jueves, 14 de mayo de 2015

Hebreos 11:29-30

Hebreos 11:29-30

Por la fe el pueblo cruzó el Mar Rojo como por tierra seca; pero cuando los egipcios intentaron cruzarlo, se ahogaron.  Por la fe cayeron las murallas de Jericó después de haber marchado el pueblo siete días a su alrededor.



Cuando el pueblo de Israel llega al mar Rojo, su situación es sumamente difícil.  Frente a ellos está el mar.  Detrás de ellos viene faraón con su ejército listos para asesinarlos y regresarlos a la esclavitud.  En otras palabras, estaban contra la espada y la pared.  No podían hacer nada.  Ya no había camino para seguir y el ejército los alcanzaría pronto.  ¿Qué hicieron los israelitas?  ¿Confiar en Dios?  ¿Recordar los milagros que habían presenciado antes de la salida?  No.  Reclamaron a Moisés.  Incluso decían que hubieran preferido morir bajo la esclavitud en Egipto que libres en el desierto.  Una verdadera tristeza.  No había pasado mucho tiempo y ya se habían olvidado de las grandes manifestaciones del Señor.
En la historia de Jericó encontramos algo similar.  Jehová les anuncia que es tiempo de entrar en la tierra prometida, sin embargo, tienen frente a ellos una de las mejores ciudades amuralladas que jamás haya existido.  ¿Cómo lo van a lograr?  Tiene Jericó un ejército que los supera.  Recuerda que venían de estar en el desierto por cuarenta años.  Obviamente no esperaban que la tierra prometida estuviera ocupada.  Imagino que estaban esperando llegar y entrar.  Sin embargo, hay una gran muralla protegida por un fuerte ejército que los separa entre su destino y ellos.  Nuevamente vemos una situación de estar frente a la espada y la pared.
Sin embargo, el pasaje nos dice que el pueblo cruzó el Mar Rojo por tierra seca y que las murallas de Jericó cayeron.  Por fe nos dice la biblia.  ¿Fe?  ¿No se quejaron cuando llegaron a estos momentos críticos?  ¡Por supuesto que se quejaron!  Pero Moisés y Josué tuvieron fe y se mantuvieron firmes para  guiarlos por el camino de Dios.  Es normal tener miedo y dar el paso de fe.  Es normal cuestionarnos cómo pueden mejorar las cosas cuando estamos frente a la espada y la pared.  Lo que no está bien es quedarnos ahí quejándonos y buscando soluciones por nuestra cuenta.  Tu deber, si realmente quieres agradar a Dios y crecer espiritualmente, es tener fe y dejar que Él tome el control por completo y sea Él quien divida el mar y derrumbe las murallas para que puedas cruzar sin ningún problema.  ¿Lo puedes entender?  Moisés y Josué no hicieron ningún trabajo militar ni planearon una estrategia única.  ¡Simplemente obedecieron la voz de Dios!  Me encantan las palabras de Moisés en Éxodo 14:14 que dicen: Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos.  ¿Sabes qué es la fe puesta en acción?  Dejar que Dios pelee las batallas por ti.  Es confiar en Él y no en ti.  Es caminar detrás de Él y dar cada vuelta en donde Él de vuelta para no separarte ni un momento sin importar que haya murallas o mares que cruzar pues sabes que, de alguna forma u otra, Él se encargará de llevarte al destino final.

Oración

Padre: no quiero vivir quejándome y cuestionando lo que me pasa.  Quiero cambiar y vivir por fe.  Quiero entregarte mi vida y dejarte trabajar.  Hoy quiero ver cómo abres los mares y derrumbas murallas en mi vida.  Toma el control mi Dios.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén

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