martes, 31 de octubre de 2017

Salmos 7:6


Salmos 7:6

¡Levántate, Señor, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos! ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!

Cada vez que veo algún video o artículo que habla sobre cómo sobrellevar cargas, estrés, perdón, preocupaciones, etcétera, trato de leerlo para compararlo con lo que dice la biblia y confirmar que Dios tiene la razón. En una ocasión vi un video que sugería cerrar nuestros ojos, pensar en todo aquello que nos quitaba la paz, imaginar que lo escribimos en una lista en papel y posteriormente hacer “bola” el papel y tirarlo a la basura (todo de manera imaginaria). Con esto, simbólicamente te liberas de esas presiones y puedes sentirte mejor. Al comparar este método contra el que Dios me permite acceder, veo que como humanos nos quedamos muy lejos de lo que Jehová nos ofrece. Dios ofrece esperanza y no ilusión. Nos ofrece certeza y paz duradera y no efímera. Si alguien te ha lastimado, si te han hecho un daño que no dejas de tenerlo en tu cabeza y sigues pensando qué hacer, el versículo de hoy es tu respuesta: deja que Jehová se encargue de todo. Deja que el Señor se levante y sea Él quien haga el “ajuste de cuentas”. No tú. No tus contactos. No tus habilidades. Dios. Él es quien realmente impartirá justicia perfecta. Él no va a estar sesgado ni tampoco tendrá falta de información para conocer plenamente lo ocurrido. ¡Él sabe! Así que solamente nos corresponde doblar nuestras rodillas y clamar a Él. Dejar que sea su ira y su justicia y no la nuestra las que tomen el control.

No importa lo que te hayan hecho. Tampoco significa que vas a ser un “dejado”. Lo que vas a hacer es convertirte en un verdadero discípulo al dejar que Dios transforme tu vida y canalice tus deseos para que sean los suyos los que guíen y controlen. Ven a Él y pide por su paz. También intenta el método que describí anteriormente. Personalmente me quedo con mi esperanza en Jehová. Imagino que tú también te darás cuenta de cuál es el mejor.

Oración

Señor: me pongo a tus pies y te pido porque pongas paz en mi corazón. Pongo mi esperanza en Ti y mis deseos de venganza junto con todos mis enojos y corajes te pido los quites de mí. No quiero ir en contra de tu voluntad. Guíame y yo seguiré tus pasos. Te lo pido en Cristo Jesús.

Amén 

lunes, 30 de octubre de 2017

La paz que da Cristo no la da el Mundo


Desde muchas partes del mundo y desde distintos niveles sociales se oye el clamor por una verdadera revolución. Frente a esta corrupción generalizada, la paciencia de la gente se está agotando.

La revolución es un cambio total, completo, de una sociedad o un gobierno. Los que promueven las revoluciones dicen que ya no basta con reformas. Los viejos sistemas económicos, morales, éticos necesitan ser arrancados de raíz y reemplazados por otros de igualdad y justicia.

Coincido con muchos de estos puntos. La diferencia de opinión que tengo, quizás, sea en la forma de efectuar estos cambios.

El defecto general de las revoluciones es que no son suficientemente revolucionarias. Destruyen propiedades, derraman sangre, derriban gobiernos y predican nuevas ideologías, pero al final las cosas cambian relativamente poco. Son nada más que nuevas formas de distribuir la desigualdad, distintas aplicaciones de la injusticia y otras técnicas de corrupción. En el fondo existe el mismo odio y el mismo sufrimiento humano de siempre. La raíz del problema es la desorientación del hombre mismo, y el mundo no encontrará la paz y la armonía hasta que no solucione esto.

La única verdadera revolución lo suficientemente grande y profunda fue la que hizo Jesús al nacer hace 2000 años. Dios intervino en la historia y trajo un cambio total en la escala de valores. Jesús atacó el problema de fondo, cambiando al ser humano y por medio de él, la sociedad. Gente que antes vivía en corrupción moral ahora lleva una vida limpia y recta. Personas castigadas y derrotadas por la vida ahora pueden declarar que son más que vencedores frente a los problemas, simplemente porque dejaron que este Jesús les revolucionara la vida por completo.  Jesús, que nació en Belén hace 2000 años, quiere nacer en su corazón y darle lo que nadie puede darle: amor, armonía, paz, sentido para vivir, alegría, esperanza. ¡La decisión es suya!  

domingo, 29 de octubre de 2017

Jesús y la ley – Mateo 5: 17-20


Jesús y la ley – Mateo 5: 17-20

En Mateo 5 versículo 17 Jesús dice que no vino a abrogar la autoridad y los preceptos del Antiguo Testamento.  Abrogar significa destruir, deshacer, anular.

Por otro lado, Jesús dice que vino a cumplir la ley del Antiguo Testamento. Este concepto implica: 1) llevar a cabo todas las demandas en obediencia perfecta.

               2) dar una interpretación nueva y acertada.

               3) poner fin a las leyes ceremoniales y rituales.

Jesús cumplió con estos 3 conceptos, pero tenía en mente el segundo significado en este versículo.

En el versículo 18 Jesús afirma que toda la Palabra escrita del Antiguo Testamento se iba a cumplir.

Por supuesto también el Nuevo Testamento como Palabra de Dios confirma el Antiguo Testamento y establece que todos los principios morales y espirituales de la Biblia son fidedignos y se cumplen en nuestras vidas.

Dios es Fiel a toda su Palabra. La Biblia en A.T. Y N.T. es inspirada por Dios y edificante para nuestras vidas.

Jesús vino a revelar los preceptos del Antiguo Testamento, revestirlos de una forma viviente para consagrarlos en el carácter de los hombres.

Debemos afirmarnos en Dios y su Palabra.

Si conoces la Biblia, conoces los pensamientos de Dios para tu vida. Sus Palabras son espíritu y son vida. Deja que el Señor te ministre cada día con el Poder de Su Palabra. El Espíritu Santo te enseñara y te guiara a toda verdad. 

sábado, 28 de octubre de 2017

¿TODA AUTORIDAD ES PUESTA POR DIOS?


¿TODA AUTORIDAD ES PUESTA POR DIOS?

Sométase toda persona a las autoridades que gobiernan; porque no hay autoridad sino de Dios, y las que existen, por Dios son constituidas. Por consiguiente, el que resiste a la autoridad, a lo ordenado por Dios se ha opuesto; y los que se han opuesto, sobre sí recibirán condenación. Romanos 13:1-2



Pasajes tan incomodos como este, nos llevan de inmediato a preguntarnos: ¿esto incluye al jefe que tengo, aunque sea un impío y un incompetente?; ¿aplica para un país cuyo líder fue impuesto a través de un golpe de estado?; ¿el marido borracho y golpeador ha sido puesto por Dios con autoridad en su casa? o tal vez ¿tengo que sujetarme a l pastor que no comprende mi situación y se comporta de una forma que no me gusta?

Desde el origen mismo de la humanidad hemos acariciado el sueño de “liberarnos” de la autoridad. La serpiente tentó a Eva ofreciéndole la oportunidad de tomar sus propias decisiones y ser independiente de Dios. Algunos piensan que ellos no son como Eva y que no tienen ningún problema en someterse a Dios, e incluso a las autoridades humanas; siempre y cuando éstas sean suficientemente inteligentes, justas y capaces. Este pensamiento suena muy lógico, pero el pasaje citado nos dice que toda autoridad ha sido puesta por Dios, lo cual incluye a las que no nos gustan o consideramos inadecuadas o injustas. También dice que el sometimiento debe ser ejercido por todos.

