momentos difíciles, o siendo heridos por nuestros hermanos, el diablo nos va a ofrecer hiel, es decir querrá que nos traguemos la amargura, pero lo que Jesús hizo, es lo que debemos hacer expulsar la amargura en su nombre y encomendarnos al Padre.



Qué bello es llorar es el colirio para nuestros ojos. Cuando Ana lloró en la presencia del Señor vino la respuesta para ser sana de la esterilidad.

Heb. 5: 7Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente.  

jueves, 20 de julio de 2017

LA DUREZA DE ROSTRO


LA DUREZA DE ROSTRO

Prob.21:29 29 El hombre impío endurece su rostro; Mas el recto ordena sus caminos.



Endurecer el rostro nos habla de tres áreas:



·      Perder la vergüenza al pecar.

·      Volverse insensible al llanto.

·      Afrentar sin temor a las autoridades.



PERDER LA VERGÜENZA FRENTE AL PECADO

Cuando un hombre ha experimentado el nuevo nacimiento recibe una bendición muy especial que desde luego antes de convertirse no la posee.



Esa bendición es sentirse redargüido cada vez que peca y desobedece al Señor.



Cuando uno no ha tenido la bendición de la conversión, peca y lejos de causar vergüenza o dolor, en el hombre natural es hasta motivo de orgullo el pecado. Por ejemplo, hay hombres que exhiben como trofeos la cantidad de botellas vacías de licor que dejan en una mesa, o la cantidad de mujeres que logran engañar en su vida, etc. Pero cuando un hombre nace de nuevo y comete algún error que afecta la santidad de Dios, inmediatamente se siente mal, y no puede continuar el derrotero de la vida sin antes ponerse a cuentas en la sangre poderosa de Jesucristo, quien está dispuesto a perdonar y limpiar de toda maldad al débil que con sinceridad confiesa su pecado.



Hay un peligro terrible en no arreglarse con Dios después de haber pecado, es peligroso después de haber fallado apartarse de la presencia de Dios, dejar el lugar donde se congrega, desertar de buscar a Dios. Ya que esta reacción es más destructiva que el mismo pecado cometido. Pues es negar la misericordia de Dios y la eficacia de la sangre de Cristo.



Si bien es cierto el deseo de Dios es que nos apartemos del mal y del pecado, Dios mismo sabe de nuestra naturaleza, y fue la razón de venir en forma de hombre, el poder compadecerse de nuestras debilidades y es ahí donde debemos acercarnos confiadamente al trono de la misericordia, seguros que tenemos un gran sumo sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades y darnos otra oportunidad para poder agradarle. Entonces apartarse de Dios por pecado es la decisión más terrible que el hombre pueda cometer, ya que es iniciar un camino de apostasía.



Y cuando un hombre permite que el pecado sea guardado en el corazón, y vuelve a la misma práctica, y no confiesa su pecado, ni se aparta el corazón el tal se endurece, de tal manera que la vergüenza por el pecado va desapareciendo, cayendo al cinismo, a la rebelión contra su Salvador, y después el descaro es manifiesto. Se exhibe en pecado, ya no se avergüenza, pues el rostro ya se ha endurecido.



Eso le pasó a Judas el traidor, primero pecó en privado, es decir maquinó en su corazón entregar a Jesús, luego realizó el plan en secreto, y luego en el Getsemaní se descaró sin temor. Cuando alguien peca en secreto y no se arrepiente llegará a tal grado que perderá hasta la vergüenza que conlleva el pecado y lo exhibirá en público sin temor. Esto es haber endurecido el rostro. 

miércoles, 19 de julio de 2017

La Dureza


La Dureza





Debemos tener en cuenta que cuando una persona ha nacido de nuevo debe mantener una comunión íntima con el Señor, y mantener un nivel de sensibilidad, de tal manera que pueda percibir la voz de Dios, y ser guiado por el Espíritu Santo. Sin embargo, cuando alguien vive dentro de la nueva vida, puede vivir una vida religiosa, rutinaria, vacía, desordenada, sin comunión íntima con Dios, solamente social, etc. y así dar lugar al endurecimiento de su ser, esto es peligroso porque por la dureza, el hombre puede perder bendiciones preciosas que solo con un corazón sensible puede alcanzar. Estudiemos en este momento las diferentes formas de dureza que la Biblia a través de sus páginas nos narra.



