lunes, 11 de mayo de 2015

Salmos 4:6-7

Salmos 4:6-7

Muchos son los que dicen: ¿Quién puede mostrarnos algún bien?  ¡Haz Señor que sobre nosotros brille la luz de tu rostro!



Satanás ha logrado algo extraordinario.  ¿Qué es?  Te preguntas.  Nos ha convencido que necesitamos tener ciertas características para llevar el evangelio y cumplir con lo que Dios nos pide.  Nos ha hecho pensar que la iglesia es como una empresa en la que solamente los más adecuados pueden lograr muchas cosas y el resto nos quedamos observándolos.  ¡Increíble logro!  Mientras tanto, la biblia nos enseña cómo 11 personas (no cuento a Judas) totalmente ordinarias revolucionaron el mundo y lograron establecer los fundamentos de lo que hoy conocemos como cristianismo.  Ninguno tenía títulos nobiliarios ni educación privilegiada.  Nadie tomó cursos de alta dirección ni planeación estratégica.  Tampoco estuvieron en las filas del gobierno desde temprana edad.  Nada.  Absolutamente nada de lo que nosotros pensamos necesario para lograr lo que ellos lograron lo tenían.  ¿Entonces qué hicieron?  Dejar que la luz del Señor brillara sobre su rostro.  Cada lugar.  Cada momento.  Cada acción.  Su testimonio hacía brillar a Cristo en medio de toda la oscuridad.  La gente hoy grita ¿Quién puede mostrarnos algún bien?  Si no lo has escuchado no sé en qué mundo estás viviendo.  Allá afuera hay soledad, tristeza, resentimientos, frustraciones, desesperanza y vacío.  Mientras tanto, ¿quién puede mostrarnos algún bien?  La respuesta no le corresponde a los líderes de la iglesia.  No le corresponde a un grupo selecto de personas con gran conocimiento de la palabra.  No.  Tú y yo somos los responsables de mostrar el bien en este mundo.  ¡¿Quién más?!  No dejes que Satanás te engañe al pensar que no puedes hacerlo.  No te dejes engañar pensando que necesitas esto o aquello.  No necesitas nada más que dejar que Jehová haga todo el trabajo.  Recuerda cuando Cristo sanó al ciego y le pide que vaya a su familia y amigos y cuente lo que había sucedido.  ¡No tenía ninguna preparación!  ¡No conocía del antiguo testamento!  Solamente sabía que Cristo había transformado su vida.  Ojo.  No estoy diciendo que la biblia no sea importante.  ¡Por supuesto que lo es!  Es la palabra de Dios.  Sin embargo, no es el único elemento para poder ir y mostrar al mundo de que el bien existe a través de Cristo.  Tu testimonio es también causa de impacto.  Tu vida transformada es el mejor método para impresionar a alguien y mostrar esa luz que la gente tanto necesita.  No necesitas tampoco tener una vida impecable.  ¡Nadie la tiene!  Todos seguimos siendo pecadores.  La única diferencia es que el pecado ya no reina en ti.  Ahora buscas ser diferente.  Buscas acabar con todas esas malas influencias y tomar mejores decisiones.  Has cambiado de dirección y sabes hacia dónde te diriges.  ¡Eso es lo que debes compartir!  ¡Esa es la forma en la que Dios brilla en nosotros!  Cuando le decimos al mundo: Dios me ha transformado.  Tengo mucho que cambiar pero Él se encargará de todo.  No eres el único con problemas.  No eres el único que lucha.  Por lo tanto, no vayas a ser el único que no comparte lo que Dios ha hecho en su vida.

Oración

Padre: Gracias.  Gracias por hacerme sentir especial y amado.  Gracias por mostrarme que todo está en tus manos y debo dejarte trabajar.  Te pido perdón por mis pecados y sobre todo que ahora mi vida lleve tu luz y muestre a los que me rodean el bien que Tú traes.  Te pido que quites cualquier duda o pretexto de mi mente y pueda ser una persona que constantemente busca compartir lo que has hecho en mí.  Te lo pido en Cristo Jesús.  Amén.

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