jueves, 25 de septiembre de 2014

Gálatas 4:1-7

Gálatas 4:1-7


En otras palabras, mientras el heredero es menor de edad, en nada se diferencia de un esclavo, a pesar de ser dueño de todo.  Al contrario, está bajo el cuidado de tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre.  Así también nosotros, cuando éramos menores, estábamos esclavizados por los principios de este mundo.  Pero cuando se cumplió el plazo, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, a fin de que fuéramos adoptados como hijos.  Ustedes ya son hijos.  Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: ¡Abba!  ¡Padre!  Así que ya no eres esclavo sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho también heredero.



No dejo de sorprenderme por la cantidad de medicamentos que podemos tomar para cuestiones relacionadas a nuestro estado de ánimo.  Tristeza.  Soledad.  Depresión.  Ansiedad.  Hiperactividad.  Falta de atención o concentración.  Veo los comerciales que anuncian cómo una pastilla te puede ayudar para mejorar tu situación y después me impresiona escuchar todos los efectos secundarios que puede traer.  No estoy en contra de los doctores ni las medicinas.  ¡Por supuesto que no!  Lo único que pienso es que debemos ser cuidadosos y muchas veces debemos buscar de manera más profunda los problemas que presentamos.
¿Qué tiene que ver esto con el pasaje de hoy?  Bien, pienso que en la vida hay dos etapas: antes y después de conocer a Cristo.  Si tenemos a Dios como nuestro Señor y rey de nuestra vida, ya no podemos actuar como antes.  Debemos aprender a depender más de Él y menos de cualquier otro método fuera de su palabra.  Si viene cierto que el Señor puede curar cualquier cosa, y Jesús lo hizo, no promuevo que dejes de tomar una pastilla para controlar tu cáncer.  Lo que quiero decir es que, cuando éramos como el menor de edad y el esclavo (antes de conocer a Jesús), teníamos que actuar conforme a lo que nos dieran.  No teníamos opción.  No podíamos reclamar.  Eramos esclavos de los principios y formas de trabajar de este mundo.  Pero ahora conoces al Señor.  Ahora tu vida es hecha nueva.  Tu corazón es nuevo y tu mente debe ser renovada.  Ya no eres esclavo sino hijo y heredero.  Ahora puedes decirle ¡Padre ayúdame!  Cualquier problema que tengas.  Cualquier preocupación.  Cualquier ansiedad.  Hoy quise enfocarme en síntomas como la depresión porque me parecen  temas poco hablados pero muy suscitados.  Piensa en esto: si realmente crees en Dios, si realmente sabes que cuando mueras vas a ir al cielo, si realmente crees que aquél que creó todo lo que vemos te ama y quiere tener comunión contigo y quiere bendecirte y te promete cuidarte y proveerte de todo lo que necesites, ¿Tiene sentido lo que sientes?  Yo sé que hay mil cosas que pasan por tu mente.  Yo sé que no entiendo la situación por la que pasaste o estás pasando.  Lo que sí sé es que Dios la conoce perfectamente y Él puede consolarte y llenarte de su paz hasta que se desborde y te sorprendas de cuánto has recibido.  ¡Eres hijo de Dios!  Nos dicen los versículos de hoy.  Ahora puedes decir ¡Abba!  Que significa ¡Papá!  Si tienes hijos, piensa en todo lo que harías por ellos.  Ahora entiende que Dios es tu Padre y piensa cuánto quiere hacer por ti.  Confía en Él y permite que transforme tu vida.  Entrega tus cargas.  Entrega tu depresión, tu angustia, tu amargura, tu enojo, tu resentimiento, todo aquello que sabes que te está consumiendo.  ¡Déjalo a los pies del Señor!  Dile a Dios: ¡No puedo más!  Tal vez hoy te sientes triste y solo.  Tal vez te sientes incomprendido.  Tal vez te sientes deprimido.  Hoy te animo a que pruebes un método distinto al que estás acostumbrado.  En lugar de hacer lo mismo de siempre, te pido que intentes ahora a través de Cristo.  No estás solo pues Él está a tu lado.  Él te entiende.  Él te sigue amando.  El pasaje de hoy nos recuerda lo que significa ser hijos de Dios.  Nos da entendimiento que hay dos formas de vivir.  Nos dice que hemos recibido al Espíritu Santo.  Yo sé que tu situación es única.  No quiero minimizar nada de lo que sientas o estés atravesando.  Lo que no quiero es que caigamos en el error de minimizar a Jehová.  ¡Nos hizo sus hijos!  Ahora vivamos como tales.

Oración
Señor: solamente Tú sabes lo que hay dentro de mí.  Solamente tú puedes sacarme adelante.  Señor, quiero aprender a depender de Ti.  Necesito vivir conforme a tu voluntad y dejar atrás todo aquello que me está hundiendo.  Te pido me rescates.  Te pido me llenes de tu amor y pueda sentir tu paz y vivir en ella.  Lléname de Ti.  Muéstrame tu camino pues lo quiero caminar.  Te pido me transformes conforme a tu palabra.  En Cristo Jesús te lo pido.  Amén

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