domingo, 31 de enero de 2021

Aprovechando cada oportunidad

 


Aprovechando cada oportunidad

“En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor”. Romanos 12:11

La Palabra de Dios nos dice que debemos ser diligentes, esta palabra en griego es “espoude” que significa apresurarse a hacer algo, esforzarse. El apóstol Pablo fue un gran ejemplo de diligencia, no perdía tiempo, estaba siempre en comunión con Dios, evangelizando, enseñando, aconsejando, predicando y por supuesto ayudando a la gente. Era un viajero incansable por causa del evangelio, no desaprovechaba oportunidad para hablar de Jesús a los demás.

 

Cuando nos dice “no perezosos; fervientes en espíritu”, se refiere a que el creyente debe ser diligente, no tímido, sino que haga lo que el Señor le dice, en el momento oportuno. Dios siempre nos está presentando maravillosas ocasiones para que hagamos su voluntad, para que crezcamos, para que estudiemos su Palabra, para que corrijamos nuestros errores, para que ayudemos a alguien, para que hablemos en su Nombre, para que perdonemos a los que nos ofenden, para que ejerzamos nuestro fiel servicio dentro de la iglesia y fuera de ella. Entonces, no desaprovechemos las oportunidades pues estas pueden aparecer una vez en la vida y no volverse a presentar. ¿Cuántas veces hemos lamentado no haber hecho lo que teníamos que hacer en el momento indicado?

Nuestras relaciones y nuestro trabajo se afectan cuando postergamos las cosas, cuando iniciamos algo y no lo terminamos, cuando ignoramos las necesidades de otros por distraernos con cosas que no son verdaderamente importantes. Este año 2021 es el tiempo de retomar todos aquellos objetivos que hemos escrito en un papel, pero que nunca los hemos llevado a cabo. Es momento de evaluar prioridades, de retomar buenos hábitos para crecer espiritual y personalmente. Hoy más que nunca el mundo necesita cristianos determinados a hacer lo mejor, no perezosos que administren bien el tiempo, como dice la Palabra de Dios en Efesios 5:16: “aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”. En otras palabras, saquemos el mayor provecho de cada oportunidad en estos tiempos difíciles.  Oración.

«Amado Señor, hoy te pido que me enseñes a ser diligente, a aprovechar toda oportunidad que me brindas para crecer espiritual y personalmente, que mis planes no se queden en el papel, sino que los haga realidad de la mano tuya, sometiéndolos a tu perfecta voluntad. Sé que siempre estás obrando en mi vida para bien. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 30 de enero de 2021

Jesucristo nuestra mayor influencia

 


Jesucristo nuestra mayor influencia

“Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús”. Hechos 4:13

Pedro y Juan hablaron con osadía el evangelio de Jesucristo, los gobernantes y religiosos al darse cuenta que eran personas sin estudio quedaron asombrados y lo único que reconocían era que habían estado con Jesús. Pedro dio un sermón tan poderoso que ese día se añadieron como tres mil personas a la iglesia Hechos 2:41. Y es que Jesús puede impactar vidas de tal forma, que nos empodera y podemos llegar a hacer grandes cosas en su nombre.

Estos discípulos estaban frente a religiosos eruditos, que conocían la ley y los intimidaban para que no hablasen del Señor Jesús, pero respondieron con la sabiduría que provenía de Jesús. Quizás habría poco que destacar de ellos humanamente, no sobresalieron por ser educados, por ser personas influyentes socialmente o pertenecer a familias ilustres, pero sí se diferenciaron por ser personas humildes, trabajadoras y dispuestas a dejarse moldear por su líder y maestro, Cristo, quien los escogió así para manifestar su poder y su gloria en ellos.

Bien dice el apóstol Pablo en 1 Corintios 1:27 “sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte”.

Entre más andemos con Jesús más nos pareceremos a Él. Relacionarse con el Hijo de Dios, hace que nuestra manera de hablar cambie, que nuestros pensamientos y actitudes sean transformados de tal forma que vean a Jesús a través de nosotros. Cuando permitimos que su Espíritu Santo nos guíe, entonces hablaremos con sabiduría y autoridad.

La influencia de otros puede marcar nuestra vida para bien o para mal, por eso es importante saber con quién nos relacionamos. Si Jesús es nuestra mayor influencia entonces nuestras convicciones serán firmes, transmitiremos su mensaje con autoridad y claridad, sentiremos su amor para hacer todo con gracia y misericordia, estaremos dispuestos inclusive a pagar un precio por creer en Él. Es el momento de hacer una evaluación de nuestra vida y mirar cuánto hemos permitido que Jesús la influencie y la transforme, entonces no habrá dudas de hablar de Él con poder.    Oración.

«Amado Señor Jesús quiero ser cada día más como tú, enséñame a sentir y amar como lo haces, a ser misericordioso y bondadoso con mis semejantes, a hablar y a pensar conforme a tu Palabra para ser testigo fiel de tu mensaje de salvación. Lléname del fruto de tu Espíritu para seguir tus pisadas. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 29 de enero de 2021

Una historia que continúa

 


Una historia que continúa

En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido; a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles acerca del reino de Dios. Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. Porque Juan ciertamente bautizó con agua, más vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días. Hechos 1:1-5

El Libro de Hechos es la historia de la iglesia cristiana, una historia que no ha terminado, el evangelio de Jesucristo todavía no ha llegado a su fin. La iglesia de Cristo con su mensaje de salvación sigue transformando vidas llevándolas a la luz de Cristo.

Jesús ganó la inmortalidad, ascendió a los cielos después de su resurrección, Él es el Eterno, está vivo, activo y lleno de poder, no es alguien que fue, sino Uno que es y cuya vida continúa a través de su Iglesia y eternamente.

