martes, 31 de marzo de 2015

Filipenses 3:1

Filipenses 3:1


Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor.  Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad.



Hay algunos deportes como el fútbol americano, en los que pueden pedir un tiempo fuera.  Esto quiere decir que se detiene el reloj, todo se para y los equipos se reúnen con sus entrenadores.  A veces lo hacen cuando el equipo no está bien parado para la siguiente jugada.  En otras ocasiones tratan de “romper” una buena racha del equipo contrario mientras que en otras, sirven para planear los cambios que requieren y ejecutarlos.
Cuando Pablo nos dice: alégrense, viene acompañado de lo más importante, en el Señor.  No nos está diciendo, despreocúpate, no te afanes, no tengas miedo, te está diciendo que te alegres en el Señor.  Ahora, cómo funciona esta alegría.  Muy similar al tiempo fuera en los partidos.  Haz una pausa.  Debes detenerte por un momento.  Debes analizar lo que estás sintiendo.  Debes analizar lo que estás pensando.  Pero sobre todo, debes analizar hacia dónde te diriges y quién está de tu lado.  Solamente así puede venir esa alegría de la que Pablo tanto habla.  Me explico mejor.  Muchas veces nuestro vivir diario nos hace caer en rutina.  Poco a poco, sin darnos cuenta, vamos perdiendo perspectiva y nos dejamos envolver en lo que sea que nos quita la paz.  ¿Te ha pasado?  De repente, estás angustiado.  Piensas que las cosas se están saliendo de control.  Hay incertidumbre.  Hay miedos.  Finalmente hay desesperación.  Pausa.  Toma un tiempo fuera.  Refúgiate en el Señor.  Dice el Salmo: aunque pase por valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo.  ¡Alégrate en el Señor!  Salmo 4:8 dice, en paz me acostaré y asimismo dormiré, porque sólo tú Jehová, me haces vivir confiado.  Dios te ama.  No quiere nada malo para ti.  Él está a tu lado y no te abandonará.  Pide perdón por tus pecados y por haberte alejado de Él.  Si ya has estado orando y sigues sin paz, ¡no dejes de hacerlo!  No te apartes del Señor y pide que pueda abrir tu corazón y entendimiento.  A veces es necesario esperar mucho tiempo, pero es mejor esperar a Su lado que lejos de Él.  Alégrate en Él.  No porque las cosas cambien.  No porque te “saliste con la tuya”.  No porque se hace tu voluntad.  Alégrate en el Señor porque Él tiene el mejor camino para tu vida.  Porque en Él puedes confiar.  Porque en Él puedes poner tu esperanza.  ¿Puedes ver cuánta falta nos hace tomar un “tiempo fuera” para poder alegrarnos en Él?
Las palabras que escribe Pablo toman más significado si recordamos que se encontraba preso.  Si alguien tenía situación difícil para poder regocijarse en el Señor era él.  Pero nos dejó un gran ejemplo para que dejemos de quejarnos por todo lo que nos sucede.  Nos dejó un camino muy claro.  Aprendamos a servir al Señor, obedezcamos en sus mandamientos.  Pongamos nuestra esperanza en Él y así podremos gozarnos en Él sin importar las circunstancias.  Pablo utilizó ese tiempo en prisión para compartir a Cristo con los que estaban con él.  Lo que parecía una maldición se convirtió en una bendición y obra para el evangelio.  Abre los ojos.  Toma un tiempo fuera y reúnete con tu entrenador Jehová.  Vuelve a Él para que te de dirección y te muestre lo que estás haciendo mal.  Escucha sus palabras.  Pon atención a sus mandamientos.  Posteriormente ejecuta dando testimonio y alegrándote siempre en Él.

Oración
Padre: necesito un tiempo fuera.  Necesito acudir a Ti y pedir perdón por mis pecados.  Te pido que me des dirección.  Te pido que me llenes de tu paz.  Padre, no sé cómo alegrarme y vivir confiado.  Te pido que seas Tú quien me llene de gozo, alegría y esperanza.  Te pido que pueda acostarme en paz y confiado en que Tú me amas y me cuidas.  Guíame para que las circunstancias no me quiten la perspectiva correcta y roben mi gozo en Ti mi Señor.  Gracias Padre Santo en el nombre de Cristo Jesús.  Amén.

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