jueves, 2 de octubre de 2014

Gálatas 1:6-9

Gálatas 1:6-9


Me asombra que tan pronto estén dejando ustedes a quien los llamó por la gracia de Cristo, para pasarse a otro evangelio.  No es que haya otro evangelio, sino que ciertos individuos están sembrando confusión entre ustedes y quieren tergiversar el evangelio de Cristo.  Pero aun si alguno de nosotros o un ángel del cielo les predicara un evangelio distinto del que les hemos predicado, ¡Que caiga bajo maldición!  Como ya lo hemos dicho, ahora lo repito: si alguien les anda predicando un evangelio distinto del que recibieron, ¡Que caiga bajo maldición!



Como algunos de ustedes saben o se han dado cuenta por lo que escribo, me encanta ver documentales.  Constantemente me cuestiono en lo que creo y busco darle sentido a mi fe.  ¿Sería la misma persona si creyera en otros principios?  ¿Llegaría a tener la misma paz y el mismo sentido mi vida?  Son preguntas difíciles.  Son preguntas que considero debemos de hacer.  Y para responderlas, debemos utilizar la misma biblia y alinearla con nuestras propias experiencias.  Es decir, la biblia dice que Dios nos da una paz que no encontramos en el mundo.  ¿Alguna vez la he experimentado?  ¿Es cierto esto?  Personalmente puedo decir que sí.  Y así puedes ir poniendo a prueba cada promesa de la palabra de Dios para confirmar que tu fe es verdadera.  No somos robots que no piensan o borregos que simplemente siguen sin saber a dónde van.  ¿De qué sirve cuestionar tu fe?  Sirve para fortalecer tus lazos con Dios.  Además de esto, es de suma importancia estudiar detalladamente la palabra.  Hoy veo muchas religiones que toman principios de la biblia o incluso predican con biblia en mano, pero aquello que hablan no corresponde a lo que está en ella.
La carta de Pablo nos hace una advertencia que no debemos tomar a la ligera.  Hay personas allá afuera que buscan tergiversar el evangelio y pueden confundirnos.  Ten cuidado.  Recuerda que Satanás es sutil y seductor.  Las contradicciones a la biblia no serán un foco rojo y una alarma sonando a diestra y siniestra.  Serán pequeños detalles.  Tomarán algunos versículos que tienen sentido para contrarrestar otros.  En el tiempo de Pablo pasó y hoy en día es fácil verlo también.  ¿Nos debemos de alarmar o espantar?  No.  Debemos tener cuidado.  Debemos proteger nuestras congregaciones.  Debemos ser sabios y corroborar que lo que se dice se practique.  Ojo, esto no quiere decir que las personas son perfectas.  ¡Por supuesto que no!  Partimos de la base de que somos pecadores.  Partimos de que el Señor nos recibe en su misericordia.  Esto es, sin merecerlo.  Recibimos su gracia y asimismo debemos extenderla a los demás.  Lo que debemos cuidar es que nuestros líderes siempre estén en línea con la palabra.  Debemos orar por ellos.  Y por último, debemos ser cuidadosos en no confundir el juzgar por proteger.  No debes estar buscando el error del prójimo.  Debemos cuidar que no se predique otro evangelio que el de Jesús.  ¿Lo puedes entender?
Con pasajes como este, mi entendimiento espiritual crece.  Comprendo que no hay otro evangelio.  Que no hay distintos dioses que tienen distintas verdades.  Mi fe se fortalece y mi entusiasmo se enciende.  Es normal tener dudas sobre tu relación con Dios.  Pregunta y busca aclararlas.  El dudar no es pecado ni está prohibido.  Lo que no está bien, es querer aceptar muchos evangelios y pensar que cada persona puede alterar la palabra de Dios a su manera.  Como Pablo lo dijo: ¡que caiga en maldición!

Oración
Señor y Dios Padre: quiero agradecer tus enseñanzas.  Quiero agradecer el cuidado tan especial que tienes para conmigo.  No dejo de sorprenderme en cuánto te preocupas por mí y cómo te has encargado de cada detalle sin dejar nada suelto.  Te quiero pedir que abras mis ojos y mi entendimiento.  Te pido que pueda vivir pegado a tu voluntad y que pueda discernir si alguien está tergiversando tu palabra.  Te pido por tu iglesia y sus líderes para que los protejas y guardes.  Te lo pido en el nombre de Jesucristo.  Amén

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