sábado, 22 de octubre de 2016

Gálatas 6:9-10

Gálatas 6:9-10
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.
Hace poco tiempo recibí una carta diciendo que me estaban demandando por una pelea que mi perro tuvo con otro perro. Aunque la pelea sí ocurrió, los hechos como los describen son incorrectos. En pocas palabras, están mintiendo. La persona que me está queriendo demandar es mi vecina. A unas cuantas casas la tengo que ver cuando camino con mi perro. A veces me dan ganas de ir y decirle que es una basura de persona, que es una lástima que exista gente como ella y que es triste que quiera ganar dinero mintiendo y aprovechándose de una situación. Mis deseos son enfocados a que se sienta mal. Tratar de ver si puedo lastimarla o por lo menos que se de cuenta de lo que pienso. Me gustaría humillarla. Me gustaría que todos los vecinos supieran el tipo de persona que es. ¿Por qué te estoy describiendo todo esto? Porque así es nuestra naturaleza pecaminosa. Así son los deseos de la carne. Extremadamente alejados del Espíritu y de lo que edifica. El hecho de que escriba todos los días sobre la palabra de Dios no quiere decir que no me enoje y tenga puros buenos deseos. Soy como tú. Lo único que busco es entregar mi día a día a la voluntad de Dios. Por esta razón, el Señor nos dice, no nos cansemos de hacer el bien, a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. ¡Honestamente no quiero hacer el bien con esta persona! ¿Cómo hacer el bien con alguien que está mintiendo y me está perjudicando? Pero Dios es más sabio que yo. Si Él me dice que lo mejor que puedo hacer es perdonar, no guardar corajes ni resentimientos, amar a mi prójimo y buscar hacer siempre el bien, eso es lo que voy a hacer y te animo a que tú también lo hagas. No porque no vas a tener sentimientos contrarios. No porque todo de ahora en adelante vaya a ser maravilloso. ¡No! Hoy estamos decidiendo poner a Dios por encima de todo. Estamos aprendiendo a morir a nuestro orgullo. Estamos aprendiendo a vivir bajo la cruz. Nos dice que no nos demos por vencidos. A su debido tiempo, esto quiere decir, en el futuro, cosecharemos. No lo olvides. Todo lo que se siembra se cosecha. A veces hay que esperar poco y en otras ocasiones se espera mucho. Pero nosotros debemos esperar con fe y no desanimarnos para seguir sembrando lo bueno. No te canses de hacer el bien. Sé que allá afuera pareciera que todo está en tu contra. Confía. Has el bien. No te dejes convencer por los demás. Sigue los principios de Cristo y has el bien en todo.
Siempre que tengas la oportunidad, has el bien. No te voltees. No des la espalda. Sin importar quién o cómo, has el bien. Muchas veces querrás hacer lo contrario. Por eso te platiqué mi historia. Llevo ya tiempo en oración. Pido porque Dios ponga amor y perdón en mi corazón. Yo no quiero hacer mi voluntad, pero para ello necesito estar pegado al Señor pues en el momento en que me separo, lee la lista de arriba para que te des cuenta de lo que pasa por mi mente. Hacer el bien es más difícil que hacer tu voluntad. Necesitas fe y determinación a querer agradar al Señor. ¿Qué vas a hacer?
Oración

Señor: quiero hacer tu voluntad. Sé que buscas lo mejor para mí y por ello te pido que pongas fe y convicción en mi mente y en mi corazón para seguirte y obedecerte sin importar las circunstancias. Pon amor y perdón en mi corazón. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén

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