domingo, 31 de marzo de 2013

Identificarse con el sufrimiento de Cristo


Identificarse con el sufrimiento de Cristo

Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos.

Hebreos 2:10

Los cristianos pueden identificarse con su Maestro porque, como Él, sufren para entrar en su gloria.

Cristo les dijo a los discípulos en el camino a Emaús: "¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?" (Lc. 24:25-26). Nuestro Señor tuvo que explicar que la gloria futura exigía que Él sufriera. Nosotros debemos esperar lo mismo.

La senda hacia la gloria para Cristo fue la senda del sufrimiento injusto. Esa es también nuestra senda. Jesucristo soportó el sufrimiento con paciencia fue exaltado a la más excelsa gloria. Él es nuestro ejemplo de cómo reaccionar ante el sufrimiento.   La verdadera descripción

Me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.

1 Corintios 2:2

Jesucristo evoca muchas imágenes en la mente de las personas. Algunas lo ven como un niñito en un pesebre: el Cristo de la Navidad. Otras lo imaginan de niño, tal vez viviendo en el hogar de un carpintero o confundiendo a los guías religiosos de Jerusalén. Muchas personas lo perciben como un compasivo y poderoso sanador que sanaba a los enfermos y resucitaba a los muertos. Aun otras lo presentan como el valeroso y apasionado predicador que enseña la Palabra de Dios a grandes multitudes. Y hay quienes lo ven como el hombre perfect un modelo de virtud, bondad, simpatía, interés, cuidado, ternura, perdón, sabiduría y comprensión.

Pero la imagen de Cristo que supera a todas las demás es la de Jesucristo en la cruz. Conocer a Cristo crucificado es conocerlo como el autor y consumador de su fe, la verdadera descripción de su persona y de su obra.

El sufrimiento de Cristo en la cruz es el punto central de la fe cristiana. Allí es donde se ve con más claridad su deidad, su humanidad, su obra y su sufrimiento.    Un modelo de sufrimiento

Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos.

Hebreos 7:26

Jesús fue ejecutado como un criminal en una cruz. Pero no era culpable de delito algun ninguna maldad, ninguna transgresión, ningún pecado. Ni siquiera tuvo alguna vez un mal pensamiento ni dijo una mala palabra. La suya fue la ejecución más injusta perpetrada en un ser humano. Pero nos muestra que, aunque una persona esté perfectamente en la voluntad de Dios, muy amada y con dones, justa y obediente, puede aun sufrir injustamente. Al igual que Jesús, a usted se le pudiera interpretar mal, odiar, perseguir e incluso asesinar. Pero usted debe seguir su modelo.

sábado, 30 de marzo de 2013

Isaías 53:4-5


Sin embargo, fueron nuestras debilidades las que él cargó;fueron nuestros dolores los que lo agobiaron.Y pensamos que sus dificultades eran un castigo de Dios;¡un castigo por sus propios pecados! Pero él fue traspasado por nuestras rebelionesy aplastado por nuestros pecados.
Fue golpeado para que nosotros estuvieramos en paz,fue azotado para que pudiéramos ser sanados.”

Isaías 53:4-5 Nueva Traducción Viviente (NTV)

Hasta la última gota de Su sangre fue el precio que pagó. Después de largas horas de agonía culminó Su obra, salvar al mundo. Él detuvo el castigo que la humanidad merecía y a cambio les regaló un nuevo comienzo. Amor como el de Él no lo hay.

En ese madero, a lo lejos, vio Su galardón. Prisiones abiertas para dejar que los cautivos salieran de su martirio personal. La alegría de enfermos terminales al ser sanados. El gozo de pecadores desprendiéndose finalmente de aquello que ataba sus alas. Corazones nuevos que eran entregados a aquellos que fueron oprimidos por el enemigo. Almas que eran restauradas por el bálsamo del Espíritu de DIOS después de llevar una vida de penumbra. Santidad siendo regalada gratuitamente a los que creen; y vida eterna.

Jesucristo le dio a la humanidad vida por medio de su muerte. Su pasión fue recibir el castigo que el hombre merecía para ofrecer de manera gratuita lo que ninguno jamás podrá pagar. Su sangre fue derramada para perdonar todos los pecados de la humanidad, para ser el poder que el hombre necesita para sobreponerse a sus debilidades, para sanar a cualquier enfermo y liberar a cualquier persona de su prisión. En la Cruz Jesús se burlo de la muerte y del enemigo. Nadie ni nada puede resistir el poder de Su sangre.

Cualquiera que sea tu debilidad, cárcel, enfermedad o cadena, Jesús tiene el poder para salvarte. Él pagó el precio para hacerlo posible. Tu libertad, salud, plenitud, prosperidad  y santidad, tenían un precio. Y Jesús ya pago el precio en la Cruz.

Si en ti hay alguna debilidad, pecado, atadura, opresión, aflicción, enfermedad o cualquier cosa que te aprisione, cree que Jesús ya te ha liberado de ello y así te será hecho. Si tú has creído, haz conmigo esta oración:

“Dios, reconozco que Jesús es tu Hijo, que pagó por mis pecados y el precio de mi plenitud. Recibo por gracia todo lo que El pagó por mí en la Cruz. Te entrego hoy mis pecados, debilidades, enfermedades, cadenas u opresión. Porque no se trata de mí, sino del precio que Jesús pagó. Lávame Señor Jesús con tu sangre, y déjame blanco como la nieve. Sáciame de tu poder, oro esto en el nombre de Jesús, Amen.

jueves, 28 de marzo de 2013

Amor hasta el último segundo


Amor hasta el último segundo


Dichosos nosotros que tenemos como Señor a un Dios amoroso, un Dios que demuestra a sus hijos el gran amor con que los ama. Ese amor que sobrepasa nuestro entendimiento y que es demostrado a cada segundo.

Cuando Jesús camino en esta tierra y enseño la gente se maravillaba por sus palabras sin embargo considero yo que lo más maravilloso de Jesús era el amor que tenia a la gente necesitada.

Cómo bien lo dijo Él vino a buscar y a salvar lo que se había perdido, sin importar que ello implicara el desprecio de los “religiosos”, la critica de los que se creían buenos o los desplantes de los que no aceptaban su forma de invitar a la gente para que se acercara a Dios.

Uno de los episodios que desde mi punto de vista refleja como Jesús tuvo amor por los necesitados hasta en los últimos segundos de su vida es el que ocurrió estando en la misma cruz del calvario. Jesús está allí crucificado, muriendo lentamente, derramando su sangre para que nosotros podamos ser perdonados de nuestros pecados. A su lado dos malhechores, que están siendo crucificados por su mal proceder a diferencia de Jesús quien había sido crucificado injustamente.

Cualquier que hubiera observado ese cuadro pensaría que esos dos malhechores estaban siendo justamente crucificados, quizá nadie creería en su arrepentimiento y por más que se arrepintieran no evitarían la muerte en esa cruz. Sin embargo la fe de uno de ellos lo llevo a alcanzar el amor de Jesús, ese amor perdonador y salvador.

La Biblia dice: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” Lucas 23:39-43 (Reina-Valera 1960). Leer ese episodio me emociona, saber que allí mismo estaba una persona que su mal proceder lo había condenado a esa muerte, una persona que a lo mejor no era bien vista por nadie, había perdido su crédito ante los demás, su misma familia a lo mejor se avergonzaba de él, sus amigos quizá le habían dado la espalda, había pasado sus últimos días viviendo de forma equivocada, robando o llevando a cabo delitos penados, sin embargo aun en su mismo lecho de muerte tiene la fe suficiente para creer que ese hombre que estaba siendo crucificado a su lado era realmente el Rey de reyes, ese hombre tiene más merito que nosotros, pues creyó en alguien que también estaba muriendo allí mismo, ese hombre es un ejemplo de verdadera fe, creer sin ver, por ello se mereció un galardón producido por el amor incomprensible de Dios, Jesús lo amo allí mismo y le abrió las puertas del paraíso. Ese que nadie creía en él o que nadie hubiese creído en su arrepentimiento, ese mismo hombre encontró en Jesús lo que nadie le pudo dar, ese hombre encontró en Jesús el amor que nuestro Señor tiene para todos aquellos necesitamos, Jesús demostró que podía dar amor aun en sus últimos segundos de vida sobre la tierra.

