jueves, 22 de junio de 2017

META QUE ALCANZAR:


META QUE ALCANZAR:

•Hay una bendición muy importante y decisiva, que debemos esforzarnos por alcanzar: EL RAPTO DE LA IGLESIA. Estamos luchando por dos cosas: La Salvación y el Rapto. En 1 Tesalonicenses, capítulo 5, verso 23, encontramos un mensaje del Apóstol Pablo para nosotros, los que queremos irnos en el Rapto. Dice: "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la Venida de Nuestro Señor Jesucristo". Veamos algunos detalles de esta preciosa escritura:

1"….Y el mismo Dios de paz...". Dios es un Dios de Paz y quiere que vivamos en paz los unos con los otros.

2.".... os santifique por completo...", puede haber santidad y limpieza, pero puede que no estemos completamente santos y limpios.

3”.... y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo...", Dios está interesado en todas las áreas de nuestro ser. El espíritu, el alma y el cuerpo.

4."... sean guardados irreprensible...", irreprensible significa, que no hay motivo por el cual ser reprendido, sin tacha, sin defectos, sin errores, sin manchas y sin arrugas.

5."... para la Venida de Nuestro Señor Jesucristo". Implica que seamos dignos de ser levantados en el Rapto.

En este verso Pablo nos está hablando específicamente del Rapto, que es lo primero que va a ocurrir en relación con la Segunda Venida de Cristo. 

miércoles, 21 de junio de 2017

SANTIDAD INTERIOR:


SANTIDAD INTERIOR:

Veamos qué significa "por dentro". Muchas personas por dentro están llenas de engaño, mentira, odios, rencores, vanagloria, soberbia y otras cosas negativas.

SANTIDAD EN EL ESPÍRITU:

Un espíritu santificado posee la naturaleza de Dios. Dios le ha impartido su naturaleza, su amor, su gozo, su paz, su mansedumbre, su paciencia, su bondad, su fe, y su templanza. Eso es un espíritu santificado, y todo esto procede de Dios. Antes de conocer al Señor teníamos un espíritu soberbio, terco y arrogante. 

martes, 20 de junio de 2017

SANTIDAD DEL ALMA:


SANTIDAD DEL ALMA:

La Palabra dice que también tenemos que estar santificados en el alma. El alma es el asiento de nuestras emociones. En Getsemaní, Jesús dijo: "Mi alma está triste...". Fue una emoción que se manifestó a través de su alma debido a la trágica situación por la que estaba pasando. Las emociones de un alma santificada son santas, espirituales y limpias.

La Biblia habla de un hombre que se expresó así: "...alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate" (Lucas 12:19). Así se expresa un alma inconversa. Pero David, siervo de Dios, rey y profeta de Israel, dijo: "Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo".

Si su alma está limpia y llena del Espíritu Santo, usted es santo, y sus emociones son espirituales. Usted anhelará danzar en el espíritu, cantar coritos, gozarse en el Señor, leer la Palabra de Dios y ver sus milagros y señales. Sus anhelos y sus emociones son espirituales. Se emociona y se ríe en el espíritu. Llora cuando ve las almas perdidas y se goza cuando éstas se convierten a Cristo. CON EL PECADOR NO SUCEDE ASÍ. Este salta y grita cuando ve que el jugador conecta un cuadrangular, brinca de júbilo y alegría cuando hace un gol, y se emociona grandemente cuando ve que su equipo de fútbol hace una anotación. SUS EMOCIONES SON CARNALES. Se goza cuando lo invitan a un banquete, para llenar su estómago. Ríe y llora viendo películas, novelas y programas mundanos, disfruta la música mundana y siente placer participando de las actividades, de los placeres y de los deleites de los pecadores. 

lunes, 19 de junio de 2017

EL CREYENTE EN CRISTO JESUS

EL CREYENTE EN CRISTO JESUS, Este ha sido limpiado y santificado por dentro. Su alma está llena del amor de Dios, de mansedumbre, de humildad y de otros frutos del Espíritu. Jesús dijo: "De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios" (Juan 3:3). Está hablando de un nuevo nacimiento interno, que viene de arriba, de Dios, en el cual Dios entra y toma dominio de nosotros. Él vive en nosotros y nos llena de su santidad. Entonces, usted es santo, porque ya no vive usted; Él vive en su espíritu y se manifiesta a través de su persona. Como el apóstol Pablo podemos decir"... ya no vivo yo, más vive Cristo en mí..." (Gálatas 2:20).

domingo, 18 de junio de 2017

EL HOMBRE ESPIRITUAL:


EL HOMBRE ESPIRITUAL:

El hombre espiritual ha sido santificado por el poder del Espíritu Santo. Vive la santidad que Dios demanda en espíritu, alma y cuerpo. Sabe lo que le pertenece en Cristo. Progresa espiritualmente porque saca tiempo para leer y estudiar la Palabra de Dios hasta que ésta se convierte en parte de sí mismo. Mantiene una íntima relación con el Padre, llegando a conocerle profundamente a través de las enseñanzas y el Ministerio de Cristo. Conoce a Jesús como Salvador y Señor, pero le reconoce también como su Sumo Sacerdote e Intercesor. Está consciente de la autoridad que posee como creyente en el Señor Jesús, quien está sentado a la diestra del Padre.