La Iglesia recibió el poder para cumplir su misión: La obra del Espíritu Santo, el “Consolador” o confortador que da vigor, espíritu y fuerza, el que anima, alienta y consuela. La venida del Espíritu Santo es el cumplimiento de la promesa de Jesús: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré”. Juan 16:7

La acción del Espíritu Santo convence a las personas de la justicia perfecta en Cristo, porque resucitó y volvió a la gloria de su Padre. Convence de que el mal quedó derrotado y condenado en la cruz del calvario. Nos convence de la realidad de nuestro pecado y de la suficiencia de nuestro Salvador, para perdonarnos y darnos vida eterna.

Demos gloria a Dios porque cuando Jesús volvió al Padre vino nuestro “Ayudador” que estaría con nosotros para siempre, no está sujeto a limitaciones porque está en nosotros y adonde quiera que vayamos Él está ahí. El Espíritu nos traería una comunión ininterrumpida, poder y eficacia para hablar de Cristo.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 28 de enero de 2021

De vuelta a Emaús

 


De vuelta a Emaús

“Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?” Lucas 24:13-17

“Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:20

Cuando Cristo murió en la cruz sus seguidores empezaron a dispersarse, habían pasado tres días de su muerte y habían perdido toda esperanza; entonces, muchos decidieron regresar a sus casas, estaban perdidos tratando de volver a su vida de antes. Muchas veces nos sucede lo mismo, cuando nos encontramos confundidos, cuando las cosas no salen como esperábamos, cuando nuestras expectativas fracasan, nos volvemos atrás, dejamos de creer, pensamos que Jesús no puede con nuestro problema, nos sumimos en la tristeza y la desilusión.

Estos dos discípulos iban camino al ocaso y a veces, algunos creyentes dejan el camino a donde iban con Jesús y regresan al pasado, vuelven a Emaús y se refugian en la soledad, en sus tristezas, en el pecado y se apartan del Dios vivo; han perdido el rumbo.

Pero Jesús nuestro Pastor siempre está ahí para hacer que volvamos al redil, sólo Jesús hace que las cosas tengan sentido aun en medio de la frustración, como estos dos discípulos cuyos sueños e ilusiones se habían hecho añicos: “¡Y nosotros que habíamos creído que Él era el que había de redimir a Israel!” Lucas 24:21

Pero, vino Jesús y habló con ellos, despejó sus dudas, les aclaró las tinieblas en que estaban y recobraron el sentido de vida. Cuando nos hallamos en oscuridad, que nos impide ver a Jesús, es cuando en fe debemos acercarnos y contarle nuestra situación, todo aquello que nos llevó de vuelta a Emaús. Tratemos de escucharlo, es la única forma en que puede traer luz a nuestra vida y nos muestre que en medio de lo que parecía un mal resultado estaba Él atento, presente y al control. Sólo en Jesús podemos comprender lo que encierra la vida.   Oración.

«Gracias Jesús porque tu promesa sigue vigente, “estarás conmigo todos los días hasta el fin del mundo”. En este caminar a tu lado, necesito que me hables cuando dejo de verte, porque estoy sumido en mi dolor, tristeza y frustración, no permitas que pierda el rumbo y vuelva atrás, ilumina mi camino para comprender que solo contigo, mi vida tiene un significado y un destino eterno. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 27 de enero de 2021

El Rey ya viene

 


El Rey ya viene

“Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. Sus ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL VERBO DE DIOS.” Apocalipsis 19:11-13

Nuestra fe no solo se basa en que Jesucristo vino a morir por nuestros pecados y resucitó victorioso para darnos una vida nueva en Él, sino que también tiene su cimiento en que Él regresará de nuevo a nosotros. Por eso, en los últimos momentos que Jesús pasó con sus discípulos aquí en la tierra, antes de ascender al cielo para ir de vuelta a su Padre, les prometió que volvería por todos aquellos que habían creído en Él. Como dice Juan 14:1-2 “No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros”.

Mientras Él vuelve, pasaremos por pruebas una y otra vez, en este mundo seducido por el pecado y la maldad, por las nuevas ideologías que recorren el planeta seduciendo a muchos a apartarse del verdadero Dios y aunque es preocupante, no debemos desmotivarnos para seguir cumpliendo el mandato de llevar el evangelio a todas las naciones como dice Marcos 13:10 “Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones”.

En apocalipsis se nos narra la culminación del plan de Dios y una vez más se nos dice que sin importar lo que pase, sin importar cuanto se multiplique la maldad o padezcamos en esta tierra, Jesús nuestro Rey volverá por todos lo que hemos creído en Él. Viene porque en la cruz venció al mundo y nos abrió un camino de vuelta al Padre y regresará en toda su gloria y majestad terminando la obra que comenzó en la cruz. Con su regreso nuestro gozo será completo porque nos mostrará la gloria postrera y estaremos con Él para siempre. ¡Ánimo, nuestro Rey ya viene!   Oración.

«Señor Jesús, ayúdame a tener la mirada puesta en tu regreso, que los problemas de mi día a día no me distraigan de esa esperanza, que no sienta que me has abandonado, ayúdame a confiar en que volverás por mí y fortaléceme para seguir firme en mi fe haciendo lo que te agrada, hasta que vuelvas. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 26 de enero de 2021

Todo sufrimiento llegará a su fin

 


Todo sufrimiento llegará a su fin

“De cierto, de cierto os digo, que vosotros lloraréis y lamentaréis, y el mundo se alegrará; pero, aunque vosotros estéis tristes, vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer cuando da a luz, tiene dolor, porque ha llegado su hora; pero después que ha dado a luz un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo. También vosotros ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”. Juan 16:20-22

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron”. Apocalipsis 21:4

Estas promesas nos muestran que el dolor no será para siempre, con Cristo desaparecerá. Nuestra fe está puesta en su regreso y en el cumplimiento de su Palabra. Esto debe fortalecernos y animarnos en la espera, porque quizás estemos pasando por procesos fuertes, por enfermedad, muerte y dolor, pero Él ha prometido que secará todas nuestras lágrimas.

