sábado, 19 de agosto de 2017

Salmos. 19.v1-6

Salmos. 19.v1-6
19.1ss En este salmo, la meditación de David lo llevó paso a paso desde la creación, a través de la Palabra de Dios, a través de sus propios pecados, hasta la salvación. Cuando Dios se revela por medio de la naturaleza (19.1-6), aprendemos sobre su gloria y nuestra condición finita. Cuando Dios se revela por medio de las Escrituras (19.7-11), aprendemos acerca de su santidad y de nuestra pecaminosidad. Cuando Dios se revela por medio de las experiencias diar...ias (19.12-14), aprendemos acerca de su perdón misericordioso y de nuestra salvación.
19.1-6 Estamos rodeados de fantásticas demostraciones de la capacidad creativa de Dios. Los cielos son una dramática evidencia de su existencia, poder, amor y cuidado. Decir que el universo surgió por casualidad es absurdo. Su diseño y sentido del orden son prueba de que un Creador intervino en forma personal. Cuando vea la obra de Dios en la naturaleza y en los cielos, agradézcale a Dios tan maravillosa belleza y la verdad que nos revela acerca del Creador. 

viernes, 18 de agosto de 2017

Salmos. 17.v1-8.


Salmos. 17.v1-8.  1 Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.

Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.

2. De tu presencia proceda mi vindicación;

Vean tus ojos la rectitud.

3. Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche;

Me has puesto a prueba, y nada inicuo hallaste;

He resuelto que mi boca no haga transgresión.

4. En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios

Yo me he guardado de las sendas de los violentos.

5. Sustenta mis pasos en tus caminos,

Para que mis pies no resbalen.

6. Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios;

Inclina a mí tu oído, escucha mi palabra.

7. Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,

De los que se levantan contra ellos.

8. Guárdame como a la niña de tus ojos;

Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

17.3 ¿Estaba diciendo David que no tenía pecados? Lejos de ser una declaración soberbia de pureza, la afirmación de David brotaba de haber entendido su relación con Dios. En los Salmos 32 y 51 David reconoce abiertamente sus pecados. Sin embargo, su relación con Dios incluían una íntima amistad con Dios y continuos arrepentimiento y perdón. Su afirmación de rectitud, por lo tanto, se basaba en su búsqueda continua de Dios.

17.8 Dios nos protege como nosotros protegemos las niñas de nuestros ojos. No debemos decir que nos ha faltado la protección de Dios porque tengamos problemas. La protección de Dios tiene propósitos mucho más grandes que ayudarnos a evitar el sufrimiento. Quiere hacernos mejores siervos suyos. Dios nos protege también guiándonos en medio de circunstancias difíciles, no sólo ayudándonos a escapar de ellas.

17.8 La "sombra de tus alas" es una figura de dicción que denota protección de Dios. Él nos guarda como una gallina protege a sus polluelos al cubrirlos con sus alas. Moisés utilizó esta misma metáfora en Deu_32:11. Como el águila que excita su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas, 

jueves, 17 de agosto de 2017

Hebreos 11:8-10


Hebreos 11:8-10

Por la fe Abraham cuando fue llamado para ir a un lugar que más tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber a dónde iba. Por la fe se radicó como extranjero en la tierra prometida, y habitó en tiendas de campaña con Isaac y Jacob, herederos también de la misma promesa porque esperaba la ciudad de cimientos sólidos, de la cual Dios es arquitecto y constructor.

Génesis 12 narra esta historia de Abraham. El versículo 1 dice: Jehová dijo a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Abram salió de su tierra y no reclamó ni cuestionó al Señor. Simplemente obedeció. ¡Por eso es nuestro ejemplo de fe el día de hoy! Cuando Dios habla, nosotros debemos escuchar e inmediatamente después, obedecer. Eso es fe. Eso es ser un verdadero hijo de Dios.  Dios quiere todo tu ser. Quiere que le entregues tu corazón. Tus pensamientos. Tus deseos. Tus miedos. Todo. No tengas miedo ni dejes que el mundo a tu alrededor frene ese llamado que Dios te hace. Sabes perfectamente cuando Dios te habla. Esas palabras tocan tu corazón. Remueven lo que pensabas nunca podría ser removido. Abren todo lo que quieres esconder. Simplemente sacuden todo tu piso. No le des la espalda a esas palabras. Ten fe y deja que Él se encargue de dirigir tu vida. Así como Abram, toma tus cosas y deja de vivir conforme a tu voluntad y comienza a vivir conforme a Cristo.

Oración

Padre: quiero vivir con mi fe puesta en Ti. Quiero escucharte y obedecerte como lo hizo Abram. Quiero dejar de dudar y cuestionar. Te entrego mi vida. Te entrego todo para que pueda vivir conforme a tu voluntad. Guíame y no permitas que me aparte de Ti. En el nombre de Cristo Jesús. Amén  

miércoles, 16 de agosto de 2017

Ayar gracia En la presencia de Dios


 Génesis. 22:7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?

22:8 Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Génesis 24.12. Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

13. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

14. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor. 26. El hombre entonces se inclinó, y adoró a Jehová,

27. y dijo: Bendito sea Jehová, Dios de mi amo Abraham, que no apartó de mi amo su misericordia y su verdad, guiándome Jehová en el camino a casa de los hermanos de mi amo. Génesis. 28:20 E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir,

28:21 y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios.

28:22 Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti. Génesis 50. 19. Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios?

20. Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Éxodo. 3:2 Y se le apareció el Ángel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.

3:3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.

3:4 Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí.

3:5 Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es.  Éxodo 33. 13. Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.

14. Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.

15. Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.

16. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

17. Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre.

