miércoles, 24 de junio de 2015

Romanos. 7:v1-4

Romanos. 7:v1-4
7.1ss Pablo muestra que la Ley no puede salvar al pecador (7.7-44), ni al legalista (7.15-22) y ni siquiera al hombre con una nueva naturaleza (7.23-25). El pecador es condenado por la Ley; el legalista no puede guardarla; y la persona con nueva naturaleza descubre que su antigua naturaleza se interpone. Una vez más Pablo declara que la salvación no se recibe obedeciendo la Ley. No importa quiénes seamos, solo Jesús puede darnos libertad.

7.2-6 Pablo toma el matrimonio para ilustrar nuestra relación con la Ley. Cuando un esposo muere, la ley del matrimonio queda sin vigencia. Debido a que hemos muerto con Cristo, la Ley ya no puede condenarnos. Resucitamos también cuando Cristo resucitó y, como nuevas criaturas, pertenecemos a El. Su Espíritu nos capacita para producir buenos frutos para Dios. Ahora servimos no porque queremos obedecer ciertas reglas, sino porque nuestro renovado corazón rebosa de amor a Dios.

7.4 Cuando una persona muere a la vieja vida y pasa a ser de Cristo, nace a una nueva vida. La mentalidad del incrédulo se centra en la autocomplacencia. Su fuente de poder es su autodeterminación. Por contraste, Dios es el centro de la vida del cristiano. El suple el poder que necesita el cristiano para el diario vivir. Los creyentes descubren que su manera de ver al mundo cambia cuando aceptan a Cristo.

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