Tener a un Dios amoroso que da vida al que esta muerto aun cuando este vivo me llena de mucha satisfacción y al mismo tiempo me motiva a ser portador y practicante de ese amor.

Vivamos cada día amando a las personas necesitadas, no los juzguemos en su lugar amémosles, reflejemos el amor que Jesús tuvo para con nosotros, enseñémosle con amor el camino correcto y presentémosle a ese Dios que los ama no importando su condición o sus acciones, pues Él es maravilloso para perdonar y transformar vidas.

Hoy quiero invitarte a proclamar con tu vida el amor que Dios te ha tenido, vive de tal manera que la gente hable bien de Dios a través tuyo, que las personas al verte puedan ver en ti el reflejo del amor de Dios.

Tenemos un Dios amoroso, que acepta a los que el mundo desprecia, perdona a los que el mundo juzga y que ama a los que el mundo aborrece, y tú y yo somos parte de los amados de Dios.

¡Gracias Dios por tu amor incomparable!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Su sangre pago mis pecados


Su sangre pago mis pecados


“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

Isaías 53:6 (Reina-Valera 1960)

¿Quiénes éramos nosotros para merecer tan grande muestra de amor?, ¿Qué bueno hicimos como para merecer que Dios enviara a su Hijo a morir en nuestro lugar?, simplemente nada. Sin embargo Dios mostro su amor inmenso e incomparable para con nosotros al decidir enviar a su hijo a morir en nuestro lugar.

En algún momento de torpeza, cuando no conocía a Dios dije: “Yo no le pedí que viniera a morir por mi, así que yo no tengo porque agradecerle”. Y a pesar de lo tonto o torpe que pueda sonar esa frase tiene cierta verdad: “Yo no le pedí que vinera a morir por mi” y sin embargo Él decidió hacerlo.

Hoy con pleno conocimiento de Dios agradezco su decisión de venir y morir por mi, porque gracias a su sacrificio hoy puedo encontrar perdón de mis pecados.

“Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.”
Juan 3:16 (Traducción en lenguaje actual)

Su sangre pago el precio de mis pecados y los tuyos. Un Hombre integro, sin pecado alguno, sin falla, perfecto en todo, sin embargo enjuiciado de la manera más vil y deshonesta, tratado como el peor de los ladrones o asesinos, hecho burla de todos, despreciado como algo sin valor, sin embargo él no abrió su boca, no dijo nada, no se defendió, pues su misión era morir en nuestro lugar.

Dios ocupo nuestro lugar, recibió cada castigo por nosotros, sin merecerlo, sin tener porque hacerlo, simplemente por amor, simplemente porque nos amo, ¿Quiénes éramos nosotros para merecer tal muestra de amor?, ¿Quién era Enrique Monterroza para que Dios viniera a morir en mi lugar?, no era nadie, pero ahora valgo mucho, ahora vales mucho, ahora valemos la sangre de Cristo, su sangre derramada en la cruz del calvario es el precio que paga nuestra deuda de pecado.

¡Gracias Dios!, ¡Gracias por tu enorme muestra de amor!
Cuando pienso en todo lo que Dios hizo por mi, sinceramente me conmuevo, pensar en todo lo que hizo por amor a mi, en todo lo que sufrió por mi y más aun pensar en que jamás hizo algo malo para merecerlo sin embargo se puso en mi lugar, eso y más me emociona en gran manera.

Cuando pienso en eso y reflexiono en la vida que llevo me doy cuenta que tengo que aplicarme más, me doy cuenta que su sacrificio debe hacer que cada día yo trata de ser mejor. Y es que a veces no valoramos el sacrificio que Jesús hizo por nosotros, a veces se nos olvida que el Justo murió por nosotros los injustos y a pesar de ello tenemos el descaro de reclamar más a Dios o de quejarnos de cosas que realmente no tienen importancia.

Hoy mientras escribía estas líneas sentí que muchas veces no estoy valorando ese sacrificio como Dios se lo merece, reflexione en que su sacrificio fue tan grande y yo muchas veces doy tan poco de mi.

Quizá también sea tu caso, quizá hace mucho tiempo que no veías el sacrificio de Jesús por ti como algo tan maravilloso y especial, quizá hasta se te había olvidado todo lo que Él sufrió por amor a ti, pero hoy puedes reflexionar y comenzar a actuar de una manera especial, demostrando a través de tu diario vivir que su sacrificio no fue en vano, que fuiste perdonado para vivir una vida agradable a Dios y ser testimonio al mundo de que la sangre de Cristo además de perdonar los pecados del hombre también transforma la vida del ser humano.

Juntos podemos este día comenzar a vivir de tal manera que la sangre derramada de Cristo por nosotros se refleje a través de una vida totalmente diferente en donde cada uno de nosotros hagamos de Jesús el Centro de nuestra vida.

Vivamos recordando cada día ese sacrificio y que ello nos motive a vivir una vida santa apartada del mal, que cada día nos apliquemos más para vivir como Dios se merece que vivamos.

Recuerda que su sangre pago todos tus pecados, su muerte fue el precio para que hoy puedas ser perdonado totalmente.

¡Si el murió por mi, hoy yo quiero vivir para Él!
“Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte.”
Apocalipsis 12:11 (Reina-Valera 1960)

martes, 26 de marzo de 2013

Gloria a través del sufrimiento


Gloria a través del sufrimiento

Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.

2 Corintios 4:17

El sufrimiento no solo nos hace ahora más fuertes, hace posible que soportemos con paciencia, aumenta nuestra fe, nos enseña a confiar en Dios y nos lleva a depender de Cristo y de su Palabra, sino que también determina cómo actuaremos después. Por eso Pablo siguió diciendo que debemos concentrarnos no en el presente, sino en el futur "No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas" (v. 18).

Cuanto más sufrimiento soportemos, tanto mayor es nuestra recompensa eterna.      Aproveche la ola

Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.

Juan 4:35

Todos los creyentes deben sentir pasión por los perdidos. John Harper tenía tal pasión. Era un joven pastor en la gran iglesia Moody Memorial de Chicago a principios del siglo XX, pero en 1912 iba de pasajero en el aciago viaje del Titanic.

Cuatro años después, un joven escocés se puso de pie en una reunión y dijo que era sobreviviente de Titanic. Mientras flotaba a la deriva agarrado de un pedazo de madera, se encontró con un hombre que flotaba sobre restos del naufragio. El hombre le pidió al escocés que recibiera a Cristo. El joven escocés se negó. La ola volvió cerca del hombre, y este le preguntó al escocés si aun no era salvo. Poco después, el hombre desapareció en el agua, y el escocés decidió confiar en Cristo como Salvador. Identificó al hombre como John Harper. El joven escocés fue el último convertido de John Harper.

¿Puede ser usted uno de los John Harper de esta generación?

lunes, 25 de marzo de 2013

El modelo de testimonio


El modelo de testimonio

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

1 Corintios 11:1

Cristo es el ejemplo perfecto a imitar al dar testimonio a los demás. En primer lugar, estaba dispuesto a dar testimonio. Aunque hubo ocasiones en las que dejó a las multitudes, por lo regular Jesús estaba entre el pueblo, aun cuando estuviera ocupado.

En segundo lugar, era imparcial. Jesús estaba a menudo con personas comunes y corrientes, leprosos, prostitutas y recaudadores de impuestos, los que pertenecían a las clases social y moralmente más bajas. Pero también ayudó a un centurión romano, hombre de importante condición social (Mt. 8:5-13), y al rico Jairo, cuya hija necesitaba un milagro (Mr. 5:22-24, 35-43). Jesús reflejaba la mente de Dios, que no hace acepción de personas (Hch. 10:34).

