miércoles, 20 de abril de 2016

Las Dos Naturalezas

Las Dos Naturalezas
Cuando Dios creó a Adán, él poseía una sola naturaleza: la espiritual Génesis 1:26,27 Después
que cayó en el pecado, perdió la naturaleza de Dios y adquirió la carnal y diabólica. Cuando
nacemos de nuevo a través de la operación del Espíritu Santo, recibimos una nueva
naturaleza, pero continúa obrando en nosotros la adánica y pecaminosa (Romanos 7:15-25)
1. ¿De dónde nace la naturaleza del hombre viejo? (Juan 3:6)
Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
2. ¿De dónde procede o se origina el hombre nuevo en nosotros?
Juan 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Juan 1:13 Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad
de varón, sino de Dios.
3. ¿En qué parte de nuestro ser opera la vieja naturaleza? (Romanos 7:23)
Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva
cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros.
4. ¿Qué considera San Pablo que son las dos naturalezas? (Romanos 8:2)
Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la
muerte.
5. ¿Qué cosa es imposible hacer para la mente carnal, y por qué? (Romanos 8:7,8)
Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley
de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.
6. ¿En qué cosa se deleita el hombre interior? (Romanos 7:22)
Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios.
7. ¿Cuál es la diferencia que existe entre las dos naturalezas en su forma de pensar, y
cuáles son las consecuencias? (Romanos 8:5,6)
Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu,
en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del
Espíritu es vida y paz.
8. ¿Cómo describe San Pablo el conflicto entre la carne y el Espíritu dentro del creyente?
(Gálatas 5:17)
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se
oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
9. ¿Cuáles son las obras de la carne, y cuál es el fruto del Espíritu? (Gálatas 5:19-24)
Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,
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idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,
envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os
amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el
reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han
crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
10. ¿Qué contraste existe entre las dos naturalezas con relación al mundo?
1 Juan 2:15No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo,
el amor del Padre no está en él.
1 Juan 5:4Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha
vencido al mundo, nuestra fe.
11. ¿Qué nos ordena hacer la palabra de Dios con el hombre viejo, y cuál es el consejo
con relación al nuevo? (Colosenses 3:5-10; Efesios 4:22-29)
Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas,
malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los
hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando
vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia,
blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos
despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la
imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno. En cuanto a la pasada
manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos
engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado
según Dios en la justicia y santidad de la verdad por lo cual, desechando la mentira, hablad
verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero
no pequéis; no se ponga el sol sobre nuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no
hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué
compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes

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