domingo, 18 de marzo de 2012

El amor mantiene al cuerpo de Cristo unido



El amor de Dios es el cemento que mantiene unida a la iglesia, la cual es el cuerpo de Cristo. Necesitamos trabajar en esto por actos de consideración,
ánimo y desinterés. No sólo necesitamos ir con cuidado con nuestras acciones sino también con nuestras reacciones a lo que otros hagan o
digan. Este es el amor puesto a prueba. Recuerda que Dios es paciente con tus fallos y quiere que tengamos paciencia con los fallos de los demás.
Puede que veas tus fallos insignificantes comparados con otros, ¡pero puede que ellos y Dios no lo vean de esa forma! (Mateo 7:1-5).
¿Dónde estaríamos sin un Dios perdonador? (Hebreos 9:27-28). Un espíritu perdonador es lo que debes tener en el corazón aun antes que la
persona que te haya agraviado haya pedido disculpas. Nadie es perfecto excepto Jesús. Todos fallamos, en especial en el área de las relaciones.
Busca lo bueno en la gente y no mires sus fallos: ten paciencia con aquellos que tienen debilidades (1 Timoteo 1:15-17). Cuando la comunión se
rompe entre creyentes, tú eres responsable de actuar, incluso cuando la otra persona esté totalmente equivocada. Dios quiere que aquella gente sea
restaurada a un lugar correcto con El, por lo tanto perdónales y gánales de nuevo (Efesios 4:32). "Soportándoos unos a otros" y "teniendo
un espíritu perdonador" son conceptos sinónimos, es decir, iguales (Colosenses 3:13), pero no son reacciones automáticas que siguen a
nuestra conversión en discípulos de Jesús. Estas acciones envuelven un acto deliberado de la voluntad. Necesitamos hacer una elección
deliberada de mantener la unidad a pesar de lo que nos cueste a nosotros en el cuerpo de Cristo (la iglesia).

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