lunes, 7 de julio de 2014

Filipenses 4:10

Filipenses 4:10

En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.




Es más fácil criticar y juzgar que amar y extender misericordia.  Leíste bien.  Cuando juzgamos las palabras salen fácil y rápido.  Por el contrario, cuando amamos nos cuesta trabajo.  No estoy hablando de amar a los que nos hacen bien.  La misma biblia dice ¿Qué sentido tiene?  Me refiero a extender misericordia a aquellos que nos han fallado.  En el versículo de hoy, vemos a Pablo agradeciendo a los filipenses por haber reanudado el cuidado que le brindaban.  Gracias.  Verdaderamente me causó gozo el saber que están apoyándome nuevamente.  Les dice Pablo.  Pero piensa en algo, Pablo era un humano como tú y yo.  Se enojaba.  Se desesperaba.  Se cuestionaba.  Sufría.  Le dolía lo que a ti y a mí nos duele.  Imagina por un momento su circunstancia.  Preso injustamente.  Con lo más básico para su día a día.  Pensando en todos aquellos a quienes había predicado y que habían recibido al Espíritu Santo.  ¿Por qué no lo apoyaban ahora que los necesitaba?  ¿Por qué no recibía noticias de lo que pasaba?  En lugar de actuar como muchos de nosotros hoy en día, juzgando y criticando, decide ponerse de su lado y concluye: les faltaba la oportunidad para reanudar su cuidado de mí.  ¿Y nosotros qué hacemos?  Nos quejamos.  Señalamos.  Criticamos.  Por esta razón empecé diciendo lo fácil que caemos en señalar y lo difícil que resulta ofrecer misericordia.  Si lo piensas, es prácticamente imposible tener pleno conocimiento de lo que los demás están pensando o atravesando.  De todas formas, emitimos juicio.  Si fuera Pablo, pienso que fácilmente podría haber dicho: ¿cómo es posible que a tanta gente ayudé y hoy nadie ve por mí?  Si extendemos este pensamiento, lo podemos llevar a la vida de Jesús y ver el más grande ejemplo: después de todo lo que hizo por nosotros, al morir pide que nos perdone el Señor pues no sabemos lo que estamos haciendo.  ¿Puedes ver lo que es amar?  ¿Puedes ver lo que significa gracia y misericordia?  ¿Puedes ver cómo se aplican en tu vida?  Gracias les dice Pablo a los filipenses.  No les reclama.  No los juzga.  No los señala.  Gracias por tener cuidado de mí.  Seguramente no habían podido hacerlo antes y les agradezco que lo estén haciendo ahora.  No sé qué está pasando por tu vida, pero te recomiendo que guardes esto en tu corazón y antes de criticar y señalar, haz una pausa y reflexiona en este pasaje.  ¿Quién eres para criticar o señalar?  ¿Realmente sabes lo que pasa con tu contraparte?  Mejor extiende el amor de Dios.  Extiende su paz y su perdón.  Recuerda que debemos ser luz en las tinieblas y estas son las mejores oportunidades.  Que no te de pena ir en contra de los demás.  Si los demás critican y señalan, no participes en eso.  Espero podamos aprender de Pablo y vivir agradecidos con cada pequeño detalle que el Señor decida darnos.  Aprendamos a servir y no buscar nada a cambio.  Aprendamos a servir por el amor al Señor y a nuestro prójimo.

Oración
Padre: te doy gracias por tus enseñanzas.  Te doy gracias porque me permites entender el rumbo que mi vida debe tomar.  Te pido perdón porque he juzgado, señalado y criticado.  Hoy entiendo que estas actitudes no te agradan y por ello te pido que de ahora en adelante busque ser luz, paz y amor que de testimonio de Ti.  Te lo pido en el nombre de Jesús.  Amén 

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