El meollo del asunto está en: “no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas”. Con frecuencia pensamos que Dios solo ha puesto a las autoridades legítimas y justas, pero no es lo que la escritura dice:

Faraón fue un gobernante despiadado que explotó a los israelitas y asesinó niños. Era sumamente terco y arrogante, pero Éxodo y Romanos declaran: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra”.

Saúl fue un rey desobediente y hasta asesino, pero Dios dice claramente en 1 Samuel 15:11 que fue Él y no los israelitas, quien puso a Saúl como Rey. “Me pesa haber puesto por rey a Saúl…”

Dios explícitamente llamó a Nabucodonosor, “mi siervo”. (Jeremías 25:9). Este rey fue un impío que hizo mucho mal al pueblo de Israel; pero fue Dios quien lo puso ahí para cumplir sus designios.

Jesús le declaró a Pilato, el cual no era ningún santo, lo siguiente: “Ninguna autoridad tendrías contra mí, si no te fuese dada de arriba…”

Así que no son las malas decisiones de la democracia, ni los errores personales quienes nos han llevado a estar bajo ciertas autoridades. Es Dios quien ha puesto todas y cada una de ellas sobre nuestra vida.

Un segundo argumento que algunos esgrimen para no someterse, es que con frecuencia las autoridades hacen peticiones poco razonables. Eso también suena muy lógico para quienes hemos comido del árbol del conocimiento del bien y del mal, pero resulta que Dios mismo hace solicitudes “ilógicas”.

Dios le ordenó a Abraham que sacrificara a su hijo Isaac. ese hijo tan esperado y sobre quien pesaban tantas promesas.

En Génesis 16 Dios le ordena a Agar que se someta a Sara, quien había sido injusta y dura con su sierva.

Dios le ordenó al pueblo de Israel que rodeara Jericó durante 7 días. ¿Suena razonable?

Felipe estaba teniendo un éxito tremendo en Samaria, pero en Hechos 8 leemos que Dios le ordenó que dejara eso y se dirigiera a un camino en el desierto.

Aunque no debemos obedecer una orden que vaya directamente en contra de la Palabra, Dios siempre demanda sumisión hacia las autoridades que Él ha puesto. El ejemplo de David en este sentido es impresionante. Saúl había sido elegido por Dios, pero su desobediencia reiterada hizo que la presencia de Dios se alejara de él y que fuera atormentado por demonios. Su locura lo llevó a intentar asesinar a David una y otra vez. Por su parte, David tuvo dos oportunidades claras de vengarse, pero no lo hizo porque sabía que Saúl era “El ungido de Jehová”.

¿Estamos haciendo nosotros lo mismo con nuestras autoridades?

…exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad 1ª Timoteo 2:1-3. 

viernes, 27 de octubre de 2017

Proverbios 13:3


Proverbios 13:3

El que refrena su lengua protege su vida, pero el ligero de labios provoca su ruina.

Lo primero que me viene a la mente es recordar cuántas veces he tenido que pedir perdón por algo que dije que no estaba bien. ¿Cuántas veces has dicho: cómo pude haber dicho esto o aquello? Controlar nuestra boca no es cosa fácil. La biblia está llena de advertencias sobre ella. Nos previene sobre lo destructiva que es y lo indomable que puede llegar a ser. Nuestra boca puede provocar nuestra propia ruina si no aprendemos a entregarla a Dios. Nuestra boca debe ser controlada por nosotros y no al revés.

Aquello de lo que hablamos, dice la biblia que es lo que tenemos en el corazón. ¿Estamos criticando? ¿Juzgando? ¿Mintiendo? ¿Utilizando groserías?

¿Cómo hablas?

Seguramente cuando eras pequeño te corrigieron sobre lo que debes o no decir. Pero no creo que te hayan advertido sobre lo destructivo que puede ser el no controlar tu lengua. Me parece que muy pocas personas entienden y aceptan que al cuidar nuestra lengua protegemos nuestra vida y al no hacerlo provocamos nuestra propia ruina.

¿Por qué no hacemos un compromiso y entregamos nuestras palabras a Dios?

Qué mejor que hablar lo correcto. Qué mejor que cada vez que digas algo sea constructivo, promueva la gracia y amor de Dios. Esto no significa que vas a tener que cambiar tu tono de voz o las palabras que utilizas hablando ahora pura cursilería. ¡NO! La transformación que Dios quiere no va por ese camino sino por el lado de entregar aquello de lo que hablamos no dejando que nuestra lengua nos controle y sea ella quien decida lo que habremos de decir.

Piensa en aquellos momentos en los que no controlaste tu boca y las consecuencias que se derivaron de ello…

Todos hablan, pocos controlan lo que dicen. La lengua debe ser controlada.

Para poder controlar nuestra boca, debemos analizar nuestra forma de hablar. Debemos meditar en cómo nos dirigimos a las personas, cómo expresamos nuestras inconformidades y nuestras diferencias, cómo le hablamos a nuestros superiores y a aquellos a nuestro cargo, cómo le hablamos a nuestros seres queridos cuando estamos contentos y también cuando estamos enojados, cómo contestamos cuando nos lastiman o molestan, en general: meditar en lo que sale de nuestra boca en cualquier circunstancia.

Hoy Dios nos dice que no controlar nuestra lengua traerá ruina a nuestra vida. Es probable que, como yo, ya hayas experimentado parte de esa ruina por no haber controlado tu boca. Hagamos caso de este proverbio y comencemos a poner control sobre lo que decimos y protejamos nuestra vida.

Oración

Señor: te pido perdón por tantas cosas que he dicho que no están bien. Te entrego mi lengua porque yo no puedo controlarla. Ayúdame a que de mi boca salga bendición y no destrucción. Cambia mi forma de hablar Señor. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús

Amén   

jueves, 26 de octubre de 2017

Romanos 12:17-18


Romanos 12:17-18

No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.

Parece imposible. Cuando nos hacen algo, nuestra primera reacción es difícil que sea un pensamiento de bondad hacia ellos. Nos han lastimado. Han destruido nuestra confianza. Han abusado. Actualmente, el mundo no pinta un panorama fácil. Me parece que nunca lo ha sido. A veces tenemos situaciones externas como una crisis o una guerra y en otras ocasiones todos los problemas se encuentran dentro de nuestra familia. Pienso en una persona asesinada, en un secuestro o un abuso sexual, situaciones muy difíciles y devastadoras para los afectados. Unos piden por el mayor castigo posible y los otros piden por misericordia. Es fácil decidir cuando no somos los afectados. Pero Dios nos da una instrucción el día de hoy que nos incluye a todos: no pagues mal por mal sino procura lo bueno y busca siempre estar en paz con todos los hombres.

¿Quién se beneficia de tener esta actitud?

La verdad es que por la forma en la que crecí y probablemente tú también, me hace pensar que el beneficiado es aquél que hizo daño y no recibió ningún castigo por haberlo causado. No es muy fácil entender cómo me beneficia el regresarle con bien a alguien que me está haciendo mal y mucho menos buscar la paz, extender mi mano cuando mi contraparte está buscando lastimarme.

