miércoles, 2 de julio de 2014

Filipenses 4:20.

Filipenses 4:20.  
A nuestro Dios y Padre sea la gloria por los siglos de los siglos.  Amén.    ¡Qué fácil leemos versículos como este sin entender la profundidad que involucran!  Se vuelven una especie de muletilla.  Escuchamos tanto que la gloria sea a Dios que se nos olvida lo que realmente significa.  Por esta razón no quise agregar ningún otro versículo.  A Dios sea la gloria.  ¿Cómo vivir dando gloria al Señor?
Para poder darte cuenta si vives dando gloria a Dios podrías empezar con las siguientes preguntas: ¿Qué respondo cuando recibo un cumplido o halago?  ¿Agradezco a Dios por lo que pasa en mi vida o lo veo como resultado de mi preparación, dedicación y esfuerzo?  Pero dar gloria a Dios no termina ahí.  Involucra negarse a uno mismo.  Morir a nuestros deseos para vivir por la cruz.  Esto es lo que realmente significa a Él sea la gloria.  Reconocemos que lo merece todo.  Reconocemos su amor, gracia y misericordia.  Damos testimonio de que sin Él, nada puede ser.  Vivimos conforme a su voluntad y entendemos que sus caminos son mejores que los nuestros.  Dar gloria a Dios involucra acción.  No es algo que se diga y listo.  Es algo que se demuestra.  Te voy a dar unos ejemplos.  Cuando perdonas sin que te hayan pedido perdón estás dando gloria a Dios.  Cuando amas a tu prójimo sin importar que te hayan lastimado estás dando gloria a Dios.  Cuando decides obedecer a tus autoridades estás dando gloria a Dios.  ¿Te das cuenta cómo dar gloria involucra acción?  Si realmente amas a Dios, si realmente te consideras seguidor de Jesús, este tipo de acciones deben ser el común denominador de tu día a día.  Si por el contrario, sigues quejándote, dejando que la preocupación se apodere siempre de ti, que el mal humor se robe tu gozo entre muchas otras cosas, es tiempo de que evalúes tu comunión con Dios y si realmente has hecho una decisión por Él.
Dar gloria a Dios no se da los domingos.  Dar gloria a Dios no es una muletilla.  Dar gloria a Dios es un estilo de vida.  Es aprender a poner al Señor en el lugar que le corresponde y vivir para Él.  ¡Eso es dar gloria a Dios!  Antes de tomar cualquier decisión, la pones en oración para que Él te guíe y muestre el camino correcto.  Antes de que tu enojo se convierta en algo incontrolable, acudes a Él para que calme lo incontrolable.  Dar gloria a Dios significa buscar al Señor en todo momento para que transforme tu vida y la utilice para llevar su palabra a cada rincón.  Cuando Pablo dice: la gloria sea por siempre a Dios Padre, nos está diciendo que: sin importar mi circunstancia de preso injustamente, confío en Sus planes, confío en Su cuidado, confío en Su amor, confío en que Él hará conforme lo mejor para mí.  ¡Esa es la gloria al Señor!  Espero puedas darte cuenta de lo profundas que son estas palabras.  Espero puedan quedarse grabadas en tu corazón.  Espero abras tu corazón al Señor y te des cuenta si realmente vives dándole la gloria.

Oración
Padre: quiero vivir cada día entregado a Ti.  Quiero que mi vida sea testimonio de tu amor y que mis actos siempre te den la gloria.  Quiero aprender a quitar la atención de mí y poner los focos siempre a Ti.  Ayúdame y renuévame mi Señor.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén

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