miércoles, 29 de marzo de 2023

Adorar a Dios

Adorar a Dios


“Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. […] Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Juan 4:21,23-24

Preguntémonos cuántas veces ha surgido de nuestro corazón la buena intención de adorar a Dios.; seguramente han sido muchas, pues motivos también tenemos muchos, pero ahora preguntémonos cuántas veces hemos buscado conocer y hacer la adoración que Dios anhela. Si bien, lo primero es importante, lo segundo mucho más, porque de nada sirve que busquemos agradar a Dios si primero no conocemos lo que es de su agrado.

Al observar el encuentro de la mujer samaritana con Jesús, podemos darnos cuenta de que ella le pregunta por el lugar correcto para adorar a Dios, pues los samaritanos lo adoraban en un monte, mientras que los judíos lo hacían en Jerusalén; y es entonces cuando nos encontramos con la insólita respuesta del Señor, pues le dice que es en espíritu y en verdad como Dios quiere que le adoren.

Por lo cual, podemos aseverar que el lugar donde se adora no es más importante que la persona que lo adora, porque el Señor no busca que nos esforcemos por llegar a determinado sitio o que seamos diligentes en embellecerlo, Él lo que realmente quiere es que la persona que lo adore lo haga de corazón y siendo sincero. Que nuestra adoración no sea de labios para afuera ni para que nos vean; que cuando nos dispongamos para alabar y adorar a Dios sea de manera transparente, producto de una relación Padre e hijo(a) por medio de Jesucristo y su Santo Espíritu que en nosotros habita.   Oración.

«Padre Dios, anhelo conocerte cada día más y adorarte en espíritu y en verdad. Oro para que tu voz y tu verdad sean la dirección de toda mi acción; bendice mi vida con el privilegio de adorarte desde lo más profundo y sincero de mi corazón, por Jesucristo mi Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 28 de marzo de 2023

Amor sincero

 

Amor sincero


“El amor sea sin fingimiento. Aborreced lo malo, seguid lo bueno.” Romanos 12:9

¿Cuándo fue la última vez que miraste fijamente a los ojos a tu cónyuge, hijo, padre, madre o algún ser querido y le dijiste de manera sincera, honesta y desinteresada cuánto lo amas?

Es cierto que estas palabras deben ser coherentes con nuestras acciones, y para esto primero debemos tener un corazón lleno de amor. Sin duda, sólo un corazón lleno del amor de Dios puede ser transformado para demostrar amor y expresarlo con sinceridad.

¿Y qué sucede si no hemos podido mirar fijamente a alguien y expresarle amor? Tenemos que ir a la fuente de amor y recibir por fe, en Jesús, el Espíritu de amor que nos dotará y capacitará para amar verdaderamente.

¿Y por qué tenemos que expresar y demostrar el amor?, porque el amor significa la sanidad para las almas rotas; es el medio para curar la soledad, derrotar el desánimo, desvanecer la tristeza y transformar la depresión en gozo.

Todos necesitamos amar y ser amados, pero con el verdadero amor que Cristo nos mostró en la cruz y que ahora está a disposición de todo el que cree, no solo para salvación y vida eterna, sino también para llevar la vida abundante de Cristo a todo el que lo necesite y para que aquellos que no tienen un propósito de vida lo encuentren y lo experimenten: amar a Dios y amar al prójimo, tal como Jesús nos amó y se entregó por nosotros (Juan 13:34, Efesios 5:2).   Oración.

«Padre, que el amor que me has entregado por medio de Cristo, lo pueda demostrar y expresar a todos; que por medio de tu Espíritu pueda vivir una vida coherente entre lo que creo y lo que hago, para glorificar tu nombre, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 27 de marzo de 2023

Recordemos la palabra de su gracia

 

Recordemos la palabra de su gracia


“Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.”, Lucas 15:16-18

El hijo pródigo pide la herencia a su padre y se va en busca de nuevas experiencias, viviendo solo para satisfacer su propio yo. Luego de malgastar su herencia, se acaba el dinero y tiene que trabajar para tener algo de alimento.

Lo más triste de todo es que empieza a desear lo que comían los cerdos, y esto nos puede suceder también a nosotros cuando nos alejamos de Dios, de nuestro Padre celestial.

Muchas veces no es algo que ocurre de la noche a la mañana, sino que lentamente empezamos a desear aquello con lo que se alimenta el mundo, no precisamente alimento físico, sino que nos atrae su manera de vivir independiente de Dios, queriendo satisfacer los deseos individuales: “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida”, (1 Juan 2:16b); aquello pasajero y lisonjero que es como espuma en nuestras manos, pero que al final nos deja un vacío que inició cuando dejamos de orar, de congregarnos, de buscar conocer cada día más su Palabra y terminamos en un estado lamentable, engañados y llenos de culpa.

