viernes, 21 de agosto de 2015

Salmos. 20:v1-9

Salmos. 20:v1-9
20.6-8 Desde que existen los ejércitos y las armas, las naciones han alardeado de su poder, pero ese poder no dura. A lo largo de la historia, los imperios y los reinos han alcanzado gran poder que después se les ha desvanecido en el polvo. Sin embargo, David sabía que el verdadero poder de su nación no estaba en su armamento sino en la adoración. No estaba en su capacidad de fuego, sino en el poder de Dios. Debido a que únicamente Dios puede preservar a una nación o a un individuo, asegúrese de que su confianza esté en Dios, quien da la victoria eterna. ¿En quién confía usted?

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