El hombre santificado en su interior conoce al Espíritu Santo como Consolador, Consejero, Ayudador, Intercesor y Maestro. El Espíritu Santo le capacita para servir al Señor Jesús; en el Reino de Dios no se consigue nada sin su ayuda. Es el secreto del éxito del hombre espiritual en su vida y en su ministerio.

El hombre espiritual ha descubierto que su capacidad proviene de Dios (2 Corintios 3:5). Puede decir como Pablo: "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13). A diferencia del hombre carnal, el hombre espiritual es gobernado por la Palabra de Dios y no por sus sentidos. Permite que la Palabra de Dios le controle, eliminando así el poder de Satán sobre él. Es un cristiano victorioso que se alimenta diariamente de la Palabra de Dios, sabiendo que, lo que es el pan para su cuerpo físico, es la Palabra de Dios para su espíritu.

sábado, 17 de junio de 2017

SANTIFICADOS POR SU SANGRE:


SANTIFICADOS POR SU SANGRE:

El primer paso para iniciarse en una vida de santidad es aceptar a Cristo como único y exclusivo Salvador. Aceptarle es reconocer que su sangre nos limpia de todo pecado.

Cuando el hombre pecó, perdió la santidad con que Dios le creó y cayó de la gracia bajo sentencia de muerte. Dios elaboró un plan para rescatarlo de la muerte y restaurarlo a su naturaleza original, haciendo que volviese a la comunión con su Creador. Dios se hizo hombre para morir en nuestro lugar. Mediante el derramamiento de su sangre, no sólo nos libertó de la maldición del pecado, sino que nos adoptó como hijos. (Lea Gálatas 4:4,5 - Hechos 26:18 - Colosenses 1:12-14).

Los que no han sido lavados en la sangre de Cristo participan de la naturaleza del diablo. Estos son del mundo, y sus pasiones, deseos y apetitos están controlados por el maligno. Esa naturaleza mundana se manifiesta en glotonería, borrachera, ira, malicia, venganza, avaricia, celos amargos, vanagloria, vanidad, inmoralidad, inmodestia, indecencia, nudismo, exhibicionismo, mundanalidad, orgullo, pasiones desordenadas, amor por el dinero, por el poder, por la fama, por el deporte, por los placeres, por los deleites y otros.

Si aún no ha aceptado a Cristo como su Salvador personal, hoy es día de salvación. Cristo le ofrece un traslado del mundo de las tinieblas al mundo de la luz. Le ofrece hacerle su hijo con derecho a una herencia incorruptible en los cielos. No deje pasar esta oportunidad y haga la decisión más sabia y más importante de su vida.

viernes, 16 de junio de 2017

SANTIFICADOS POR EL AMOR:


SANTIFICADOS POR EL AMOR:

La santidad interior se manifiesta a través del fruto del Espíritu. El alma y el espíritu que es santificado por el Espíritu Santo, primeramente, ama. Jesús dijo que el mundo nos conocería por el AMOR. "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros", (Juan 13:35). Lo más hermoso de la naturaleza de Dios es el amor. Ese amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Cuando amamos como Dios nos ama, el sentir del Espíritu Santo está en nosotros. El sentir de Dios en nosotros es un anhelo porque las almas se salven.

El camino más excelente, como dice Pablo en 1 Corintios 12:31, es el del amor. Permitamos que el amor de Dios brote a raudales de nuestros corazones, permitiendo que seamos conocidos por nuestro amor. Es lastimoso ver hermanos que son conocidos por su arrogancia, su vanidad, su inmoralidad, su tibieza, su mundanalidad, sus enojos, sus iras, su indiferencia y su falta de amor. Estas son obras de la carne, las cuales hay que poner a los pies de Cristo para que Él opere el milagro de la transformación y santificación interna  

jueves, 15 de junio de 2017

SANTIFICADOS POR LA FE:


SANTIFICADOS POR LA FE:

En Romanos 1:17 dice: "Porque en el Evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá". Y hebreos 11:6 añade: "Pero sin fe es imposible agradar a Dios...". Para que nuestra fe esté bien fundamentada tenemos que conocer bien al autor y consumador de nuestra fe: A Cristo. El conocer a Cristo, hará que queramos ser como Él. Fe es unión con Cristo, y está unión envuelve y garantiza una semejanza con Cristo cada vez mayor.

Los discípulos reconocieron la importancia de crecer en la fe, por lo que dijeron a Jesús: "Auméntanos la fe" (Lucas 17:5). Cuando el cristiano toma la santidad, la fe, el amor, la paciencia y la gracia de Jesús para aplicarla a cada situación que se le presenta, está viviendo en la santidad de Cristo. Por la FE nos apropiamos de sus atributos.