En tercer lugar, era sensible al dolor de los demás. En Marcos 5, una mujer que había estado con una hemorragia durante doce años extendió la mano y tocó la ropa de Jesús. Preocupado por ella, Jesús preguntó: "¿Quién ha tocado mis vestidos?" (v. 30).

Por último, consiguió una confesión pública de quienes creían en Él, como en el caso del ciego (Jn. 9:1-41) y del leproso samaritano (Lc. 17:11-19).

Siga el ejemplo de Cristo cuando les dé testimonio a los demás.    Pescadores de hombres

Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.

Mateo 4:19

Los pescadores del primer siglo usaban instrumentos especiales para pescar. Uno era la vara y el anzuelo (Mt. 17:27). Otro era una lanza o posiblemente un tipo de arpón (Job 41:26). Un tercero era la red (Mt. 13:47). Esta a veces tenía más de trescientos pies de largo unos ocho pies de ancho. Los pescadores la mantenían a flote por un extremo con corchos y hundían el otro extremo. A veces extendían la red entre dos botes y remaban en círculo. Luego tiraban de las sogas atadas a la parte superior de la red, terminando el proceso de pesca (Jn. 21:6).

Sin embargo, en el versículo de hoy Jesús se refería a una red que tenía forma circular (de unos quince pies de diámetro) hecha de una malla fina y con plomadas por la orilla. Atando un largo cordel al centro de la red, el pescador podía lanzarla al agua. Luego halaba el centro de la red con la cuerda para asegurar la pesca.

Así como los discípulos pescaron almas dentro del círculo de su red de aquella época, el Señor quiere que sus discípulos de nuestro tiempo evangelicemos a los hombres y a las mujeres que nos rodean.    Estimule su pasión

Tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

Mateo 9:36

¿Cómo puede aumentar su pasión por los perdidos? En primer lugar, estudie el gran amor, la compasión y la tierna misericordia de Cristo. Puede estudiar a los grandes hombres y mujeres en la historia de la iglesia, pero en definitiva tiene que entender el corazón de Jesucristo. Como dice 1 Juan 2:6: "El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo".

En segundo lugar, estudie el pecad su culpabilidad, su poder y su castigo. Eso le enseñará cómo todos caemos presa de las sutilezas del mundo. Romanos 12:2 dice: "No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento". Que eso le recuerde que debe ocuparse no de las cosas del mundo, sino de la evangelización del mundo.

En tercer lugar, estudie a los pecadores. Trate de cultivar amor y comprensión por ellos, no amargura. Observe que los más fervorosos evangelistas a menudo son nuevos convertidos.

En cuarto lugar, estudie las Escrituras. Vea lo que dicen acerca del infierno, de la muerte, del juicio y de la salvación.

Y por último, pida a Dios que le dé pasión por el evangelismo.

sábado, 23 de marzo de 2013

Ejemplos de pasión


Ejemplos de pasión

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.

Efesios 4:11

Se dice que Juan Wesley hizo más por Inglaterra que sus ejércitos y sus navíos. Vivió pobre, habiendo dado a otros miles de dólares a lo largo de su vida. Maltratado y calumniado, dejó su reputación y su alma en las manos de Dios. Se ha calculado que viajó más de trescientos mil kilómetros a pie y a caballo, y predicó dos mil cuatrocientos sermones. Gran parte de la iglesia establecida lo menospreció, pero él llevó fuego al frío corazón de esa iglesia. Tenía fama de quedarse sin aliento en busca de las almas.

Ordenado a los veintidós años, George Whitefield comenzó a predicar con gran elocuencia y buenos resultados. Su poder era resultado de su pasión por las almas, y usaba cada uno de sus talentos dados por Dios para guiar a las almas a Cristo. Cruzó el Atlántico trece veces y predicó millares de sermones. El epitafio de su tumba dice que fue un soldado de la cruz, humilde, devoto y ferviente, que prefirió la honra de Cristo antes que su propio interés, su reputación o su vida.

Aunque esos hombres son ejemplos admirables, el ejemplo perfecto de alguien con pasión por los perdidos es Cristo.     La aflicción por las almas perdidas

¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!

Mateo 23:37

Jesús se interesaba profundamente por las personas. Nuestro Señor llevó a Felipe (Jn. 1:43), a Mateo (Mt. 9:9) y a Pedro y a Juan (Mt. 4:18-19) a la fe con el llamad "Sígueme". En Juan 4, junto a un pozo se encontró con una mujer y la llevó a la salvación. En Lucas 19, se encontró con Zaqueo, un recaudador de impuestos, a quien guió a la confesión de pecado, al arrepentimiento y a la fe. En Juan 3, enseñó a Nicodemo acerca del nuevo nacimiento. En Marcos 10, llevó al ciego Bartimeo a que creyera en Él. En Marcos 5, Jesús sanó a un endemoniado en la región de los gadarenos. Y Lucas 23 cuenta de su breve pero conmovedor encuentro con el ladrón en la cruz (vv. 40-43); antes de entregarse a Dios, Cristo lo rescató del infierno eterno.

El corazón de Jesús se afligió por las almas perdidas. En Juan 5:40, tenemos una vislumbre de la pasión de Cristo cuando dij "No queréis venir a mí para que tengáis vida". Tienen un tono melancólico esas palabras. ¿Resuena en su corazón el afecto de sus palabras?      El modelo de testimonio

Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.

1 Corintios 11:1

Cristo es el ejemplo perfecto a imitar al dar testimonio a los demás. En primer lugar, estaba dispuesto a dar testimonio. Aunque hubo ocasiones en las que dejó a las multitudes, por lo regular Jesús estaba entre el pueblo, aun cuando estuviera ocupado.

En segundo lugar, era imparcial. Jesús estaba a menudo con personas comunes y corrientes, leprosos, prostitutas y recaudadores de impuestos, los que pertenecían a las clases social y moralmente más bajas. Pero también ayudó a un centurión romano, hombre de importante condición social (Mt. 8:5-13), y al rico Jairo, cuya hija necesitaba un milagro (Mr. 5:22-24, 35-43). Jesús reflejaba la mente de Dios, que no hace acepción de personas (Hch. 10:34).

En tercer lugar, era sensible al dolor de los demás. En Marcos 5, una mujer que había estado con una hemorragia durante doce años extendió la mano y tocó la ropa de Jesús. Preocupado por ella, Jesús preguntó: "¿Quién ha tocado mis vestidos?" (v. 30).

Por último, consiguió una confesión pública de quienes creían en Él, como en el caso del ciego (Jn. 9:1-41) y del leproso samaritano (Lc. 17:11-19).

Siga el ejemplo de Cristo cuando les dé testimonio a los demás.

