sábado, 11 de marzo de 2017

La presencia fortalecedora de Dios

Salmo 42.1-5          La presencia fortalecedora de Dios

La mujer abre la puerta y entra a la casa vacía. Deja caer la cartera y las bolsas de comida en el sofá, y luego pone un CD en el reproductor, inundando de música la casa. ¿Se ha preguntando usted alguna vez qué impulsa a la gente a romper el silencio de una casa tranquila? Las imágenes y sonidos de la TV y los CD llenan temporalmente nuestra necesidad de sentir que no estamos solos.

Dios desea tener una relación cercana con cada persona, y por eso nos creó con el anhelo de su presencia. Pero, aunque solo Él puede llenar ese vacío, la gente trata de satisfacer su deseo de compañía con toda clase de relaciones y actividades. Pero llenar ese lugar con algo diferente a Dios es solo una solución a corto plazo.

La Biblia nos insta a dejar de buscar nuestra satisfacción en las cosas que ofrece el mundo y a reconocer nuestra necesidad de buscar a Cristo. Sin embargo, hacemos lo contrario: buscamos sustitutos a la presencia de Dios. Los amigos, los pasatiempos y las diversas actividades dan un entretenimiento momentáneo, consumiendo el tiempo que debiéramos invertir en recogimiento delante del Señor. Con mucha frecuencia, cuando el placer de algo bueno desaparece, buscamos una nueva actividad o persona para llenar el vacío.


Nada, aparte del Señor, puede llenar debidamente el lugar que Dios se ha reservado para Él. El ruido y el movimiento solo satisfarán por breve tiempo. La fortalecedora presencia del Señor es la única solución verdadera. Para los creyentes, el Espíritu Santo está presente en ellos. Lo que debemos hacer, entonces, es estar quietos para que se manifieste a nosotros.

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