sábado, 6 de agosto de 2016

La necedad y rebelión de los hijos de Dios contra Dios

La necedad y rebelión de los hijos de Dios contra Dios se paga bien cara porque es, estar departe de satanás. «Te he amado», dice Dios a su pueblo. «¿Ajá?», respondieron ellos, «¿en qué nos has amado? ¡Demuéstralo!» Dudar del amor de Dios es el principio de la incredulidad y la desobediencia. Eva dudó del amor de Dios y comió del árbol prohibido; pensó que Dios le privaba de algo. Satanás quiere que nos sintamos abandonados por Dios. «Miren a sus circunstancias difíciles», le dijo al remanente judío. «¿Dónde están sus cosechas? ¿Por qué Dios no los cuida?»
Dios demostró su amor a su pueblo de dos maneras: (1) En su gracia escogió a Jacob, su padre, y rechazó a Esaú, quien de muchas maneras era un mejor hombre; y (2) juzgó a los edomitas (los descendientes de Esaú) y le dio a Israel la mejor de las tierras. Le prometió a Israel una tierra que fluía leche y miel, pero, trágicamente, sus pecados contaminaron la tierra. Incluso entonces, Él en su gracia los restauró a su tierra y los libró del cautiverio. Salmos 111:10: El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;
Buen entendimiento tienen todos los
Que practican sus mandamientos;
Su loor permanece para siempre.   Salmos 53:1: Dice el NECIO en su corazón: No hay Dios.
Se han corrompido, e hicieron abominable maldad;
No hay quien haga bien. Job 5:2: Es cierto que al NECIO lo mata la ira,
Y al codicioso lo consume la envidia. Proverbios 15:5: El NECIO menosprecia el consejo de su padre;

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