viernes, 25 de diciembre de 2020

El Señor sea enaltecido

 


El Señor sea enaltecido

“He anunciado justicia en grande congregación; he aquí, no refrené mis labios, Jehová, tú lo sabes. No encubrí tu justicia dentro de mi corazón; he publicado tu fidelidad y tu salvación; no oculté tu misericordia y tu verdad en grande asamblea.” Salmos 40:9-10

El Señor es único, fiel, poderoso y misericordioso como ningún otro.

Nuestro Dios y padre ha creado los cielos y los mares, su entendimiento no hay quién lo alcance, alienta a los que en Él esperan (Isaías 40:28-29). Su misericordia es mejor que la vida, bajo su sombra y sus alas está nuestra protección, sobre la roca nuestro refugio y salvación. (Salmos 62:6-7)

Iglesia, esperemos en el Dios eterno en todo tiempo, derramemos sobre Él nuestro corazón, bienaventurado el hombre que su confianza está en Dios, pues suyo es el poder y suya la misericordia (Salmos 62:11-12).

Iglesia, cantemos para Él, en su nombre levantemos nuestras manos, pronuncien alabanza nuestros labios, y como con gran banquete será saciada nuestra alma (Salmos 63:3-5). No ocultemos su salvación, su fidelidad, su misericordia y su verdad en las congregaciones, porque el Señor ha aumentado sus maravillas hacia nosotros, y todo aquel que lo vea temerá al señor y confiará en Él.

El amor del Padre, la gracia del Hijo y la comunión del Espíritu Santo sean con todos nosotros, amén.  Oración.

«Dios todopoderoso y eterno, la gloria, la honra y la alabanza sean siempre para ti a través de mí; eres digno de toda alabanza y confianza, tu fidelidad incomparable es; te exalto en este día y te doy gracias porque si no es por tu misericordia y fidelidad, hoy no estaría en pie; yo me acosté y dormí y desperté porque tú me sustentabas, gracias Señor, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 23 de diciembre de 2020

Generosidad y amor

 

Generosidad y amor


“Bienaventurado el que piensa en el pobre; en el día malo lo librará Jehová. Jehová lo guardará, y le dará vida; será bienaventurado en la tierra, y no lo entregarás a la voluntad de sus enemigos. Jehová lo sustentará sobre el lecho del dolor; mullirás toda su cama en su enfermedad.” Salmos 41:1-3

Son grandes y poderosas las promesas que Dios tiene para aquellos que hacen misericordia con los más necesitados, esas personas que muy probablemente no van a poder devolver o recompensar aquello que se les ha dado; dice la Palabra de Dios que será bienaventurado, afortunado, bendecido, aquel que así haga.

¿Y tú, piensas en el pobre, el cojo, el ciego, el manco? ¿Hacen ellos parte de tus invitados a la boda, el banquete, el cumpleaños, la navidad?

Hermanos, es momento de dejar de cuestionar a los demás por su situación económica, personal o matrimonial, es algo que solo nos llevará a criticar y a juzgar; la palabra de Dios sencillamente nos dice que proveamos, que ayudemos, que vistamos al desnudo, demos de comer al hambriento, refugiemos al errante, saciemos al afligido (Isaías 58:6-7); nos dice que si damos al pobre es a Dios mismo a quien prestamos (Proverbios 17:19), como también nos dice que si despreciamos a nuestro prójimo, pecamos (Proverbios 14:21).

Entonces, decidamos lo mejor, proveer con generosidad y amor, que de lo demás se encargará Dios.  Oración.

«Dios bueno, mi alma te alaba y te bendice por tu infinita misericordia, eres perfecto y no te puedo cuestionar. Padre, te doy gracias por el sustento que me das cada día en cada área de mi vida, y te pido que para tu gloria me permitas abundar en toda obra de generosidad y amor, especialmente con las personas más necesitadas, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 22 de diciembre de 2020

 


Hijos de Dios – Parte 2

“En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.” Efesios 1:13-14

Decíamos en el devocional del día de ayer que, al creer en el Señor Jesucristo y recibirlo en nuestra vida, somos hechos hijos de Dios (Juan 1:12-13, Romanos 10:9-10); pues bien, si tu así lo has hecho, es fundamental que también conozcas la siguiente verdad:

El Espíritu Santo está en ti. La tercera persona de Dios está en ti. Como dice el versículo de hoy, Dios como parte de su obra salvadora para con nosotros, nos ha sellado con su Santo Espíritu, nos ha puesto sello Espiritual y nos ha dicho: mi morada eres tú. (Efesios 2:22).

Esta afirmación es una verdad que puede transformar nuestras vidas, pero es necesario que pidamos a Dios en oración íntima y sincera que sea Él a través de su Santo Espíritu quien nos revele la increíble grandeza de su poder para con nosotros los que creemos.

Hermanos, verdaderamente nuestra mente es limitada para entender la esperanza, las riquezas o la supereminente grandeza de Dios hacia nosotros, pero el Espíritu que escudriña lo profundo de Dios nos revela lo que Él nos ha concedido (1 Corintios 2:12). Veamos tan solo una de sus tantas promesas, 1 Corintios 2:9 “Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.”

Es espectacular, a nosotros solo nos queda orar con fe pidiendo la revelación de su sabiduría a través de su Espíritu Santo.  Oración.

«Padre de la gloria, es por tu amor y tu favor que me has hecho tu hijo, hace poco era tu enemigo y ahora me dices que soy tu hijo, que me amas con amor eterno e incondicional, que nada me arrebatará de tu mano, y como si fuera poco me das tu Espíritu; Señor, ahora solo quiero alabarte y seguir viviendo ese gran amor, gracias Dios, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 21 de diciembre de 2020

Hijos de Dios - Parte 1

 


Hijos de Dios - Parte 1

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12-13

Si estás leyendo o escuchando este devocional, con seguridad haces parte de cualquiera de los dos siguientes grupos:

Primer grupo: hijos de Dios, quienes han aceptado la paternidad de Dios.

Segundo grupo: quienes han rechazado a Dios y su paternidad.

Ahora que sabes a qué grupo perteneces, presta atención a tu mensaje.

Para los que somos parte del primer grupo, los hijos de Dios, preguntémonos: ¿también son hijos de Dios mis familiares y amigos? Como leíamos en el versículo de hoy, esto depende si ellos han creído en Jesús y lo han recibido en su corazón, pero como dice la Escritura en Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Hijos de Dios, nuestra tarea es hacer que estas personas escuchen el mensaje de salvación, ese mismo que nos compartieron a nosotros, debemos predicar la fe en nuestro Señor Jesucristo para que, escuchando ellos crean y sean hechos hijos de Dios.