LA DUREZA DE CERVIZ

Jer. 17:23 23Pero ellos no oyeron, ni inclinaron su oído, sino endurecieron su cerviz para no oír, ni recibir corrección.



Tener la cerviz endurecida nos habla de mantener una postura rígida en nuestras decisiones, opiniones, pensamiento, y resoluciones. No se posee capacidad de ver otras opciones más que las propias, es decir habla de la obstinación de los hombres.



Cuando vemos la historia de Caín, nos sorprende ver a Dios, que a pesar de desaprobar a Caín y su ofrenda se acerca para explicarle la razón de tal desaprobación. Esto nos habla de la misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres procedamos al arrepentimiento y conversión. Y a pesar de andar en la carne siempre habla a tiempo para reargüirnos.



Sin embargo, la reacción de Caín es más sorprendente, cualquiera pensaría que, ante tal explicación del mismo Dios, Caín iba a abandonar el error de su camino. Pero vemos que endurece en el altar la cerviz, ya que ni el consejo de Dios, ni su explicación lo hizo cambiar de actitud, sino en la dureza de su nuca no vio más que la alternativa que en su mente llevaba, y salió de la presencia de Dios para matar a su hermano.



Que obstinado, sale de un culto para matar, sale de oír la voz de Dios para pecar, así hoy hay mucha gente que su dureza de cerviz es tan grande que salen de los cultos, y de oír la voz de Dios por dones, o por la predicación de la Palabra; pero no cambia su situación espiritual, porque no pueden voltear a ver la opción que Dios les ofrece, y no pueden perdonar, ya que sus argumentos son más fuertes que los de Dios, y no pueden cambiar los paradigmas religiosos, pues su tradición es más grande que la Palabra de Dios.



Así muchos hombres en su obstinación como el pródigo se revelan a la mesa del Padre, a la presencia del Padre, a los siervos del Padre, a la casa del Padre y se van a aventurar tras su criterio cegado por la rebelión, ya nadie puede cambiar sus decisiones, ni el consejo de Dios mucho menos el pastoral, ni el de un familiar, o hermano en la fe; etc. Pues han endurecido la cerviz. Y note son hijos de Dios.



Lo mismo acaeció a Israel pidiendo un rey, pese a que Dios les advirtió por boca profética, que lo que pedían era contrario a la voluntad de Dios y por ende les iba a ocasionar problemas terribles, a tal grado que Israel al final sufrió una humillante derrota ante el ejército de los filisteos, donde murió Saúl y toda su casa, con miles de judíos muertos a causa de haber pedido rey sobre Israel. Pero la advertencia de Samuel ya no fue escuchada por haber dado lugar a la dureza de CERVIZ.



Que el Señor nos guarde de querer andar en nuestros propios caminos, decisiones, doctrina, pensamientos, consejo, parecer, argumentos, querer. Y que tengamos la capacidad de oír la voz de Dios, y atenderla. Sabiendo que todo lo que Él dice es verdad y bendición para nuestras vidas.



Prov. 29:1 1 El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina. 

martes, 18 de julio de 2017

1Pedro 1:22-25


1Pedro 1:22-25

Ahora que se han purificado obedeciendo a la verdad y tienen un amor sincero por sus hermanos, ámense de todo corazón los unos a los otros. Pues ustedes han nacido de nuevo, no de simiente perecedera, sino de simiente imperecedera, mediante la palabra de Dios que vive y permanece. Porque: “todo mortal es como hierba, y toda su gloria como flor de campo; se seca la hierba y se cae la flor, pero la palabra del Señor permanece para siempre.” y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes.