En este mundo hay aflicción, el dolor es un patrón constante en esta vida, pero Jesús nos recuerda en su Palabra, que, así como la embarazada sufre dolores en el parto cuando ha llegado la hora de dar a luz, después de que tiene su bebé en los brazos olvida todo el sufrimiento que llegó a sentir. El gozo de Dios opaca todo sufrimiento, por eso, aunque pasemos por muchas tristezas, todas serán cambiadas en alegría cuando nos reencontremos con Jesús. Él dice: “ahora tenéis tristeza; pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestro gozo”.

Hermanos, todo sufrimiento desaparecerá y ya no habrá más angustias. En el cielo no va a existir el llanto, ni la tristeza, porque todas las cosas terrenales pasarán y veremos cara a cara a nuestro Señor Jesús quien quitará toda lágrima de nuestros ojos. Nuestra vida en sufrimiento es corta, comparada con la vida en gozo eterno, que Dios nos tiene preparada.

Recordemos entonces la promesa de Jesús y encontremos consuelo en que un día acabará todo, solo el Reino de Dios es eterno, y cuando estemos allí nuestro gozo y gloria serán grandes y olvidaremos todo sufrimiento en esta tierra.  Oración.

«Dios Amado, tú eres lo único eterno, fortaléceme en mis debilidades mientras pase mi tiempo en esta tierra, que yo encuentre consuelo en ti y en tus promesas. Ayúdame a entender que todo pasará, haz que suelte en este momento el dolor que he cargado por tanto tiempo y me refugie en tus amorosos brazos para sentir tu amor, entendiendo que todo sufrimiento tiene su fin. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 25 de enero de 2021

Jesús levantado para sanarnos

 


Jesús levantado para sanarnos

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna”. Juan 3:14-16

El apóstol Juan nos recuerda esta historia del Antiguo Testamento que está en Números 21:4-9, cuando los israelitas vagaron por el desierto y empezaron a murmurar y a lamentarse por haber salido de Egipto, pecando contra Dios, quien envió una plaga de serpientes que hizo que ellos se arrepintieran y pidieran misericordia. Dios le dijo a Moisés que hiciera una imagen de una serpiente y la levantara en medio del campamento y los que miraran la serpiente serían curados. Esto impresionó fuertemente a los israelitas; tanto, que hicieron de esa serpiente un ídolo que después tuvo que ser destruido en tiempos de Ezequías, porque empezaron a darle culto. No fue la serpiente de bronce lo que daba la vida, sino la confianza en el Dios que le había ordenado a Moisés que la hiciera. Era Dios mismo el que sanaba, este tan solo fue un método para traer sanidad en esa situación, era simplemente un objeto que les hacía volver nuevamente su pensamiento a Dios.

Juan usa esto como una parábola profética para anunciar lo que había de suceder con Jesús, así es como Él sería levantado en la cruz, para que todos los que estén heridos por el pecado vuelvan a Él su pensamiento y crean en Él para tener vida eterna.

Jesús fue levantado dos veces: cuando murió en la cruz y cuando fue elevado a la gloria después de su resurrección. Esto se relaciona porque para Jesús la cruz fue el camino a la gloria eterna. Hoy pasa igual con nosotros, podremos escoger el camino fácil y evitar la cruz o podemos tomar la cruz para alcanzar la gloria. Entonces, creer en Jesús es creer en un Dios que nos ama y que envió a su Hijo a morir por nosotros para que fuéramos salvos de la muerte y recibir la sanidad espiritual, emocional y física. Creer en Jesús es reconocer que es el Hijo de Dios, que es la Verdad que nos acerca a Dios y que puede revelarnos toda su plenitud. Por lo tanto, debemos buscarlo y obedecerlo. Ahora podemos levantarnos en victoria por lo que Jesús hizo.  Oración.

«Gracias Señor Jesús porque al creer en ti, en tu muerte en la cruz y tu resurrección, me has dado vida eterna. Al mirarte, has traído a mi vida sanidad, salvación, reconciliación con mi Padre celestial y herencia en tu reino eterno. No dejes que me aparte de ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 24 de enero de 2021

Despierta en mi corazón

 


Despierta en mi corazón

“Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago; y se anegaban y peligraban. Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza. Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?” Lucas 8:22-25

Mientras ellos navegaban Jesús se durmió. ¿Fue esa tormenta algo que sucedió por casualidad?, o ¿fue algo que Dios en su divina providencia permitió para enseñarles algo a los discípulos? Con esa experiencia los discípulos tuvieron un conocimiento más profundo de Jesús. Esta es la única vez que se menciona que Jesús está durmiendo, en otros pasajes del evangelio se dice que estaba cansado del camino, que tuvo sed cuando le pidió de beber a la mujer samaritana, que tuvo hambre, etc. Esto muestra la humanidad de Jesús, pero también se puede sugerir que Jesús se durmió porque los discípulos estaban preocupados por sus asuntos y le prestaron poca atención a Él.

Cuántas veces peligramos en nuestra vida porque descuidamos nuestra relación con Jesús, por eso tenemos que acercarnos a Él y despertarlo en nosotros, porque el Creador de los cielos y la tierra es el que habita en nuestros corazones con toda plenitud, como dice Colosenses 1:19 “Por cuanto agradó al Padre que en Él habitase toda plenitud” y anhela que le dejemos entrar en la barca de nuestra vida para asumir totalmente el control.

¿Por qué a veces fracasamos? Porque nos falta fe, porque tenemos miedo de confiar todos nuestros asuntos a Dios, pero cuando lo hacemos, Él dará la orden para apaciguar nuestras olas de problemas, traerá gran bonanza, paz y seguridad a nuestra vida. Lo que antes era una tormenta brutal puede desaparecer y llegar a ser la calma.

Jesús está en nuestra vida para ayudarnos a sortear las tempestades de la vida. Quiere que aprendamos como Él a confiar en el Padre; su sueño tranquilo en medio del mar agitado nos da a entender su plena confianza en Él.   Oración.

