domingo, 2 de agosto de 2009

Un gran regalo de Dios

LA FE ILUSTRADA

Hechos 17:1-12; Efesios 2:8; 1 Tesalonicenses 5:16-24.

Un maestro cristiano quiso enseñar de manera más viva y práctica la verdad referida, y saber que la salvación es un don divino que se recibe por la fe. Para este fin sacó de su bolsillo el reloj y lo ofreció “sin dinero y sin precio” al mayor de sus discípulos, diciéndole: “El reloj será tuyo si lo quieres aceptar.” Mas el jovencito no pudo creer que fuese verdad ese ofrecimiento. Se quedó sentado sonriendo, sin alargar la mano para recibir el reloj. Vista la incredulidad de éste, el maestro ofreció el reloj al discípulo inmediato, diciéndole: “El reloj es tuyo si lo aceptas.” Este pensaba que el maestro se burlaba de él y que los compañeros se reirían si alargaba la mano. Así es que por no tener confianza en las palabras del maestro, quedóse sentado y se quedó sin el reloj. Y así continuó el maestro ofreciendo su reloj a casi todos los alumnos; pero ninguno tenía fe en su promesa para recibirlo. Pero al fin, lo ofreció al más pequeño de la clase. Este, sí, extendió la mano, tomó el reloj, dio gracias al maestro y se lo metió en el bolsillo. Todos se rieron de la sencillez del pequeño pensando que el maestro sólo lo había engañado. Pero dijo el maestro: “Me alegro mucho porque tú, a lo menos, tuviste fe en mis palabras. El reloj es realmente tuyo para siempre. Cuídalo y dale cuerda cada noche.” Cuando los otros comprendieron que mediante esa fe sencilla el pequeño compañero había recibido de veras el reloj, sintieron pena, mucha pena por no haber creído ellos también. Pues pensaba cada cual: ¡Si yo hubiese tenido fe en el maestro, sería el dueño hoy de un bonito reloj de plata; pero por mi incredulidad perdí la oportunidad.

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