Nos guste o no. Lo entendamos o no. Nosotros somos los que se benefician de regresar lo bueno cuando recibimos un mal. Somos los primeros en beneficiarse cuando buscamos constantemente el estar en paz con los demás. La primera razón es fácil: estamos obedeciendo a Dios y ello siempre trae bendición a nuestra vida. La segunda resulta de la primera: la obediencia a Dios nos hace acomodar nuestros principios y prioridades en el orden correcto. Cuando estamos buscando el reino de Dios por encima de nuestra propia voluntad, podemos ver con la perspectiva correcta y entender que los planes de Él son mejores que los nuestros. Pero no todo se queda en la teoría. Piensa en la cantidad de problemas y males que hay a nuestro alrededor. Piensa en cuánta gente vive con amarguras y corajes que están arraigados en sus corazones y no los dejan vivir tranquilos. ¿Cuántas amistades, matrimonios o familias destrozadas por no perdonar y buscar estar en paz? Pleitos entre hermanos. Iglesias divididas. Corazones lastimados. Cada vez que preferimos dar rienda suelta a nuestro enojo y coraje por haber recibido mal, lo único que estamos haciendo es crear un círculo vicioso que no traerá paz por más que pensemos que estamos en ese camino. El odio nos come por dentro mientras la paz nos da vida. sé que no es fácil, pero de lo que estoy convencido es que Dios lo dice por nuestro propio bien. Pidamos a Él que nos transforme y podamos regresar el mal con bien y buscar la paz en todo momento.

Señor:

Ayúdame a cambiar pues no hay ganas en mí que quieran regresar el mal con bien ni paz cuando recibo guerra. Sé que Tú puedes transformarme y te pido que así sea. Pon amor y paz en mi corazón y quita mis enojos, rencores y corajes. No permitas que se arraiguen en mí los deseos de venganza sino que pueda recordar que me pides estar en paz siempre que dependa de mí. Libérame de estar atado a los deseos de venganza, corajes y enojos. En Cristo Jesús te lo pido. 

miércoles, 25 de octubre de 2017

Salmos. 65.v1-13


Salmos. 65.v1-13

65.1, 2 En los tiempos del Antiguo Testamento, los votos se tomaban muy en serio y se cumplían en su totalidad. Nadie tenía que hacer un voto, pero una vez hecho, era obligatorio (Deu_23:21-23). El voto que se cumple aquí era una alabanza a Dios por haber respondido sus oraciones.

65.3 Aun cuando nos sintamos abrumados por la multitud de nuestros pecados, Dios los perdonará si se lo pedimos con sinceridad. ¿Se siente como si Dios nunca pudiera perdonarlo, que sus pecados son demasiados o que algunos son muy grandes? Las buenas nuevas son que Dios puede y perdonará todos ellos. Nadie está lejos de la redención y nadie está tan lleno de pecados como para no poder ser limpio.

65.4 El acceso a Dios y el gozo de vivir en los atrios de su tabernáculo eran un gran honor. Dios escogió a un grupo especial de israelitas de la tribu de Leví para servir como sacerdotes en el tabernáculo (Num_3:5-51). Eran los únicos que podían entrar a los lugares santos en donde moraba la presencia de Dios. Debido a la muerte de Jesús en la cruz, en la actualidad todos los creyentes tienen acceso personal a la presencia de Dios en cualquier parte y en cualquier momento.

65.6-13 Este salmo, que hace referencia a la cosecha, glorifica a Dios el Creador como reflejo de la belleza de la naturaleza. La naturaleza nos ayuda a comprender algo del carácter de Dios. Los judíos creían que el cuidado de Dios de la naturaleza era un ejemplo de su amor y provisión hacia ellos. La naturaleza muestra la generosidad de Dios, dándonos más de lo que necesitamos o merecemos. La reflexión sobre tan abundante generosidad debe producirnos un corazón agradecido a Dios y generoso hacia los demás. 

martes, 24 de octubre de 2017

Exaltación de los pobres


Exaltación de los pobres

El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación.

Santiago 1:9

El versículo de hoy es una orden de que el cristiano pobre se regocije. Un cristiano que es económicamente pobre tal vez no tenga nada en el mundo material de qué regocijarse, pero puede regocijarse en el conocimiento de que Dios lo está exaltando espiritualmente en su posición delante de Dios. Pudiera tener hambre, pero tiene el pan de vida. Pudiera tener sed, pero tiene el agua de vida. Pudiera ser pobre, pero tiene riquezas eternas. Pudiera no tener un hogar satisfactorio aquí, pero tiene un glorioso hogar en la vida venidera. En esta vida pudiera tener pruebas, pero Dios las está usando para perfeccionarlo y exaltarlo espiritualmente.

El cristiano desposeído puede aceptar sus pruebas gracias a la esperanza de recibir una herencia incorruptible e incontaminada que nunca se desvanecerá (1 P. 1:4). Las verdaderas riquezas nos pertenecen, de modo que la pobreza es una prueba de corta duración que puede resistirse cuando miramos hacia delante a un tiempo glorioso de exaltación. Humillación de los ricos

El que es rico, en su humillación.

Santiago 1:10

Los cristianos que no tienen que pasar por las pruebas de la vida relacionadas con la pobreza pueden regocijarse en su "humillación", como señala el versículo de hoy. Cuando las pruebas que sufren los ayudan a comprender que sus posesiones no pueden dar la verdadera felicidad ni el contentamiento, entenderán que dependen de las verdaderas riquezas de la gracia de Dios. El cristiano rico puede regocijarse cuando sabe que las bendiciones materiales son solo temporales y que las riquezas espirituales son eternas.

Las pruebas humillan a todos los creyentes al mismo nivel de dependencia de Dios. El dinero no saca a las personas de sus problemas, aunque pudiera resolver algunos problemitas económicos. Cuando se pierde a una hija, a un hijo, a una esposa o a un esposo, no importa cuánto dinero se tenga. Ninguna cantidad va a sacarlo a uno de semejante prueba.

Seamos pobres o ricos, sufrimos pruebas para que nos ayuden a reconocer humildemente que nuestros recursos están en Dios. 

lunes, 23 de octubre de 2017

Gálatas 5:16-18


Gálatas 5:16-18

Así que les digo: vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.

A mucha gente le gusta decir que la biblia está mal porque toma posiciones absolutas. Esto quiere decir que no existe un intermedio o una mezcla de un extremo con el otro. Por el contrario, como humanos, tratamos constantemente de querer acomodar nuestros pensamientos y deseos a los de Dios y tratamos de que coexistan. De hecho, podemos ver que, dentro de la naturaleza pecaminosa, transformamos la verdad por mentira, la luz por tinieblas y a lo malo lo llamamos bueno (Isaías 5:20). Nuestro orgullo nos confunde. Nuestras pasiones nos quitan la claridad y nuestros deseos nos encadenan. El pasaje de hoy nos enseña que no podemos llevar una doble vida. No podemos acomodar o mezclar los principios de Dios con aquellos de la carne. Son agua y aceite. De hecho, son mutuamente excluyentes. Pero a nosotros nos gusta pensar distinto. Seamos honestos. Queremos seguir arrastrando nuestra manera de vivir y de pensar. Pensamos que no estamos tan mal. Pensamos que sabemos más que Dios y en nuestra mente logramos convencernos. El Espíritu desea lo contrario a la carne y viceversa. No hay punto medio. No podemos hacer nada al respecto. No es que sea exagerado. Simplemente así lo dice Jehová.

