domingo, 30 de agosto de 2015

Salmos. 25.v1-4

Salmos. 25.v1-4

25.2 Setenta y dos salmos (casi medio libro) hablan de enemigos. Los enemigos son los que no sólo se oponen a nosotros, sino que además se oponen al estilo de vida que Dios quiere ver en nosotros. Las tentaciones son enemigas: dinero, éxito, prestigio, el sexo opuesto. Y nuestro mayor enemigo es Satanás. David pide a Dios que impida que sus enemigos lo venzan porque se oponen a todo lo que Dios es. Si sus enemigos triunfaban, David temía que muchos pensaran que era en vano vivir para Dios. David no cuestiona su propia fe, sabía que Dios triunfaría. Pero no quería que el triunfo de sus enemigos fuera un obstáculo para la fe de otros.

25.4 David expresó su deseo de que Dios lo guiara. ¿Cómo recibimos nosotros dirección de Dios? El primer paso es querer ser guiado y darnos cuenta de que Dios guía principalmente por su Palabra, la Biblia. El Salmo 119 nos habla del conocimiento infinito que se halla en la Palabra de Dios. Al leer y aprender constantemente de ella, obtenemos sabiduría para percibir la dirección de Dios en cuanto a nuestra vida. Podemos vernos tentados a demandar respuestas de Dios, sin embargo David pidió dirección. Cuando tenemos deseo de buscar a Dios, aprender de su Palabra y obedecer sus mandatos, recibiremos su guía precisa.

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