18. El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.  Éxodo 40:34 Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la GLORIA de Jehová llenó el tabernáculo. Éxodo 40:35 Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la GLORIA de Jehová lo llenaba.  Deuteronomio 5:24 y dijisteis: He aquí Jehová nuestro Dios nos ha mostrado su GLORIA y su grandeza, y hemos oído su voz de en medio del fuego; hoy hemos visto que Jehová habla al hombre, y éste aún vive. Deuteronomio 26:19 a fin de exaltarte sobre todas las naciones que hizo, para loor y fama y GLORIA, y para que seas un pueblo santo a Jehová tu Dios, como él ha dicho.  Josué 24:15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa SERVIREMOS a Jehová.

martes, 15 de agosto de 2017

Habcuc 3:17

Habcuc 3:17 Aunque la higuera no florezca,
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados no den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la majada, ...
Y no haya vacas en los corrales;
3:18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
3:19 Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis pies como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar. La oración es el mejor medio para solucionar tus problemas - Imágenes Cristianas

lunes, 14 de agosto de 2017

“Esto os mando: Que os améis unos a otros” (Juan 15:17).


“Esto os mando: Que os améis unos a otros” (Juan 15:17).



¿Cómo se siente practicar la clase de amor que Jesús describe? El apóstol Pablo nos ayuda, al mostrarnos qué pasa cuando no practicamos esta clase de amor. En su carta a los gálatas, Pablo presenta dos clases de pecado. Por un lado, él identifica los pecados graves, los que asociamos a conductas externas, tales como pecados sexuales o consumo de drogas. Pero él también presenta un segundo tipo de pecado, el pecado relacional, y nos muestra cómo es de mortal y destructivo. El pecado relacional afecta nuestra alma llevándola a profundidades que nunca habríamos imaginado. Esto tiene un horrible efecto no sólo en nuestro testimonio al mundo, sino también en las partes más profundas de nuestro ser y se propaga a los que nos rodean.  

Pablo trae esto a la luz en la iglesia de Corinto para señalar un problema muy evidente: Las divisiones entre ellos. “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes” (2 Corintios 12:20). Nota la palabra final en esta lista: desorden. Esta es una indicación de que el pecado relacional está actuando. 

Cada una de las cosas que Pablo menciona aquí, tiene que ver con fallar al amor, con el que Cristo amó. En estos términos, es fácil ver cómo el amor no puede ser tan sólo un gesto sentimental. Es una batalla que debe ser peleada y las armas que levamos son el perdón, la gracia, la misericordia y la justicia.

Uno de los conflictos de los Corintios tenía que ver con la enseñanza que ellos aceptaban. Algunos decían que sólo seguirían las instrucciones de Pedro, mientras que otros seguirían las de Pablo. Pablo tuvo que decirles: “No puedo tratarlos como a personas maduras mientras estén en esta condición. Es carnal. Están actuando por medio de su carne”.

La palabra griega que Pablo usa para “carne” indica la piel o el tejido graso del cuerpo. Pero por supuesto, Pablo está describiendo la condición de sus almas. Él está diciendo a los corintios que ellos están atrapados en una forma de vida esclavizada a las cosas terrenales en lugar de estar caminando en una vida llena del Espíritu.
Pero, como Jesús y Pablo señalaron, rehusarse a amar, aún al nivel más mundano de amor, tiene grandes consecuencias, llevando al dolor, a la alienación y al pesar. Las contiendas en las relaciones usualmente terminan afectando un gran círculo de amigos o familiares. Con el tiempo, se puede extender a una comunidad entera, como Pablo lo señaló entre los corintios. Amar como Jesús ama, incluso en lo que parezca sin importancia, no es una opción, sino una disciplina espiritual 

domingo, 13 de agosto de 2017

Hebreos 10:26-29


Hebreos 10:26-29

Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios. Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayores castigos piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia?

Proverbios 1:7 dice: el principio de la sabiduría es el temor a Jehová. No es casualidad que la sabiduría no se encuentra en el amor ni en la misericordia o la gracia sino exclusivamente en el temor a Jehová. He escuchado opiniones sobre lo que significa temer a Jehová y personalmente creo que lo podemos tomar literal. Debemos tener miedo a Jehová. El problema radica en no entender el miedo. Temer a algo no significa que estamos alejados de ello, sino que nuestras decisiones serán distintas y probablemente mejores basadas en ese temor. Por ejemplo: si temo a las alturas, tendré mayor cuidado al caminar por acantilados o conduciendo en carretera por montañas. No voy a dejar de vivir por ese temor, sino que tomaré precauciones y mis decisiones se verán afectadas por el mismo. Pues así es el temor a Jehová. No quiere decir que no vamos a hacer nada por temor a que nos caiga un rayo. Al contrario, vamos a tomar decisiones sabiendo que a nuestro Dios le es abominación el pecado y, por consecuencia, debemos mantenernos alejados de él. ¿Lo puedes entender mejor? Ahora vuelve a leer el pasaje. Si podemos parafrasearlo, a mi parecer diría: Con Dios no se juega. Uno no puede ir pensando que tiene comunión con Dios por atender a un evento los domingos. La comunión con Dios se demuestra a través de tus acciones. Tu vida debe tener congruencia entre lo que dice la biblia y lo que haces en tu día a día. De lo contrario, el pasaje de hoy te dice que estás jugando con fuego y te vas a quemar. Dios conoce tu corazón. Ve hasta lo más profundo de ti y no le puedes engañar. Tu pareja, tus seres queridos y los que te rodean pueden ser engañados. Dios no. Él sabe dónde estás parado y las intenciones de tu corazón. Si ya has conocido la verdad ¿qué esperas para reformar tu camino?

