lunes, 9 de marzo de 2015

Salmos 4:8

Salmos 4:8

En paz me acostaré y asimismo dormiré; porque solo Tú, Jehová, me haces vivir confiado.



La organización mundial de la salud indica un estimado de 350 millones de personas en el mundo con depresión o algún desorden mental.  Para darte una idea de cuánta gente es, México tiene aproximadamente 100 millones de habitantes y los Estados Unidos 300 millones.  En pocas palabras, hay demasiada gente padeciendo depresión.  Por otro lado, se reporta que en Estados Unidos, aproximadamente 40 millones de personas sufren con algún problema del sueño.  Si bien, hay muchas causas naturales que están dentro de estos casos, seguimos teniendo un número muy alto de personas afectadas.  También, me resulta increíble la cantidad de personas que, sin tener un trastorno como tal, utilizan algún tipo de ayuda para dormir.  Natural o de receta médica.  Todo esto nos habla de la necesidad por poder encontrar un momento de paz y quietud.  Vivimos de tal forma que el dormir se está volviendo difícil.  Tomamos tanta cafeína y demás productos para llenarnos de energía que, al momento en que queremos que nuestro cuerpo descanse, simplemente se vuelve imposible.  Pero, a mi parecer, hay algo que va más allá de lo físico.  Pienso que en la mayoría de los casos, el problema es espiritual.  Estamos tan alejados de Dios que no sabemos cómo confiar en Él.  Estamos tan metidos en nuestros asuntos diarios que al caer la noche no podemos dejar de pensar en ellos.  ¡Cómo dormir con todo lo que está pasando!  Prácticamente imposible.  Sin embargo, la biblia nos da el ejemplo perfecto de cómo debe ser nuestro día a día sin importar las circunstancias: en paz me acostaré y dormiré confiado en el Señor para despertarme al día siguiente.  Recuerda que este salmo es escrito por David mientras está siendo perseguido para ser asesinado.  Definitivamente no la estaba pasando bien.  No se encontraba en una ciudad segura y en una casa con vigilancia.  Estaba en una de las peores situaciones que pudiera imaginar.  Sin embargo, puede irse a dormir tranquilo.  Sin necesidad de tomarse pastillas.  Sin insomnio.  ¿Cuántas veces te has acostado presionado?  ¿Cuántas veces has tratado de frenar todo lo que pasa por tu mente que simplemente no te deja tranquilo?  Respira profundo.    Te ofrezco la paz y el gozo que solamente Jesucristo, el Dios Todopoderoso puede dar.  La confianza en que Él te ama y tiene control de todo lo que pasa.  La tranquilidad de poder entregar todas tus preocupaciones a Él.  La oportunidad de vivir y llevar los problemas de una manera diferente.  ¡Eso es lo que te ofrezco hoy al compartirte el evangelio!  Está ahí.  Listo para que lo tomes y lo hagas tuyo.  Solamente te corresponde humillarte y reconocer que no puedes más y necesitas de Dios.  ¿Qué vas a hacer?  Te pido vuelvas a leer el versículo y lo medites.

Oración

Señor: no quiero seguir igual.  No puedo seguir igual.  Necesito de Ti.  Necesito de tu paz.  Necesito confiar en Ti pues todo lo demás se derrumba.  Padre, te pido tomes mi vida y la transformes conforme a tu voluntad.  Te pido pueda aprender a confiar en ti y poder dormir en paz.  En el nombre de Jesucristo te lo pido.  Amén.

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