Pero precisamente en este instante y en cualquiera en el que nos encontremos, podemos recordar lo que somos gracias a Cristo: “Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hechos 20:32). Como el hijo pródigo, cuando recordó lo que tenía en la casa de su Padre, no nos olvidemos que por la fe en la obra de Cristo tenemos una herencia, una identidad, un propósito; recordemos, por tanto, la palabra de su gracia, levantémonos de cualquier estado de desánimo, no nos dejemos engañar y no dejemos de avanzar conociendo y experimentando el gran amor que fue derramado en nuestros corazones.  Oración.

«Si alguna vez me alejé de ti, perdóname, Señor, hoy recuerdo que Tú eres mi Padre por medio de Cristo Jesús, y nada ni nadie cambiará este hecho; lléname de tu Espíritu para vivir en amor y lejos del pecado, en el nombre de Jesús, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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domingo, 26 de marzo de 2023

El amor del Espíritu

 


El amor del Espíritu

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” Romanos 8:14.

“y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Romanos 5:5.

emo vistos en los anteriores devocionales el amor del Padre como un amor protector, proveedor y amoroso, con la impactante revelación de que este amor es amoroso porque como Padre bueno nos disciplina con amor, para nuestro bien. Hemos también aprendido que el amor del Hijo es un amor sacrificial, fiel, entregado, pero sobre todo es un amor en acción que es descrito de manera maravillosa en 1 Corintios 13:4-7, “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”, sí, el Hijo lo soportó todo por amor a nosotros, ¡qué profunda y real demostración de amor!

Y hoy entendemos que el amor del Espíritu Santo es un amor cercano, íntimo y personal. Es decir, todo el que cree en Cristo, en su obra de amor en la cruz, es derramado en su corazón el mismo amor del Padre por el Espíritu Santo. Un amor de ayuda, de compañerismo y un amor que siempre está aún en los momentos de debilidad, pues como dice la Escritura “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).

Podemos concluir que el amor del Padre, Hijo y Espíritu Santo es la revelación del amor en todas sus dimensiones de la multiforme gracia de Dios, que ahora tenemos a nuestra disposición, para ser llenos de toda su plenitud y que estamos llamados a administrar dándola sin reservas a los demás (1 Pedro 4:10).  Oración.

«Padre, tu amor revelado y derramado en mi corazón a través de tu Hijo y tu Espíritu, reconfortan mi ser; gracias por amarme tanto; gracias por llenarme en todo. Oro para que tu gracia sea dada a los demás a través de mi vida, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 25 de marzo de 2023

El amor del Hijo

 

El amor del Hijo


“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.” 1 Juan 4:9

Entendemos el amor del Hijo como un amor sacrificial que se da a sí mismo, que se da todo, que es capaz de dar la vida; por esta razón es un amor que nos llama a no vivir para nosotros mismos, sino para aquel que nos amó primero y entregó su vida en rescate por nosotros (Romanos 14:7-8); luego de recibir este amor del Hijo somos llamados a amar a otros de la misma manera que Él nos amó, ya no haciendo un sacrificio en rescate, pues solo Él puede calificar como nuestro redentor, pero sí entregando todo el amor recibido a nuestro prójimo. Esta es la medida que el Señor Jesús colocó en el nuevo mandamiento que nos dio: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros.”, Juan 13:34.

Pero este amor también es el amor de un amigo, pero no de cualquier amigo, sino un amigo que fue capaz de incomodarse hasta lo sumo para servir y dar la vida por sus amigos; y este es el nuevo nivel de amor al que estamos llamados por este amor del Hijo, el ser sus amigos, compartiendo tiempo con Él en oración, conociendo en profundidad la palabra de Dios para entender y hacer parte de sus planes, pues Él mismo nos enseñó: “Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.” (Juan 15:15).

Jesucristo, lleno de un amor sacrificial, entregado y fiel, sí es el mejor amigo que ahora podemos tener y el amor sin reservas que podemos experimentar.   Oración.

«Señor Jesús, que el amor más puro y perfecto que de ti he recibido, sea lo que me lleve a vivir para ti; anhelo conocerte cada día más y ser tu amigo; que tus planes sean los míos y que tu amor sea a todos extendido, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 24 de marzo de 2023

Para la gloria de Dios

“Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él.” Colosenses 1:16

“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano.” Salmos 37:23-24

Como personas únicas y diferentes que somos cada uno, hemos sido creados con propósitos o metas particulares, según los dones, talentos o características de cada quien, pero existen dos pilares que todos debemos tener en cuenta en nuestro paso por la tierra, ellos son:

Primero, la Palabra dice que todo fue creado por medio de Cristo y para Cristo. Lo que debe llevar a cuestionarnos si estamos permitiendo que nuestros planes, proyectos o anhelos estén bajo la dirección de Dios. Muchas veces nos dejamos influenciar por lo que otras personas dicen o quieren para nosotros, también por lo que esté de moda o mejor pago, pero no consultamos primero con Dios si ese es el propósito para el cual Él nos creó.