Si haces parte del segundo grupo, aquellos que todavía no son hijos de Dios y recibiste este devocional, te invito para que recibas al Señor Jesús en tu vida; confiesa con tu boca que Jesús es el Señor y cree en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, así serás salvo, lo dice la Escritura en Romanos 10:9-11; al igual que nosotros pasarás a ser un hijo de Dios, como un bebé que podrá crecer sano y fuerte espiritualmente si permite que su nuevo Padre lo alimente diariamente, Jesús lo dijo, “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” (Mateo 4:4). Así que, es tu decisión.  Oración.

«Papito Dios, me has adoptado como tu hijo, tu gracia y misericordia me han alcanzado, te alabo Señor y te doy gracias porque me has hecho ciudadano del cielo, bendigo tu poderoso nombre y me inclino ante ti en actitud de reverencia pidiéndote que bendigas mi vida, haciendo de mí conforme tu voluntad y propósito, gracias Padre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 20 de diciembre de 2020

Dios tiene el control

 

Dios tiene el control


“En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado.” Salmos 4:8

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6-7

¿Noches de insomnio? Recuerda, Dios tiene el control.

Para nosotros a veces es muy difícil aceptar aquello que debió ser como nosotros pensábamos pero que resultó de otra manera, y nos preguntamos por qué, buscamos culpables, imaginamos si no lo hubiésemos hecho de esa forma sino de otra y cientos de pensamientos más vienen a nuestra mente; en ese momento pensamos en cualquier cantidad de cosas menos en lo que nos puede ayudar y traer paz, y lo más grave, tomamos decisiones o buscamos soluciones en el momento, en nuestra fuerza y sabiduría y sin consultarlo primero con Dios.

Olvidamos que tenemos un Dios y Padre que está por encima de nosotros y ve las cosas más allá de lo que nosotros podemos ver (Isaías 55:9); que tiene un plan y un propósito para nuestra vida (Jeremías 29:11); que promete guiarnos y sostenernos aun cuando estemos en los lugares más lejanos o escondidos de la tierra (Salmos 139:9-10); un Dios que promete suplir todas nuestras necesidades conforme a las riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19); en resumidas palabras, nos olvidamos de la grandeza de Dios por fijarnos en nuestra pequeñez.

Te invito hoy para que de manera práctica le digas a Dios cada día en tu oración, “Señor, encomiendo a ti mi camino, confío en ti, y sé que tú harás” (Salmos 37:5). Basta con poner en manos de Dios nuestra vida para que en cada circunstancia su paz llene nuestra mente y corazón y estemos seguros de que Él tiene el control.    Oración.

«Papito Dios, tengo que confesar que en ocasiones me angustio, me desespero o pierdo mi paz por cualquier actividad cotidiana que se sale de control, te pido perdón porque sé que en todo tiempo debo acercarme a ti con total confianza y entregarte todo en tus manos para que tu paz llene mi vida, te pido en el nombre de Jesús que me permitas entender que eres tú y no yo el que siempre tiene el control, gracias Señor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 19 de diciembre de 2020

Cara a cara con Dios

 


Cara a cara con Dios

“Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. Entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma.”

Han pasado veinte años desde que Jacob huyó de su hogar en Beerseba donde su vida había sido amenazada por su hermano Esaú. Estos años habían sido años de adquisición: rebaños, hacienda, esposas, hijos. Aun así había algo que lo hacía sentir vacío. Jacob ahora está en su camino de regreso al hogar y se encuentra cara a cara con Dios.

Jacob cambió de carácter. Su nombre fue cambiado de “Jacob”, que quiere decir falso, tramposo, a “Israel”, que significa un príncipe con Dios. De ahora en adelante Jacob tendría que vivir a la altura de su nombre. Hasta ese momento había sido un hombre torcido, siempre tratando de arreglar las cosas en provecho propio.

A ti y a mí, Dios nos ha cambiado de nombre, nos ha llamado: “Hijo mío, hija mía eres tú” ¿vivimos a la altura de ese nombre?

Jacob experimenta un nuevo poder. Su nuevo nombre de Israel implica que él evidentemente Jacob recibió el poder de Dios. Cada nueva experiencia espiritual trae una comprensión mayor del poder de Dios en nuestra vida.

Jacob experimentó una nueva bendición: “Y lo bendijo allí”. A menudo de las crisis en nuestra vida surgen las bendiciones más grandes de parte de Dios.

Todo lo que Dios se propone y lleva a cabo en la vida de su pueblo está preparado para bendecirlo. Sus caminos pueden parecer extraños y difíciles de entender, pero su propósito es bendecirnos.

Jacob aprendió que los planes de Dios son mejores que los que el hombre forja por su propia cuenta. Aprendió que la providencia de Dios es lo que el hombre necesita, por eso dijo: “Vi a Dios cara a cara y fue librada mi alma”.

Cada vez que nos colocamos cara a cara con Dios tenemos la posibilidad de un cambio en nuestro carácter, un nuevo poder dentro de nosotros, una nueva bendición y una nueva experiencia en el aprendizaje. Oración.

Padre Amado, mi encuentro contigo es real y allí he mirado tu infinita misericordia, tu gran amor y gran perdón a mi pecado, he experimentado un cambio desde lo más profundo de mi ser, me has colmado de tu bendición. Gracias Señor por ese encuentro cara a cara contigo cada día. Te amo Señor. Amen. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 18 de diciembre de 2020

No es sabiduría humana,

 

No es sabiduría humana, es poder de Dio


“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.” 1 Corintios 1:18

En estas fechas tan especiales y donde se celebra el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, muchos de nosotros queremos compartirle a nuestra familia y amigos más cercanos a cerca de lo importante que es permitir que Jesús nazca en sus corazones, lo transcendental que es abrir la puerta y recibirlo como el Señor y Salvador de sus vidas. Pero en ocasiones caemos en persuasión humana, juicios, exceso de palabras e información y solo causamos que los demás se aburran, no escuchen ni entiendan la sabiduría y el poder de Dios.

Pues bien, como lo explica el apóstol Pablo en su primera carta a los Corintios, debemos entender que lo espiritual se discierne espiritualmente, por ende, debemos hablar o compartir de Cristo con las palabras que el Espíritu de Dios nos dice. Es supremamente importante entender que nosotros somos instrumentos de Dios, sensibles a la voz y la guía de su Santo Espíritu y que es Dios a través de su Palabra y su Santo Espíritu quien ilumina el pensamiento y renueva el corazón de cada persona que escucha.

Entonces, nuestra diligencia principal, siempre estar atentos y obedientes a la voz y dirección del Espíritu Santo; recordemos lo fundamental de la oración, la meditación en la Palabra de Dios y la alabanza para que en todo tiempo estemos llenos del Espíritu y preparados para toda buena obra (Efesios 5:18-20, 2 Timoteo 3:16-17)    Oración.

