sábado, 2 de mayo de 2015

Salmos 3:3-4

Salmos 3:3-4

Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza.  Con mi voz clamé a Jehová y Él me respondió desde su monte santo.



¿Alguna vez has cuestionado tu fe?  Si no lo has hecho, te lo recomiendo ampliamente.  Leíste bien.  Cuestiona tu fe.  Cuestiona lo que dice la palabra de Dios.  Lee la biblia y piensa si los principios que Dios pide son coherentes y tienen sentido.  Yo lo he hecho y el resultado siempre es espectacular.  Simplemente Dios no deja de sorprenderme con su sabiduría infinita.  Y ¿por qué pido que cuestiones tu fe?  Para que puedas entender completamente el pasaje de hoy.  Una vez que has puesto a prueba los principios de Dios; una vez que has tratado de encontrarle algún error o buscado un mejor camino por otro lado y simplemente te das cuenta que el camino del Señor es el mejor, puedes abrazar las palabras de David y decir: Jehová, eres escudo alrededor de mí y el que levanta mi cabeza.  ¡Increíble!  Repítelo: Jehová, eres escudo alrededor de mí y el que levanta mi cabeza.  Es más, pienso que después de estas palabras sigue la expresión: ¡aahhh!  De alivio y gozo.  El mundo allá afuera se puede estar cayendo.  Todo puede parecer de cabeza.  Pero tú sabes que confiando en Él y siguiendo su palabra, tienes el mejor escudo y la mejor motivación pues Dios mismo levanta tu mirada caída.  El problema muchas veces llega cuando queremos que la respuesta de Dios tenga las siguientes características: a nuestro tiempo y a nuestra forma.  ¡Gran error!  Si quieres que Dios sea tu protección y ánimo, tienes que aprender a hacer las cosas a su manera.  Jehová no es una herramienta.  No es un método.  ¡Es Dios mismo!  Su escudo llega cuando entiendes su amor incondicional hacia ti.  Su escudo llega cuando entiendes que quiere bendecirte.  Su escudo llega cuando entiendes que quiere dar luz a tus pasos e iluminar tu camino.  ¡El escudo no es físico!  El escudo no es más dinero, más salud, más abundancia, más felicidad o más de cualquier otra cosa.  Ese es Satanás queriendo engañarte minimizando lo que Dios realmente hace en nuestras vidas.  Satanás quiere confundirnos y hacernos pensar que el escudo está en tener un seguro de vida para “proteger” a nuestra familia.  ¡La protección está en enseñarle a tu familia el temor a Jehová!  ¿Lo puedes ver?  No te dejes engañar.  Ven a la palabra de Dios y descubre por ti mismo el maravilloso escudo que es Dios para la vida de los que le aman y sirven.

Oración

Padre: gracias.  Quiero vivir confiado en que eres mi escudo, mi gloria y levantas mi cabeza siempre.  Es imposible seguir adelante por mí mismo y quiero dejar de luchar.  Vengo de rodillas a Ti entendiendo que has mandado a Jesús para reconciliarme contigo.  Vengo de rodillas para pedirte perdón por mis pecados.  Vengo de rodillas para pedirte que transformes mi vida y le des sentido.  Protégeme y ayúdame a aprender a servirte día a día.  En el nombre de Jesús te lo pido.  Amén.

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