viernes, 15 de febrero de 2019

LA GLORIA DE


LA GLORIA DE CRISTO TRAE UNIDAD
La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”, Juan 17:22-24
Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad”, Colosenses 2:9-10
Muchos buscan experiencias emocionales en las iglesias queriendo llenarse de la gloria de Dios, pero esta es más que una emoción humana, es la revelación misma de Jesucristo en nuestra vida, fruto de una íntima relación con Él.
En la petición que Moisés le hace al Señor en Éxodo 33:18 “te ruego que me muestres tu gloria”, Moisés quería algo más, no sólo sabía que la presencia de Dios estaba con Él, quería conocerlo más, palpar su gloria, quería la revelación de su bondad, su poder, su misericordia, amor y compasión.
Para nosotros es más simple porque Cristo es la gloria personificada, Él es el cumplimiento de todo lo que Dios le mostró a Moisés. La imagen viva de la gloria de Dios es el Hijo de Dios. Juan 1:14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad”.
Tenemos al alcance la gloria de Dios en Jesús que es gracia, misericordia, paciencia, abundante bondad y verdad. Por eso Dios quiere que abramos nuestros ojos espirituales y que entendamos que toda la revelación de su gloria está en su Hijo, por eso tenemos el deber de conocerla profundizando en el conocimiento de Él.
Pablo en el libro de colosenses nos dice que al unirnos a Cristo participamos de su gloria, de la plenitud de su naturaleza divina, somos llenados y no nos falta nada porque en Él estamos completos. El que está lleno del Señor está pleno. Cuando lo conocemos a través de su Palabra, se refleja una revelación creciente de Cristo y somos cambiados de gloria en gloria, transformados en la misma imagen de Cristo.
La entrega de Jesús fue tan completa que no se reservó ni su propia gloria, sino que la quiso compartir con nosotros “la gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno”. Esto es con el objetivo de que tengamos una unidad perfecta no sólo con Padre, Hijo y Espíritu Santo, sino entre nosotros como hermanos, dando a conocer a Dios al mundo a través del amor y la unidad de su iglesia.

Su gran deseo es que lleguemos a ser uno, para ser un poderoso testimonio del amor de Dios ¿será que estamos cumpliendo con este requerimiento de Cristo? O cada día hay más divisiones entre nosotros. Hemos olvidado que la visión de ganar el mundo se hará sólo con el amor que Dios nos ha dado y que debemos reflejarlo a otros.  Oración.
Gracias amado Jesús por orar pidiendo la unidad de los creyentes para que seamos un testimonio vivo de tu amor al mundo. Hoy pido por la iglesia universal para que trabajemos en unidad y humildad por la conquista de este mundo, exaltando el nombre de Cristo y compartiendo la gloria que nos ha dado. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario