sábado, 28 de marzo de 2015

Lucas 23:34

Lucas 23:34


Padre, dijo Jesús, perdónalos, porque no saben lo que hacen.  Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.



Los judíos pensaban que Jesús era pecador al decirse hijo de Dios.  Decían que era pecador por sanar a un enfermo en día de reposo.  Decían que era pecador porque se mezclaba con recolectores de impuestos, prostitutas y leprosos entre otros.  No saben lo que hacen dice Jesús.  Fue tal su ceguera que no pudieron ver los milagros tan increíbles que realizó Cristo frente a ellos.  Por el contrario, anotaban con detalle cada “falta” que realizaba.  Perdónalos porque no saben lo que hacen.  ¿Tú y yo sabemos lo que hacemos?  ¿Qué tan perdido estás?  Debemos ser honestos y abrir nuestro corazón para darnos cuenta si estamos actuando como esos judíos que no sabían lo que hacían.  Tal vez estás pensando en divorciarte o separarte de tu pareja.  Tal vez piensas que estarías mejor con esa persona que te hace pasar un buen rato.  Puede ser que tengas tanto rencor contra tus padres o alguien más que quieras hacerles daño.  Puede ser que te sientas tan solo que no le encuentres sentido a seguir viviendo.  Tal vez te estás refugiando en el alcohol o alguna otra droga para poder olvidar tu presente.  ¿Sabes?  Dios está ahí.  A tu lado.  Esperando a que te des cuenta que no sabes lo que haces.  Esperando que te des cuenta de cuánto te ama.  Esperando a que entiendas que mandó a Jesús a morir por ti.  A morir por tus pecados.  A darte una segunda oportunidad.  A darte una vida nueva.  A darle sentido y dirección a tu caminar.  ¿Sabes qué hicieron esos judíos por los que Jesús estaba intercediendo?  Lo culparon de algo que no hizo.  Le hicieron juicios injustos.  Juntaron testigos falsos.  Le escupieron.  Lo golpearon.  Lo señalaron y se burlaron de Él.  Lo crucificaron y mientras estaba sufriendo seguían burlándose y gritándole.  ¿No te parece ilógico que Jesús interceda?  A nuestros ojos no tiene sentido, pero Jesús vino justamente a sanar a los enfermos.  A sanar a gente como tu y yo.  Gente que ha asesinado.  Gente que ha robado.  Gente que ha engañado a su pareja.  Gente que es adicta.  Gente mentirosa.  Gente avariciosa.  Por cada uno de nosotros Jesús dice: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.  Definitivamente sin Jesús en nuestras vidas no tenemos ni la menor idea de lo que hacemos.  Pensamos que sabemos pero la realidad es distinta.
Perdónalos porque no saben lo que hacen.  No olvides estas palabras y ejemplo de Cristo.  Su ropa estaba siendo repartida entre los soldados mientras Él intercedía.  Mientras tanto nosotros no perdonamos.  Guardamos corajes.  Dejamos que el enojo eche raíces y no se vaya.  ¿Qué no entendemos que si somos seguidores de Cristo, no debemos esperar a que nos pidan perdón sino perdonar aunque no lo merezcan?  ¿Y si se aprovechan de mí?  Podrás pensar.  ¿No crees que se aprovecharon de Jesús?  ¿No crees que lo humillaron a más no poder?  ¿Entonces qué te detiene?  El ejemplo ahí está.
Tengamos cuidad de no caer en el mismo error que los judíos de ese entonces.  Reconozcamos nuestros pecados y nuestra necesidad de Cristo para ser reconciliados con el Padre.  Reconozcamos su sacrificio y amor por nosotros.  Dejemos atrás esa vida que no nos ha llevado a nada bueno y comencemos un camino lleno de esperanza.  Vivamos por Él y para Él.

Oración
Padre: gracias.  Gracias por tu amor incondicional e incomprensible.  Gracias por la vida y el sacrificio de Jesús.  Gracias por abrir mis ojos y permitirme ver que sin ti realmente no tengo idea de lo que estoy haciendo.  Gracias por enseñarme que debo de perdonar sin siquiera esperar una disculpa.  Gracias por estar ahí mientras todos me han dado la espalda.  Gracias por estar ahí para mostrarme que hay una nueva y mejor vida.  Padre, perdona mis pecados y límpiame.  Dale sentido a mi vida.  Lléname de tu paz.  Lléname de tu amor.  Lléname de tu consuelo.  Te necesito Señor.  No quiero seguir dando pasos en la oscuridad.  Guía cada nuevo paso que de.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén 

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