Ahora, ¿de qué te sirve entender y vivir bajo este principio? Piensa en esto: si alguien te ha causado un mal, ¿Es mejor guardarle rencor y buscar venganza o pedir al Señor porque ponga perdón en tu corazón y poder tener paz? Si ahora estás tranquilo y nadie te ha hecho nada, fácilmente optarás por la segunda opción. Pero espera al momento en que te lastimen y verás con qué facilidad los deseos de venganza surgen y con qué poco ánimo quieres perdonar. La diferencia entre una opción y la otra no son fáciles de detectar en cuanto a sus consecuencias pues son meramente internas. Solamente tú podrás experimentar la paz que trae el Espíritu Santo a tu vida al pedir que te llene de perdón y quite los deseos de venganza de tu vida versus mantener en tu interior todas esas raíces de enojo, odio y corajes. ¿Alguna vez te has dado cuenta de cómo la furia te consume por dentro? ¿Has notado cómo tomas decisiones incorrectas por dejar que tus impulsos tomen control? Dios te ama. Quiere que tu vida sea llena de bendiciones y quiere prevenirte de aquello que te destruye. Por esta razón nos enseña lo que es seguir a la carne contra seguir a Su Espíritu. ¡Es por nuestro propio bien! Hay cantidad de novelas que narran sobre los conflictos entre familias e incluso países porque nunca lograron perdonarse. Los años pasaron y con ellos varias generaciones. Sin embargo, el odio, el rencor y el deseo de venganza siempre se cultivó y mantuvo firme. ¿Qué se logró? Pura destrucción. No tenemos que seguir con nuestra necedad. No tenemos que seguir siendo tercos y cabeza dura. Hoy podemos elegir distinto. Hoy puedes elegir vivir para Dios, vivir por el Espíritu y no por la carne. Es una decisión individual. Medita en tu vida y lo que hay en tu corazón. Pide a Dios que te muestre lo que hay en él y toma la decisión de cambiar y comenzar a vivir por el Espíritu. Tú serás el primero en ser bendecido, pero también llevarás bendición a los que te rodean.

Oración

Padre: alabado seas. Gracias por darle sentido a mi vida. Gracias por enseñarme que tu camino edifica mientras que mi naturaleza pecaminosa destruye. Quiero aprender a morir a mí mismo para que Tú reines. Guíame Señor conforme a tu voluntad. Te lo pido en Cristo Jesús. Amén 

domingo, 22 de octubre de 2017

Nuestro amigo incomparable


Nuestro amigo incomparable

JUAN 14.16-18

A la mayoría de nosotros no nos gusta estar solos por largo tiempo. De hecho, no hemos sido creados para vivir en el aislamiento. Desde el comienzo, Dios dijo. “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). Pero, a veces, hay situaciones en la vida que nos aíslan. O quizás simplemente nos sentimos solos, a pesar de que vivamos con nuestro cónyuge o la familia. Pero, cualquiera que sea su situación, si usted tiene a Cristo en su corazón, nunca está solo.

Sabiendo que sus seguidores podrían sentirse abandonados después de su crucifixión y su ascensión, Jesús prometió enviarles un Ayudador que nunca los dejaría: el Espíritu de verdad. El mismo Espíritu que vino a ellos el día de Pentecostés aún permanece dentro de cada creyente. Él ha sido enviado para que camine junto a nosotros como nuestro consolador, capacitador y guía.

El Espíritu Santo, a diferencia de los seres humanos, es perfectamente competente para satisfacer todas nuestras necesidades. Puesto que nos conoce íntimamente, puede consolarnos en el dolor y en las pérdidas, cuando nadie más puede hacerlo. Cada vez que nos encontramos en un dilema, Él sabe exactamente lo que debemos hacer. Ya que el futuro está descubierto delante de sus ojos, está al tanto de todos los detalles que nos preocupan. Y promete guiarnos a cada paso del camino, calmando nuestros temores y venciendo nuestras deficiencias.
Porque hemos sido creados por Dios, solo por medio de su Espíritu estamos completos. Él es la solución definitiva a la soledad del hombre: siempre está disponible y nunca nos dejará  

sábado, 21 de octubre de 2017

Santiago 3:2


Santiago 3:2

Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.

La versión internacional lo traduce así: todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta capaz de controlar todo su cuerpo. Si hay algo difícil de hacer es poder controlar a la perfección todo lo que dices. ¿Cuántas veces has dicho algo y después te arrepientes o cuestionas el por qué de haberlo dicho? Sé que también hay personas que ofenden y no muestran muchos rasgos de arrepentimiento, pero hoy me estoy refiriendo a aquellos que quieren hacer las cosas diferentes y caminar por donde Dios pone el camino.

Todos ofendemos, todos fallamos. No poco, sino mucho. Así lo describe Dios. Piensa en esto por un momento. ¿Puedes recordar las ocasiones en que has ofendido a tu prójimo? Tal vez no lo pensaste o no era tu intención, pero aún así ocurrió. ¿Qué hiciste después? ¿Pediste perdón? ¿Lo ignoraste?

Como puedes ver, la Biblia nos dice que aquél que no ofende, que no falla en lo que dice, es un varón perfecto, capaz de controlar todo su cuerpo. Esto me lleva a una conclusión: es necesario aprender a dominar lo que decimos para poder controlar nuestro cuerpo en su totalidad. Es común pensar que hay que ocuparse primero de muchas otras cosas antes que lo que se dice. Hoy puedes darte cuenta que no es así sino todo lo contrario.

Imagino que tienes deseos y metas en tu vida.

Hoy quiero animarte a agregar una más en tu lista: no ofender en palabra, no fallar en lo que dices. No será fácil. Definitivamente no es sencillo, pero es el camino correcto a seguir. Es la dirección que Dios está mostrando para la perfección que Él desea que tengas.

Por otro lado, debes encontrarte dentro de dos categorías: los que reconocen que deben hacer algo al respecto con lo que dicen o con aquellos que no. Si eres de los segundos, puedo decirte que ya sea hoy o en varios años, Dios se encargará de mostrarte lo importante que es el no ofender con tus palabras y lo único que pasará es que con el tiempo se volverá cada vez más difícil eliminarlo de tu vida, pero debes saber que siempre desagrada a Dios esta actitud. Por el contrario, si te encuentras dentro de los primeros, quiero recordarte que Dios solamente busca nuestro bien y que en su amor infinito quiere mostrarnos sus caminos que son superiores a los nuestros. Espero que puedas hacer hoy un compromiso con el Señor. Solamente tú y Él. Nadie más. Tú sabes si has ofendido y fallado en lo que dices. Tú. Dios. Solos. Comprométete a cambiar de rumbo y buscar esa perfección del Señor.

Oración

Padre: perdona mis pecados. Entiendo que he ofendido a otras personas y es probable que en ocasiones ni me diera cuenta o tuviera remordimiento de haberlo hecho. Hoy quiero comprometerme contigo para poder encaminarme a la perfección que Tú tienes para mí. Controla lo que digo Señor, permite que sea sensible al alcance de mis palabras. No permitas que olvide esta enseñanza y te lo pido en el nombre de Jesús

Amén 

viernes, 20 de octubre de 2017

Santiago 3:9-12


Santiago 3:9-12

Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce.