«Soberano Dios, por tu voluntad has querido habitar en cada creyente a través de tu Santo Espíritu, el cual con gemidos indecibles va a ti rogando por mí. Te alabo Señor y te pido que sea tu Santo Espíritu el que con sabiduría celestial proclame tu evangelio cuando desees usarme como tu instrumento; para ti toda gloria y todo honor. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 17 de diciembre de 2020

Vivir para Cristo

 


Vivir para Cristo

“y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.” 2 Corintios 5:15

Palabra estremecedora esta que acabamos de leer. Conocemos por las sagradas Escrituras que Cristo murió en una cruz por nuestros pecados para que nosotros nos declaremos muertos al pecado y vivos para Dios (1 Pedro 2:24). En otras palabras, que nosotros por fe morimos con Cristo, y así como Cristo murió al pecado una vez por todas y resucitó para vivir para Dios, nosotros también debemos considerarnos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús (Romanos 6:9-11). Lo sabemos, pero ¿lo vivimos?, ¿de verdad estamos viviendo para Cristo?

Vivir para Cristo implica, como leíamos anteriormente, declararnos muertos al pecado, es decir, no practicar el pecado, dejar todo aquello que hicimos y dijimos en esa vida pasada y declararnos nuevas personas en Cristo (2 Corintios 5:17). Personas con la mirada puesta en las cosas celestiales y no en los placeres del mundo, que ya no pensemos en fornicación, avaricia, idolatría o pasiones desordenadas, que también dejemos la ira, el enojo, la malicia y las palabras deshonestas y que nuestro pensamiento sea de continuo a la santificación, a ser misericordiosos, bondadosos, humildes, mansos y pacientes.

Eso es vivir para Cristo, personas nacidas de nuevo con el propósito de agradar a Dios con todo su ser, espíritu, alma y cuerpo. Y que como dice su palabra en Colosenses 3:16: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.”   Oración.

«Padre de la gloria, mis labios proclaman tu nombre y mi ser anhela servirte, quiero Señor, que uses mi vida, que te glorifiques a través de mí. Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Busca a Jesucristo con diligencia

 


Busca a Jesucristo con diligencia

“[Jesús] Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de Él, vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Respondió ella y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama”, Marcos 7:24-30

Hemos vivido o tal vez hemos escuchado acerca de situaciones que parecen insólitas al seno de las familias, se desatan riñas sin motivo, se arman y se hieren con lo que encuentran, los hijos le pegan a sus padres, y parecen poseídos por demonios. Esta es una gran actividad del reino de las tinieblas, pero la Biblia nos enseña que con Cristo somos más que vencedores.

El pasaje leído cuenta que el Señor Jesús quería estar a solas, quería estar en aquella casa sin que nadie lo supiese y aparece una mujer que lo busca, y lo hace intensivamente, pues lo encontró donde Él se estaba escondiendo de la gente. Notemos la diligencia con la que esta mujer llegó a la presencia de Jesús, pues su situación era difícil, porque tenía una hija que estaba siendo abatida por un espíritu inmundo, y ese aprieto familiar hizo que ella acudiera a Jesús, de quien había oído hablar anteriormente y creyó que en Él encontraría la solución.

Esta mujer era sirofenicia y por tanto no sería bien recibida por los discípulos ni por aquellos judíos que estaban con Jesús, pero su fe y gran humildad hizo que el poder de Cristo obrara a su favor. Ella perseveró hasta estar delante de Jesús y al llegar ante Él se postró a sus pies, reconociendo su gran poder.

Ahora, debemos tener discernimiento del mundo espiritual, identificar los espíritus inmundos, que puede verse reflejado en situaciones extrañas, conflictivas y depresivas hasta provocar locura, alteraciones de comportamiento y sólo Jesús puede restablecer, curar, renovar y liberar.

Precisamente para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. Cristo, hoy día sigue haciendo milagros, sanando, restaurando, liberando a los cautivos.

Hermano, es tiempo de reflexionar ¿cómo está nuestra familia? ¿Cómo están nuestros hijos? Es tiempo de clamar, rogar y buscar la presencia de Dios, pues todo poder demoniaco en su presencia se desvanece. Oración.

Amado Señor, hoy veo con gran tristeza situaciones espeluznantes dentro de algunas familias, por lo cual acudo a ti, busco tu presencia con diligencia, y coloco la congregación, mi familia y mi vida en tus manos para que en el nombre de Jesucristo toda acechanza del diablo se desvanezca. Quiero vivir bajo el abrigo del Altísimo, porque sólo allí estoy seguro. Te amo Señor, amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 15 de diciembre de 2020

Su Palabra

 

Su Palabra

“Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.” Salmos 107:20

¿Imaginas qué sería de nosotros sin su Palabra?

Esta es una pregunta que sin duda nos lleva a reflexionar. Podemos pensar en unos cuantos versículos que hemos memorizado para respaldarla, recordar testimonios de personas donde la palabra de Dios ha transformado vidas o quizás suspirar al recordar cómo ha transformado la nuestra.

Y es que la palabra de Dios es realmente como leíamos ahora, ese poder de Dios para sanarnos y liberarnos, para salvarnos como nos complementa Romanos 1:16, el cual dice “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Poder, poder de Dios para salvación, algo extraordinario y en lo que Dios quiere que reflexionemos el día de hoy.

Nosotros debemos ser conscientes que tenemos a nuestro alcance y disposición el poder milagroso de Dios para la salvación de absolutamente todo aquel que lo cree. Esto debería responsabilizarnos y motivarnos a usarlo tanto como a nuestro celular, pero tristemente en ocasiones lo tomamos con pereza, como simple rutina o con poca importancia.

Te invito para que te animes a escudriñar, vivir y compartir ese gran poder que el Señor nos ha dejado, piensa en lo afortunado que has sido desde que lo conociste y corre a compartir tu fortuna inagotable con todo aquel que conozcas, bendícete y bendícelos.

Y la pregunta para cerrar ¿Cuántos


versículos estamos memorizando de su Palabra?

Motivémonos a memorizar su Palabra, es una poderosa forma de transformar nuestra manera de pensar.  Oración.

«Padre Dios, tu palabra es mi deleite, dulce más que miel y deseable más que oro. Te doy gracias, Señor, por permitirme acceder a ella cada día y por usarla como instrumento poderoso para revelarme a tu Hijo amado con la dirección de tu Santo Espíritu. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 14 de diciembre de 2020

La carga del “qué dirán”

 


La carga del “qué dirán”

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.” Filipenses 4:8

Perdemos gran parte de nuestra vida y nuestro propósito escuchando y tratando de hacer, muchas veces de manera inconsciente, lo que los demás nos dicen y no lo que Dios quiere para nuestra vida. Como consecuencia de esto vivimos presionados, intranquilos y muchas veces hasta frustrados; lo cual es un engaño, ¡un total engaño! Esto se convierte en una distracción del maligno para que dejemos de pensar en lo que verdaderamente da felicidad y vida en abundancia; lo cual es la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios (Romanos 12:2).