Segundo, todo lo que llevemos a cabo debe ser para dar gloria a Dios, ¿y esto qué quiere decir? Que independientemente de cuál sea nuestra profesión, ocupación o vocación, todo lo que hagamos debe honrar el nombre de nuestro Dios. Es decir, que la manera en que nosotros actuemos esté cimentada en lo que Dios dice, alineada a su voluntad. Que su verdad, santidad, bondad, justicia, amor y demás virtudes sean las que gobiernen nuestra cotidianidad.

Pregúntate en este día:

¿Aquello que me estoy proyectando está ordenado y aprobado por Dios?

¿Lo que estoy haciendo o estoy a punto de hacer le está dando la gloria a Dios?   Oración.

«Padre, por tu gracia y tu misericordia que se renueva cada mañana, en este día te pido que ilumines mi entendimiento y me permitas comprender si lo que estoy haciendo en el lugar donde me encuentro, es lo que tú quieres para mí; quiero caminar bajo tu dirección para que mis pasos sean tu gloria, por Jesucristo, nuestro Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 23 de marzo de 2023

El amor del Padre

 


El amor del Padre

“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.” 1 Juan 3:1

“Porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.” Proverbios 3:12

Una de las más impactantes enseñanzas que nos reveló el Señor Jesús, es que tenemos a Dios como Padre cuando creemos en el Hijo (Juan 1:12, Gálatas 3:26). Y entendemos el amor de Dios, revelado por Jesús, como el de un Padre protector, proveedor y amoroso.

Un Padre protector, porque nos guarda de practicar el pecado y del maligno: “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.” (1 Juan 5:18). Un Padre proveedor porque no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32), esta fue la provisión más grande y generosa de todas, proveyó nuestra salvación y también nos provee para nuestras necesidades diarias. (Mateo 7:11)

Y también es un Padre amoroso, porque nos corrige, nos disciplina con amor para nuestro bien y crecimiento: “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?” (hebreos 12:6-7).

Por último, recibir el amor del Padre por implicación nos debe llevar a rechazar las cosas que ofrece el sistema de antivalores del mundo que se opone a los principios de Dios, conforme dice su Palabra en 1 Juan 2:15 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.”, si en verdad hemos recibido el amor del Padre, vivimos en el mundo, pero no somos del mundo.

Reflexionemos, por tanto, si hemos recibido el amor del Padre por medio de la fe en Cristo y también si estamos disfrutando de ese Padre protector, proveedor y amoroso.  Oración.

«Padre, que al conocer tu amor y la manera tan preciosa y perfecta en que lo manifiestas, me lleve a disfrutarlo con toda alegría y libertad. Gracias por revelarte a mí como mi Padre Celestial; gracias por Jesucristo, tu amado Hijo, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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miércoles, 22 de marzo de 2023

Respondiendo a la ofensa o al reproche

 


Respondiendo a la ofensa o al reproche

“el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;”1 Pedro 2:22-23

Reflexionando sobre una gran falla que todos tenemos cuando nos confrontan, cuando nos reprochan o aún más cuando nos critican o nos ofenden, observamos que en todas hay algo en común y es la manera en la que damos respuesta. ¿Cómo dar una respuesta correcta tanto en la forma como en la intención, ante la oposición o confrontación que otra persona nos presente? ¿Cómo deberíamos contestar? Pues bien, aprendamos de nuestro Señor.

En Mateo 27:34-44 podemos ver que el Señor recibió las más grandes ofensas que alguien ha podido recibir, en la cruz pusieron un letrero con una acusación que decía “ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS”, con una intensión de burla, como si trataran de decir sus verdugos -miren a su rey a punto de morir sin poder hacer nada-; también los que pasaban injuriaban; todo el pueblo al que antes había sanado, enseñado y amado ahora tomaban sus propias palabras para calumniarlo y ofenderlo meneando la cabeza; hasta el colmo cuando aún uno de los ladrones que fue crucificado con Él le injuriaba. Pero Él manejó la frustración y pacíficamente resistió, pues se enfocó en su propósito, su amor por cada uno de nosotros, que fue mayor.

Proverbios 15:1 dice “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor”; esto quiere decir que la manera correcta de responder ante una ofensa es con amor, hablando con sensatez, respeto, prudencia y sin ofender; estimando al otro como superior a nosotros (Filipenses 2:3). No debemos vengarnos ni pagar con la misma moneda ni devolver la piedra que se nos tira; estamos llamados a corregir, pero con amor (1 Pedro 3:9, 1 Tesalonicenses 5:11,14).

Así que hermanos, manejemos la frustración que sentimos cuando enfrentamos la ofensa o una confrontación propuesta, recordando el sufrimiento de nuestro Señor Jesús, pero también miremos un propósito mayor detrás de lo que sucede para que no nos encerremos en nosotros mismos, mejor hacer una resistencia en bondad y amor como dice 1 Pedro 2:15: “Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos” Oración.

«Padre, que al observar el carácter de Cristo y por medio de tu Espíritu, mi forma de pensar, hablar y actuar sea cada día más moldeada conforme a tu voluntad. Enséñame a esperar en ti y a ver el propósito detrás de cada situación, por Jesucristo nuestro Señor, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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