Si como sociedad hemos acordado que ciertos delitos se castiguen con cárcel, ¿qué castigo merece aquél que pisotea al Hijo de Dios? ¿Qué merece aquél que desprecia el amor que se ha derramado sobre él? ¿Qué merece aquél que da la espalda a la misericordia y gracia que le son ofrecidas? Ningún hombre ha establecido ese castigo sino Dios: la muerte y el infierno. No es una novela ni ciencia ficción. Al morir habrá juicio y de ahí iremos a la presencia del Padre si nuestro “abogado” fue Cristo o al infierno si le despreciamos en este mundo. Aunque no es fácil hablar del juicio de Dios, es necesario compartirlo pues la gente tiene que saberlo.

Señor: definitivamente no quiero estar jugando con fuego y te pido perdón por darte la espalda y no tomarte con la seriedad debida. Te pido perdones mis pecados y sobre todo que renueves mi mente y mi corazón pues quiero cambiar. No permitas que siga igual sino guía mis pasos conforme a tu voluntad. En Cristo Jesús. Amén. 

sábado, 12 de agosto de 2017

Salmos. 14.v1-7


Salmos. 14.v1-7

14.1-3 El verdadero ateo es o necio o malvado. Necio porque cierra los ojos a la evidencia de que Dios existe, o malvado porque no quiere someterse a las verdades de Dios. Nos volvemos ateos en la práctica cuando nos apoyamos en nosotros mismos más que en Dios. El necio mencionado aquí es alguien agresivamente perverso en lo que hace. Según la Biblia, se necesita ser muy necio para desafiar directamente a Dios.

14.3 Nadie es perfecto, excepto Dios. Todos somos culpables ante El (véase Rom_3:23) y necesitamos su perdón. No importa lo bien que nos desempeñemos ni lo mucho que logremos comparado con otros. Ninguno de nosotros puede jactarse de su bondad cuando se compara con los estándares de Dios. El no sólo espera que obedezcamos sus principios, sino que quiere además que le amemos con todo nuestro corazón. Sólo Jesucristo ha hecho eso de una manera perfecta. Todos somos insuficientes, por lo tanto debemos recurrir a Cristo para salvarnos (Rom_10:9-11). ¿Le ha pedido ya que lo salve?

14.3, 4 David aplica estas observaciones a sus enemigos, donde dice de los malvados "devoran a mi pueblo como si comiesen pan". "Todos se desviaron, a una se han corrompido; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno". Como contraste, David dijo: "Tú has probado mi corazón[...] y nada inicuo hallaste" (17.3).

Hay una distinción muy clara entre aquellos que adoran a Dios y los que no quieren adorarlo. David adoraba a Dios y bajo su liderazgo Israel obedeció a Dios y prosperó. Varios cientos de años después, sin embargo, Israel se olvidó de Dios. Era muy difícil distinguir entre los seguidores de Dios y los que adoraban ídolos. Cuando Isaías llamó a Israel al arrepentimiento, él, al igual que David, habló de personas que se habían descarriado (Isa_53:6). Pero Isaías estaba hablando de los propios israelitas. Pablo citó el Salmo 14 en Rom_3:10-12. Generalizó aun más la imagen de la oveja descarriada, haciéndola extensiva a toda la gente. Toda la humanidad, judíos y gentiles por igual, se ha apartado de Dios.

14.5 Si Dios está "con la generación de los justos", entonces los que atacan a los seguidores de Dios pueden estar atacando a Dios. Hacerlo es totalmente fútil (véase 2.4, 5, 10-12). Por lo tanto, si bien podemos sentir que estamos perdiendo la batalla, no puede haber la menor duda de que nuestra victoria principal está en Dios. 

viernes, 11 de agosto de 2017

Espíritu Santo


Recordemos cómo uno llega a ser cristiano. Antes de que una persona pueda sentir la necesidad de Jesucristo como salvador, esa persona debe primero estar convencida de pecado. “Y cuando él [El Espíritu] venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). El Espíritu Santo nos muestra nuestro pecado y nuestra necesidad de un Salvador. Eso es lo que todo creyente experimenta en su conversión a Cristo.   

Jesús también enseñó que la entrada al reino de Dios (“nacer de nuevo”) sólo puede ocurrir mediante la obra del Espíritu Santo: Jesús le dijo a Nicodemo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:5).

Es el Espíritu Santo trabajando dentro de nosotros lo que hace que nos volvamos de nuestro pecado y fijemos los ojos en Jesús. Aunque puede que nos veamos tentados a pensar que nosotros podemos crear ambientes emocionales para que esto suceda, la verdad es que este tipo de renacer o transformación sólo puede suceder a través de la obra del Espíritu Santo.

El apóstol Pablo enseñó que los creyentes son “templos del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19), y porque el Espíritu vive dentro de nosotros, eso nos hace diferentes al resto del mundo. Si el Espíritu Santo no vive dentro de una persona, ser miembro de una iglesia o cualquier otro esfuerzo sincero que haga esa persona por vivir una buena vida será inútil para hacer que sea cristiana. Sólo la verdadera fe en Jesucristo como Salvador, confirmada por el Espíritu Santo, nos hace una nueva criatura. El Espíritu que habita en cada creyente es solo otra manera de decir: “Cristo en nosotros”, porque la presencia del Espíritu Santo representa a Jesús.

Cuando Dios mira a la tierra, él no se enfoca en las etnias, y nunca reconoce las denominaciones religiosas. Él sólo ve dos tipos de personas: Sus hijos, que tienen al Espíritu viviendo dentro de ellos y los no creyentes que no lo tienen. Es así de sencillo. Hoy en día discutimos por posiciones doctrinales para validar nuestra fe, pero para la iglesia primitiva la definición era más simple. O somos templos o no lo somos. “Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9). Hubiera sido imposible para los apóstoles considerar a alguien un verdadero creyente en Jesús sin el testimonio que le acompaña y la obra del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios era crucial. 

jueves, 10 de agosto de 2017

Entrena tus sentidos espirituales


Entrena tus sentidos espirituales

"Hijo de hombre, a ti te he puesto como centinela del pueblo de Israel. Por tanto, cuando oigas mi palabra, adviértele de mi parte" (Ezequiel 3:17).