«Señor Jesucristo, hoy me enseñas que sin ti las circunstancias de la vida se vuelven muy complicadas, si me alejo de tu presencia cualquier tempestad va a hacer sucumbir mi vida y me llenaré de temor. Quiero despertarte en mi corazón con una comunión íntima, continua y sincera que haga crecer mi fe y mi confianza en ti. Trae calma y paz en mi interior. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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Señor no quiero traicionarte

«Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, fue a los principales sacerdotes para entregárselo. Ellos, al oírlo, se alegraron, y prometieron darle dinero. Y Judas buscaba oportunidad para entregarle.» Marcos 14:10-11

Cuando Jesús dijo en Marcos 14:18 “Y cuando se sentaron a la mesa, mientras comían, dijo Jesús: De cierto os digo que uno de vosotros, que come conmigo, me va a entregar.” Y en el versículo 27(NTV) “Todos ustedes me abandonarán”, más uno de los discípulos se dijo para sí mismo: “yo no lo haré” y quizás nosotros también lo hemos dicho. Pero habrá situaciones en la vida cristiana tan tensas, donde sentiremos la presión del mundo sobre nosotros, que pueden hacer tambalear nuestra fe, es allí donde podemos traicionar o abandonar a Jesús, y aún más como el apóstol Pedro, llegar a negar que conocemos al Señor.

Y es que hay cosas en la vida que pueden hacernos fallar, como cuando alguien usa el chantaje y la extorsión para que cedamos ante algo ilegal, o cuando en nuestro trabajo se nos prohíbe hablar de nuestra fe, o cuando mentimos para ocultar cualquier falencia en nuestra vida, etc.

Jesús le hace la última llamada de amor y advertencia a Judas, diciéndole: «Yo sé lo que piensas hacer. ¿No quieres detenerte?, pero Judas está cegado por la codicia y no entiende las consecuencias de lo que hará. Así es con nosotros, el Señor nos llama con amor y nos advierte lo que sucederá si nos desviamos del camino, pero Él respeta nuestra libre voluntad, su amor nos invita a hacer lo correcto, su verdad nos advierte de las consecuencias de nuestros pecados. Lo terrible de todo esto es que no pongamos atención a su voz y terminemos haciendo lo que no está bien. No habrá más responsables de nuestro pecado que nosotros mismos.

Este pasaje es una invitación de Dios a que lo amemos de tal manera que su voz, su Palabra, sea más atractiva que cualquier voz que nos invite a traicionarlo o a abandonarlo. Vendrán tiempos muy difíciles que sólo podremos soportar si permanecemos al lado de aquel que quiere que estemos todos los días en comunión con Él, en oración y en el conocimiento de su palabra. ¿Negaremos nuestra fe cuando nos identifican como cristianos?   Oración inicial

«Señor tú me invitas todos los días a sentarme a tu mesa para tener comunión contigo, para llenarme de tu Palabra y así fortalecer mi fe en ti. No permitas que ninguna situación de este mundo o alguna voz extraña me incite a alejarme de ti, de tal manera que te traicione o te abandone. Dame la fuerza para soportar la presión. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 19 de enero de 2021

Gozo y paz en medio de la adversidad

 


Gozo y paz en medio de la adversidad

“Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo”. Romanos 15:13

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. Juan 16:33

Sólo por el poder del Espíritu Santo podemos experimentar gozo y paz en medio de las adversidades. El mundo ha perdido la esperanza con tantas pruebas y tristezas que está afrontando. El gozo de muchas personas se ha apagado por el dolor, la enfermedad y la pérdida, estos tiempos difíciles han robado la paz. Como hijos de Dios no podemos dejar que nuestro corazón se desanime, porque Jesús está en nosotros y nos ha dado un regalo: paz en la mente y en el corazón.

El Señor no quiere que tengamos miedo, incluso en medio de las circunstancias que estamos viviendo, sino valor para seguir adelante trayendo consuelo y esperanza a los que decaen.

“El Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer”. Necesitamos fe para confiar en el amor del Señor a pesar de todo, de modo que podamos tener esperanza por medio del poder santificador y consolador del Espíritu Santo, quién quita toda duda y temor. Nuestro propio poder nunca lograría esto, porque sólo podemos tener dominio cuando el poder de Cristo cubre nuestra debilidad. Como dice 2 Corintios 12:9: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.

No se trata de cualquier clase de paz, sino la paz que produce estar en íntima comunión con Dios, que sólo encontramos en Él y que el mundo no nos puede brindar. Siempre estaremos en constante presión en el mundo, pero nuestro triunfo está asegurado porque ya Cristo ganó la victoria espiritual en la cruz y podemos enfrentar el futuro con valentía.

Debemos entonces animarnos porque Cristo ha vencido al mundo ante nosotros, por eso cuidémonos de no desfallecer, orando sin cesar.  Oración.

«Amado Jesús ayúdame a poner mi mirada en ti, para encontrar la fuerza para seguir y la paz que necesita mi alma, sólo tú Espíritu Santo entiendes mi dolor, porque moras en mí y me conoces perfectamente, lléname sobrenaturalmente de tu gozo y paz para no caer en amargura. Que tu paz gobierne mi vida y guarde mis pensamientos porque hoy decido confiar en ti. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 18 de enero de 2021

Dios mira la intención del corazón

 

Dios mira la intención del corazón

“Después dio a luz a su hermano Abel.


Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra. Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda”. Génesis 4:2-4

Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Génesis 4:6-7

“Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra”. 2Corintios 9:7-8    Oración.

«Mi amado Padre Celestial, muestra mis verdaderas intenciones al darte a ti y al servir a otros, haz que mi corazón sea íntegro y examínalo, para no dar con envidia, celos o egoísmo. No permitas que el pecado ciegue mi vida y me impida agradarte. Si estoy en un error, háblame a través de tu Palabra y hazme volver a ti en arrepentimiento. Perdóname mi pecado Señor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 17 de enero de 2021

Dios da gracia a los humildes

 


Dios da gracia a los humildes

«¿O pensáis que la Escritura dice en vano: ¿El Espíritu que él ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente? Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones. Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.», Santiago 4:5-10

Siempre que hablamos de celos pareciera que es algo normal entre las personas que se aman, pero no siempre es así. Los celos en sentido negativo pueden ser consecuencia de nuestra desconfianza por los demás. Sentimos celos cuando alguien es promovido antes que nosotros, o cuando otra persona recibe un reconocimiento que creemos que nos merecemos y originamos conflictos por hablar irresponsablemente de otros generando dudas sobre ellos. La solución es ir humildemente ante la presencia del Señor para poder expresarle nuestros sentimientos de envidia y celos, y pedirle que quite nuestra vanagloria personal.