jueves, 21 de marzo de 2013

Importa Cómo Oír


Importa Cómo Oír 

       Dice Cristo en Lucas 8:18: "Mirad, pues, cómo oís..." Importa la manera de oír. Uno puede oír la verdad presentada por un genuino siervo de Dios, pero si no mira cómo oye, no sacará ningún provecho del oír.
       En Lucas 10 tenemos el caso de un hombre sabio en la ley de Moisés que se levantó, y le hizo a Cristo una pregunta, y luego escuchó la respuesta. Pero no oyó con la intención de recibir algún beneficio. Dice el texto que le hizo a Jesús una pregunta con el fin de tentarle. Está claro que con tal actitud de mente no le iba a aprovechar nada la respuesta que Jesús le diera. Él oyó las palabras de Cristo, pero oyó con mala actitud.
       Así es hoy en día. Muchos oyen la verdad, pero no la perciben porque no son honrados de corazón. Tienen los ojos de su entendimiento cerrados a causa de sus prejuicios.
       Otros oyen de otra manera. Oyen, sí, pero demoran. No reciben la palabra con solicitud. No están ansiosos de saber la verdad para obedecerla. Cuando la oyen, no están dispuestos a aceptar la verdad y ser salvos. Tienen buenas intenciones pero no oyen con la actitud necesaria para provecho. Vamos a notar el casos que hallamos en Hechos 24:24,25: "Algunos días después, viniendo Félix con Drusila su mujer, que era judía, llamó a Pablo, y le oyó acerca de la fe en Jesucristo. Pero al disertar Pablo acerca de la justicia, del dominio propio, y del juicio venidero, Félix se espantó, y dijo: Ahora vete; pero cuando tenga oportunidad te llamaré". Hay mucha gente como Félix, que oye, pero no obedece.
       Dice Hebreos 4:2, "Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron". Si alguno oye la pura verdad, pero no la cree, de nada le aprovecha. El oír tiene que ser acompañado de la fe. Es como cuando alguien es invitado a asistir un servicio de predicación, y acepta la invitación para cumplir con el sentido de deber social. Asiste, y oye la predicación, pero le es sin provecho porque no mezcló fe con el oír.
       Luego hay quienes oyen de buena gana y obedecen al evangelio. ¡Dichosos éstos! En Marcos 12:37 vemos que "...gran multitud del pueblo le oía de buena gana". Los humildes están más dispuestos a oír el evangelio y obedecerlo. Los demás muchas veces están demasiado ocupados con sus negocios y en su propia sabiduría se sienten muy independientes de Dios. Confían en su propio brazo de fuerza, y creen no necesitar a Dios. Mis amigos, no sean de los tales. Oigan la verdad y obedézcanla.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Importa Qué Cosa Oír


Importa Qué Cosa Oír



       Muchos son como los atenienses del tiempo de Pablo, de quienes dicen las Escrituras que pasaban su tiempo queriendo oír alguna cosa nueva. Dice Hechos 17:21: "Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino es decir o en oír algo nuevo" Por lo tanto, muchos maestros buscan seguidores por medio de alguna cosa nueva y atractiva que llame la atención de la gente.

       Vivimos ahora en tiempos de modernización en todo aspecto de la vida física, y muchos quieren algo moderno también en la religión. Así es que muchos son como los atenienses antiguos, y no como los de Berea, de quienes leemos en el mismo capítulo 17 de Hechos. Estos eran más nobles. Dice el texto, Hechos 17:11, así: "Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando las Escrituras para ver si estas cosas eran así". Esto requiere algo de energía espiritual; los muchos prefieren oír algo nuevo, y no escudriñar nada. Es por esto que la gente es engañada tan fácilmente. De veras, es necesario tener cuidado con lo que oímos.

       Vemos la importancia de tener cuidado con lo que oímos, porque dice el Nuevo Testamento que la fe es por el oír, y el oír por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Si se oye algo que no es de la Palabra de Dios, la fe resultante no va a ser fe bíblica, o fe según la enseñanza de la Biblia. La persona sí tendrá fe, pero no va a ser la fe que sana, o salva. Dice el apóstol Pablo, escribiendo a los tesalonicenses (2 Tesalonicenses 2:10-12), que si alguno no ama la verdad, Dios le enviará una operación de error, para que crea la mentira y sea condenado. [Cuando una persona rechaza voluntariamente el conocimiento de la verdad revelada en el Nuevo Testamento, ¿qué es lo que va a creer? ¡Lo único que queda es la mentira! Si rehusamos aceptar la verdad, Dios permitirá que seamos engañados por cualquier falso maestro o por cualquier creencia falsa. En otras palabras, Dios dice a todo el mundo que rechaza Su Palabra: "si usted prefiere la mentira a la verdad, ¡ahí la tiene!" Dios no obliga a nadie a creer la verdad o la mentira. Cada uno tiene la plena libertad de elegir lo que va a creer... pero si elegimos la mentira, Dios permitirá que nos quedemos con ella

       ¿Quién dirá, pues, que no importa qué oiga uno? Sí importa.

martes, 19 de marzo de 2013

El primer paso


El primer paso

Bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Mateo 28:19

El bautismo es la señal exterior de la fe de uno en Cristo. Es un acto de obediencia mediante el cual una persona muestra la realidad de su salvación. La salvación no se ve con los ojos, sino que es algo sobrenatural y espiritual. Sin embargo, debe ser evidente el fruto o resultado de la salvación.

En la iglesia primitiva, el fruto inicial de la obediencia era el bautismo, y se puede esperar hoy día ese mismo fruto. Es el medio por el cual una persona da testimonio de su unión en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo (Ro. 6:3-4). Gálatas 3:27 dice: "Todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos".

La Gran Comisión en Mateo 28 nos ordena que prediquemos el evangelio y bauticemos a otros. Eso quiere decir que debemos decir a las personas que la salvación es algo que no solo deben creer, sino también confesar públicamente, con el bautismo como el primer paso. Cuando alguien es reacio a confesar públicamente a Cristo de esa forma, tenemos razón para poner en tela de juicio la autenticidad de su fe. Jesús dij "A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos" (Mt. 10:32). Esa es la confesión pública que todos debemos hacer.    La oveja perdida

Habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lucas 15:7

Al principio de la parábola de la oveja perdida, Jesús pregunta: "¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?" (Lc. 15:4). Lo que Jesús quiso decir es que cualquier pastor buscaría una oveja perdida, ya que no se trata solamente del deber, sino también de afecto.

Después de encontrar a la oveja, el pastor en esa parábola fue a su casa e invitó a sus amigos y vecinos para celebrar con ellos. El gozo del pastor era tan grande que tenía que expresarlo.

El versículo de hoy es la conclusión de esa parábola y una esperanza para los cristianos de hoy. Así como el pastor se regocija por la oveja perdida, nuestro buen pastor se regocija por el pecador arrepentido, por haber encontrado a su oveja perdida.    Renovar nuestra pasión

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino.

Mateo 9:35

Todo lo que vale en la vida es resultado de la pasión de alguien. Los acontecimientos importantes de la historia humana son resultado de un profundo y entusiasta deseo de ver metas cumplidas. El deseo entusiasta de los creyentes debe ser la evangelización del mundo. Sin embargo, vivimos en una época que tiende a entorpecer nuestra perspicacia. Nuestra cultura opaca nuestras metas legítimas y le quitaría a nuestra fe su poder apasionado si tuviera la oportunidad.

En realidad, algunos cristianos son un jarro de agua fría para el corazón apasionado. Simplemente no comprenden a alguien con un interés apasionado por un proyecto espiritual, ya que la pasión espiritual no es la norma. La norma es no dejar que el cristianismo interrumpa su manera de vivir. Si usted sigue esa norma, bajará su temperatura espiritual y se volverá apático.

Todos debemos preguntarnos: ¿Dónde está nuestra carga por la evangelización? ¿Por qué no es el evangelismo la función principal de la iglesia? ¿Es la iglesia simplemente un centro de actividad complaciente consigo misma, satisfecha con la comodidad y la prosperidad?

lunes, 18 de marzo de 2013

El previo requisito del éxito


El previo requisito del éxito

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:10

S. D. Gordon escribió un libro intitulado Quiet Talks with World Winners (Conversaciones silenciosas con los ganadores del mundo). En ese libro cuenta la historia de un grupo de personas que se preparaban para escalar el Monte Blanco en los Alpes Suizos. Los guías explicaron que, debido a lo difícil del ascenso, cada persona debía llevar consigo únicamente el equipo necesario para escalar, dejando atrás todas las pertenencias personales.

Un joven inglés no hizo caso al consejo y llevó consigo varias cosas, pero en el camino hacia la cumbre, las fue dejando atrás, una a una. Por último, cuando alcanzó la cumbre, lo había tirado todo menos el equipo esencial.

S. D. Gordon aplicó eso a la vida cristiana: "Muchos de nosotros, cuando nos damos cuenta de que no podemos alcanzar la cumbre con nuestras cargas, dejamos de subir, y levantamos en la llanura nuestras tiendas, y nos quedamos con nuestros planes y nuestras pertenencias insignificantes. La llanura parece estar llena de muchas tiendas" (55). Lo que todos debemos preguntarnos es: ¿Están mis pertenencias personales impidiéndome cumplir la misión que Dios me ha dado?    Toda autoridad

Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Mateo 28:18

Antes de que Cristo presentara la Gran Comisión, de hacer "discípulos a todas las naciones", había establecido su autoridad divina para darla. De otro modo, habría parecido imposible de cumplir la orden.