Debemos centrar nuestra vida en agradar a Dios, en hacer todo por y para Él, (Colosenses 3:17, Colosenses 3:23-24) de esta manera no solo sentiremos, sino que estaremos seguros de que estamos pensando y actuando correctamente; sin incubar ideas falsas en nuestra mente, ni estando a la deriva de la sociedad. Así, podemos estar tranquilos, seguros, confiados y en paz en los brazos del Señor, haciendo su voluntad y caminando de su mano; por lo tanto, todo lo que venga para nosotros a corto, mediano o largo plazo nos ayudará a bien (Romanos 8:28).

Así que, hermanos, debemos estar atentos en todo tiempo a lo que Dios dice para nuestra vida y no al “qué dirán”, orando sin cesar para estar firmes y seguros y para que el enemigo no robe nuestra paz con sus mentiras y engaños.   Oración.

«Padre bueno, ayúdame a enfocar mi vida, a centrar todo mi ser en agradarte a ti y en pensar todo lo cierto, todo lo justo, todo lo bueno, todo lo amable y todo lo honesto, que así sea por el poderoso nombre de tu amado Hijo Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 13 de diciembre de 2020

CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN

 


 CARACTERÍSTICAS DE UN CORAZÓN QUE AGRADA A DIOS

“Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida.”, Proverbios 4:23

El creyente con un corazón cambiado está llamado a poner en práctica la gracia obtenida, guardando su corazón (santidad), y permitiendo ser dirigido por Dios, (Isaías 30:1-2, Jeremías 17:5).

Pero, ¿cómo es un corazón que agrada a Dios? En esencia es un corazón que NO es rebelde y obstinado (1 Samuel 15:23), que permite que la gracia de Dios lo dirija y lo sustente. Por esto debemos cultivar las características de un corazón que agrada a Dios: primero un corazón arrepentido, es decir contrito y humillado (Salmo 51:17), que reconoce cuando se equivoca, permitiendo que Dios limpie y corrija su andar, que luego se coloca en disposición y servicio a ese Dios misericordioso que lo ha perdonado (Salmos 108). Es un corazón que actúa en toda circunstancia con humildad, esto es, que es suave y apacible (1 Pedro 3:3-4), esperando obedecer a Dios antes que a mandamientos de hombres (Hechos 13:22). Estas características de arrepentimiento, servicio y humildad, hacen que tengamos un corazón íntegro, totalmente dedicado a Dios, (1 Reyes 8:61, 1 Reyes 9:4) y útil para toda buena obra.

Por lo tanto, no nos debemos dejar conducir por nuestra carne o nuestras emociones, sino por su Espíritu que ahora habita en nosotros por fe en Cristo. Es la clave para que nuestro corazón no se desvíe y gocemos de toda bendición.

Debemos cultivar cosas honestas que no contaminen nuestro corazón, también evitar cosas que entren por nuestros sentidos y nos lleven a alejar nuestro corazón de Dios, nos distraigan de su presencia y su guía. Por último, reflexionemos acerca de qué cosas pueden desviar nuestro corazón de la presencia de Dios. (Salmos 101:2-3, 1 Reyes 11:4, 1 Reyes 15:3)              Oración.

"Señor, mi Dios, quiero tener un corazón manso y humilde, que te obedezca en todo, que se aleje de toda rebeldía y obstinación, que te reconozca en todos los caminos. Guíame Señor y sana mi corazón. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 12 de diciembre de 2020

Llamados a ser santos

 


Llamados a ser santos

“a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro:” 1 Corintios 1:2

Es claro, que la vida de cada uno de los que hemos recibido a Cristo como nuestro Señor y salvador personal tuvo un antes y un después desde aquel momento, ya que como dice su Palabra, pasamos de ser hijos de Satanás a ser hijos de Dios (Efesios 2: 1-5, Juan 1:12) y hay una particularidad bien significativa en esta nueva vida y es el hecho de que ahora hemos decidido obedecer a Dios y no a nuestros deseos.

Si bien éramos antes desobedientes, hijos del diablo, ahora pasamos a ser todo lo contrario, obedientes e hijos de Dios. Esto no se queda meramente en la teoría, es decir, en la posición que adoptamos desde aquel momento, sino que es algo que debemos llevar a la práctica, conociendo y entendiendo la teoría pasamos a la practicidad.

En muchos pasajes de la Biblia se nos exhorta a dejar la vida pasada, a hacer morir el viejo hombre o no andar conforme a los deseos de nuestra carne, esto es, no continuar en lo que éramos, sino que vivamos experiencial mente lo que ahora somos, hijos obedientes.

Para hoy el Señor nos tiene un gran mandato, la Palabra de Dios en 1 Pedro 1:14-16 dice lo siguiente: “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” y en el versículo que leíamos anteriormente, Pablo se refiere a los miembros de la iglesia en Corinto como: “los santificados en Cristo Jesús” y “llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Así que, el mandato claro y profundo del día de hoy es que seamos santos en toda nuestra manera de vivir, para esto, simplemente debemos disponernos a leer la palabra de Dios cada día y descubrir en ella todos aquellos principios que podemos llevar a la práctica y así vivir como lo que somos, hijos de Dios, santos y obedientes.   Oración.

«Papito Santo, santo eres tú y santo me has llamado a que yo sea, se que si tú lo dices es porque es posible, pero reconozco que dependo absolutamente de ti para poder lograrlo, te alabo Dios y te doy gracias por tu Palabra que me da esperanza, en el nombre de Jesús. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 11 de diciembre de 2020

Exhortación a la gratitud

 


Exhortación a la gratitud

“Entrad por sus puertas con acción de gracias, por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre. Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, y su verdad por todas las generaciones.” Salmos 100:4-5

En el salmo de hoy y en muchas porciones de la Biblia se nos exhorta a entrar a la presencia de Dios con acción de gracias, si bien en muchos momentos de nuestra vida no es la actitud con la que quisiéramos acercarnos a Él, la Biblia nos enseña que es una de las formas más reconfortantes para nosotros y agradables para nuestro Padre, en ella se nos dice que:

Primero, nuestro Padre es digno, digno de toda gloria, honra y alabanza. (Salmos 145:3).

Segundo, debemos dar gracias en cualquier circunstancia, puesto que esta es la voluntad de Dios para con nosotros en Cristo Jesús (1 Tesalonicenses 5:18).