Los celos de Dios por nosotros no son los celos humanos egoístas, cuando se dice que nos “anhela celosamente” se refiere a que Él no quiere perdernos por causa del mundo y de nuestros propios deseos carnales. Por eso el apóstol Santiago dice que el Espíritu que Dios ha hecho morar en nosotros nos anhela celosamente, anhela la plena devoción de nuestros corazones.

Moisés oye a Dios decir: “Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios.” (Deuteronomio 32:21), insistiendo en su exclusivo derecho de recibir adoración de sus hijos como dice Éxodo 34:14: “Porque no te has de inclinar a ningún otro dios, pues Jehová, cuyo nombre es Celoso, Dios celoso es”.

La palabra española ‘celoso’ viene del griego zélos, que transmite la idea de “calor ardiente”. El sentido es que Dios ama a la humanidad con tan ardiente pasión que no puede soportar ningún otro amor supremo en los corazones de los seres humanos. Y es que Dios nos amó de tal manera que entregó a su Hijo Unigénito por nosotros, para que pudiéramos disfrutar de su presencia y de todas sus bendiciones.

Si Él nos hace una gran demanda de amor, también nos da una gran gracia para poder cumplirla, pero no podemos recibirla hasta que no nos demos cuenta de nuestra necesidad de Dios y acudamos humildemente pidiendo su ayuda, reconociendo nuestro pecado. Pero cuando nos sentimos autosuficientes, que todo lo podemos solos, creemos que no tenemos obligaciones con nadie y mucho menos con Dios. Entonces, no somos conscientes que fuimos creados por Él, para depender absolutamente de su amor y de su gracia, que es lo que realmente nos hace felices.  Oración.

«Señor sé que eres celoso, en el buen sentido de la palabra, porque no quieres compartirme con el mundo en el que puedo hacerme daño. Estás lleno de gracia para llenarme de ella y de tu misericordia. Tu gracia es amor en acción y te complaces en darla a los humildes, a los que reconocemos la gran necesidad de ti y entendemos que no podemos vivir sin tu presencia. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 16 de enero de 2021

La vida es un eco

 

La vida es un eco


“Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará”. Marcos 8:34-35

“Echa tu pan sobre las aguas; porque después de muchos días lo hallarás”. Eclesiastés 11:1

Esta parte del evangelio de Marcos es una de las porciones que deberíamos tener más cerca del corazón y como centro de nuestra fe cristiana. Jesús nunca indujo a las personas a seguirlo con falsas promesas, tampoco ofreció un camino fácil, pero sí ofreció su gloria. Decirle a alguien que debe estar dispuesto a cargar una cruz es decirle que su vida no va a ser nada sencilla, que tendrá que sufrir, renunciar y hasta perder cosas por causa de la fe, es quizás ser tratado como lo fue Jesús, como un criminal condenado a muerte.

Implica dar totalmente nuestras vidas, energía, vitalidad, entusiasmo, emociones, motivaciones con generosidad, es decir, todo lo que somos. Cuando nos aferramos a nuestra vida la perdemos, pero cuando nos damos sin reservas, la ganamos. La vida sólo crece cuando es entregada. Por eso no podemos guardarnos la vida o decir que no vamos a amar o servir a otros, porque eso es lo que significa seguir a Cristo. Él no vino a hacernos la vida fácil, vino a hacernos grandes, sirviéndole a Dios. Recordemos Mateo 20:26: “Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”.

Jesús tiene derecho a pedirnos que asumamos una cruz, porque Él la llevó antes que nosotros. Nunca nos pediría algo que no pudiéramos soportar. El que quiere servirle debe ser capaz de decir como el apóstol Pablo: “Ya no vivo yo, más vive Cristo en mi”.

En Eclesiastés “el pan sobre las aguas” puede representar vida, dinero, tiempo, afecto, habilidades, talentos, que cuando los ponemos al servicio de los demás se multiplican. Lo que sea que demos es lo que siempre volverá. La vida es un eco, lo que sembramos, eso cosechamos.  Oración.

«Hoy deseo seguirte mi Jesús, entregar mi vida con más amor, alegría, afecto, oración y sacrificio hacia los que me rodean. Me llamas a servir como un gran privilegio para ver mi vida bendecida, porque todo lo que haga aquí, recibirá recompensa no solo en esta tierra, sino en la eternidad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 15 de enero de 2021

Miedo al futuro

 

Miedo al futuro


Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? Él respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida. 1 Reyes 19:8-10

¿Cuántas veces nos ha pasado lo de Elías? En situaciones difíciles podemos tomar dos decisiones: ir a Dios y encontrar el descanso que necesitamos en Él o huir de nuestros problemas y buscar “cuevas para escondernos de la situación”. Las cuevas son peligrosas porque nos llevan a encerrarnos en nosotros mismos, lo que impide que Dios y otros puedan ayudarnos, nos hacen caer en desesperanza, en el miedo al futuro, sentir que nada tiene sentido y podemos llegar a tomar decisiones equivocadas, a refugiarnos en algo o en alguien que nos hace daño, a caer en vicios y hasta en pensamientos de suicidio.

Cuando nos metemos en la cueva, perdemos la visión de lo que Dios quiere y tiene para nosotros. Nos olvidamos que Él ve más allá de nuestras circunstancias y solo miramos las cosas desde nuestra perspectiva.