Mientras los discípulos siguieron a Jesús durante tres años y medio, aprendieron mucho de su autoridad. Les mostró que tenía autoridad sobre la enfermedad (Mt. 4:23) y la muerte (Jn. 11:43-44). Él les dio a sus discípulos el mismo poder que Él tenía para vencer a la enfermedad y a los demonios (Mt. 10:1). Estableció que tenía la autoridad de perdonar pecados (Mt. 9:6) y de juzgar a todos los hombres (Jn. 5:25-29). Y probó que tenía la autoridad de dar su vida y volver a tomarla (Jn. 10:18).

La sumisión a esa absoluta autoridad de Cristo no es una opción; es su obligación suprema.    Una alternativa

No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente.

Romanos 1:16

Antes de que Dios enviara a su Hijo a la tierra, el plan de Dios era salvar al mundo por medio de Israel; pero Israel fue incrédulo. Se describe su incredulidad en una parábola acerca de un rey que preparó una fiesta de bodas para su hijo y llamó a los convidados (Israel). Cuando los invitados no quisieron ir, algunos por indiferencia y otros por enemistad, el rey dijo a sus siervos: "Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis" (Mt. 22:9). Jesús empleó esa parábola para describir a los israelitas apóstatas, que rechazaron a su Mesías y se perdieron la fiesta planificada para ellos.

Entonces Dios hizo la invitación a otro grup los gentiles. Dios escogió a un pequeño grupo de personas reunidas en un monte de Galilea y a otro grupo de discípulos en Jerusalén para evangelizar al mundo perdido. Por medio de ellos haría la obra que la nación de Israel se había negado a hacer, y a nosotros se nos llama a continuar esa obra.

viernes, 15 de marzo de 2013

Importa a Quién Debemos Oír


Importa a Quién Debemos Oír 



       Muchos en este mundo no tienen cuidado de lo que oigan. Son fascinados fácilmente por palabras persuasivas de la humana sabiduría. Si alguna cosa les parece atractiva, la aceptan sin cuidado. Esto es muy peligroso. Así es que vamos a estudiar acerca de la necesidad de oír con cuidado.

       Dice Cristo en Mateo 11:15: "El que tiene oídos para oír, oiga". Hay que oír, pero conviene oír con cuidado.

       En primer lugar, vamos a notar que importa a quién debemos oír. Sí, importa mucho. El apóstol Juan nos dice en 1 Juan 4:1: "Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo". Si uno no prueba a todo maestro, podrá ser que esté escuchando a un profeta falso. Muchos de éstos andan en el mundo, dice Juan.

       Yo ilustro el punto de esta manera: ustedes ahora están leyendo mis palabras. ¿Deberían creerme en todo, sin examinar las Escrituras para ver si predico la verdad? ¡En ninguna manera! Les pido que me presenten atención, sí, pero al mismo tiempo les pido que me prueben con la Biblia abierta. Si yo fuera un maestro falso, no insistirían en que lo hicieran , sino que me creyeran plenamente por ser quien soy. Muchas veces aparece alguien ante el público, con grandes y presuntuosos títulos eclesiásticos, que los hombres mismos han inventado, y luego espero éste que el público le crea en todo por ser lo que pretende ser. Seguramente es un falso maestro.

       La pregunta importante, pues es ésta: ¿a quién debemos oír? Las Escrituras nos enseñan a oír a Cristo. En Mateo 17:5 leemos de "...una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oid". Hebreos 1:1,2, dice que "Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos primeros días nos ha hablado por el Hijo..." Dios ahora nos habla por Su Hijo, Cristo Jesús.

       "Pero," dice alguien, "cómo podemos oirle a Cristo ahora, ya que no existe en la tierra?" Bueno, antes de salir de esta tierra, Cristo comisionó a doce apóstoles a ir por todo el mundo a predicar el evangelio, guiados del Espíritu Santo en sus predicaciones. Les dijo Cristo: "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:8). Salieron estos apóstoles, guiados por el Espíritu Santo, a predicar el evangelio, registrándolo también en sus escrituras. Tenemos hasta la fecha esas Escrituras inspiradas en el Nuevo Testamento. Al oír lo que los apóstoles dicen por sus escrituras, a Cristo estamos oyendo.

       Siendo el caso así, ¿qué de los muchos que oyen a otros? En lugar de oír a Cristo por Sus apóstoles, muchos oyen más bien a José Smith por las supuestas revelaciones de él que tienen los mormones. Otros oyen a la profetisa, la señora White. Por eso son sabatistas. Otros oyen a la llamada profetisa, la señora Eddy, de la llamada Ciencia Cristiana. Hay otros que oyen a Moisés y a los profetas del Antiguo Testamento, y por lo tanto practican cosas del Antiguo Testamento, el cual Cristo quitó en Su muerte en la cruz [ Col. 2:14] . Hay quienes oyen a catecismos y a manuales y a artículos de fe, compuestas todas estas cosas por hombres, y no por Dios. Sí, mis amigos, importa a quién debemos oír.


jueves, 14 de marzo de 2013

El Creer en Jesús Para Ser Salvo

El Creer en Jesús Para Ser Salvo 
¡NO EQUIVALE A "CREER SOLAMENTE"! 

  • El hombre llega a ser hijo de Dios "por la fe en Cristo Jesús" cuando obedece al Señor en el bautismo (Gálatas 3:26,27). Es verdad que el pecador es justificado "por la fe" (Gálatas 3:24), pero por una fe obediente y activa y no por la "fe solamente" (un simple estado mental).

  • Lo que realmente vale: "la fe que obra por el amor" (Gálatas 5:6).

  • El hombre es "libertado del pecado" (Romanos 6:18) cuando obedece de corazón a "aquella forma de doctrina", o sea, la enseñanza con respecto al bautismo y su papel en la salvación del hombre (Romanos 6:17, 37).

  • La predicación del verdadero evangelio de Cristo "se ha dado a conocer a todas las gentespara que obedezcan a la fe" (Romanos 16:26; 1:5). Hechos 6:7 nos dice: "...también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe". Dios quiere que "toda las gentes" obedezcan TODAS las condiciones que Él ha establecido para que el hombre se salve y no "creer solamente".

  • En Hechos 2:44, "los que habían creído" eran los mismos que habían sido bautizados(versículo 41).

  • En Hechos 8:12, "...cuando creyeron a Felipe ... se bautizaban hombres y mujeres"

  • En Hechos 16:33,34, el carcelero de Filipos "...se bautizó ... y se regocijó con toda su casade haber creído a Dios"

  • En Hechos 18:8, "...Crispo ... creyó " lo cual incluyó el haber sido "bautizado" por el apóstol Pablo (1ª Corintios 1:14)

  • Los demonios "creen solamente" pero no están salvos (Santiago 2:19). ¿Por qué no? ¡Porque su "fe" no les conduce a obedecer a Dios! Los demonios "creen" pero no tienen vida eterna. Es más, aun creen que Jesús es el Hijo de Dios (Mateo 8:29; le conocen, Marcos 1:34; 5:7) ¡pero rehusan obedecerle! Esto significa que "el creer" en Dios es mucho más que la aceptación mental de algún hecho.

  • "La fe sin obras está muerta" (Santiago 2:20,26).

  • Jesús "es autor de eterna salvación para todos los que le obedecen" (Hebreos 5:9). Para llegar a ser cristiano (o sea, para recibir la salvación que es en Cristo) es necesarioobedecer y no "creer solamente".

  • El hombre purifica su alma "por la obediencia" a la verdad (1ª Pedro 1:22).

¿Quiénes son los que "creen en Jesús" de verdad?  
  • "El que cree" en Jesús para vida eterna (Juan 6:47) es el mismo que hace lo que Jesús manda, lo cual incluye el arrepentimiento (Hechos 17:30); la confesión (Romanos 10:9,10; Hechos 8:36,37) y; el bautismo "para perdón de los pecados" (Marcos 16:16; Hechos 2:38) como condiciones previas a la salvación.