Tercero, la acción de gracias debe ser la forma en la que perseveremos en nuestra oración (Colosenses 4:2).

Cuarto, dar gracias a Dios es un acto de humildad y reconocimiento a Él por su bondad (2 Tesalonicenses 1:3).

Quinto, debemos hacer o decir todo dando gracias a Dios por medio de Jesucristo (Colosenses 3:17).

Como vemos, son muchas las motivaciones que tenemos para entrar a la presencia de Dios con acción de gracias y también para vivir en todo tiempo completamente agradecidos con nuestro Padre Celestial.

Así que, te invito para que permanezcas completamente agradecido con Papá Dios, te darás cuenta de lo inmensamente bendecido que Él te tiene y a su vez le estarás obedeciendo y glorificando.  Oración.

«Padre, gracias, una y otra vez, gracias. Tengo tanto por lo cual agradecerte, Señor, me amas, me perdonas, me restauras, me guías, me sustentas y me das el privilegio de poder acercarme a ti cada día, gracias principalmente por tu Hijo en quien me has dado todo, gracias Señor, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 10 de diciembre de 2020

APRENDER A ESPERAR EN DIOS

 


APRENDER A ESPERAR EN DIOS

“Oh SEÑOR, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré ante ti y esperaré.”, Salmos 5:3

Qué difícil es esperar, sobre todo en la sociedad actual donde podemos tener algo con un sólo click o con manipular nuestro teléfono. ¿Pero cuándo es el momento propicio para hacer algo o comprar algo? ¿No será que muchas cosas las hacemos sin esperar el tiempo de Dios? De seguro que esto traerá consecuencias. Habrá otras cosas que por mucho que las deseemos no las tendremos cuando queramos. Así que tendremos que aprender a esperar, y este principio es muy importante, hace parte del carácter que Dios quiere que formemos, pues por no saber esperar cometemos muchos pecados. Por ejemplo, no esperamos hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, lo que lleva a la fornicación y al desorden sexual, no esperamos el tiempo adecuado para un negocio, lo que lleva a la ruina, a perder la tranquilidad ante las deudas, queremos ya el último dispositivo inteligente, la última ropa de moda, queremos ya y pagamos después, lloramos al final.

Dios quiere guiarnos a su verdad y enseñarnos a esperar en su voluntad (Salmo 25:5) y darnos las cosas en el tiempo preciso, ya que en ese tiempo exacto es cuando será una bendición para nosotros (Salmo 145:15-16). Él sabe que antes de tiempo no estaremos preparados, y si recibimos lo que estamos pidiendo será para nuestro mal. ¿Acaso Dios quiere hacernos algún mal? Por supuesto que no, así que vale la pena esperar con paciencia que nuestro Dios venga a ayudarnos y a proveernos lo que pedimos; mientras tanto esperemos sin quejas, sin contiendas y con paciencia, fortalecidos en el poder de su Espíritu, (Lamentaciones 3:24-26). Hermano, piensa en este momento en aquello que le estás pidiendo a Dios y que necesitas, pídele que te dé la paciencia y la fortaleza para esperar el momento que Él disponga, mientras tanto sé diligente en prepararte para el día en que recibirás de Dios su bendición y una vez la recibas no te olvides de honrarlo y darle la gloria. Oración.

"Gracias mi Señor, estoy seguro que me darás lo que estoy pidiendo conforme a tu voluntad, en la forma y el tiempo que tu consideres apropiado, mientras tanto esperaré en ti con paciencia, fortalecido en ti y con gozo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 9 de diciembre de 2020

¿Me amargo o perdono?

 


¿Me amargo o perdono?

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:31-32

Cuando nos ofenden o nos sentimos ofendidos por alguien, generalmente tenemos dos opciones, perdonar o no perdonar. Perdonar, implica dejar ir; no perdonar, implica retener. Pero ¿qué es lo que debemos dejar ir o retener? ¿Será la acción o la reacción? ¿Cuál será mi parte? Evidentemente yo tengo el dominio sobre lo que hago, digo, siento o pienso y no sobre lo que los demás hicieron o dijeron, es por eso que aquello que puedo y debo dejar ir es mi reacción, esa emoción o sentimiento negativo que produjo en mí esa acción.

Imaginemos que cada vez que nosotros pecamos y vamos a la presencia de Dios a pedir perdón, nuestro Padre recuerda una y otra vez el momento en que su Hijo amado fue pisoteado, escupido y crucificado por nuestros pecados. ¿Cómo quisiéramos que el Señor reaccionará al recordar ese momento?, ¿quisiéramos que Él nos amara y perdonara por la sangre que derramó su hijo en la cruz, o mejor que sintiera odio, enojo, ira o amargura y no nos perdonara por la misma sangre que derramó su hijo en la cruz? Finalmente ¿cuál es su elección? Indudablemente amarnos y perdonarnos.

¿Qué hemos de hacer nosotros? Amar y perdonar. ¿Para qué guardar, amargura, enojo, ira, rencor u odio en nuestro corazón? Son sentimientos que solo nos atan y nos destruyen. La palabra de Dios hoy nos exhorta a que seamos misericordiosos y nos perdonemos unos a otros como Dios también nos perdonó a nosotros en Cristo Jesús.  Oración.

«Papito Dios, gracias Señor por Cristo Jesús en quien tengo el perdón de mis pecados, gracias por tanto amor en tu Hijo, el cual enviaste para mi salvación, permíteme Padre perdonar como Cristo me enseñó, y cada día honrarte más y más. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 8 de diciembre de 2020

Ser sabio

 


Ser sabio

“El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.” Proverbios 9:10

Muchos de nosotros, los seres humanos, pasamos gran parte de nuestra vida tratando de resolver interrogantes, de encontrar un porqué, lo que es verdad o buscando conocimiento para llegar a ser “alguien en la vida”; y en muchas ocasiones, después de haber estudiado por muchos años consecutivos, nos damos cuenta que nos quedamos en lo técnico, lo matemático, las hipótesis y todo aquello que al final termina siendo tan superficial; que luego, cuando encontramos la verdadera sabiduría e inteligencia, decimos “si esto lo hubiese sabido o me lo hubiesen enseñado antes, no había cometido tantos errores en mi vida”.

Y es que hay dos tipos de sabiduría, la terrenal y la que viene de lo alto (Santiago 3:14-17). La terrenal, por su parte, encierra todos aquellos conceptos que llenan mi mente; la que desciende de lo alto o del cielo va mucho más allá, pues ésta no solo llena o aumenta mi capacidad intelectual, sino que además de esto edifica mi corazón, puesto que el corazón también piensa y decide (Proverbios 16:9, 2 Corintios 9:7). Pero, ¿dónde me enseñan esta sabiduría o como la puedo hallar?, Proverbios 9:10 “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría, Y el conocimiento del Santísimo es la inteligencia.”