La Biblia está repleta de escrituras y de historias que sostienen la importancia de velar y orar, y esto no es menos trascendente para los creyentes de hoy interesados en oír de Dios y alinearse con su voluntad. Ellos velan para no juzgar lo que ven con sus ojos naturales ni oír con sus oídos naturales. En cambio, dejan que el Espíritu Santo entrene sus sentidos espirituales para que puedan agudizarse y ser más precisos en todo lo que atañe al espíritu.

Declaración de hoy:

Padre, no pongo mi confianza en lo que veo. Pongo mi confianza en ti y en tu Palabra. Soy quien tú dices que soy, y puedo lograr lo que tú dices que puedo lograr. Dios todopoderoso, agudiza mi discernimiento espiritual para que pueda oírte claramente. Que la visión profética caiga hoy sobre mí. Coloca en mí la unción de Isacar para que sea entendido en los tiempos. Dame sabiduría y dirección. “Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma” (Salmos 143:8). Desarma los poderes malignos que operan para frustrar mi día, mis tareas y actividades. En el nombre de Jesús, amén. 

miércoles, 9 de agosto de 2017

VAYA TRAS QUIENES SIGUEN A CRISTO


VAYA TRAS QUIENES SIGUEN A CRISTO

Pablo estableció el patrón para nosotros. En estos tiempos de engaño, acusación y falso discernimiento, busquemos y acatemos a aquellos que caminan tras el modelo de Pablo. Discernamos la influencia de Jesús en aquellos nos lideran. Cuando claramente vemos al Señor, vayamos tras quienes siguen a Cristo. Muchos maestros pasaran por la vida de usted. Recuerde las advertencias de Pablo al buscar dirección en oración acerca de las enseñanzas de quienes podrían influir sobre su vida. Busque aquellos que están prosiguiendo al premio de alcanzar la semejanza a Cristo. Respecto a los otros, ore por ellos, párese junto a ellos, y, según sea guiado por el Señor, incluso congréguese en sus iglesias y aliéntelos en amor y oración. Pero si ellos no están yendo a donde usted lo hace, ¡no los siga! Pablo dijo: "Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús" (v.13-14). ¿Qué fue lo que Pablo decidió "olvidar"? Él puso a un lado las heridas, perdonó las ofensas, y entregó en manos de Dios las desilusiones del ayer. Él prosiguió a la meta, al premio de poseer a Cristo. Pablo continuó en Filipenses: "No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús" (Fil. 3:12). Nuevamente, estamos buscando el patrón que Dios busca para cada uno de nosotros. ¡Un cristiano maduro es alguien que vive en la búsqueda de Dios! Pablo no abrazó la muerte como una entidad en sí misma; él abrazó la muerte de Cristo, la cual es no solamente lamuerte del yo, sino también el triunfo del amor. Es esta entrega "a muerte por causa de Jesús" que permite que "la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal" (2 Cor. 4:11). Y todavía, conocer a Cristo significa también participar de Sus padecimientos mientras ponemos nuestras vidas por la redención de otros. Aquellos que padecen por Jesús, recuerden: la participación de Sus padecimientos es parte del conocerlo a Él. Hay una diferencia entre conocer una colección de verdades religiosas y realmente conocer a Cristo. La verdad está en conocer a Jesús; Él mismo es el camino, la verdad y la vida. Conocerlo es la vida eterna, y vivir en comunión con Él es participar del néctar del cielo. "A fin de conocerle, y el poder de Su resurrección, y la participación de Sus padecimientos, llegando a ser semejante a Él en Su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertos" (v. 10-11). Amados, comenzamos este estudio con la advertencia de Pablo: "mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros " (v. 17). En el siguiente versículo, Dios revela el patrón que querremos imitar: Pablo se separa a sí mismo aun más de la ley mosaica, revelando que su búsqueda es "ser hallado en Él (Cristo), no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo (v. 9). Habiendo sido guardado de las consecuencias de la Ley, y habiendo recibido una nueva fuente de "justicia que es de Dios por la fe", Pablo es libre de ir en pos de su verdadero destino: ¡La semejanza a Cristo! Luego de presentar su notable linaje en los versículos 5 - 6, israelita de nacimiento; fariseo de acuerdo a la Ley, perseguidor de la Iglesia y de acuerdo a la definición de justicia de la Ley, irreprensible - Pablo renuncia luego a las cosas mismas que alcanzó o logró, diciendo: "Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como perdida por amor de Cristo" (v. 7). Para los maduros, ningún puesto u opinión de hombres puede reemplazar "la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús (nuestro) Señor". El más asombroso de los logros "lo tengo por basura para ganar (nosotros) a Cristo" (v. 8). Una cosa es ser capaz de discernir lo que es falso, pero de mucho más valor es conocer claramente el patrón de la verdad. Así, Pablo utiliza el capitulo tres de Filipenses para revelar la actitud de su corazón. Al hacerlo, nos da el patrón o modelo de lo que debemos buscar en un líder. La esencia de este error consistía en que la expiación de Cristo no era suficiente para la salvación; además era necesario guardar todo el conjunto de las leyes mosaicas para ser salvos. Hoy en día la gente continúa importando obligaciones religiosas a la experiencia de salvación. Al exponer y advertirnos contra la influencia de la "falsa circuncisión", Pablo estableció una protección contra la atadura de las exigencias legalistas a fin de recibir la salvación. Y mientras ciertamente el camino que lleva a la vida es angosto, el Camino es una Persona: Jesucristo. No llegamos a la meta por cumplir leyes sino al encomendarnos al cuidado de Cristo. La tercera advertencia fue dirigida contra la "falsa circuncisión" (Fil. 3:2). Estos eran los judíos cristianos que, cuando fueron salvados, trataron de hacer del cristianismo una extensión del judaísmo. Esta última enseñanza fue la más peligrosa, por cuanto parecía ser la más razonable. Parte de los esfuerzos de Pablo como apóstol era edificar una unidad Cristo-céntrica entre los cristianos. Sin embargo, los "malos obreros" estaban centrados en sÍ mismos antes que en Cristo. Antes de seguir a líder alguno, verdaderamente debemos ver la influencia de Cristo en crecimiento en el carácter de ese individuo. Busque escuchar a su pastor hablar, al menos ocasionalmente, de su visión de alcanzar la semejanza a Cristo. Busque evidencias de humildad; busque ver una carga por la oración, y ver cómo él cultiva la unidad con otras iglesias cristianas. Si su pastor o líder está creciendo en estos valores, entonces él está también creciendo en fiabilidad. Al procurar él seguir a Cristo, probablemente el fruto de su ministerio será saludable. Pablo no estaba diciendo, por supuesto, que se ignore completamente lo que está mal en las personas. Necesitamos discernimiento. Permítame decirlo lisa y llanamente: Hay serios errores doctrinales y pecados en la Iglesia moderna. Pero cuando usted observe un patrón de ira, buscadores de faltas en otras personas, cuando en ellos el punto de vista primario parece siempre negativo, cuidado. Recuerde, Jesús advirtió acerca de los fariseos quienes "confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros" (Lucas 18:9). Cuidado cuando su maestro debe con frecuencia menospreciar a otros para exaltarse a sí mismo. La Iglesia de hoy tiene personas parecidas, quienes andan buscando faltas, quienes incesantemente y en su propia justicia se alimentan de la basura de los fracasos de la condición humana. Pablo está diciendo: "Cuidado con aquellos que siempre tienen algo negativo para decir, quienes continuamente están juzgando o difamando a otros. Si usted los escucha, se volverá como ellos. Sus palabras le robaran la visión, lo dejaran sin alegría, y drenaran su energía". Al primer grupo Pablo identifica como "los perros". La frase "cuidado con el perro" nos es conocida aun hoy. Significa que aquí hay un animal perverso. La mayoría de los perros en los tiempos de Pablo eran carroñeros. Uno podía encontrar docenas de estos animales comiendo desperdicios en los basureros fuera de las ciudades. Pablo comenzó su discurso revelando tres tipos de falsos maestros. Él advirtió: "Cuidaos de los perros, cuidaos de los malos obreros, cuidaos de la falsa circuncisión" (Fil. 3:2). Estos tres tienen cada uno su homólogo moderno. El contexto dentro del cual escribió Pablo, describe su propia justicia antes de encontrar a Cristo y su posterior abandono radical de la confianza en la carne. Estudiaremos cuidadosamente estos versículos, porque en una época en la que el engaño va en aumento, no todos los que claman "verdad, verdad" están hablando en defensa de la conformidad a Jesús. El Apóstol Pablo enfrentó un grave problema en el primer siglo. Falsos maestros se habían introducido en la Iglesia. El Apóstol advirtió a los filipenses, y a nosotros por extensión, a reconocer las diferencias entre un verdadero hombre de Dios y un falso maestro o profeta. Sin ninguna pose de falsa humildad, Pablo declaró que tanto su visión y su actitud espiritual son ejemplos que nosotros debemos seguir. Él nos instruye en nuestras habilidades de discernimiento a que busquemos y "acatemos" a líderes quienes son ejemplo del eje del propósito de Dios, el cual es poseer la semejanza con Cristo. "Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros" -- Filipenses 3:17 

