jueves, 5 de enero de 2012

Pedid y se os dará


Pedid y se os dará
El trabajo del Espíritu Santo es hacemos abiertos a Dios, hacemos sedientos de Dios en el corazón. Es una sed que Dios satisface cuando clamamos
a El (Juan 7:37-39). Pablo exhorta a sus lectores a ser "llenos del Espíritu" (Efesios 5:18). El sentido real de esta afirmación en el griego
original es que deberíamos "seguir siendo llenos del Espíritu". Este ser lleno es la fuente de poder y fuerza para el discipulado y testimonio
diario. Una sola experiencia no es suficiente.
Invariablemente, el Espíritu Santo nos hace conscientes de nuestra necesidad de su poder en nuestra vida antes de pedirlo. Si sabes que le necesitas
en tu vida, ¿por qué no pides al Padre que te llene con su Espíritu Santo? No temas lo que Dios pueda hacer. "Dios no nos ha dado un espíritu
de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio". (2 Timoteo 1:7).
Ábrete a Dios: deja que el viento del Espíritu Santo sople a través de ti. Si estás acudiendo a Dios, El no te dará algo que sea malo o maligno
(Lucas 11:9-13). Fija tu atención en Jesús y en tu Padre celestial. Luego, abre tu ser para recibir todo lo que te den. Deja que el Espíritu Santo te
santifique hasta los tuétanos; espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23). Deja que llene tu vida con el poder de Dios. Recibe de El los
dones que trae y aprende a alabar, adorar y testificar en el poder de Dios.
Si ayuda, y probablemente lo hará, busca a alguien que sepa lo que significa ser lleno con el Espíritu Santo para orar contigo. Puede ser que
impongan manos o no en ti. Si lo hacen no temas, porque esta es la manera en que los primeros discípulos oraron por muchos para que recibiesen
el Espíritu Santo (Hechos 8:14-17; 19:6). También puedes orar tú solo. Usa una oración sencilla tal como la siguiente. Tu Padre celestial te
oirá y te contestará y serás lleno con su Espíritu Santo

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