Te invito hoy para que leas la Biblia y te acerques a la fuente de toda sabiduría e inteligencia, ahí aprenderás de Dios y de todos sus maravillosos, poderosos y eficaces pensamientos y principios que, llevados a la práctica, serán tu mejor carta de presentación y con toda seguridad te ayudarán a ser no solo “alguien en la vida” sino un ser que le encuentre verdadero sentido a su vida.    Oración.

«Papito Dios, te alabo y te bendigo por la misericordia que has tenido al dejarnos tu palabra, a través de la cual te conocemos y nos enseñas a tener una relación personal e íntima contigo, gracias Señor; bendito y alabado seas Tú por los siglos de los siglos, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 7 de diciembre de 2020

 


El corazón alegre es buena medicina

“El corazón alegre constituye buen remedio; Mas el espíritu triste seca los huesos.” Proverbios 17:22

“Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.” Salmos 19:8

Hay momentos en nuestra vida donde sentimos que se secan nuestros huesos por la tristeza, angustia, depresión y todas esas emociones o sentimientos de nuestra alma que son tan profundos, que llegan a afectar nuestra salud; de hecho, se han conocido muchos testimonios donde el dolor, incomodidad o limitación física en algunas personas eran por causa de cargas emocionales, situaciones donde había falta de perdón, rencor, envidia, entre otros. Adicional a esto, la Biblia también lo dice, en el libro de proverbios nos lo señala claramente, dice que el corazón que está contento, alegre o gozoso constituye buen remedio, pero que el espíritu o el ánimo triste seca los huesos o resta energía. Es decir, que el dolor emocional es igual o mucho más impactante en nuestra vida que el mismo dolor físico, pues en muchas ocasiones el dolor emocional lleva al físico.

Por lo que, a ese fuerte dolor emocional hay que prestarle la suficiente atención y cuidado, y el remedio o cuidado que nos brinda hoy Dios a través de su palabra es el siguiente: Salmos 19:8 “Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos.”; esto quiere decir que, para que gocemos de buena salud, es importante poner en práctica lo que Dios nos dice a través de su palabra, porque sus principios traen alegría al corazón y un corazón alegre es la mejor medicina.   Oración.

«Papito Dios, tu Palabra Señor es mi medicina, mi alimento diario y mi esperanza; te pido Padre que me ayudes a estudiarla cada vez más para poder entenderla y vivirla de manera experimental, que me hagas un fiel testigo del poder y la eficacia de ella. Gracias Señor, porque sé que, si te pido algo conforme a tu voluntad, tú me oyes, y si me oyes ya puedo estar seguro de que me darás lo que te he pedido, Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 6 de diciembre de 2020

Somos Luz, somos Sal

 


Somos Luz, somos Sal

“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.” Mateo 5:13

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Mateo 5:14

Hoy en día se habla de “toxicidad” o “personas tóxicas” y se dice que son aquellas personas que no le aportan nada positivo a tu vida y que mas bien son como parásitos que te debilitan, te desaniman, roban tu paz, tu alegría y tu esperanza; pues ellas viven así y de alguna forma persuaden a los demás para que también vivan en ese desánimo y en ese mundo triste y oscuro; pero, ¿nos hemos tomado un momento para pensar por qué estas personas viven y quieren que los demás vivan así? o ¿solamente las miramos como personas que debemos sacar de nuestra vida, ignorar, señalar o criticar?

La palabra de Dios dice que nosotros somos luz en medio de tanta oscuridad, nos dice que somos sal, aquellos que le damos sabor no solo a nuestras vidas sino a la de las personas que nos rodean. Por esto, la mención de hoy sobre aquellas “personas tóxicas” no es precisamente para criticar, juzgar o señalar; todo lo contrario, es un llamado a la empatía, a ponernos en los zapatos de los demás e importarnos su situación, es un alto para dejar de pensar en mí y por un momento pensar en el otro, en cómo lo puedo ayudar y ser lo que Dios dice que debo ser en los demás, dejar a un lado la defensiva y poner en lo alto esa luz que hay en nosotros para que pueda alumbrar la vida del otro.

Nosotros tenemos a Cristo en nuestro corazón y su Santo Espíritu habitando en nosotros, tenemos todo para irradiar no solo luz sino amor, gozo, paz, esperanza y todo ese sabor característico al ser la sal de la tierra. Así que nuestro deber no es precisamente rechazar a aquel que no le halla sentido a su vida; por el contrario, es compadecernos de aquella persona y ayudarle a encontrar el sentido a su vida, presentándole a aquel que le da sentido a la nuestra, a Cristo Jesús, nuestra luz (Juan 8:12)     Oración.

«Padre, me amas y me has dado todo para vivir una vida en victoria, amor y esperanza. Gracias por tu palabra que es donde encuentro la verdad que derrumba toda mentira. Ayúdame Señor a creer lo que Tú dices de mí y no lo que los demás dicen; bendice mi vida y permíteme ser bendición para las personas que me rodean, Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 5 de diciembre de 2020

En el Amor no hay temor

 


En el Amor no hay temor

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero.” 1 Juan 4:18-19

La palabra de Dios nos dice “En el amor no hay temor” y nos está hablando de nuestra relación con Dios; en el versículo 19 dice “Nosotros le amamos a Él, porque Él nos amó primero”. Pero es muy curioso porque esto también se cumple exactamente en nuestra relación con los demás y el ejemplo claro, común y sencillo lo vemos con los niños; cuando ellos hacen alguna travesura y tienen la certeza del amor de sus padres, van y con toda sinceridad le cuentan lo sucedido, saben que sus papás los aman y punto, no hay nada por encima de eso. Pero caso contrario es cuando ese niño o niña no le cuenta a sus padres aquello que hizo mal, quiere decir que prevalece más el temor, el temor al castigo o el temor al regaño; es decir, que aquel niño no ha sido perfeccionado en el amor, porque como dice la palabra de Dios hoy “el perfecto amor echa fuera el temor”. Papá, Mamá, perfeccione ese amor en su hijo, dígale que lo ama, lo perdona, que su amor por él o ella es más importante que cualquier otra cosa.

Lo mismo sucede con nosotros como hijos de Dios, cuando cometemos pecado y huimos de Dios o no lo confesamos, es sencillamente porque no hemos CONOCIDO y EXPERIMENTADO el verdadero AMOR de Dios, nos falta ser perfeccionados en el amor, escudriñar las escrituras y apropiarnos del gran amor de Dios. (2 Pedro 1:7-9)

Le tememos al castigo como si nuestro Dios fuera un Dios injusto, iracundo o malo, cuando en realidad es todo lo contrario; la Biblia nos lo revela claramente, nuestro Dios y Padre es amor, es perdón, es justicia, también es disciplina porque ¿qué Padre que ama no disciplina? Hebreos 12:6-7.