A veces, como a Elías, Dios nos tiene que llamar y sacarnos de la cueva, porque no podrá mostrarnos nada hasta que no nos pongamos delante de Él. Es tiempo de abrir nuestros oídos espirituales y escuchar la voz de Dios que nos invita a seguir adelante, a tener nuevas fuerzas, a renovar nuestra comunión con Él y visualizar el futuro que Él tiene para nosotros. Recordemos esta promesa en Isaías 40:29: «Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”. Enfoquémonos de nuevo en Dios para recibir las bendiciones de ser sus hijos y no permitir que el enemigo robe nuestras ilusiones y nos haga vivir bajo el peso de nuestras cargas.  Oración.

«Padre celestial, cuando creo que cualquier intento de salir adelante terminará en un fracaso, cuando mi visión se nubla y no veo mi futuro claro, cuando mis fuerzas se agotan por tratar de resolver las cosas por mí, es cuando necesito ponerme delante de ti y entregarte todas mis cargas. Señor perdóname por perderte de vista y enfocarme en mis problemas trayendo angustia y desasosiego a mi corazón. Enséñame a esperar en ti. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 14 de enero de 2021

¿Cuánto nos cuesta esperar?

 


¿Cuánto nos cuesta esperar?

“Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba. Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto”. 1 Samuel 13:8-9

La experiencia del rey Saúl al no esperar el tiempo que el profeta le dijo que esperara le costó su trono. Samuel, que era el sacerdote, le había dicho que esperara una semana para reunirse con él y así juntos, ofrecer los sacrificios a Dios. Pero Saul al encontrarse asediado por los enemigos entró en desesperación al ver que su ejército se debilitaba y en su afán, no quiso esperar más y asumió el lugar de sacerdote, que no le correspondía y ofreció un sacrificio que no fue grato delante de Dios. Justamente después de terminar el holocausto llegó Samuel.

Cuando nos agobia la desesperación, podemos tomar decisiones apresuradas que nos pueden salir mal; pensemos, si Saul hubiera esperado un poco más, las cosas para él habrían sido diferentes. Por eso es una imprudencia tomar decisiones sin consultar la voluntad de Dios en los momentos de crisis. Es cuando debemos respirar profundo, hacer un alto e ir en oración a buscar el rostro de Dios. ¿Cuántas cosas cambiarían en nuestra vida si aprendiéramos a escuchar la voz de Dios?

¿Cuántas decisiones apresuradas nos han llevado al fracaso matrimonial, a la quiebra de nuestro negocio, a destruir nuestra familia, a meternos en un problema mayor tratando de buscar soluciones rápidas a nuestra situación? Nos olvidamos fácilmente que los tiempos son de Dios y que Él tiene el control de todo lo que sucede en nuestra vida y la única forma de permanecer firmes es confiar en Dios y en sus promesas. Recordemos lo que dice el Salmo 37:5 “Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará” Oración. Señor Jesús, cuántas veces he tomado malas decisiones por no esperar un poco y he perdido las bendiciones que querías darme. Perdóname por no doblegar mi corazón delante de ti y orar por cada situación de mi vida. Hoy me recuerdas que eres mi ayudador, que nada se sale de tu control y que una vez más debo depender de ti porque tu voluntad es buena, agradable y perfecta. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 13 de enero de 2021

Dios conmigo está

 


Dios conmigo está

“Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”. Sofonías 3:17

“Cercano está Jehová a todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras”. Salmo 145:18

Muchas personas tienen la imagen de un Dios muy severo, que está distante y esperando el momento en que nos equivoquemos para disciplinarnos, pero qué concepto más alejado de la Palabra de Dios, porque Dios está más cerca de nosotros de lo que imaginamos, quitó todo abismo que nos separaba de Él a través de su Hijo Jesucristo, que se hizo hombre y vino a morir para reconciliarnos con el Padre. Como dice Efesios 2:13 “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo”

Dios se regocija, se goza, se ríe en medio de su pueblo. Preguntémonos: ¿qué ve Dios en nosotros que lo lleve a regocijarse?

Se complace en los que le temen, se regocija cuando nuestra fe permanece a pesar de las circunstancias, cuando le dejamos actuar y transformar nuestros corazones, cuando ve humildad, cuando no halla mentira ni injusticia y encuentra confianza sólo en Él.

Está en medio de nosotros con toda su majestad y poder, esto debería ser suficiente para que experimentemos seguridad, paz y la certeza de que nunca estamos solos, que tenemos al Poderoso de nuestro lado, como dice Jeremías 20:11 “Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada”.

Su presencia en nosotros a través de su Espíritu es el mayor regalo de Dios, por eso debemos descansar en su amor y aunque no seamos perfectos todavía, o no hayamos madurado lo suficiente, Él nos ofrece los frutos de su amor para que en la medida en que rindamos nuestra vida a Él, su Espíritu nos vaya renovando.

En estos tiempos de pandemia, recordemos que no estamos solos, refugiémonos en su presencia, Él pelea todas nuestras batallas.  Oración.

«Amado Dios, estás tan cerca de mí que mi mente finita no alcanza a comprenderlo, lo sé por fe porque estás cercano a todos los que te buscan de corazón y ponen en ti su confianza. Gracias por enviar a tu Hijo a morir y a quitar toda pared intermedia que me separaba de ti, sé que estás a mi lado con todo tu poder, que te regocijas, que callas de amor para oírme y que me libras de todo lo que se viene contra mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 12 de enero de 2021

Todo en Dios tiene un propósito

 


Todo en Dios tiene un propósito

“Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto del Mar Rojo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados”. Éxodo 13:17

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. Isaías 55:8-9

Cuando el faraón dejó salir a los Israelitas de su territorio, Dios nos los guió por el camino más corto a la tierra prometida, este camino estaba lleno de filisteos enemigos que les harían guerra y temió que se desanimaran y se volvieran corriendo a Egipto, los dirigió por el camino al Mar Rojo. Cuando llegaron allí se quedaron parados en sus orillas con el ejercito egipcio acercándose, algunos pensaron que era su fin, pero Dios que había hecho tantas proezas a través de Moisés para liberarlos de la esclavitud, no los abandonaría ahora, estaba entretejiendo un plan, un puente sobre el agua y ellos tendrían que caminar a través del mar para contar una gran historia de liberación por parte de Dios.