  • "Aquel que en él cree" (Juan 3:16) es el mismo que se arrepiente, confiesa su fe en Jesús y se bautiza "para perdón de los pecados" (Hechos 2:38). Algunos afirman que "si una persona no se bautiza pero cree en Jesús, no se pierde..."; sin embargo, ¡el apóstol Pedro dice que el bautismo es necesario "para perdón de los pecados"! Está claro que el que no se bautiza para este fin todavía está perdido porque aún no se han lavado sus pecados (Hechos 22:16). Si uno rehusa bautizarse "para perdón de los pecados", tal persona no cree en Jesús porque la fe que salva incluye el bautismo.

  • "Los que tienen fe en Jesús" (Romanos 3:26, Nueva Versión Internacional) son los mismos que han sido "sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo" (Romanos 6:35). Dios "justifica" (Romanos 3:26) a los tales cuando su cuerpo de pecado es destruido en el bautismo (Romanos 6:6,7) y no sin este acto de obediencia. ¡La fe verdadera no equivale a "creer solamente"!

  • "Toda aquel que cree" (Romanos 1:16) es el mismo que demuestra su "obediencia a la fe" (Romanos 1:5; 16:26) al obedecer TODAS las condiciones que Dios ha establecido para la salvación, las cuales incluyen el bautismo. La obediencia y la fe son dos cosas inseparables. Por ejemplo, vemos que el apóstol Pablo alaba a los romanos diciéndoles: "...vuestra fe se divulga por todo el mundo" (Romanos 1:8). Pero en Ro. 16:19 les dice que "...vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos..."

  • "Con el corazón se cree para justicia..." (Romanos 10:10) cuando tal persona obedece"de corazón a aquella forma de doctrina" (el bautismo, Romanos 6:17, 37) y libertado del pecado, viene a ser "siervo de la justicia" (Romanos 6:18).

  • Los que son "guardados por el poder de Dios mediante la fe" (1ª Pedro 1:5) son los mismos que habían sido "elegidos ... para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo" (versículo 2). Uno recibe los beneficios de la sangre de Jesús en el bautismo y no sin este acto de obediencia (Hechos 2:41,47; 20:28.)

miércoles, 13 de marzo de 2013

La Ignorancia No es Excusa


La Ignorancia No es Excusa



       Muchas personas hoy en día viven de acuerdo con el refrán "ojos que no ven, corazón que no siente". En otras palabras, "lo que no sé, no me concierne". Desde el principio de la Creación, la gente desea evadir su responsabilidad ante Dios empleando el pretexto de "la ignorancia". Para ilustrar esta forma equivocada de pensar, muchos en los países de habla inglesa suelen decir: "ignorance is bliss", lo cual viene a ser algo como "ser ignorante es ser dichoso". A veces se emplea este refrán para referirse a la infancia. Dicen algunos que cuando eran niños (con menos conocimiento) eran, en realidad, más felices. Lo malo consiste en traer esta mentalidad a nuestra vida como adultos y pensar que estaremos mejor sin conocer la Voluntad de Dios.

       Como otra evidencia de como muchos se escudan detrás del argumento de la ignorancia, cito a continuación una conversación que tuve hace algunos años con un amigo de Barcelona. Un día decidí hablarle del evangelio y de la esperanza de estar con Dios después de la muerte. Este señor, ya de edad avanzada, se tapó los oídos en medio de la conversación y exclamó: "¡No me hables más! ¡No quiero preocuparme por esas cosas!" Mi amigo pensaba, sin duda, que si no sabía nada del tema él podría seguir viviendo felizmente y "quizá" esa misma ignorancia le pudiera salvar de cualquier apuro en el más allá. De esta manera, muchas personas piensan que la mejor forma de morir es "no sabiendo nada". "Así," razonan equivocadamente, "Dios no podrá pedirme cuentas de lo que hecho con mi vida." Piensan que este pretexto le bastará a Creador del universo y podrán entrar inmediatamente en Su morada eterna nada más al presentar este argumento.

       ¡Pero la Biblia dice todo lo contrario! Un día todos tendremos que dar cuenta de lo que hayamos hecho con nuestras vidas, "sea bueno o malo" (2 Cor. 5:10). ¡El rehusar conocer este hecho no nos ayudará a evitarlo en el futuro! Tal como en el tiempo de los cristianos del primer siglo, los hombres ELIGEN conocer ciertas cosas e ignorar otras. El apóstol Pedro menciona en su segunda carta que aun había personas en su día que ignoraban VOLUNTARIAMENTE que Dios destruyó por agua a la gente desobediente en el tiempo de Noé (2 Ped. 3:5). La ignorancia de la Voluntad de Dios es una ELECCIÓN. Algunos, para esquivar su responsabilidad ante Dios, nos preguntan: "pero, ¿qué del pobre africano o del indio de la selva amazónica que nunca ha leído la Biblia?" No obstante, lo que desea hacer tal persona es evadir su PROPIA RESPONSABILIDAD ante Dios. Él no es "el pobre africano o indio". Conocer la voluntad de Dios está A SU ALCANCE, como también está al alcance de usted y la está leyendo en este mismo instante.

       En varias ocasiones Jesús nos dice en el Nuevo Testamento: "El que tiene oídos para oír, oiga" (Mateo 11:15; 13:9; 13:43). ¿Quiénes, pues, son los que tienen oídos? Todos, por supuesto. Dios, que es el Creador del oído, quiere que hagamos uso apropiado de este miembro del cuerpo para saber cual es Su Santa Voluntad. No se haga usted "el sordo" cuando se presenta la oportunidad de conocer mejor la Palabra de Dios. Cada uno es responsable de oír y de entender lo que Dios le dice en la Biblia (Mateo 15:10; Efesios 5:17). ¡En el Juicio Final no habrá pretexto que valga!

martes, 12 de marzo de 2013

Una esperanza viva


Una esperanza viva

Su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva.

1 Pedro 1:3

Cuando Dios lo salvó y lo transformó a usted, le dio "una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible" (1 P. 1:4). Como resultado, los cristianos pueden vivir con la esperanza de esa herencia eterna.

¿Por qué es importante esa esperanza? Los incrédulos no confían en Él, de modo que no pueden esperar en Él. Pero como creyente usted ha visto que Dios ha sido fiel en el pasado y en el presente, y que le da la esperanza de que será fiel en el futuro. Y eso le da gloria.

Digámoslo de una manera sencilla: Dios es glorificado cuando usted confía en Él. Dios es glorificado cuando usted cree en Él. Y Él es glorificado cuando usted espera en su promesa futura. El Dios que le ha dado tan gran salvación es digno de su esperanza.   La emoción de la gracia

Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.

Juan 1:16

¿Es la experiencia de la gracia de Dios en su vida algo emocionante? ¡Lo es para mí! Es conmovedor el solo pensar en el hecho de que Dios, por su propio plan soberano, decidió tener misericordia conmigo.

Él derramó su gracia sobre mí. Él perdonó todos mis pecados. Me dio la presencia interior del Espíritu Santo. Me dio el entendimiento de su Palabra. Me llamó al ministerio espiritual. Todos los días me da abundante comunión con los santos, y me gozo en ser parte de su pueblo redimido. Él me permite ver el mundo como la obra de sus manos. Soy su hijo, y Él me ama de una forma personal.

No hay nada mejor que recibir gracia sobre gracia. Pido a Dios que esa sea la experiencia de usted.     El motivo de la iglesia

A él sea gloria en la iglesia.

Efesios 3:21

Si se fuera a entrevistar a un grupo de personas y pedirles que mencionen el propósito fundamental de la iglesia, es probable que se obtengan muchas respuestas diferentes.

Algunas pudieran sugerir que la iglesia es un lugar para hacer amistades con personas espirituales. Es donde los creyentes se fortalecen los unos a los otros en la fe y donde se cultiva y se expresa el amor.

