sábado, 20 de noviembre de 2010

Sanidad Interior - ¿Maduros o Inmaduros?


Sanidad Interior - ¿Maduros o Inmaduros?


1. Señales de madurez e inmadurez.

Comparemos cómo reacciona y qué actitudes tiene el maduro con respecto al inmaduro. Dios nos llama la madurez en todas las áreas de nuestras vidas.

A. Los maduros:

El maduro busca dar.

El maduro no se compara con nadie y no permite que lo comparen.

El maduro busca agradar a Cristo.

El maduro se hace cargo de sus cosas (asume responsabilidades).

El maduro actúa por obediencia.

El maduro ejerce autoridad porque se sujeta a la autoridad.

El maduro crece hacia arriba porque se deja enseñar, aconsejar y aprende.

B. Los inmaduros:

El inmaduro busca recibir de todos y en todo.

El inmaduro se compara con todos y compara a todos.

El inmaduro se esfuerza por agradar a todos.

El inmaduro no se hace cargo de nada:

Le echa la culpa a los demás.
Pone excusas.
Pospone (“Mañana lo hago”).
Se trata a sí mismo como víctima.
Es mágico-cómodo (“Dame”, “bendecime”, etc., pero no hace nada).
El inmaduro es emocional.

El inmaduro se deja intimidar y maltratar.

El inmaduro siempre está en el mismo lugar (no crece).

El inmaduro sabe todo y es rebelde.

Cuando recibas una palabra de Dios, recibila en tu espíritu y que sea esa palabra la que gobierne tu ser.



2. El alma debe ser tratada en tres aspectos:

El área lastimada, abandonada, rechazada, etc., debe ser tratada mediante la sanidad interior.

El área de la inmadurez debe ser tratada mediante el discipulado.

El área carnal debe ser tratada renunciando a las inclinaciones pecaminosas.



3. Qué cosas hay que trabajar en el espíritu.

A. Fortalecer nuestro espíritu.

Comer la Palabra de Dios, mantener la comunión con el Espíritu Santo, servir a Jesús.

Practicar los 7 ejercicios espirituales (confesión, adoración, meditación en la Palabra, oración, ayuno, congregar y diezmar)

B. Abrir el espíritu de las personas.

Cerramos el espíritu de los demás cuando: maltratamos, criticamos, somos fríos e indiferentes, o somos egoístas en la pareja.

Abrimos el espíritu de las personas cuando les damos honor: valor, dignidad e importancia. Es un regalo que le hacemos a los demás.

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