Es cierto que había otra ruta de escape, pero también es cierto que los israelitas tendrían que enfrentarse a batallas en el camino más corto. Dios quiso llevarlos por el camino largo en un suceso que requería de un sorprendente milagro, un milagro sin precedentes, que el Mar Rojo se partiera en dos para que ellos pasaran.

Muchas veces no entendemos los planes de Dios y por qué nos permite caminar por lugares difíciles o pasar por situaciones que no quisiéramos, pero el Dios Soberano que tenemos nunca se equivoca, si permite que estemos ahí, es porque Él sabe lo que necesitamos. Cada circunstancia que sucede en nuestra vida es para fortalecer nuestro carácter, para tratar nuestro corazón, para aprender y continuar el camino que nos ha trazado. Además, a través de ese difícil proceso quiere manifestar su grandeza para que hablemos de su poder y gloria y siempre nos llevará a un puerto seguro. Él sabe lo que hace y seguirá siendo fiel con nosotros como dice el Salmo 119:90 (NTV) “Tu fidelidad se extiende a cada generación, y perdura igual que la tierra que creaste”. Nuestra vida en manos de Dios tiene un rumbo asegurado y un destino eterno. No temamos los tratos de Dios, Él tiene un propósito para cada situación.  Oración.

«Señor, gracias porque todas las situaciones de mi vida tienen un propósito en ti, por eso me suelto en tus manos, porque sé que tus planes son más altos que los míos. Gracias por cada proceso que me permites pasar para moldear mi vida. Haz tu perfecta voluntad en mí. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 11 de enero de 2021

Elegidos para ser diferentes

 


Elegidos para ser diferentes

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos”. Colosenses 3 :12-15

Hemos sido elegidos para ser diferentes en un mundo donde el común denominador es la exaltación personal y los intereses personales. Revestidos de una naturaleza nueva para ir renovándonos en la medida en que conozcamos a Jesús. En esta nueva vida no es importante lo que somos, sino lo que Cristo es, viviendo en nosotros y a través de nosotros.

El Señor nos eligió para ser un pueblo santo y amado por Él, por eso nos identificamos con su carácter lleno de tierna compasión, bondad, humildad, gentileza y paciencia. La compasión se aprende cuando aprendemos a ser tolerantes y a tener empatía con los demás a pesar de sus fallas, perdonando siempre como lo hizo el Señor con nosotros. Pero la característica más importante, es el amor que es el que nos une en perfecta armonía.

¿Qué tan fuerte es nuestra convicción para permitir que Dios nos moldee a su manera? Si vivimos con convicciones sólidas y fuertes, cuando vengan las grandes pruebas podremos sostenernos y mostrar esa naturaleza divina en nosotros; o de lo contrario, nos dejaremos llevar por nuestras cambiantes emociones y no seremos testimonio de su amor.

Todos los que hemos creído estamos llenos de Él y hemos sido hechos completos en Él. Todo lo que necesitamos para nuestra vida cristiana la encontramos en Jesús y su Verdad nos conducirá a la santidad personal y a la santidad en nuestras relaciones con otros, pues vivir como escogidos, es vivir la plenitud de Cristo en nuestra conducta, nuestra profesión y nuestras relaciones. Los elegidos de Dios están vestidos con la justicia de Cristo. Las vestiduras que Pablo enumera aquí realmente son el fruto del Espíritu Santo, que no podemos producir por nosotros mismos, sino con su ayuda. Y la motivación que nos inspira cada día está en Colosenses 3:17 “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o, de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” Oración.

«Señor Jesucristo, que maravillosa posición que tengo en ti, al mirarme, reconozco que soy débil, que no tengo ningún poder, que soy incapaz de vestirme con las ropas del fruto del Espíritu por mí mismo. Necesito de ti y entiendo que he sido colocado en Cristo, en ese lugar en que el Espíritu de Dios actúa y me capacita para vivir bajo su control. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 10 de enero de 2021

Un corazón sincero

 


Un corazón sincero

“Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez”. Marcos 7:18-22

“Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”. Hebreos 10:22

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno. Salmo 139:23-24

Los fariseos y escribas hicieron una acusación a los discípulos de Jesús porque los vieron “comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas” (Marcos 7:2). Era una excusa para mostrar sus verdaderas intenciones de condenar a Jesús, pues creían que siguiendo tradiciones y reglas estaban agradando a Dios, su devoción no era sino apariencias y mandamientos de hombres, pero su corazón estaba distante de Él. Los judíos afirmaban que la contaminación real era la física, pero Jesús dijo que la verdadera contaminación era la moral y espiritual.

Cuando Dios se refiere al corazón, en el libro de Jeremías 17:9 dice: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Está mostrando la verdadera condición del hombre afectado por el pecado, cuando rompe la relación con Él y vive bajo su propio razonamiento. Ese desajuste hizo que toda la raza humana se corrompiera por el pecado, dejando de vivir en el Espíritu y dando paso a los deseos de la carne.

Las consecuencias de nuestra separación trajeron todas las cosas que Marcos menciona aquí, que provienen de nuestro interior y que es lo que realmente nos contamina. La Palabra de Dios es el espejo que refleja la verdadera condición de nuestro corazón, pues nos muestra nuestra ambición egoísta que quiere hacer su voluntad y no la de Dios.

Después de dos mil años, sigue arraigado en el corazón del hombre que la verdadera pureza espiritual tiene que ver con cosas externas. En muchas religiones sigue habiendo innumerables ritos de lavamientos para alcanzar la pureza del alma y listas de alimentos prohibidos que si los consumen, verán estropeada su relación con Dios, pero Jesús dijo muy claro «nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar». El Llamado de Dios es más bien acercarnos a Él sinceramente, para escuchar su voz y poder transformar nuestro interior, purificando nuestro corazón de pensamientos y acciones que nos contaminan ante sus ojos.  Oración.