martes, 8 de agosto de 2017

Salmos. 11:v1-7


Salmos. 11:v1-7

11.1-4 David se vio forzado a huir para salvar su vida en varias ocasiones. Ser el rey ungido de Dios no lo hizo inmune a la injusticia y al odio de otros. Este salmo pudo haber sido escrito cuando David estaba siendo perseguido por el rey Saúl (1 Samuel 18-31), o durante los días de la rebelión de Absalón (2 Samuel 15-18). En ambas ocasiones, David huyó, pero no porque todo se hubiera perdido sino porque sabía que Dios tenía las riendas. Si bien evitó los problemas con sabiduría, no huyó de ellos por temor.

11.1-4 David parece estar hablando a aquellos que le aconsejan huir de sus enemigos. La fe de David contrastaba dramáticamente con el temor de sus consejeros. La fe en Dios nos impide perder la esperanza y nos ayuda a resistir el miedo. Los consejeros de David tenían miedo debido a que veían sólo circunstancias aterradoras y fundamentos que se desmoronaban. David estaba seguro y optimista porque sabía que Dios era más grande que cualquier cosa que sus enemigos pudieran llevar en su contra (7.10; 16.1; 31.2, 3).

11.4 Cuando se sacuden los fundamentos y usted desea esconderse, recuerde que Dios sigue llevando las riendas. Su poder no ha disminuido por el curso que hayan tomado los acontecimientos. Nada sucede sin su conocimiento ni su permiso. Cuando tenga ganas de salir huyendo, huya hacia Dios. El restaurará la justicia y la bondad en la tierra en su tiempo.

11.5 Dios no evita que los creyentes tengan circunstancias difíciles, sino que pone a prueba tanto al justo como al malvado. Para algunos, las pruebas de Dios se vuelven como fuego que refina, mientras que para otros, se vuelven un incinerador para destrucción. No haga caso omiso de las pruebas y los retos que surjan en su paso por la vida. Uselos como oportunidades de crecer. 

lunes, 7 de agosto de 2017

¿Estamos en Problemas?