Vuelve a leer el pasaje con detenimiento…

En los primeros versículos de la carta de Santiago, se hace referencia al hombre inconstante advirtiendo que no obtendrá nada del Señor. La inconstancia es el peor mal que ataca a una persona que quiere seguir a Cristo. No puedes tener un domingo lleno de vida espiritual y gozo con Dios para después tener una semana llena de ti, de tus vicios, de tus mañas y sin el Señor por ningún lado.

Constancia y coherencia.

¿Puede salir agua dulce y agua salada de una misma fuente? ¡Seguro que no! ¿Puede una higuera dar olivos? ¡Tampoco! Entonces ¿qué haces teniendo una “doble” vida? Con la misma facilidad que contestas negativamente a estas preguntas debes contestar sobre tu lengua y entender que debe ser controlada. No puedes estar teniendo “doble” personalidad. No es correcto que tengas varios comportamientos dependiendo el lugar. Si amas a Dios, tu compromiso debe ser el controlar tu lengua. Hablar y comportarte de la misma forma en cada lugar en el que estés: como un hijo de Dios. Tal vez, en todos estos años, has engañado a la gente. Pueden creer que eres una excelente persona. Dios no puede ser burlado. Él conoce tu corazón y más profundo. No te engañes.

El día de hoy quiero llevarte a reflexionar sobre tu actitud hacia el controlar tu lengua, controlar tus acciones y llevar una vida cien por ciento entregada al Señor. Así como no puede salir bendición y maldición de una misma lengua, tampoco puedes llevar una vida en la que se ame a Dios unos días y lo niegues con tus actos en otros. ¿Te das cuenta? ¡Es un compromiso total!

Conozco a personas sumamente entregadas y comprometidas con Dios. A veces he pensado que exageran. Con versículos como estos, me doy cuenta que no exageran sino que yo estoy tratando de cambiar a Dios a mi manera y ellos están obedeciendo a Dios siendo transformados a Su manera. Hoy has aprendido que la Biblia te pide que de tu boca solamente salga bendición y que dejes a un lado el pensamiento o creencia que puedes estar llevando esta doble actitud dependiendo tu circunstancia. No puede haber dos personas en una sola. Dios quiere que haya constancia en tu vida. Esta es una excelente prueba para saber si realmente amas a Dios. Es el principio de negarte a ti mismo y comenzar a obedecer el primer mandamiento: amar a Dios sobre todas las cosas (¡incluyéndote a ti mismo!).

Oración

Padre: entiendo tu enseñanza del día de hoy y te pido que me perdones por no amarte sobre todas las cosas. Quiero que mi vida sea constante y no de dobles actitudes, guíame par que pueda lograrlo Señor. Gracias por amarme y mostrarme un nuevo camino para vivir en el que tú siempre estás a mi lado. Gracias en el nombre de Jesús

Amén 

jueves, 19 de octubre de 2017

III) DIOS RESTAURA Y SANA NUESTRA ALMA:


III) DIOS RESTAURA Y SANA NUESTRA ALMA:



A.  El sacrificio de Cristo, Isaías 53:4-5.   



   Nota: Jesús sufrió todo esto no sólo para darnos seguridad de la salvación eterna en el cielo, sino para darnos sanidad aquí en la tierra: “llevó nuestras enfermedades… sufrió nuestros dolores… por su llaga fuimos nosotros curados…”. Esto lo demostró Jesús aún en su ministerio terrenal antes de la cruz: Lucas 4:16-19, la frase:



“Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón”



    Nos habla de una labor al interior del hombre, en corazones quebrantados, que según el término griego quiere decir, que han sido despedazados, estropeados, quebrados, derrotados completamente… Así como también cuando nos habla de libertar a los cautivos y oprimidos, no habla de cárceles físicas, sino espirituales… (Muchas cosas en nuestra vida provocaron el quebrantamiento o heridas del corazón… y el encarcelamiento emocional).   



B.  La Palabra de Dios, Salmo 107:20 y Hebreos 4:12.  



    Nota: la Palabra de Dios produce vida, es cortante (como un bisturí que corta los tumores del pecado), genera orden en la estructura del ser humano (espíritu, alma y cuerpo) y saca a la luz las malas intenciones de nuestro corazón…



C.  La acción sobrenatural del Espíritu Santo, Isaías 61:1-4.



    Nota: Éste pasaje nos expresa la voluntad de Dios para su pueblo: sanidad de corazón, sanidad física, libertad para aquellos que están en cárceles espirituales, consolación, gozo, reedificación, restauración… Hoy día estamos en el ministerio del Espíritu Santo y esto es lo que él quiere traer a su pueblo.   



CONCLUSIÓN: Usted es de gran valor para Dios, dio la vida de su Hijo Jesucristo para que tengas vida eterna y también para que experimentes lo mejor de él aquí en la tierra 

miércoles, 18 de octubre de 2017

Sal 59:1-17


Sal 59:1-17

59.7, 8 Los hombres viles maldicen a Dios como si no pudiera escucharlos ni responderles. Pero Dios se ríe de ellos. Los impíos actúan como si Dios no pudiera verlos y castigarlos. Pero Dios observa con paciencia hasta el día en el que sus acciones se levanten para acusarlos. Los que somos creyentes debemos tener cuidado y no seguir esas mismas prácticas necias como lo hacen los malvados. Debemos recordar que Dios escucha y ve todo lo que hacemos.

59.10 A David lo perseguían los que convirtieron su amor en celos y por lo tanto querían matarlo. Sus amigos de confianza, e incluso su hijo, se volvieron en su contra. ¡Qué amor tan voluble! Sin embargo, David sabía que el amor de Dios hacia él era inalterable. "Jehová es bueno; para siempre es su misericordia" (100.5). La misericordia de Dios hacia todos los que confían en El también es tan permanente como la que tuvo con David. Cuando el amor de otros se acabe o nos desilusione, podemos descansar en el amor inalterable de Dios. 

martes, 17 de octubre de 2017

EL PECADO


EL PECADO

Pasaje clave: 1º Juan 1:9.

El pecado es cualquier transgresión al carácter santo de Dios. La esencia del pecado es la independencia de Dios y la rebeldía a su Palabra. “Hago lo que siento”. “Hago lo que quiero”. “Vivo como quiero”.

2. Lo que Hace el Pecado.

. El pecado destruye la vida espiritual (1º Juan 1:6).

. Perdemos la comunión con los hermanos. Cuando hay pecado no hay comunión.  Hay peleas, divisiones, discusiones. Vemos todo mal y cuestionamos todo.

. Nos sentimos lejos del amor de Dios. “No siento el amor de Dios”. “No valgo nada”. “Oro y no pasa nada”. “A mi Dios no me oye”. “En la iglesia siempre es lo mismo”. Si pecamos y amamos al mundo (la forma de pensar y actuar de esta sociedad) perderemos la experiencia del amor de Dios.

. Se produce una atadura espiritual (1º Juan 3:8-10). El pecado pide más pecado. Corta tu fruto espiritual, tu vida de oración, el gozo y la paz y lentamente todo se va perdiendo. Alejarte de Dios te resulta natural. Volver a él te resulta muy difícil.

