miércoles, 26 de septiembre de 2018

PARA ALCANZAR LA SABIDURÍA HAY QUE HACERSE IGNORANTE

PARA ALCANZAR LA SABIDURÍA HAY QUE HACERSE IGNORANTE
“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos”.
1 corintios 3:18-20
                En primer lugar, el apóstol les dice a los corintios que nadie se engañe creyéndose más sabio de lo que realmente es. Algunos de ellos habían llegado a creer que lo sabían todo, como los grandes maestros filósofos que existían en su tiempo; pero no era así ya que toda esa sabiduría humana era hueca. Por tanto, el primer paso que se tiene que dar para llegar a adquirir esta sabiduría era convirtiéndose en ignorante: Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Lo que el apóstol quiere decir es que uno tiene que abandonar cualquier concepto y aprendizaje de este mundo que contradiga la enseñanza de Dios. Muchos no creen en el mensaje del evangelio sencillamente porque no encaja en sus creencias o prejuicios, sin embargo, hay que abandonar todo lo aprendido para abrir el corazón al santo evangelio: Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios. Para hacerse entender Pablo cita dos fuentes del Antiguo Testamento, la primera es Job: “Que prende a los sabios en la astucia de ellos, y frustra los designios de los perversos”, (Job 5:13), mostrando que es Dios quien prende a los sabios de este mundo en su propia astucia para confundir su sabiduría aún más. Vuelve a recalcar este principio bíblico citando un Salmo que afirma que los pensamientos más sublimes de los hombres son solamente vanidad: “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad”, (Salmo 94:11). 

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