lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Cómo recibir la Palabra de Dios?



¿Cómo recibir la Palabra de Dios?
RECIBA VUESTRO OÍDO LA PALABRA DE SU BOCA. (Jeremías 9:20)
¿Cuál debe ser tu actitud para recibir el mayor beneficio al oír o leer la Palabra de Dios? ¡Recíbela como Palabra de Dios, y no de hombres! Nosotros la propagamos pero se origina en Dios. Cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios (1 Tesalonicenses 2:13). OBEDECEREMOS Y HAREMOS TODAS LAS COSAS QUE JEHOVÁ HA DICHO (Éxodo 24:7)
¿Cómo puedes hacer que la Palabra de Dios sea más personal y efectiva en tu vida? Recibiéndola como una Palabra práctica y no teórica. La Biblia no es un intento de Dios por ofrecernos visiones iluminadoras, teorías interesantes o buenos consejos para que los tomemos en consideración. Por el contrario, es una declaración fidedigna e indiscutible de la verdad eterna para que vivamos con arreglo a ella. Está concebida para su aplicación en un mundo real. “A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca” (Mateo 7:24). Los sólidos cimientos del constructor obediente resistieron la violencia de la tormenta. A la inversa, “Pero a cualquiera que me oye estas palabras y no las practica, lo compararé a un hombre insensato que edificó su casa sobre la arena… soplaron vientos y” cayó, y fue grande su ruina (v. 26-27). Ahora bien, Jesús no criticó a este hombre por haber construido una estructura inadecuada, o no haber escuchado, comprendido y creído Sus palabras, sino por no ponerlas en práctica. “Si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, ese es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural” Pero el que mira atentamente en la perfecta ley y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (Santiago 1:22-25). Si pensamos que leer, conocer, e incluso creer en la Palabra de Dios, satisface nuestra obligación de hacia ella, nos estamos engañando. Porque es la Palabra de Dios, Su intención es que sea cumplida. Esto requiere no solamente creerla, sino comportarse con arreglo a ella. Santiago no dice, “será bendecido por lo que cree”, sino, ¡será bendecido en lo que hace! Cuando Moisés leyó la Palabra de Dios a los israelitas, ellos dijeron, “Obedeceremos y haremos todas las cosas que Jehová ha dicho”. Amén.

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