3. Cuatro Modelos Negativos Al Tratar con el Pecado.

Consideremos los siguientes cuatro modelos negativos al tratar con el pecado:

A. El Modelo de David (Salmos 32:3-4). David procuró esconder su pecado. Cuando ocultamos nuestros pecados sufrimos. El pecado tiene el poder de enfermarnos con amarguras, depresiones, angustias y aun físicamente. Si te callas y te encierras en ti mismo, nunca serás perdonado y restaurado. Nuestro silencio le da lugar a Satanás para mantenernos esclavizados.

B. El Modelo de Adán y Eva (Gn.3:12-13). Ambos buscaron culpables y se culparon entre ellos como evasiva para no reconocer su pecado. ¿A quién culpas cada vez que pecas? ¿A tus padres, a tus hijos, a tu pareja? ¿A Dios ¿Al diablo?

Pecamos porque elegimos pecar. Pecar es una decisión personal. Sin embargo, no estamos obligados a pecar, porque hemos sido librados del poder del pecado (Ro.6:17-18 y 2° Co.3:17). Siempre que culpamos a otros nos engañamos a nosotros mismos y empeoramos las cosas.

C. El Modelo de Saúl (1° S.13:8-13). El rey Saúl trato de buscarle explicaciones a su pecado. Buscaba justificarse delante de Dios. “Que Samuel no llega”. “Que los hombres tienen miedo”. “Que me quedo sin soldados”. “Que el enemigo se acerca”.

Nosotros actuamos muy parecidos a él. “Pequé porque no me quedó otra opción”. “En nuestro país son todos corruptos ¿qué problema hay que yo también robe un poco?”. “Tenemos sexo prematrimonial porque nos amamos”. “La homosexualidad está bien porque cada uno tiene derecho a ser como quiera”. “Engaño a mi esposa porque ella no muestra ningún interés sexual”.

Dios no cambia y el pecado tampoco, aunque cambien las culturas y tratemos de demostrar (o convencernos a nosotros mismos) que no es “tan malo” lo que hicimos.

D. El Modelo de Judas (Mt.27:3-10). ¿Qué hace Judas? En vez de enfrentar el problema de su pecado, escapa de él por medio del suicidio. Sin llegar a ese extremo son muchos los “escapismos” a los que solemos recurrir para “no pensar” en lo que hicimos y no sentirnos culpables. Consumir drogas, alcohol, ansiolíticos. Escapar escuchando música, teniendo sexo, trabajando compulsivamente. Llenarnos de actividades para “no escuchar” las acusaciones interiores. Etc.

¡Nada de esto sirve para solucionar el problema del pecado!

4. Solo Existe Una Solución: El Modelo de Dios.

¿Qué necesitamos hacer según Prov.28:13 y 1º Juan 1:9 para solucionar realmente el problema del pecado?

. Confesar: Es reconocer que pecamos y declararle a Dios cuál es el pecado.

La confesión debe ser pecado por pecado, en voz alta y a Cristo. Tenemos que decirle toda la verdad a Dios y declarar que su sangre limpia de todo pecado.

. Renunciar: Es tomar la firme decisión de no seguir andando por el camino del mal. Me aparto totalmente. Renuncio. Digo “basta con esto, ya no tiene más parte en mi vida”.

La señal de la renuncia es confesárselo primero a Dios y después a un hermano maduro y espiritual para que ore por mi vida desatando cualquier tipo de atadura espiritual (Stg.5:16). 

lunes, 16 de octubre de 2017

Romanos. 13:


Este capítulo Bíblico deberíamos leerlo cada día hasta que se hiciera rema en nuestros corazones. Romanos. 13:1 So métase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.

Rom 13:2 De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos.

Rom 13:3 Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella;

Rom 13:4 porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.

Rom 13:5 Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia.

Rom 13:6 Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo.

Rom 13:7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que, impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra. (A)

Rom 13:8 No debáis a nadie nada, sino el amaro unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

Rom 13:9 Porque: No adulterarás, (B) no matarás, (C) no hurtarás, (D) no dirás falso testimonio, (E) no codiciarás, (F) y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. (G)

Rom 13:10 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.

Rom 13:11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Rom 13:12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz.

Rom 13:13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,

Rom 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne. 

domingo, 15 de octubre de 2017

Abigail. Ejemplo de Mujer. 1 Samuel 25.




Abigail. Ejemplo de Mujer. 1 Samuel 25.

Abigail tenía cualidades que no solo deberían ser solo de una mujer. Las cualidades que veremos en ella también sería muy bueno que las pudieran tener los hombres ya que esto haría que en el mundo se viviera mejor y en felicidad.

Ella era muy hermosa y muy inteligente, pero estaba casada con hombre llamado Nabal que significa. Tonto o necio. V 3 “Y aquel varón se llamaba Nabal, y su mujer, Abigail. Era aquella mujer de buen entendimiento y de hermosa apariencia, pero el hombre era duro y de malas obras; y era del linaje de Caleb.” Podría decirse que esto era como la historia de la bella y la bestia o mejor dicho la bella y el monstruo.

Nabal era un hombre imprudente y que tenía una muy mala actitud ante los demás. V 10 “Y Nabal respondió a los jóvenes enviados por David, y dijo: ¿Quién es David, y quién es el hijo de Isaí? Muchos siervos hay hoy que huyen de sus señores.”

Las formas de ser de Nabal le ocasionaron muchos problemas entre ellos el más grande su mala actitud estaba a punto de llevarlo a su propia destrucción. V 21-22 “Y David había dicho: Ciertamente en vano he guardado todo lo que éste tiene en el desierto, sin que nada le haya faltado de todo cuanto es suyo; y él me ha vuelto mal por bien.  25:22 Así haga Dios a los enemigos de David y aun les añada, que, de aquí a mañana, de todo lo que fuere suyo no he de dejar con vida ni un varón.”

Nabal era una persona con la cual nadie quería estar, ni siquiera se podía hablar con él. Lo más triste es que en este mundo todavía hay muchas personas como él.  V 17 “Ahora, pues, reflexiona y ve lo que has de hacer, porque el mal está ya resuelto contra nuestro amo y contra toda su casa; pues él es un hombre tan perverso, que no hay quien pueda hablarle.”

Que cosas hacían de Abigail una Mujer especial.

1. Era emprendedora Luchaba por lo que tenía y por lo que quería. V 18 “Entonces Abigail tomó luego doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, y lo cargó todo en asnos”

2. No se deja intimidar. Esto no quiere decir que no debe tener miedo más bien significa que sabe controlar sus emociones. V 20 “Y montando un asno, descendió por una parte secreta del monte; y he aquí David y sus hombres venían frente a ella, y ella les salió al encuentro.”

3. Es humilde y sabe honrar. V 23 “Y cuando Abigail vio a David, se bajó prontamente del asno, y postrándose sobre su rostro delante de David, se inclinó a tierra;”

4. Sabe pedir. Muchas personas piensan que con exigencias pueden lograr lo que desean, ya no piden el favor ni a dios ni a los demás. V 24 “y se echó a sus pies, y dijo: Señor mío, sobre mí sea el pecado; más te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.”

5. Asume responsabilidades y cuida lo que tiene. V 25 “No haga caso ahora mi señor de ese hombre perverso, de Nabal; porque conforme a su nombre, así es. Él se llama Nabal, y la insensatez está con él; mas yo tu sierva no vi a los jóvenes que tú enviaste.”