Otros pudieran sugerir que la misión de la iglesia es enseñar la Palabra, preparar a los creyentes para diversas responsabilidades e instruir a los niños y a los jóvenes con el propósito de ayudarlos a crecer en Cristo.

Aun otras pudieran decir que otro propósito de la iglesia es alabar a Dios. La iglesia es una comunidad de alabanza que exalta a Dios por lo que es y por lo que ha hecho. Algunas personas sugerirían que como la alabanza es la actividad principal del cielo, debe ser la responsabilidad primordial de los que están en la tierra.

Pero tan importante como son la comunión, la enseñanza y la alabanza, el motivo principal de la iglesia es glorificar a Dios. El apóstol Pablo describió la salvación como "para alabanza de la gloria de su gracia" (Ef. 1:6).      Nuestra misión

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:19

Dios amó a un mundo perdido y procuró ganar a los pecadores para sí para su propia gloria. Cristo vino al mundo por amor y procuró ganar a los pecadores para la gloria del Padre. Como creyentes, también nosotros debemos ir al mundo con amor y procurar ganar a los perdidos para la gloria de Dios. Así que nuestra misión es igual que la de Dios.

Somos una extensión del ministerio de Dios el Padre y del Hijo al recibir gloria por la salvación de los perdidos pecadores. Jesús dij "Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo" (Jn. 17:18). "Así como" expresa intención. Así como el Padre envió al Hijo al mundo irredento, así el Hijo ha enviado a los creyentes. ¡Lo maravilloso es que tenemos el privilegio de participar en la misión de Jesucristo para un mundo perdido!

lunes, 11 de marzo de 2013

Fuimos llamados a una sola comunión, parte I


Fuimos llamados a una sola comunión, parte I

1 Corintios 1:9 «Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión de Su Hijo, Jesucristo nuestro Señor.»

1 Corintios 1:12-13 «Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo. ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?»

1 Juan 1:3 «Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con Su Hijo Jesucristo.»

La comunión del Hijo de Dios es algo maravilloso y no es fácil definirla adecuadamente. La comunión no solamente incluye la unidad entre nosotros y el Dios Triuno, sino también lo que existe entre los creyentes. Además, implica el disfrute que tenemos del Dios Triuno, el disfrute que Él tiene de nosotros, y el disfrute que los creyentes tienen los unos de los otros. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno, y el Dios Triuno nos disfruta a nosotros. Además, gozamos a todos los creyentes, y ellos a nosotros. ¡Qué deleite más maravilloso, universal y mutuo! Fuimos llamados a lo que la Biblia llama la comunión del Hijo de Dios. Esta comunión es universal y mutua. Su mutualidad se disfruta no sólo entre los creyentes y el Dios Triuno, sino también entre los creyentes mismos.

Puesto que se nos llamó a esta comunión, no debemos decir que somos de Pablo, de Cefas, de Apolos o de ninguna otra persona. Tampoco debemos decir que somos de determinada doctrina o de cierta práctica. Dios no nos llamó a la comunión de personas, doctrinas, ni prácticas. No fuimos llamados a la comunión de Pablo ni de ninguna otra persona; tampoco fuimos llamados a una comunión relacionada con alguna doctrina o práctica. Fuimos llamados únicamente a la comunión del Hijo de Dios, lo cual significa que se nos llamó a la realidad, a la corporificación del Dios Triuno. En esta comunión, disfrutamos al Dios Triuno: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En ella disfrutamos también a todos los creyentes, y ellos a nosotros. Además, el Dios Triuno disfruta de nosotros y de todos los creyentes que se encuentran en cualquier lugar

domingo, 10 de marzo de 2013

Más que vencedores


Más que vencedores

Por gracia y amor de Dios Somos  “más que vencedores”.
¿Qué circunstancias  nos causan  miedo o angustia?
Versículo Clave Jeremías 1:7-8
Quiero compartir con ustedes unos versículos  en el libro de Romanos capitulo 8 ver 28-39. Leamos  antes de desarrollarlo.
Versículo 28 “Conforme a su propósito son llamados”
Pablo nos da dos respuestas, o describe la misma respuesta desde dos puntos de vista. Define a los beneficiarios de esta promesa primeramente por lo que hacen para Dios, y segundo, por lo que Dios hace para ellos.
Versículos 29 “Hechos a la imagen de su Hijo”
Este versículo lo desarrollaremos más adelante
Versículo 30. Pablo nos enseña que al predicar el evangelio, Dios llama a algunos tan poderosamente que sus corazones y mentes cambian en relación a Jesús y lo abrazan en fe y amor. Es por eso que Pablo puede decir en Romanos 8:30 que “los que son llamados son justificados,” aunque la justificación viene solo por la fe el llamado de Dios produce fe;  milagros abre los ojos de los ciegos para que vean que Jesús es la sabiduría y el poder de Dios.
Versículo 31  “¿Quien contra nosotros?”  Parte romantica
La muerte en la cruz no solo es un acto heroico, es acción de entrega total…Esta parte del versículo me gusta mucho, en la fe que tenemos estemos donde estemos por esa gracia y amor Jesús al morir en la cruz y al entregarle nuestra vida él siempre nos protege. 1 Juan 4:4 “Hijitos vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”   Salmo 18:2
Versículo 32  “¿Cómo no nos dará en él también todas las cosas?”
La muerte en la cruz no solo es un acto heroico, es acción de entrega total, Jesús al entregar su vida, entregó el reino, Jesús es el reino. Lucas 17:21
Versículo 33 y 34 “¿Quien acusará a los escogidos de Dios?”
La razón  es porque El Supremo Juez del universo ha absuelto al creyente pecador, y Él también  le ha vestido con la justicia de Jesucristo.  2 Cor. 5:21
Versículo 35 “¿Quién nos separará del amor de Cristo?”
Esta pregunta cala profundo en mi corazón, la respuesta debería de ser nada ni nadie, porque Jesús venció el pecado en la cruz, se hizo el camino al Padre porque él es verdad, y solo  por él  podremos llegar al Padre, y la respuesta la encontramos justo después en los versículos del 36 al 39.
Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre si no es por mí.” Juan 14:6
Retomar el versículo 29 “Hechos a la imagen de su Hijo”
Comentar con los participantes del estudio.
Continuación “Más que vencedores”
2 Timoteo 4:7-8
“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

viernes, 8 de marzo de 2013

Dispuestos a sufrir


Dispuestos a sufrir

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento.

1 Pedro 4:1

Una de las bendiciones de ser cristiano es nuestra identificación con Cristo y sus privilegios resultantes. Sin embargo, para que no demos por sentado esas bendiciones, suponiendo que resultarán en que seamos amados y respetados por el mundo, Dios también permite que suframos. En realidad, el apóstol Pedro en su primera epístola muestra con toda claridad que quienes son más bendecidos en la fe sufren más.

La vida cristiana es un llamado a la gloria a través del sufrimiento. Eso es porque quienes están en Cristo están inevitablemente en pugna con su cultura y su sociedad. Todos los sistemas estimulados por Satanás están en pugna con las cosas de Cristo. El apóstol Juan dijo que una persona no puede amar a Dios y al mundo al mismo tiempo (1 Jn. 2:15). Y Santiago dij "Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios" (Stg. 4:4). Llamados a sufrir

Para [el sufrimiento] fuisteis llamados.

1 Pedro 2:21

Aunque el versículo de hoy parece indicar que se nos llama a sufrir, en realidad se refiere a la última parte del versículo 20, que dice: "Si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios". Cuando los cristianos soportan con paciencia el sufrimiento, eso agrada a Dios.

Eso no debiera sorprendernos. Al comienzo de este capítulo de Primera Pedro, el apóstol afirma que los cristianos "sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable" (v. 9). Nuestro mundo sombrío se resiente y a menudo es hostil con quienes representan al Señor Jesucristo. Ese resentimiento y esa hostilidad pueden sentirse en determinados momentos y lugares más que en otros, pero siempre está allí en cierto modo como parte del privilegio de ser suyos.     ¿Qué ama usted en realidad?

Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo.

Lucas 14:26-27

Aparte de Dios, nadie pudo haber sido más amado para Abraham que su hijo Isaac. Pero esa era la prueba: "Averiguar si amaba a Isaac más que a Dios". Si amamos a Dios sobre todas las cosas, le daremos gracias por lo que está logrando a través de nuestras pruebas y de nuestros sufrimientos. Pero si nos amamos a nosotros mismos más de lo que amamos a Dios, pondremos en tela de juicio la sabiduría de Dios y nos enojaremos y amargaremos. Si hay algo para nosotros más amado que Dios, entonces Él tiene que quitar eso para que crezcamos espiritualmente.

En el versículo de hoy, Jesús no dijo que debemos odiar a todo el mundo. Más bien quiso decir que si no se ama a Dios hasta el punto de que se esté dispuesto, si fuera necesario, a separarse del padre, de la madre, del cónyuge, de los hijos, del hermano, de la hermana, o incluso de la propia vida, entonces no se le ama sobre todas las cosas. Usted debe decidir hacer la voluntad de Dios ante todo, sin que importe cuánto pueda amar a los demás.

jueves, 7 de marzo de 2013

Efesios. 3

Efesios. 3.Vv. 13-19.El apóstol parece estar más ansioso por los creyentes, no sea que se desanimen y desfallezcan por sus tribulaciones, que por lo que él mismo tenía que soportar. Pide bendiciones espirituales que son las mejores bendiciones. La fuerza del Espíritu de Dios en el hombre interior; fuerza en el alma; el poder de la fe para servir a Dios y cumplir nuestro deber. Si la ley de Cristo está escrita en nuestros corazones, y el amor de Cristo es derramado por todas partes, entonces Cristo habita en él. Donde habita su Espíritu, ahí habita Él. Desearíamos que los buenos afectos fueran fijados a nosotros. ¡Cuán deseable es tener la sensación firme del amor de Dios en Cristo en nuestras almas! -¡Con cuánta fuerza habla el apóstol del amor de Cristo! La anchura muestra su magnitud a todas las naciones y rangos; la longitud, que va de eternidad a eternidad; la profundidad, la salvación de los sumidos en las profundidades del pecado y la miseria; la altura, su elevación a la dicha y gloria celestiales. Puede decirse que están llenos con la plenitud de Dios los que reciben gracia por gracia de la plenitud de Cristo. ¿No debiera esto satisfacer al hombre? ¿Debe llenarse con mil engaños, jactándose que con esas completa su dicha? 

miércoles, 6 de marzo de 2013

No renuncies a su amor



No renuncies a su amor

Es hora de levantarte, de secarte las lágrimas, de sacudirte el polvo a consecuencia de la última caída y seguir avanzando.
Cuando te sientas solo, desesperado y con deseos de renunciar, recuerda que Dios nunca renuncio por ti, por lo tanto tu no puedes renunciar a Él.

Imagínate al Hijo de Dios caminando con una cruz sobre sus hombros hacia un lugar donde seria crucificado, sin culpa, sin pecado, pero con un único propósito: Que su muerte sirviera para el perdón de tus pecados.    Dios Nunca te Abandona

Dios nunca nos abandona, solo nos pone a prueba para conocer que tan grande es nuestra fe
Tenemos que pasar por la obscuridad para luego ver la luz … Y es que a veces creemos que cuando atravesamos momentos difíciles – una enfermedad, la pérdida de un ser querido, un problema económico, una desilusión amorosa, etc. – que Dios nos ha abandonado, que no nos ama, que nos ha olvidado, y un sin fin de cosas, y experimentamos sentimientos de angustia, tristeza y hasta rebeldía, llegando incluso en casos extremos a renegar de la existencia de Dios.     Cuando no entiendes porque te pasan las cosas

Quizá lo que tu estas pasando en estos momentos es muy difícil, a veces hasta casi insoportable…
“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis”. Jeremías 29: 11

Te ha sucedido alguna vez que te has preguntado: ¿Por qué me pasa esto a mí?, seguramente lo has hecho. Y es que en la vida hay una y mil cosas que pueden pasar y nos preguntamos: ¿Por qué a mí?      Vuelve a la Intimidad Con Dios

Hoy es el día en que debes volver a tu intimidad con Dios, revivir con más fuerza aquellos momentos de entrega, devoción y búsqueda que antes tenias con El
Nunca podrás llevar una relación bien estrecha con una persona a menos que tengan cosas en común; la causa por la que muchos cristianos se debilitan, bajan la cabeza y se olvidan que Dios está con ellos es porque no llevan una relación intima con El, viven esperanzados a lo que los demás le puedan decir, a un culto y fuentes que se secan muy rápido. Las iglesias están llenas de gente que son cristianos de iglesia ya que oran, leen la biblia y buscan de Dios cuando van a la iglesia pero en la semana no cultivan una relación personal con Jesús.

martes, 5 de marzo de 2013

La Posición Correcta no Exime de la Prueba


 La Posición Correcta no Exime de la Prueba


Pasaje Clave: Génesis 1:6.



Abram estaba parado en el lugar correcto, pero viviendo una situación difícil. Está en Canaán, Dios se le revela, el allí adora por lo menos construyendo dos altares… pero el lugar correcto no exime de conflictos.

Los cristianos tenemos la idea que si hacemos lo correcto no puede venirnos problemas y pruebas. Esa es la razón por la que nos preguntamos ¿por qué me pasa esto o aquello? Sin darnos cuenta que nuestra posición amerita la oposición.

Pongamos un ejemplo: Si yo fuera un domador (cosa que no soy) y me subiera a un potro indómito, ¿no se esperaría que este corcoveara y se moviera frenéticamente? ¿Debería apearme del mismo preguntándome porque me pasa esto a mí? De ninguna manera, cualquier observador me preguntaría: ¿qué esperabas que el potro te cebara mate? Ser domador implica que hay que pasar por estos avatares.

Esto es lo que el apóstol Pedro le dice a sus lectores: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo; 13 antes bien, en la medida en que compartís los padecimientos de Cristo, regocijaos, para que también en la revelación de su gloria os regocijéis con gran alegría” (1 Pedro 4:12).

La posición correcta, no exime de la prueba. Jesús hizo lo correcto al bautizarse, pero su posición de obediencia ameritaba el desierto. Jesús hizo lo correcto al afirmar su rostro e ir a Jerusalén pero su posición de obediencia pasaba necesariamente por la cruz. Pablo tuvo revelación de que le esperaban en el camino de la obediencia pruebas y prisiones.

Muchas veces las cosas que nos pasan son por no estar en el lugar correcto pero otras por estar en el lugar de la obediencia. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es que mientras estás en el lugar correcto nadie te puede voltear del potro, pero si como Abram reculas y te salís de la posición correcta y te vas a Egipto, vas a morder el polvo. Otra vez Pedro nos aclara:

“Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, por ellos El es blasfemado, pero por vosotros es glorificado. Que de ninguna manera sufra alguno de vosotros como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entrometido. Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence, sino que como tal glorifique a Dios (1 Pedro 4:14-16).

Hay algunos que chocan con el auto por estar tomados y dicen: “estoy pasando una prueba”, no hermano, metiste las de andar y estás pagando las consecuencias. Pero te agarra la piedra el auto porque estás adorando a Dios, como nos pasó a muchos hace unos meses, ahí la cosa es diferente.

Hoy quiero saber si estoy en la tierra correcta. Porque si estoy parado en la voluntad de Dios tendré revelación, adoración y victoria a pesar de la situación que viva. Si me salí de la voluntad debo urgentemente regresar a ella, porque no hay revelación, ni adoración, aunque pueda salir “victorioso” de la situación de prueba.

Hoy quiero retornar cada aspecto de mi vida al centro de la voluntad de Dios. Nunca es buena idea salirse de lo que me costó tanto obtener y donde tarde o temprano tendré que regresar. Hoy apuesto a la obediencia a Dios. Amén.