jueves, 14 de mayo de 2009

INMUTABILIDAD DE DIOS. 5


INMUTABILIDAD DE DIOS5 . La resurrección de nuestro Señor fue una necesidad teológica. En la primera Epístola de Pedro, son muy importantes la inmutabilidad de Dios y Sus obras. En 1ª Pedro 1:3-9, Pedro habla de nuestra salvación, más bien como algo incorruptible más que corruptible. Habla de nuestra herencia incorruptible (versículo 4) y también nuestra fe (versículo 7). En los versículos 18-19, Pedro considera la sangra derramada de nuestro Señor, como algo precioso, porque es incorruptible. La expiación mediante la cual ganamos nuestra salvación, fue a través de un sacrificio incorruptible, de modo que nuestra salvación es igualmente incorruptible. En los versículos 22-25, Pedro sigue explicando que la Palabra de Dios es imperecible. Es esta Palabra que sirvió como una semilla incorruptible mediante la cual fuimos engendrados. Por cuanto nuestro nacimiento se origina en una semilla incorruptible, no sólo la Palabra es incorruptible, sino que también nuestra vida y nuestro amor, que nace de la Palabra. Finalmente, e 1ª Pedro 5:4, Pedro habla a los ancianos de su recompensa: “la corona incorruptible de gloria”. Nuestra salvación es segura porque es incorruptible. Por lo tanto nuestra salvación, al igual que Dios, es inmutable. Conclusión
La inmutabilidad de Dios está lejos de ser tan sólo una observación teológica o una verdad hipotética. Es una verdad que transforma vidas, de lo cual podemos concluir varias implicaciones para nuestras vidas. (1) La inmutabilidad de Dios tiene una tremenda implicancia con relación a la Biblia, la Palabra de Dios J.I. Packer, en su excelente libro Knowing God [Conociendo a Dios], incluye un capítulo sobre la inmutabilidad de Dios, en el cual enfatiza la importancia de este atributo en nuestras vidas como Cristianos:
«¿Dónde está el sentido de distancia y de diferencia, entonces, entre los creyentes en la Biblia y nosotros? Está excluida. ¿En qué terreno? En los terrenos que Dios no cambia. Comunión con Él, fe en Su Palabra, vivir por fe, vivir basados en las promesas de Dios, son esencialmente las mismas realidades para nosotros en el día de hoy tanto como lo fueron para los creyentes en tiempos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Este pensamiento trae consuelo a medida que nos adentramos en las perplejidades de cada día: en medio de todos los cambios e incertidumbres de la vida en la edad nuclear.. Dios y Su Cristo, permanecen iguales -todopoderosos para salvar. Pero el pensamiento también nos trae un desafío. Si nuestro Dios es el mismo Dios que tuvieron los creyentes del Nuevo Testamento, ¿cómo podemos justificarnos de contentarnos con una experiencia de comunión con él y con un nivel de conducta cristiana, tan inferior a la que tenían ellos? Si Dios es el mismo, no es un tema que alguno de nosotros esté en condiciones de eludir”[4] La inmutabilidad de Dios está muy relacionada con la inmutabilidad de la Palabra de Dios (Mateo 24:35; 1ª Pedro 1:22-25), lo que significa que Su Palabra nunca está obsoleta, jamás es irrelevante para nuestras vidas en estos tiempos. (2) La inmutabilidad de Dios es seguridad para los Cristianos. La seguridad provee estabilidad y confianza en tiempos de incertidumbre y en circunstancias que nos parecen amenazantes. Debido a que nuestro Dios no cambia, Sus promesas y Su propósitos son seguros; no pueden fallar y no fallarán. Tenemos un sacrificio incorruptible, el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo, quien ha cumplido con una redención eterna para todos quienes le reciben (1ª Pedro 1:3-9, 17-21; Hebreos 9:12). Tenemos “un reino inconmovible” (Hebreos 12:28). Tenemos un Sumo Sacerdote que “permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable” (Hebreos 7:24). Nuestra esperanza y confianza no es “la incertidumbre de las riquezas”, sino más bien “en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”

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