6. Habla con sabiduría. V 26 “Ahora pues, señor mío, vive Jehová, y vive tu alma, que Jehová te ha impedido el venir a derramar sangre y vengarte por tu propia mano. Sean, pues, como Nabal tus enemigos, y todos los que procuran mal contra mi señor.”

7. Es generosa y detallista. V 27-28 “Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor.  25:28 Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa estable a mi señor, por cuanto mi señor pelea las batallas de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días.”

8. Logra cosas con argumentos. V 30-31 “Y acontecerá que cuando Jehová haga con mi señor conforme a todo el bien que ha hablado de ti, y te establezca por príncipe sobre Israel, 25:31 entonces, señor mío, no tendrás motivo de pena ni remordimientos por haber derramado sangre sin causa, o por haberte vengado por ti mismo. Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva” los argumentos y los razonamientos de una mujer sabia logra lo que la fuerza no puede. V 33-34 “Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano. 25:34 Porque vive Jehová Dios de Israel que me ha defendido de hacerte mal, que, si no te hubieras dado prisa en venir a mi encuentro, de aquí a mañana no le hubiera quedado con vida a Nabal ni un varón.”

9. Sabe cuándo hablar y cuando callar. V 36 “Y Abigail volvió a Nabal, y he aquí que él tenía banquete en su casa como banquete de rey; y el corazón de Nabal estaba alegre, y estaba completamente ebrio, por lo cual ella no le declaró cosa alguna hasta el día siguiente.” una mujer sabia espera el momento oportuno para decir lo que tiene que decir. V 37 “Pero por la mañana, cuando ya a Nabal se le habían pasado los efectos del vino, le refirió su mujer estas cosas; y desmayó su corazón en él, y se quedó como una piedra.”

Abigail por ser mujer podríamos decir que es ejemplo para las mujeres, pero por su forma de actuar también podríamos decir que es ejemplo para todo ser humano, sea hombre o sea mujer. Solo personas con la actitud de Abigail pueden transformar el mundo en un verdadero paraíso. 

sábado, 14 de octubre de 2017

Filipenses 1:6-8


Filipenses 1:6-8

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Es justo que yo piense así de todos ustedes porque los llevo en el corazón; pues, ya sea que me encuentre preso o defendiendo y confirmando el evangelio, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado. Dios es testigo de cuánto los quiero a todos con el entrañable amor de Cristo Jesús.

Cuando leemos en la Biblia que la iglesia es un solo cuerpo, lo podemos entender con estos versículos que escriben Pablo y Timoteo. Si estoy en gozo, en prisión o en cualquier otra circunstancia, todos ustedes participan conmigo de la gracia que Dios me ha dado pues somos un mismo cuerpo. Esto es lo que Pablo está diciendo. Todos somos hermanos en la fe. Todos estamos aquí para motivarnos y amarnos en el amor de Cristo Jesús. Ahora, hay un detalle sumamente importante: el amor que nos tenemos entre hermanos debe provenir del amor de Dios. No de nosotros pues este amor no es duradero y cuando vienen las pruebas y los conflictos, normalmente desaparece. Pero el amor que Dios nos da permanece sin importar lo que estemos atravesando. Es sumamente probable que como hombres fallemos. Yo te voy a fallar. Probablemente tu pastor te pueda fallar y tú le vas a fallar a alguien más. Por eso es de gran importancia que tu amor hacia los hermanos en la fe esté basado en Cristo y no en nuestro comportamiento. Pongamos la mirada en Jehová y así como Él nos perdona y ama sin restricción, amemos y perdonemos a nuestros hermanos. Aprendamos a ser un solo cuerpo. A gozarnos y a entristecernos junto con ellos. Pensemos menos en nosotros y más en nuestro prójimo.

Por otro lado, es sumamente importante entender quién da el crecimiento espiritual. Dios. Cada uno de nosotros tenemos distintas “velocidades”. Algunos crecen muy rápido y otros pareciera que van caminando. Ninguno crece a la misma velocidad que el otro. Como humanos, nos encanta poner patrones y pensar que todo debe ser igual. Tenemos una educación que nos motiva a pensar así. Pero con Dios las cosas son distintas. Podemos tener un joven de 18 años enseñarles a sus padres lo que es seguir al Señor. De igual forma, dos personas que reciben a Cristo el mismo día, tendrán un crecimiento distinto. Lo que sabemos es esto: que el Señor, quien comenzó la obra en nuestros corazones, es quien se encarga de irla perfeccionando. Va a depender de nuestra rebeldía, de nuestros deseos de obedecer, nuestras ganas de entregarnos y sobre todo nuestra voluntad para servir. No critiques. No juzgues. No somos nadie para hacerlo. Si un hermano lleva tiempo asistiendo a la iglesia y no ves frutos, mejor ora por él y entiende que el Señor quiere seguir perfeccionando su obra. Tristemente he escuchado personas que señalan y piensan que, por llevar tiempo acudiendo a la iglesia, la gente debería actuar de tal o cual manera. Esto no funciona así. Habremos unos más necios que otros. habremos unos más orgullosos que otros. habremos unos con más prejuicios que otros. En fin, hay tanto que tenemos en nuestro corazón que debe ser cambiado que solamente el Señor, quien comenzó la obra, puede terminarla hasta la perfección. Seamos un cuerpo y busquemos crecer juntos respetando la “velocidad” de cada uno. Amémonos. Gocémonos en Cristo. Dejemos que Él siga trabajando en nosotros y aprendamos a servirle en todo lo que hagamos.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Te pido perdón porque no amo a mi prójimo o a mis hermanos en la fe con Tu amor. Quiero que tu amor abunde en mi vida y pueda llevarlo a los demás. Quiero que mi vida sea testimonio de cuánto nos amas y cuánto podemos ser transformados al obedecerte. Gracias por darle dirección y sentido a mis pasos. En Cristo Jesús. Amén 

viernes, 13 de octubre de 2017

1 Juan 1:8-10


1 Juan 1:8-10

Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos hecho pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros.

Muchas personas tienen la idea (errónea) que deben “cambiar” para poder acercarse a Dios. Piensan que no son bien recibidos tal cual y como están y por ello no tienen comunión con Él. Además, hay aquellos que simplemente no les gusta el principio de reconocer que han pecado. En otras palabras, ¿por qué aceptar que estoy mal? Los entiendo. No es fácil aceptarlo. Y, por último, tristemente tenemos a aquellos que ya  tienen comunión con Dios y por esta razón creen que todo lo que hacen está “bien” y los demás son los que están mal. ¿Ya te identificaste? Para los primeros, les tengo una gran noticia: Dios te ama tal cual eres el día de hoy. Leíste bien. Dios te ama tal y como estás y eres. Él vino a rescatar a los enfermos. Vino por el desamparado. Vino por el perdido. Vino por ti. Cristo convivió con aquellas personas que eran expulsadas de las ciudades. Y no solo eso, las tocaba y abrazaba. Así hoy, el Señor quiere abrazarte y consolarte. Ven a Él. Pide perdón. No importa lo que hayas hecho. La muerte de Jesús cubre absolutamente todo. El mensaje de Juan nos dice que Dios es fiel para perdonarnos y limpiarnos cuando confesamos nuestros pecados. No lo pienses más. Confiésate ante Dios. No necesitas a otra persona. Tú solo. Dile a Dios que estás arrepentido.

