viernes, 23 de septiembre de 2016

Asa, rey de Judá

Asa, rey de Judá

El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está
Listo para ayudar a quienes le son fieles.  Pero de ahora en adelante tendrás guerras, pues actuaste como un necio?
II Crónicas 16:9 En el año treinta y seis de su reinado otro enemigo se levantó contra Asa, ya habían pasado las épocas en las que él dependía totalmente de Dios, los años vividos lo habían vuelto más independiente y
autosuficiente, así que cuando supo de otro contrincante no se le ocurrió mejor idea que buscar un aliado pagano para pelear contra ese vecino que daba problemas, otro profeta de Dios se levantó inmediatamente le advirtió que no debería poner su confianza en ningún hombre en vez de confiar en el Señor:
El Señor recorre con su mirada toda la tierra y está listo para ayudar a quienes son fieles, pero de ahora en adelante tendrás guerras, pues actuaste como un necio
Una vez que permites que un espíritu inmundo te convenza a pecar te haces sordo a la verdadera voz de Dios.  Asa se enfureció contra el siervo de Jehová, lo mandó a encarcelar y comenzó a oprimir a todo su pueblo.
Se puede encarcelar a Dios ¿Puedes callar la voz de sus Mensajeros? NO, Asa se enfermó de los pies y aunque su enfermedad era grave, no buscó al Señor, sino que recurrió a los médicos, así murió a los cuarenta y un años de su reinado.

Nosotros no tenemos un reino, pero Dios nos ha dado un dominio donde dar testimonio y Palabra que somos hijos de Dios, Tenemos que tener convicciones firmes de no apartarnos de Dios, esto sólo será posible si le dejas limpiar todos esos altares que quieren gobernar tu vida.  Ten temor a Dios, pon tu vida en las manos de Él y tu pequeño reino será prosperado.  El Rey Asa comenzó su reinado con su Fe puesta en Dios y Dios confirmo su reinado. Pero con el pasar del tiempo comenzó a confiar más en la ayuda del hombre que en Dios que le avía dado la victoria de sus enemigos.  No es como se comienza. Si no como se termina. Que Dios nos ayude a no perder nuestra Fe  y apartarnos de EL. 

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