Personalmente, pienso que una de las formas más eficientes de medir tu entrega a Dios o incluso tu relación con Él, se basa en el amor que tienes a tu prójimo y a tus hermanos en la fe. De alguna u otra manera, las personas nos van a fallar. Algunos nos van a lastimar mientras que otros nos mentirán. Otros más hablarán mal de nosotros y otros cuantos serán hipócritas. ¿Qué nos pide el Señor al respecto? ¿Que dejemos de convivir con aquellos que nos hicieron daño? No. ¿Que busquemos venganza? Tampoco. Nos dice que debemos amarnos los unos a los otros y en especial a los hermanos en la fe. ¿Cómo podemos hacer esto? Solamente lo puedes lograr si has nacido de nuevo. Nacer de nuevo significa que “has tocado fondo” y reconoces la necesidad de Cristo en tu vida. Escuchas su voz pues penetra en lo más profundo de ti y entiendes que has pecado y necesitas ser perdonado. Doblas tus rodillas y entregas tu vida. Le reconoces no solo como tu Salvador pero ahora se convierte en el Señor de tu vida. El Espíritu Santo desciende sobre ti y, como dice la biblia, eres hecho hijo de Dios y nueva criatura. No naces de carne. Es un nacimiento espiritual. Ahora eres hijo de Dios. Sí. Antes no lo eras. No todos son hijos de Dios. Aunque hayas escuchado que “todos” somos hijos de Dios y que “todos” van al cielo, esta premisa NO está fundamentada en la biblia. La palabra nos dice que solamente aquellos que reciben a Cristo y creen en su nombre se les da el derecho de ser sus hijos y por consecuencia, al morir, van al cielo.

Regresemos al amor al prójimo. Es muy probable que te hayan lastimado. Es muy probable que tengas enojo, rencor o algún otro tipo de sentimiento. Hoy es importante que entiendas que lo único que debe existir en tu corazón es amor hacia tu prójimo. Leíste bien. Ese amor no está condicionado a nada. No deben tratarte bien para que ames. Tampoco excluye a aquellos que quieres excluir y los tienes en tu lista de “enemigos”. Tu prójimo. Debes amarlo. De aquí la importancia de haber nacido de nuevo para lograrlo. Si Dios es el Rey y Señor de tu vida, resulta natural el perdonar. Ya no piensas en ti sino en Él. Ya no piensas en tu orgullo y lo que pueda afectarte el perdonar sino que piensas en cómo servirle y obedecerle. Sus principios están por encima de ti. ¡Esto es realmente seguir a Cristo! Morir a uno mismo y dejar que Él crezca en nosotros. No es fácil. Necesitas madurez espiritual y fe. Necesitas aceptar que Sus caminos son mejores que los tuyos y que, al seguirlos, dejamos que Él se encargue de cuidarnos y guiarnos en todo lo que hagamos. ¿Qué detiene tu amor? ¿Qué te detiene para obedecer? Probablemente tu orgullo y tu mecanismo de defensa para no salir lastimado. Esto tiene que quedar atrás. Ahora Dios se encarga de cuidarte. Ahora Él se encarga de llenarte de perdón, de su amor, de su paz y de su consuelo inagotable al que puedes acudir en todo momento. Ama a tu prójimo. En especial amémonos entre hermanos en la fe. Cuidémonos y animémonos en la palabra con el amor que solo Dios nos puede dar.

Oración

Señor: perdóname. Siempre quiero que me perdones mientras que yo no quiero perdonar. Siempre pido que me ames y yo no quiero amar. Perdón mi Señor. Hoy entiendo que no puedo seguir actuando como antes. Hoy entiendo que tu amor debe dominar mi vida y debo llevarlo a los demás. Te pido pueda amar a mi prójimo sin importar lo que hagan o dejen de hacer. Te pido seas el Rey de mi vida y me guíes en todo lo que haga. Ayúdame a dejar atrás mi orgullo y poder tomar tu cruz. Ayúdame a entender que tu camino y tus pensamientos son mejores que los míos. Me entrego a Ti mi Dios. En el nombre de Jesús. Amén  

lunes, 17 de julio de 2017

 ¡Llega hasta el Final!


 ¡Llega hasta el Final!

“Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla? No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a hacer burla de él, diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.” (Lucas 14:28-30) 

Cristo sabía que muchos de sus seguidores no tenían lo que se requería para acabar. Él sabía que tirarían la toalla y no terminarían la carrera. Creo que ésta es la condición más trágica posible para un creyente, haber empezado deseando asirse plenamente de Cristo, crecer hasta ser un discípulo maduro y llegar a ser más como Jesús, para luego apartarse. Tal persona es una que puso el cimiento y no pudo terminar porque no calculó primeramente los gastos. 

¡Qué gozo es poder conocer a aquéllos que están terminando la carrera! Estos creyentes están creciendo en sabiduría y conocimiento de Cristo, transformados a diario, a cada momento. Pablo les dice, en tono alentador: “nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Corintios 3:18). Estos creyentes no buscan el cielo, ¡sino a Cristo en su Gloria! 

Yo sé que muchos de los que están leyendo este mensaje en particular, están en el proceso de darse un tiempo o dar un paso atrás. Pareciera ser un pequeño paso, pero producirá un descenso súbito lejos de Su amor. Si esto es verdad para ti, date cuenta de que el Espíritu Santo te está llamando a regresar por completo, de vuelta al arrepentimiento, a la negación a ti mismo y a rendirte. Y en este mismísimo momento, el tiempo es un factor importante. Si en algún momento quisiste asirte de Cristo, es ahora ¡llega hasta el final! 

domingo, 16 de julio de 2017

1 Pedro 1:10-11


1 Pedro 1:10-11

Los profetas, que anunciaron la gracia reservada para ustedes, estudiaron y observaron esta salvación. Querían descubrir a qué tiempo y a cuáles circunstancias se refería el Espíritu de Cristo, que estaba en ellos, cuando testificó de antemano acerca de los sufrimientos de Cristo y de la gloria que vendría después de éstos.

Hoy en día, algunas personas dicen que el antiguo testamento es muy distinto al nuevo testamento. Cuando Pedro escribe estas palabras, los judíos cuestionaban el evangelio y por ello explica con detalle cómo lo que estaba escrito no tiene diferencia con el evangelio sino al contrario, cumplía con todo lo que se había anunciado. Por esta razón, resulta de suma importancia que leas y estudies la biblia. Ojo, no estoy diciendo que lo importante es ser un erudito en ella. No. Todo ese conocimiento debe estar de la mano de transformación en tu vida. De nada sirve conocer y memorizar infinidad de versículos si tu corazón no es renovado. Necesitamos nacer de nuevo y entregar nuestra vida a Aquél que se entregó por nosotros. De Él es a quien Pedro se refiere y a quienes los profetas se referían. Anunciaron una salvación. Anunciaron que vendría gloria y buenos tiempos. Pero también anunciaron sufrimientos. En otras palabras, anunciaron la vida de Jesús. Nos trajo testimonio. Sufrió por cada uno de nosotros siendo santo y perfecto, pero lo más importante, es que entendamos que no se quedó en la cruz. Su sacrificio dio fruto. Ahora está junto al Padre. Ahora hay gloria y su sufrimiento nos ha librado de las cadenas del pecado. Juan 8:32 dice que la verdad nos hará libres. Cristo es la verdad. Su vida, su muerte y su resurrección nos han dado la oportunidad de ser libres. Debes saber también que no todos son libres. Solamente aquellos que reciben a Jesús y entregan sus vidas a Él. No lo digo yo. Lo dice Dios en su palabra. Hay gente allá afuera diciendo y pensando que todos son hijos de Dios y que todos participan de su gracia. Si bien, todos tienen la puerta abierta para ser reconciliados por lo que Cristo hizo, solamente aquellos que confiesen Su nombre y lo reciban podrán tomar parte en la comunión con Él.