El segundo grupo de personas resulta más triste su historia. A nosotros nos corresponde orar por ellos. Si tú te encuentras en esa categoría, debes saber que las reglas no las ponemos nosotros sino Dios. No se trata que estés o no de acuerdo. Dios es soberano y está por encima de ti y de mí. Nuestra naturaleza es caída. El pecado habita en nosotros y no podemos hacer nada más que reconocerlo y acudir a Cristo para ser perdonados. Sé que difícil aceptarlo. Sé que tienes muchas dudas. Te recomiendo que abras tu entendimiento. Baja tu guardia y escucha de la palabra de Dios para que sea Él quien hable a tu corazón.

Por último, están aquellos que no han comprendido el mensaje. Juan nos dice: si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos. El hecho de aceptar a Cristo no quiere decir que nos hemos convertido en una especie de ser “perfecto”. ¡Seguimos teniendo la misma naturaleza pecaminosa! ¿Entonces por qué la biblia habla de nacer de nuevo? Se refiere al nacimiento espiritual y no carnal.

Cada uno de nosotros somos pecadores. No somos perfectos y nunca lo seremos. Lo que sí puedes ser es una persona que busca constantemente ser transformado por Dios y dejar atrás todo aquello que no le agrada. Puedes ser una persona que anuncia el evangelio de Cristo como lo hizo Juan en esta carta. Puedes decirle a la gente que Dios quiere perdonar a todos aquellos que confesamos nuestros pecados. Puedes anunciar que no necesitamos ser “buenos” para recibir este perdón. Puedes trabajar día a día para que el Espíritu tome control de cada área de tu vida y tu carne se vuelva menos importante. Recuerda, no somos perfectos. Pero tampoco practicamos el pecado Debemos ser humildes y reconocer nuestra necesidad de Dios. Así como lo hizo Juan, ¡anuncia el mensaje!

Oración

Padre: yo quiero recibir tu perdón. Confieso que soy pecador. Confieso que no soy digno de presentarme ante Ti. Hoy aprendí que me amas y me perdonas y te pido que así sea en mi vida. Reconozco mi necesidad de Ti. Reconozco que Tú eres Dios y tu hijo murió por mí. Limpia mi vida y permite que nazca de nuevo y seas Tú quien guíe mis pasos. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén 

jueves, 12 de octubre de 2017

Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"


Pregunta: "¿Creó Dios el mal?"

Respuesta: De principio parecería que si Dios creó todas las cosas, entonces el mal debe haber sido creado por Dios. Sin embargo, aquí tenemos una suposición que necesita ser aclarada. El mal no es una “cosa” como una roca o la electricidad. ¡No puedes tener una jarra de mal! Más bien, el mal es algo que ocurre, como el correr. El mal no existe por sí mismo – realmente es la carencia en una cosa buena. Por ejemplo, los hoyos son reales, pero ellos solo existen en algo más. Llamamos a un hoyo la falta de tierra, pero no puede ser separado de la tierra. Cuando Dios hizo la creación, es verdad que todo lo que existía era bueno. Una de las cosas buenas que Dios hizo fueron criaturas con la libertad de elegir el bien. Para hacer una elección real, Dios tuvo que permitir algo más que el bien para elegir. Así que Dios permitió a estos seres libres, tanto ángeles como humanos, elegir entre el bien y la ausencia de éste (el mal). Cuando existe una mala relación entre dos cosas buenas, le llamamos “el mal”, pero eso no lo convierte en una “cosa” que haya requerido la creación de Dios.

Tal vez la siguiente ilustración nos ayude. Si le preguntara a una persona común “¿existe el frío?” – su respuesta sería que sí. Sin embargo, esto es incorrecto. El frío no existe. El frío es la ausencia de calor. Similarmente, la oscuridad no existe, ésta es la consecuencia de la falta de luz. Igualmente, el mal es la ausencia del bien, o mejor dicho, el mal es la ausencia de Dios. Dios no creó el mal, sino que más bien solo permitió la ausencia del bien.

Miremos el ejemplo de Job en los capítulos 1 y 2 del libro de Job. Satanás quería destruir a Job, y Dios le permitió a Satanás hacer lo que quisiera, excepto matar a Job. Dios permitió que esto sucediera para probarle a Satanás que Job era justo, porque amaba a Dios, y no porque Dios lo haya bendecido en gran manera. Dios es soberano y tiene control absoluto de cualquier cosa que sucede. Satanás no puede hacer nada, sin el “permiso” de Dios. Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si Dios no permitiera la posibilidad del mal, tanto ángeles como humanos servirían a Dios por obligación y no por decisión. Dios no quiso crear “robots” que simplemente hicieran lo que Él quería que hicieran mediante su “programación”. Dios permitió la posibilidad del mal, para que podamos tener genuinamente la libertad de elegir si queremos servirle o no.

Concluyentemente, no hay una respuesta a estas preguntas que podamos comprender plenamente. Nosotros como seres humanos finitos, jamás podremos entender a un Dios infinito (Romanos 11:33-34). Algunas veces pensamos que entendemos el por qué Dios está haciendo algo, solo para descubrir más tarde que era por diferentes propósitos de los que originalmente pensamos. Dios ve las cosas desde una perspectiva eterna. Nosotros miramos las cosas desde una perspectiva terrenal. ¿Por qué puso Dios al hombre en la tierra, sabiendo que Adán y Eva pecarían y traerían con ello el mal, la muerte y el sufrimiento para toda la raza humana? ¿Por qué Él no solamente nos creó y nos dejó en el Cielo donde seríamos perfectos y no tendríamos sufrimientos? La mejor respuesta que se me ocurre es que Dios no quería una raza de robots sin libre albedrío. Dios tuvo que permitir la posibilidad del mal para nosotros, para hacer una verdadera decisión de adorar o no a Dios. Si nunca hubiéramos sufrido y experimentado el mal, ¿realmente apreciaríamos cuán maravilloso es el Cielo? Dios no creó el mal, pero Él lo permite. Si no lo hubiera permitido, estaríamos adorando a Dios por obligación y no por la libre elección de nuestra voluntad. Lucifer que quiere decir Luz bella fue uno de los Arcángel de más rango que Dios creo y se sublevó contra Dios queriendo ser igual a Dios y persuadió a una tercera parte de los Ángeles caídos. Dios no los creo para que se enaltecieran y querer ser como El. Y desde entonces comenzó el mal. Dios lo savia. Sí. Pero Dios ha creado a los Ángeles y a la humanidad con libre Albedrio. Cuando Dios creo al Hombre entonces empezó a obrar el mal atreves de Satanás con la misma rebelión que el tubo de querer ser igual a Dios y conseguido engañar a Adán y Eva desobedeciendo a Dios. Entonces satanás tomo dominio del Hombre igual que hizo con la tercera parte de ángeles que le siguieron en la rebelión contra Dios. Lo savia Dios que Adán y Eva les iba a desobedecer Sí. Pero no era la voluntad de Dios de que desobedecieran. Entonces el Hombre estaba ya bajo la influencia de satanás y de los Ángeles caído llamados demonios y empezó el Hombre hacer el mal cada vez más y más y a darle las espaldas a Dios. Lo savia Dios que sería así Sí. Era la voluntad de Dios NO.