martes, 28 de abril de 2009

Saúl consulta a la adivina


1 Samuel 28 -

CAPÍTULO 28
Versículos 1-6. Aquis confía en David-El miedo de Saúl. 7-19. Saúl consulta a la adivina de Endor. 20-25. El temor de Saúl.

Vv. 1-6.David no podía rechazar a Aquis sin peligrar. Si prometía ayudar y, luego, se quedaba neutral o se pasaba a los israelitas, se conduciría ingrata y traicioneramente. Si peleaba contra Israel, pecaría gravemente. Parecía imposible que saliera de esta dificultad con la conciencia limpia, pero su respuesta evasiva, pensada para ganar tiempo, indudablemente no armonizaba con el carácter de un israelita.
Los problemas son terroríficos para los hijos de la desobediencia. Saúl, en su malestar, inquirió del Señor. No lo buscó con fe sino con mente doble e inestable. Saúl había puesto en vigencia una ley contra la hechicería, Exodo xxii, 18. Muchos parecen celosos opositores del pecado cuando son heridos de alguna forma por éste, pero no se interesan por la gloria de Dios, ni sienten disgusto por el pecado por ser pecado. Muchos parecen enemigos del pecado ajeno, pero se dan el gusto a sí mismos. Saúl echará fuera al diablo de su reino, pero lo alberga en su corazón por envidia y rencor. ¡Cuán necio es consultar a los que, conforme a la ley de Dios, se había propuesto eliminar!

Vv. 7-19.Cuando nos salimos del claro sendero del deber, todo nos desvía más y acrecienta nuestra confusión y tentación. Saúl desea que la mujer invoque a alguien de entre los muertos con quien él deseaba hablar; esto está expresamente prohibido, Deuteronomio 18, 11. Toda brujería o conjuro real o simulado, es un intento malo o ignorante de obtener conocimiento o ayuda de alguna criatura, cuando no se obtiene del Señor yendo por la senda del deber. No leemos que Saúl haya ido a Samuel cuando éste vivía para que lo aconsejara en sus dificultades; hubiera sido bueno que lo hubiera hecho. Pero ahora que ha muerto: “Hazme venir a Samuel”. Muchos que desprecian y persiguen a los santos y ministros de Dios mientras viven, se alegrarían de tenerlos consigo de nuevo cuando han partido.
Todo muestra que no fue fraude o truco humano. Aunque la mujer no podía hacer que Samuel fuera enviado, la búsqueda de Saúl sería la ocasión para ello. La sorpresa y el terror de la mujer probó que esta era una aparición inesperada y desacostumbrada. Saúl había despreciado las solemnes advertencias de Samuel durante su vida, pero ahora que esperaba, como desafiando a Dios, conseguir algún consejo y aliento de parte de él, ¿no iba Dios a permitir que el alma de su profeta ya ido se apareciera a Saúl, para confirmar su sentencia anterior y proclamar su condena? La expresión “estaréis conmigo tú y tus hijos”no significa otra cosa que estarán en el mundo eterno. Refleja mucha solemnidad el que Dios permitiera que el alma de su profeta fallecido viniera como testigo desde el cielo para confirmar lo que había dicho en la tierra.

Vv. 20-25.Quienes esperan algún consejo bueno o consuelo de otra fuente que no sea Dios, y en el camino de sus instituciones, se desilusionarán terriblemente, como Saúl. Aunque aterrado hasta la desesperación, no se humilló. No confesó sus pecados, no ofreció sacrificios y no presentó súplicas. No parece haberse preocupado por sus hijos o por su pueblo, ni haber intentado alguna salida, pero en su triste desesperación se precipitó a su final. Dios a veces permite algún faro como éste, para advertir a los hombres que no apaguen las convicciones de pecado, ni desprecien su Palabra. Pero mientras quede un pensamiento de arrepentimiento, que ningún pecador suponga que ése es su caso. Que se humille ante Dios, decidido a vivir y morir rogando su favor, y tendrá éxito.

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