martes, 8 de diciembre de 2015

Cuando llega la hora de retirarse

Cuando llega la hora de retirarse
“…MOISÉS HABÍA PUESTO SUS MANOS SOBRE ÉL…” (Deuteronomio 34:9b)
Es difícil hablar de ciertos temas. Retirarse y pasar la antorcha a otra persona es una de las cosas más complicadas de hacer. No obstante, eso no te concierne a ti sino al reino de Dios. Hace falta tener humildad para poder ceder el puesto a otro; el futuro de cualquier trabajo depende de ello. Durante cuarenta años, Moisés soñó con introducir a su pueblo en la Tierra Prometida, y sin embargo, no pudo ser. Josué, su sucesor, sería el hombre para realizar aquel sueño. ¿Y cómo lo tomó Moisés? Con gracia y dignidad: “Josué… estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés había puesto sus manos sobre él, y los hijos de Israel lo obedecieron haciendo como el Señor mandó a Moisés” (Deuteronomio 34:9). El plan funcionó, la transición fue fácil e inmediatamente los seguidores ofrecieron su lealtad a Josué. ¿Por qué? Porque Moisés había puesto las manos sobre Josué y había orado para que el Señor bendijera su liderazgo. Ésta es la forma más adecuada de liderar, y ocurrió en la hora final ¡justo en la más importante! ¿Es difícil hacerlo? Sí, lo es,
¿Cuál es la respuesta? Alégrate por los logros que conseguiste gracias a la ayuda de Dios, retírate con gentileza, bendice y ayuda a tu sucesor, y luego pregúntale al Señor: “¿Y qué voy a hacer ahora?”.
Esto te dará un sentido de realización espiritual con el reino y con el Rey. Así que después de esto preparate para la última fase con la bendición del Señor.

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