¿Estamos en Problemas?

 ¡Yo digo que estamos en dificultades y ya es tiempo que despertemos! Con algunas excepciones, somos como la iglesia de Laodicea. A decir verdad, hemos institucionalizado tanto el laodiceanismo que pensamos que tibio es normal. Cualquier iglesia que este ganando más de unos pocos para Cristo se considera “sobresaliente”. 

Las palabras severas de Jesús se aplican tanto a nosotros como a los cristianos de fin del primer siglo: “[No] eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Ap. 3:15—17). En otras palabras, estaban expresando una maravillosa “confesión positiva”. Estaban proclamando victoria y bendición. El único problema es que Jesús no estaba impresionado. Él respondió: 

“Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo… Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” Apocalipsis 3:17, 19 

Lenguaje severo, por cierto, pero Jesús siempre trata con firmeza a los que ama. “¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”, pregunta el escritor de hebreos (12:7). 

Nótese que los laodiceanos eran santos de Dios, con derecho a todas las promesas. Eran parte del cuerpo de Cristo: cantaban himnos, adoraban los domingos, disfrutaban de beneficios físicos, y sin duda se veían a si mismos más justos que sus vecinos paganos. No obstante, estaban a punto de ser vomitados. ¡Qué llamada de atención! 

Siempre que el cuerpo de Cristo se mete en problemas, se requiere una acción enérgica. No podemos quedarnos sentados y esperar que el problema se resuelva por sí solo. 

La Iglesia primitiva comenzó de forma dinámica en poder. Ellos estaban unidos, orando, llenos del Espíritu Santo, saliendo a hacer la obra de Dios a la manera de Dios, y viendo resultados que lo glorificaban. 

Luego vino el primer ataque (Ver Hechos 4:2-3). ¿Cómo respondieron? Rápidamente comenzaron a orar de esta manera: 

“Soberano Señor, tú …hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay… Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” (Hechos 4:24, 29-30). 

Esto es precisamente lo que los profetas a través de los siglos les habían dicho que tenían que hacer: Cuando estés bajo ataque, cuando te enfrentes a un nuevo reto, en todas las épocas, en todo momento, invoca el nombre del Señor, y Él te ayudará.  

domingo, 6 de agosto de 2017

Aceptar a Cristo


¡Acepto! Esta palabra es un sinónimo de sí: acepto ser tu novia, acepto el empleo, acepto ser tu esposo(a), acepto que me equivoqué, acepto que soy un pecador(a)… ¡acepto a Cristo y su amor en mi Vida!

​Aceptar es reconocer algo, pero también implica un deseo y un compromiso desde el fondo del corazón, por ejemplo “acepto ser tu esposa(o)” significa que una persona quiere estar con otra y además se compromete a compartir con ella su vida, a estar en las buenas y malas, a luchar por su amor.

Bien, el aceptar a Cristo también tiene un significado especial y de hecho no creo que haya algo que se pueda comparar a esto, es maravilloso, pero también tiene una condición y es que la única manera de que funcione es que sea algo genuino, desde el fondo de nuestro corazón.

Entonces no puede ser por obligación, compromiso o miedo… ¡es por convicción! Dios en su palabra nos dice:



“He aquí yo estoy a la puerta y llamo: y si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”

Apocalipsis 3:20

Aquí podemos entender que es una invitación, una oportunidad: : “Entraré en él” es decir para que Dios entre en nuestra vida, que Cristo viva en nuestro corazón, pero depende de nosotros aceptarla o no. ¿Alguna vez alguien te ofreció algo y dijiste que no? todo el tiempo aceptamos o rechazamos cosas, un empleo, una oferta a consumir algo, y dijiste “NO” bueno con Cristo puede pasar lo mismo, Él desea estar en nuestra vida, pero quiere que sea porque se lo pedimos, ¿Qué sigue después? ¡Lo mejor!

El aceptarlo es el primer paso de darle a nuestra vida un giro radical, porque ciertamente todos tenemos fortalezas (puntos fuertes, talentos, dones) pero también debilidades: miedos, complejos, traumas, rencores… y con todo esto Dios puede y quiere trabajar.

Este primer paso está claro cuándo leemos en su Palabra:

“Que, si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” ​

Romanos 10:9

Entonces sólo tienes que creer y cómo dice el versículo en tu corazón, pero además tienes que trabajar en construir una relación con Él, así como cuando aceptas un trabajo y tienes que ir todos los días y cumplir tareas, o con un novio o una novia, debes compartir con él o ella, pero no sólo debes ¡Querés hacerlo! Más todavía es importante hacerlo con Cristo porque la Salvación es el mejor regalo, es algo que no merecemos, pero ahí está esperándote.

​Así que, si aún no lo has aceptado, recuerda que cada día que pasas lejos de Él es privarte de tener una paz real. Tal vez pienses que ya eres “feliz” y que no lo necesitas porque hay algo que está ocupando su lugar: una relación, dinero, trabajo, popularidad, etc. Pero sea lo que sea debes saber que sea acabará porque todo es pasajero, sólo Dios es eterno, sólo su Palabra es para siempre (Mateo 24:35) Y tarde o temprano esos vacíos saldrán a la luz, entonces ¿Por qué no darte una oportunidad?

 Ahora si más bien ya aceptaste a Cristo entonces es bueno que recuerdes hoy el compromiso que tomaste cuándo recibiste su verdad, trabaja en ello cada día y crece con Él, no te quedes con el “sé que existe” permite que transforme tu vida por completo y conforme a su voluntad. Es un hecho que muchas cosas puede hacer Dios con nosotros, porque Dios nos dice que Él quiere todo: fortalezas y debilidades para perfeccionar su poder. Así que yo quiero decirte hoy que hay oportunidad, hay esperanza por eso entrégale tu vida, tus miedos, tus sueños… ¡todo! Porque Él usará cada cosa a su favor y cambiará todo para bien, y esa nueva oportunidad te volverá a la vida, te dará paz, sanará heridas… ¡volverás a nacer!

