viernes, 13 de septiembre de 2013

Ezequiel. 47:1-23

Eze 47:1-23
47.1-12 Este río es similar al mencionado en Rev_22:1-2, ambos asociados con el río de vida del huerto de Edén (véase Gen_2:10). El río simboliza la vida que proviene de Dios y las bendiciones que fluyen de su trono. Es un río manso, seguro y profundo, que se extiende a medida que fluye.

47.8, 9 El Arabá es la depresión geológica sobre la cual yace el Mar Muerto. "Recibirán sanidad las aguas" se refiere al Mar Muerto, una masa de agua tan salada que nada puede vivir en ella. El río sanará las aguas del Mar Muerto, para que pueda sustentar la vida. Esta es otra ilustración de la naturaleza vivificante del agua que fluye del templo de Dios. El poder de Dios puede transformarnos, no importa cuán corruptos y faltos de vida nos encontremos. Aun cuando nos sintamos confundidos y más allá de toda esperanza, su poder nos puede sanar.  Este río de Dios es el río de agua viva. Esta agua viva es el Espíritu Santo. Lo que podemos entender de esto es que un río sobrenatural fluirá de este trono de Dios en el Templo de Jerusalén. Este río está lleno de agua viva que es el Espíritu Santo. Ha esta profecía se cumplió? Sí, como Jesús dijo que todo aquel que cree en Él, el agua ya está fluyendo en él o ella.     ¿A qué profundidad estamos en el Río de Agua Viva. ¿A qué profundidad qué permitimos que el Espíritu Santo en nuestras vidas? Como creyente de Cristo, ya estamos en el río. ¿A qué profundidad estamos?

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