«Amado Jesús, que bueno, en esta mañana, acercarme a ti con un corazón sincero, contrito y humillado, reconociendo la condición de mi ser, entendiendo que todos los malos deseos salen de mi interior. Hoy necesito que cambies mi corazón y me permitas vivir agradándote, andando en el Espíritu para hacer tu voluntad. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 9 de enero de 2021

Lo que pasa y lo que permanece

 


Lo que pasa y lo que permanece

“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí”. Juan 15:4

“Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2:17

En un mundo tan cambiante y competitivo como el nuestro, la idea de permanecer parece obsoleta, el hombre constantemente busca nuevas motivaciones para encontrarle sentido a su vida, pero sabemos que no hallaremos nuestra verdadera realización sino en Dios.

El pueblo de Israel tenía un ideal esperado y era establecerse en el lugar que Dios les había prometido, pero por su desobediencia a Él, vivieron mucho tiempo vagando en el desierto y muchos no lograron alcanzar sus sueños. Con esto, Dios quiere decirnos que la realización personal no es permanecer en un lugar y obtener cosas en este mundo, la verdadera manera de vivir a plenitud, es permanecer en su presencia, en su Palabra y amor, para producir frutos para la vida eterna.

En la Palabra de Dios hay muchas cosas permanentes, empezando por Dios mismo, como dice Daniel 6:26 “porque él es el Dios viviente y permanece por todos los siglos, y su reino no será jamás destruido, y su dominio perdurará hasta el fin”. O como dice hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. También permanecen su Palabra, su consejo y su amor.

Para los justos permanecer es encontrar nuestro destino eterno en Cristo. Hemos sido lavados con su sangre y nos ha prometido un futuro junto a Él. En 1 Juan 4:16 dice: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”.

Como el mundo y sus deseos pasan, como el ser humano que se marchita y muere, la tierra también pasará, pues los cielos se conmoverán. Hebreos 12:27,28: “Y esta frase: aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia”. Jesús es nuestro destino permanente y el fruto es la marca de los que permanecen en el Señor.  Oración.

«Señor Jesucristo ayúdame a permanecer en ti. El mundo me ofrece a diario muchas cosas con la idea de que me harán feliz, pero en verdad sólo tú puedes darme lo mejor para vivir una vida plena. No permitas que mis ojos se desvíen de ti, para colocarlos en los deseos y vanaglorias de este mundo pasajero. Jesús, tú eres mi eterno destino. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 8 de enero de 2021

Señor ¿qué quieres que yo haga?

 


Señor ¿qué quieres que yo haga?

“y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Él, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.” Hechos 9:4-6

“Señor ¿qué quieres que yo haga?” Es la pregunta que muchos de nosotros no nos atrevemos a hacerle a Jesús, posiblemente por temor, temor a que nos envíe lejos de nuestra familia, temor a que nos pida que nos despojemos de las riquezas materiales o quizás temor a que le dé un giro inesperado a nuestra vida y cambie todo aquello que hemos planeado o soñado durante varios años. Pues, cuán equivocados estamos y cuán necesitados del conocimiento de su gran amor.

Hermanos, ¿el Señor tiene planes de bienestar o de calamidad para nuestras vidas? ¿La voluntad de Dios es agradable y perfecta o desagradable e injusta? ¿Su carga es liviana o pesada, su yugo es fácil o difícil?

Indudablemente, el Señor tiene planes de bienestar para nosotros con el fin de darnos un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11); si cambiamos nuestra manera de pensar descubriremos que la voluntad de Dios siempre es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2); y por supuesto que su carga es liviana y su yugo es fácil (Mateo 11:30). Amados del Señor, seguir a Cristo o rendir nuestra vida a Él de tal forma que le preguntemos, como lo hizo el Apóstol Pablo, “Señor ¿qué quieres que yo haga?”, es la decisión más sabia, sensata y segura que podemos tomar en nuestra vida. Si Cristo murió por nosotros en una cruz para darnos salvación y vida eterna cuando éramos pecadores, ¿será que ahora que nos rescató y nos hizo hijos de Dios, hará algo para perjudicarnos? ¡Imposible! Dice el proverbio, “Sus caminos son caminos deleitosos, y todas sus veredas paz.” (Proverbios 3:17).  Oración.

«Papito Dios, me rescataste de mi pasada manera de vivir, me perdonaste y me hiciste tu hijo; hiciste todo por mí, ahora solo quiero decirte, ¿qué quieres que yo haga? Señor, cumple tu propósito en mí. Te doy gracias Padre Celestial porque sé que seguirás obrando poderosamente en mi vida para tu gloria, gracias en el nombre de Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 6 de enero de 2021

Permanecer en el amor de Dios

 


Permanecer en el amor de Dios

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” Juan 15:10

“Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros, como yo os he amado.” Juan 15:12

Amar a Dios es guardar sus mandamientos y su mandamiento es que nos amemos unos a otros.

Amarnos unos a otros es básicamente vencer al mundo. (1 Juan 5:2-4)

Vencer al mundo es batallar con los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida.

Deseos de los ojos: avaricia, ambición, codicia y cosas semejantes.

Deseos de la carne: apetitos desenfrenados; gula, fornicación, adulterio, idolatría, borracheras, pleitos, orgías y actos similares.

Vanagloria de la vida: egoísmo, orgullo, arrogancia y actitudes parecidas.

Finalmente, ¿quiénes son los vencedores? 1 Juan 5:5 dice “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”

Hermanos, nuestra fe en Cristo nos hace más que vencedores de los deseos del mundo porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Entonces estamos llamados a no satisfacer los deseos de la carne, sino a amar al prójimo y permanecer en el gran amor de Dios. Nuestra fe en el Señor es nuestra victoria.      Oración.

«Papito Dios, tus mandamientos no son gravosos, sé que me amas y quieres que los obedezca para que me vaya bien en todo lo que emprenda y para tener una buena relación contigo y con los demás, permíteme, Señor, permanecer en ti y en tus palabras y así llevar mucho fruto para que tú seas glorificado, en el nombre de Cristo Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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