domingo, 26 de abril de 2009

Saúl persigue a David que, de nuevo, perdona la vida a Saúl


1 Samuel 26 -

CAPÍTULO 26
Versículos 1-12. Saúl persigue a David que, de nuevo, perdona la vida a Saúl. 13-20. David exhorta a Saúl. 21-25. Saúl reconoce su pecado.

Vv. 1-12.¡Con cuánta prontitud los corazones impíos pierden las buenas impresiones causadas por la convicción de pecado! ¡Cuán indefensos estaban Saúl y todos sus hombres! Aunque todos estaban desarmados y encadenados, nada se les hace; sólo duermen. ¡Con cuánta facilidad puede Dios debilitar al más fuerte, hacer que el más sabio sea necio y dejar confundido al más despierto! David resolvió, de todo modos, esperar hasta que Dios viera conveniente vengarlo en Saúl. De ninguna manera él iba a forzar con métodos dudosos su camino hacia la corona prometida. La tentación era muy fuerte, pero si se rendía, pecaría contra Dios, por tanto, resistió la tentación y dejó las cosas en las manos de Dios.
13-20. David razonó seria y afectuosamente con Saúl. Los que nos prohíben obedecer las ordenanzas de Dios, hacen lo que pueden para apartarnos de Dios y convertirnos en paganos. Tenemos que contar como el mayor daño que se nos puede hacer lo que nos expone al pecado. Si el Señor te ha incitado contra mí, sea por desagrado conmigo , usando esta manera de castigarme por mis pecados contra Él o por desagrado contigo , si es el efecto de ese espíritu malo de parte del Señor que te atormenta; que Él acepte una ofrenda de nosotros dos. Unámonos procurando la paz y reconciliémonos con Dios por el sacrificio.
21-25. Saúl repitió sus buenas palabras y sus buenos deseos, pero no dio señales de arrepentimiento verdadero para con Dios.
David y Saúl se separaron para nunca más encontrarse. Ninguna reconciliación entre los hombres es firme si no se fundamenta, ni se cimienta en la la paz con Dios por medio de Jesucristo. Al pecar contra Dios, los hombres se hacen los locos y yerran en exceso. Muchos que odian la luz y cierran sus ojos ante ella, tienen una opinión pasajera de estas verdades. No se puede tener confianza en una profesión justa de quienes por largo tiempo han pecado contra la luz, aunque las confesiones de pecadores obstinados pueden satisfacernos de que vamos por buen camino y nos estimulen a perseverar, y esperar nuestra recompensa sólo del Señor.

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