¿Deseas esto? te invito a reflexionar y recuerda que toda esta transformación y este hermoso vivir puede venir en el momento que estés dispuesto(a) a decir con todo tu corazón:

“¡Sí, acepto!” 

sábado, 5 de agosto de 2017

1 Pedro 1:3-5


1 Pedro 1:3-5

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.

Hay estadísticas que muestran que el 50% de los que heredan una empresa (o fortuna) en excelentes condiciones, acabarán con ella en los siguientes 5 a 10 años. Los demás, tienen 25% de probabilidad de poder continuar lo que sus padres o abuelos construyeron. Personalmente no podía creer esto cuando lo leí pero cuando leo la biblia y me encuentro con pasajes como el de hoy, comprendo que allá afuera todo es destructible, contaminado y se marchita. Totalmente opuesto a lo que nuestro Dios ofrece. Nosotros buscamos estabilidad en los lugares equivocados. Queremos encontrar paz y buenas bases donde nada permanece. Nos frustramos. Nos enojamos y finalmente nos desesperamos. Mientras que nosotros solamente podemos acumular lo que hay en este mundo, el Señor nos dice que tenemos una herencia en el cielo diseñada y reservada para ti y para mí. Una herencia que nunca se acabará. Una herencia que nadie puede robar ni alterar. A veces nos involucramos tanto en nuestro día a día que olvidamos que un día vamos a morir y no estaremos más aquí. ¿Qué pasa después? La respuesta está en el primer versículo. Si has nacido de nuevo mediante Jesucristo, has recibido la herencia y estarás en el cielo. De lo contrario, debes saber que el infierno será tu destino. Sí. El infierno existe. No es el purgatorio que Dante escribió en su novela. Es el lugar que Dios ha destinado para todos aquellos que han rechazado su amor y a su Hijo al no querer reconciliarse con Él. Si hoy tienes dudas sobre dónde irías al morir, te recomiendo pidas perdón al Señor por tus pecados y reconozcas que Jesucristo ha muerto por ti para pagar esos pecados. Pide que el Espíritu Santo venga a tu vida y que puedas nacer de nuevo pues el Señor al perdonarte deja lo viejo atrás y todo es nuevo.

Hay certidumbre sobre lo que pasará con aquellos que creemos y seguimos a Jesús. Después de esta vida nos reuniremos con el Padre y recibiremos todo aquello que ha preparado para nosotros y que nadie ni nada puede alterar tal regalo. Hagamos una pausa en nuestra vida. Meditemos sobre nuestras prioridades. Meditemos en el tiempo que le destinamos a leer la biblia y en querer obedecer y servir. ¿Cuánto tiempo le dedicas a tus actividades? ¿Cuánto tiempo le dedicas al Señor? Esto habla de tus prioridades puestas en práctica. Hoy sabes lo que Dios tiene reservado para ti. Una herencia increíble e inimaginable. Además, se encarga de protegernos con su poder a través de la fe. ¿Y nosotros cómo respondemos ante tales regalos? No tienes que irte a un lugar y permanecer soltero para dar gracias a Dios por lo que hace por ti. No tienes que flagelarte ni realizar algún sacrificio. Eso ya lo hizo Jesús por ti y por mí. Lo que tienes que hacer es entregar tu corazón, entregar tu vida y buscar obedecer al Señor en cada momento de tu vida.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Entiendo y reconozco que Jesús murió por mí para que pueda ser reconciliado contigo y al morir pueda ir al cielo a tu lado. Permite que así sea en mi vida. No quiero seguir apartado de Ti sino quiero obedecerte y recibir tu protección y bendición. Quiero tener certeza y sé que solamente la encuentro en Ti. Gracias por la herencia que me das por la cual no he hecho nada para merecerla. Ayúdame a buscar lo tuyo, lo que permanece y no se contamina. Ayúdame a entender que he nacido de nuevo y ahora mi vida te pertenece. Gracias mi Señor, en el nombre de Jesús. Amén 

viernes, 4 de agosto de 2017

Salmos.9.v4-9


Salmos.9.v4-9 Dios es nuestro vindicador (alguien que nos limpia de las críticas y nos justifica ante los demás). En esta vida, podemos enfrentarnos a muchas injusticias: (1) nos pueden acusar falsamente y nuestros amigos y enemigos nos pueden interpretar mal. (2) Podemos no ser verdaderamente reconocidos por los demás por el amor que les mostramos. (3) El verdadero valor de nuestro trabajo y servicio puede no ser debidamente recompensado. (4) Nuestras ideas pueden ser ignoradas. Sin embargo, Dios debe ser alabado, porque La ve y recuerda todo lo bueno que hacemos, y depende de Él decidir cuándo nos conviene recibir recompensa. Si no confiamos en que El nos vindicará, somos susceptibles al odio y a la autocompasión. Si realmente confiamos en El, podemos experimentar la paz de Dios y librarnos de la preocupación por la forma en la que otros nos perciban o nos traten. 

jueves, 3 de agosto de 2017

Presentes pero Ausentes


Presentes pero Ausentes

Juan 20:3-5 (NTV)

3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba. 4 Ambos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero a la tumba. 5 Se agachó a mirar adentro y vio los lienzos de lino apoyados ahí, pero no entró.   

El Apóstol Juan era más joven que Pedro y llego primero a la tumba, pero no entro a ver la tumba en primera instancia.

Muchas veces podemos estar presentes en un Servicio en la Congregación, pero no estamos con todos nuestros sentidos puestos en el Culto de Adoración a Dios.

