viernes, 28 de junio de 2019

YO IRÉ A DONDE NO HAYA IDO


YO IRÉ A DONDE NO HAYA IDO
“Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad”, Hechos 8:4-8
En el libro de Hechos se nos muestra que la muerte de Esteban hizo que estallara una persecución sobre la iglesia del primer siglo que obligó a los cristianos a huir en busca de cierta seguridad. Pero no dejaron de hablar de Jesús a donde iban. Eran hombres de valor, estaban decididos a enfrentar todos los peligros que los asecharan por causa de Cristo. Eran hombres buenos, tenían al Espíritu Santo en sus vidas y esto hacía que inspiraran respeto. Este capítulo narra grandes cambios en la primera iglesia de Jerusalén que repercutieron hasta hoy. Se puede decir que Dios usó la persecución para afectar el futuro de su reino.
Uno de esos hombres que se destacó especialmente fue Felipe. Había sido escogido como uno de los siete, era un discípulo común como usted y yo, pero fue Dios quién a través de la persecución lo provocó para usarlo y convertirlo en un gran evangelista. Dios respaldó su predicación con señales, milagros y prodigios en Samaria. Esto nos hace recordar que Dios trabaja junto con nosotros, no nos deja solos.
Confrontó las tinieblas con la llenura del Espíritu, invadiendo un territorio de oscuridad con la luz del evangelio. Nos dejó su ejemplo para que nosotros entendamos que con Jesús podemos hacer grandes cosas. Tan sólo basta creer y actuar en su Nombre como lo hizo Felipe, en una región que por lo que dice la historia era menospreciada, porque consideraban que los samaritanos no eran israelitas puros, entonces había una rotura y odio entre ellos. El cristianismo que Felipe mostró, trajo una alegría que los samaritanos nunca habían experimentado.
Este pasaje nos muestra que Dios comienza a usar no solo a los apóstoles, sino a hombres comunes, pero llenos de fe, cuando las circunstancias y las pruebas los movieron a hacer cosas que no estaban en sus planes. Así mismo puede suceder con nosotros, Dios nos puede sacar de nuestra zona de confort, para llevarnos a hacer cosas inimaginables donde Él muestre su poder; por eso si predicamos en la dimensión de la fe, manifestará su gloria, respaldando su Palabra, salvando, liberando vidas y sanando al que Él quiera a través de nuestras vidas.
Dios nos puede llevar a los lugares más inesperados a predicar su mensaje de salvación.   Oración.
"Señor gracias por el ejemplo que me muestras de Felipe a través de tu Palabra. Así como él quizás soy una persona común, pero creo en ti y sé que puedes usarme de una manera sobrenatural como lo hiciste con él. Ayúdame a salir de los espacios donde ando habitualmente y llévame a predicar el evangelio a toda criatura como lo has demandado. Por la voluntad tuya y la guía de tu Espíritu, dispongo mi vida para que la uses como quieras. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
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