Así que, no temamos, acerquémonos a nuestro Padre con total confianza y certeza de su gran amor; recordemos lo que dice el versículo 18 “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”   Oración.

«Papito Dios, clamo a ti “Abba Padre” porque me has dado tu Espíritu, me has amado tanto que tu amor lo derramaste en mi corazón por medio de tu Santo Espíritu, ¡cuán grande amor mi Dios! Te pido Padre que me ayudes a experimentarlo cada día de mi vida. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 4 de diciembre de 2020

Juzgar

 

Juzgar


“Porque, aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.” 1 Corintios 4:4-5

Pablo en su carta a los Corintios, inspirado por el Espíritu Santo, enseña que no debemos juzgarnos ni juzgar nada antes de tiempo, es decir, antes que el Señor vuelva; y se pone como ejemplo él mismo, dice que aunque su conciencia esté limpia o, en otras palabras, que aunque él considere que ha realizado todo correctamente y que no tenga nada porqué ser juzgado de los hombres, eso no quiere decir que para el Señor también sea así. Puesto que es Cristo el único que puede manifestar las intenciones de cada corazón, es quien tiene la autoridad y sabiduría para revelar nuestros secretos más oscuros y nuestras intenciones más íntimas. Jeremías 17:9-10 dice “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.”

Ahora, si no tenemos la capacidad de juzgarnos a nosotros mismos, tampoco tenemos el derecho o la autoridad de criticar orgullosamente el obrar de los demás, pues “Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” Santiago 4:12. Además, es también una exhortación a no atemorizarnos en caso de que seamos juzgados por otras personas; como ya hemos visto, solo Dios puede hacerlo justamente.

Así que hermanos, no nos envanezcamos si creemos estar realizando todo correctamente; y por supuesto, tampoco juzguemos el proceder de nuestro prójimo, esperemos al Señor juez justo que dará la alabanza que a cada uno corresponda.  Oración.

«Padre bueno y justo, te doy gracias mi Señor porque me enseñas que Tú eres el único juez justo, que no debo juzgarme, juzgar a los demás, ni atemorizarme si soy juzgado por otros; gracias Señor porque sé que debo esperar en ti y en tu misericordia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 3 de diciembre de 2020

Como para Dios y no para los hombres

 

Como para Dios y no para los hombres


“Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como a Cristo; no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios; sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre.” Efesios 6:5-8

“Como para Dios y no para los hombres”, debe ser nuestra motivación en absolutamente todo lo que hagamos, ya sea en las labores de la empresa, nuestro servicio en la congregación, asistiendo a un familiar, los quehaceres del hogar, el colegio, la universidad y todas esas actividades comunes y corrientes que a diario realizamos y que muchas veces sentimos que no somos valorados, que no tiene sentido hacerlo, que solo nos critican, que no es algo digno para mí, que tal vez merezca un mejor cargo o un mejor salario.

El Señor en este pasaje nos exhorta y nos anima a hacer cada uno de estos deberes como para Él y no para los hombres, con toda humildad y respeto a nuestros jefes terrenales, de buena voluntad, es decir, siempre con una buena actitud, reflejando en nosotros ese amor, ese gozo y esa paz que Dios nos ha dado como fruto de su Santo Espíritu (Gálatas 5:22, Romanos 5:5), siendo conscientes y teniendo la plena seguridad de que del Señor recibiremos nuestra recompensa, conforme al buen servicio o al bien que hagamos.

Si consideramos que no tenemos el trato o el pago justo por nuestros servicios, recordemos que nuestro jefe superior, el Amo de todos, está en los cielos y Él sí que es verdaderamente justo y fiel.   Oración.

«Padre Dios, en este día Señor, me presento delante de ti con la libertad que Cristo me ha dado, a alabarte Señor, a darte gracias, a pedirte perdón y a encomendarte todas las actividades del día de hoy; se Tú delante de mí en todo momento. Que así sea en el nombre de Cristo Jesús. Amén.    Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 2 de diciembre de 2020

Que todo lo que respire alabe al Señor

 


Que todo lo que respire alabe al Señor

“Alabad a JAH, porque es bueno cantar salmos a nuestro Dios; porque suave y hermosa es la alabanza.” Salmos 147:2

¿Cuánto alabas al Señor? ¿Cómo alabas al Señor?

La palabra de Dios en muchas ocasiones nos exhorta a alabar al Señor, alabarlo al son de bocina, con salterio y arpa, con pandero y danza, con cuerdas y flautas (Salmos 150:3-4); y es que el Señor se deleita en la alabanza de su pueblo, en aquellos que le adoran sinceramente, en espíritu y en verdad (Juan 4:23), es el sacrificio en el cual Dios se agrada, sacrificio de alabanza, fruto de labios que confiesen su nombre (Hebreos 13:15-16).

Entendiendo esto, que la alabanza es indudablemente algo que agrada al Señor e incluso un mandato suyo, y que se nos exhorta en muchas ocasiones, nosotros como hijos obedientes, alabemos al Señor en todo tiempo y con todo nuestro ser; cantemos para Él, dancemos para Él, toquemos instrumentos para Él.

La alabanza al Señor denota nuestra continua gratitud, confianza y gozo en Él, estado en el que debemos permanecer día a día, pues confiamos en aquel que hizo los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, que hace justicia a los agraviados y da pan a los hambrientos (Salmos 146:6-7)

¡Alabado sea el Señor!    Oración.

«Dios Padre todopoderoso, creador de todo cuanto existe, mi espíritu, mi alma y mi cuerpo te alaban Señor, toda gloria, toda honra y alabanza sean para el único y verdadero Dios, gracias Señor. Amen.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 1 de diciembre de 2020

Vida eterna

 


Vida eterna

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.” Juan 17:3

Después de leer este versículo, reflexionemos, ¿tenemos vida eterna? Si la respuesta es “más o menos”, “no lo sé”, “un poquito”, deberíamos preguntarnos ¿por qué?, ya que es evidente que está a nuestro alcance. Dios, por su parte, envió a su hijo al mundo para que todo aquel que en Él CREE no se pierda, sino que tenga VIDA ETERNA (Juan 3:16); como vemos, nuestra parte es CREER, CONOCER al único Dios verdadero y a su Hijo Jesús.

Conocer a Dios es, al igual que con otra persona, tener una relación personal con Él y esto se logra a través de diferentes actividades como la lectura de su palabra (Dios te habla), la oración (tú le hablas a Dios), la alabanza (hablar y adorar a Dios a través de salmos, himnos y cánticos espirituales), entre otras. Todo esto se alcanza tanto a nivel individual: tú en tu casa, la lectura del devocional, la oración al levantarse, al acostarse y las veces que sea necesario en el día; como a nivel grupal: la congregación dominical con tus hermanos, la participación en estudios bíblicos, grupos de damas, jóvenes, varones y demás; así como también el servicio a Cristo a través de actividades de tu congregación, campañas evangelísticas, colaboración en la logística del lugar de congregación, entre otras.

Como podemos observar, Dios nos ha bendecido con muchas herramientas para conocerlo, éstas incluyen tecnología, maestros y pastores, libros, música, entre otras. Así que, animémonos a CONOCER a Dios y a tener una relación personal con Él, que lo que obtendremos son incomparables bendiciones y recompensas conforme a las riquezas en gloria en Cristo Jesús.  Oración.

«Amado Rey Celestial, gracias te doy por el amor con que me amaste enviando a tu hijo en propiciación por mis pecados; ahora, mi Dios, permíteme entender y disfrutar de todas las bendiciones y riquezas que me has dado gracias a la fe en tu Hijo. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 30 de noviembre de 2020

Recibir la Palabra de Dios

 


Recibir la Palabra de Dios

“Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.” 1 Tesalonicenses 2:13

La Palabra de Dios es especial, es totalmente diferente a las palabras comunes y corrientes que escuchamos en la cultura actual. Pero esta Palabra de vida es totalmente experimental, es decir, quien escucha un mensaje de la Biblia debe estar dispuesto a experimentar en su propia vida, lo que dice, para que pueda comprobar que tal como dice es realizado.

Si solamente se escucha el mensaje y no hay una disposición de hacer lo que Dios dice, no se tendrá un crecimiento que lleve a una experiencia plena de salvación, por eso, debemos desearla con ansías (1 Pedro 2:2-3).

De esto se trata el hecho de recibir su Palabra, que además de guardarla en nuestra mente, debemos tenerla presente en nuestro corazón, para usarla en el momento preciso que la necesitemos. Por eso nos enseña la escritura, que en el nacimiento de la iglesia primitiva: “Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2:41).

Cuando recibimos su Palabra, recibimos a Cristo mismo, y muchos cuando Él vino lo rechazaron, pero los que lo aceptamos somos hechos nuevas criaturas y somos aceptados como hijos de Dios (Juan 1:1,12-13).

Ahora, día a día, recibimos su Palabra para nuestra limpieza y edificación, para que siempre crezcamos en el conocimiento de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9). Ese conocimiento experimental nos lleva a dar fruto, a ser siervos preparados para hacer la voluntad del Padre y para ser instrumentos honrosos y dignos, preparados para toda buena obra (2 Timoteo 2.19–21).

¿Has tomado hoy con ansías tu porción de la Palabra de Dios?   Oración.

«Padre, anhelo tu Palabra, porque sé que con ella tú me has hecho renacer para una nueva esperanza y edificar mi vida, construyendo en mí un hijo que hace tu voluntad y que va creciendo conforme a la imagen de tu hijo Jesucristo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 29 de noviembre de 2020

Supremamente bendecidos

 


Supremamente bendecidos

“Jesús le dijo: Porque me has visto, Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron.” Juan 20:29

La Palabra, bienaventurados, usada por el Señor Jesús para quienes creen en Él sin haberle visto, proviene del griego makários que significa supremamente bendecido, muy afortunado.

Y somos supremamente bendecidos, cuando reconocemos nuestras debilidades y limitaciones, nuestra urgente necesidad de Dios y de su Palabra; aquellos de los cuales el Señor dice que serán enaltecidos al humillarse ante Dios (Mateo 23:12), y esta humillación ante el Creador, no es de vergüenza o falta de dignidad sino que es la humildad de reconocer nuestros errores, es una disposición del corazón a dejarse guiar por el que todo lo sabe, por aquel que todo lo puede, por el Dios de donde viene toda bendición, exaltación y buena recompensa (Santiago 1:17).

Entonces, bienaventurados somos aquellos que no perdemos el gozo ante las dificultades, pues la tristeza, la pérdida, el dolor o la angustia no pueden afectarnos. Aunque lloramos al ir sembrando las semillas, regresamos cantando cuando traemos la cosecha (Salmos 126:6), pues sabemos, que en el Señor está nuestra recompensa, nuestra restauración y nada ni nadie nos puede quitar el supremo gozo y bendición de conocer a Cristo, de servirle, aunque no lo hayamos visto con nuestros ojos físicos, sino, con los ojos de la fe. (2 Corintios 5:7)   Oración.

«Gracias mi Señor, porque conocerte y ser conocido por ti, es lo más importante de mi vida, soy supremamente bendecido por tener a Cristo morando en mi corazón, por medio de la fe en su muerte y su resurrección. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 28 de noviembre de 2020

En medio de la dificultad, Alaba a Dios - Parte 2

 


En medio de la dificultad, Alaba a Dios - Parte 2

“El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.” Hechos 16:24-26

Pablo y Silas en prisión, encadenados externamente, pero libres en Cristo; en un momento extremo, optaron por alabar a Dios. Cuando aceptamos la libertad que Cristo nos dio en la cruz, entonces solo nos queda alabar y agradecer, entonces el poder de Dios se manifiesta (2 Crónicas 20:22), pues estamos demostrando que confiamos en Él, aun en las circunstancias más difíciles, pues la verdadera alabanza surge de un corazón agradecido, que reconoce que aún en el momento más oscuro, Dios está en control (Salmos 107), pues como dice el Salmo: “Envió su palabra, y los sanó, y los libró de su ruina.” (Salmos 107:20).

Dios es el fin de nuestra alabanza, no es para agradarnos a nosotros mismos, ni sentirnos mejor, es para agradecer y reconocer todo lo que hace por nosotros (Deuteronomio 10:21), para mostrarle gratitud, ya que el dar gracias es un sacrificio que verdaderamente le honra al Señor (Salmos 50:23).

No se trata entonces de nosotros, de concentrarnos en nuestro sufrimiento, sino en mirar a Cristo, aun en medio de la enfermedad o la dificultad, y alabarle por lo que Él es, por lo que ha hecho y por lo que hará, incluso a través de lo que estemos pasando, pues su poder actúa en nuestra debilidad, así que su favor inmerecido es suficiente motivo para cantarle, darle gracias, alabarle con todo nuestro ser (2 Corintios 12:9).    Oración.

«Te alabo Señor, elevo un cántico nuevo a ti Dios de gloria, mi vida se llena de gozo, cuando levanto mi mirada a ti, cuando pongo mi confianza en el Dios para el cual nada es imposible. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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