Pareciera que la Religiosidad nos Absorbe y no Disfrutamos de cada momento de la Reunión en la Alabanza, la Adoración, la Palabra de Dios y la Ministración del Espíritu Santo.

Nuestro Cuerpo está presente pero nuestra Alma y espíritu están centrados en otros temas que no tienen que ver con el Mover del Espíritu Santo en el Servicio que quiere Afectar todo nuestro ser.

No permitamos que en la Casa de Dios nada nos Distraiga del Propósito con el cual Asistimos al Servicio.

El Señor nos Desafía hoy a que cuando vamos al Servicio en nuestra Iglesia Local dejemos que el Espíritu Santo nos Sumerja en cada Aspecto del Servicio para Aprovechar al Máximo lo que Dios quiere hacer en nuestra vida en la Alabanza, Adoración, Palabra de Dios y la Ministración del Espíritu Santo para que podamos salir de la Casa de Dios totalmente Renovados y Transformados por el Poder de Su Presencia. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Salmos..8.v3-5


Salmos..8.v3-5 Para respetar la majestad de Dios, tenemos que vernos a la luz de su grandeza. Cuando contemplamos la creación, muchas veces nos sentimos pequeños. Sentirnos pequeños es una manera saludable de volver a la realidad. Pero Dios no quiere que vivamos pensando en nuestra pequeñez. Humildad es tenerle el debido respeto a Dios, no sentir desprecio por nosotros mismos.

8.3-5 Cuando miramos las maravillas de la creación, nos preguntamos cómo puede Dios interesarse en gente que constantemente lo hace enojar. Aun así, Dios nos creó sólo un poco menores que los ángeles. La próxima vez que cuestione su valor como persona o que se sienta deprimido, recuerde que Dios lo considera de gran valor. Tenemos un gran valor debido a que llevamos el sello del Creador. (Véase Gen_1:26-27 para ver el grado de valor que Dios otorga a todas las personas.) Debido a que Dios ya ha declarado cuán valiosos somos para El, podemos librarnos de esos sentimientos de minusvalía. 

martes, 1 de agosto de 2017

Hebreos 11:7


Hebreos 11:7

Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe.

Conocemos de Noé prácticamente al momento en que Dios le ve con agrado y decide que será el único, junto con su familia, que dejará vivos después de mandar el diluvio. No se menciona nada de su vida anterior excepto que tenía el “favor de Dios” (Génesis 6:8). Sin embargo, debemos suponer, sin miedo a equivocarnos, que la vida de Noé era ejemplar. Uno no adquiere crecimiento y madurez espiritual de un instante a otro. La salvación es instantánea. La madurez no. Es importante entender que detrás de la construcción del arca y la manera tan increíble en la que Noé responde a Dios, hay un gran trabajo espiritual. ¿Por qué digo esto? Para que entendamos que nuestro crecimiento espiritual es un proceso. Hay muchas cosas que hoy entiendo e incluso anhelo cambiar que hace unos años ni siquiera me pasaban por la cabeza. ¿Te ha pasado? Es madurez espiritual y para llegar a ella debemos empezar con el primer escalón de la fe. Tal vez Dios no te está pidiendo que construyas un arca o que hagas algo sumamente extraordinario. Es posible que sea algo más sencillo que para ti parecerá como si fuera el arca misma. ¿Cómo qué? Te preguntas. Perdonar. Amar. Orar por los que te hacen daño. Dejar una adicción. Ser fiel y respetar a tu pareja. Disciplinar a tus hijos. Obedecer la palabra. ¿Sabes? La biblia nos dice que Dios le pidió a Noé que hiciera el arca y él simplemente escuchó, se dio la vuelta y comenzó a trabajar en ella. ¡La idea del arca es ridícula! ¡Una caja de zapatos gigante! Ciento cuarenta metros de largo. Veintitrés de ancho y catorce de alto. Hoy lo vemos distinto porque sabemos que el diluvio ocurrió pero en ese entonces ni siquiera había llovido. ¡No conocían la lluvia! Imagina el nivel de madurez para poder obedecer fielmente a esta petición. ¡Es una locura! Por esta razón Noé es parte de los grandes ejemplos en la fe. Porque su fe estuvo por encima de lo que su razón podía comprender. ¡Así debe ser en nuestras vidas! Es muy probable que no entiendas lo que va a pasar al entregar tu vida a Dios pero debes tener fe en que será la mejor decisión que puedes tomar. Hace tiempo me escribió una persona compartiendo que llevaba tiempo meditando en realizar cambios en su vida pero no se había animado por miedo. Leyendo un devocional, entendió que era necesario tener fe y no dejar que pasara más tiempo. Tener fe significa tomar acción sin conocer el resultado final. De eso se encarga Dios. Tu te encargas de trabajar hoy y obedecerle hoy. Él da los resultados mañana o mejor dicho, a su tiempo. Te recomiendo leas la historia de Noé en Génesis 6 al 9. Al terminar el diluvio Dios premió a Noé. Además, le dejó como muestra de su pacto el regalo de ver un arcoíris entre las nubes. Dios te ama. Dios no quiere nada malo para ti. Ten fe. Ten fe en sus promesas. Obedece su palabra sin restricción. Ten fe y toma acción en tu vida. Las cosas no cambian si tú no cambias. Dios tiene planes increíbles para ti. Da el primer paso de fe para que puedas descubrirlos.

Oración

Señor: no quiero dejar que pase más tiempo. Hoy quiero pedirte que pongas en mí la fe y la fuerza para cambiar. Quiero obedecerte hoy. Quiero agradarte hoy. Hacer tu voluntad sin cuestionar. Hoy entiendo que quieres lo mejor para mí. Toma mi vida mi Dios. Guíame. Corrige mi caminar. Permite que crezca mi fe y pueda madurar espiritualmente. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén.