lunes, 14 de diciembre de 2015

Cómo Cuidar De Tus Heridas Abiertas

¿Cómo Cuidar De Tus Heridas Abiertas?
“MÉDICO, CÚRATE A TI MISMO” (Lucas 4:23) ¿Significa que las personas con algún “impedimento” no pueden trabajar para Dios? Claro que no, sino más bien lo contrario. Son precisamente los quebrantados los que llegan a ser expertos en curar. Pero primero tienes que tomarte tiempo para ser sanado. Jesús dijo que cuando un ciego guía a otro ciego, los dos caen en el hoyo (Mateo 15:14). Es difícil hablar a otros de victoria, cuando tú mismo vives en derrota. Es duro llevar sanidad emocional a otros, cuando tú todavía luchas con asuntos no resueltos de tu pasado. Cuando todavía estás sangrando, no puedes tratar los problemas de otros con la misma fe agresiva que tendrías si tú mismo hubieras superado tu propio impedimento. ¿Es malo tener un corazón herido? No, pero es malo no ocuparse de él. Así pues, pasa tiempo con Dios y deja que Él te restaure plenamente, a fin de que pueda usarte para ministrar de forma más eficaz a los demás

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