Los profetas anunciaron la gracia de Dios. Ellos tenían al Espíritu diciéndoles lo que habría de ocurrir. Hoy esa gracia está disponible para tu vida. No conozco lo que estés atravesando en estos momentos. No sé si ya has recibido o no a Jesús. Pero si de algo estoy convencido es que Él es el único que puede llevarte por el mejor camino posible. Él es el único que puede sacarte de esa oscuridad. Él es el único que puede renovarte y llenarte de su amor y consuelo. Él es el único que no te va a fallar. Él es el único que te perdonará y estará siempre con los brazos abiertos esperando tu regreso. Él ya se entregó por ti. Él ya sufrió por ti. Es inimaginable lo que tuvo que sufrir. Su cuerpo estaba prácticamente irreconocible. Lo hizo por ti y por mí. Lo hizo porque nos ama. Te ama. Es tiempo de acudir a Aquél que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Reconcíliate. Renuévate. Deja que Dios te guíe conforme a su palabra.

Oración

Señor: gracias por haber mandado a Jesús a morir por mis pecados. Te pido perdón por todas mis faltas. Te pido que pueda recibir tu gracia y participar en la salvación que Cristo ofrece. Te pido que dirijas mi vida. Te pido que ilumines mi camino. He tomado malas decisiones y no quiero dar más pasos que no sean conforme a tu voluntad. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén 

sábado, 15 de julio de 2017

Romanos.12.v3-8


Romanos.12.v3-8 Es importante tener una buena autoestima porque algunos nos tenemos muy en poco; por otro lado, algunos nos sobreestimamos. La clave de una evaluación honesta y fiel es conocer las bases de nuestra valía: nuestra nueva identidad en Cristo. Separados de El, no somos muy competentes según las normas eternas. En El, somos valiosos y capaces de un servicio digno. Cuando uno se evalúa con las normas mundanas del logro y el éxito puede dar demasiada importancia al valor que tiene ante los ojos de los demás y perder su verdadero valor ante los ojos de Dios.

12.4, 5 Pablo usa el concepto del cuerpo humano para enseñar cómo los cristianos deben vivir y trabajar juntos. Así como las diferentes partes del cuerpo actúan bajo la dirección del cerebro, los cristianos deben hacerlo bajo la autoridad y mandato de Jesucristo (véanse 1Co_12:12-31; Eph_4:1-16).

12.4-8 Dios nos ha dado dones a fin de que podamos edificar la iglesia. Para usarlos con eficacia, debemos: (1) tener en cuenta que todos los dones y habilidades vienen de Dios; (2) comprender que no todos tienen el mismo don; (3) saber quiénes somos y qué hacemos mejor; (4) dedicar nuestros dones al servicio de Dios y no a nuestro éxito personal; (5) estar dispuestos a ponerlos al servicio de Dios con generosidad y sin exclusión. 

viernes, 14 de julio de 2017


Amos_5:21-24). Dios desea que nos ofrezcamos a nosotros mismos en sacrificio vivo, no animales. Cada día debemos echar a un lado nuestros deseos y seguirle, poniendo todas nuestras energías y recursos a su disposición y confiando en su dirección. Lo hacemos en gratitud porque nuestros pecados han sido perdonados.

12.1, 2 Dios tiene planes buenos, agradables y perfectos para sus hijos. El quiere transformarnos en un pueblo con una mente renovada, vivos para honrarle y obedecerle. Debido a que El solo quiere lo mejor para nosotros y por haber dado a su Hijo para que tengamos vida nueva, deberíamos ofrecernos con gozo en sacrificio vivo para su servicio.

12.2 Los cristianos tenemos este llamado: "No os conforméis a este siglo". No hemos de estar conformes con la conducta y costumbres de este mundo, que por lo general son egocéntricas y a menudo corruptas. Muchos cristianos dicen sabiamente que la conducta mundana se extralimita demasiado. Nuestro rechazo a formar parte del mundo, sin embargo, debe ir más allá del nivel de conducta y costumbres. Debe estar firmemente arraigado en nuestras mentes: "Transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento". Es posible evitar muchas de las costumbres mundanas sin dejar de ser orgullosos, codiciosos, egoístas, obstinados y arrogantes. Solo cuando el Espíritu Santo renueva, reeduca y reorienta nuestra mente somos en verdad transformados (véase 8.5).