jueves, 20 de octubre de 2011

Es así


Es así
Todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor.   
Filipenses 3:7
¿Cómo podemos llegar a conocer al Dios santo? Si es tan puro, tan infinito, tan alto, tan excelso, ¿cómo podemos acercarnos a él y llegar a conocerle mejor?
Primero, debemos venir a él por medio de la sencilla fe en Jesucristo. Segundo, debemos estudiar nuestra Biblia y aprender todo lo que podamos con respecto a él. Tercero, tenemos que convertir lo que conocemossobre él en conocimiento de él.
¿Cómo hacemos eso? En su libro Knowing God[Conociendo a Dios], J. I. Packer nos da la fórmula. «La regla para lograrlo es exigente pero sencilla», escribe Packer. «Consiste en que convirtamos cada una de las verdades que aprendemos sobre Dios en un tema demeditación delante de él, lo cual lleva a la oración y la alabanza a Dios».
Packer define la meditación como «la actividad de llamar a la mente, y pensar una y otra vez, y hacer habitar y aplicar en uno mismo las diversas cosas que uno sabe sobre las obras, los caminos, los propósitos y las promesas de Dios».
Es esta actividad del pensamiento santo, esta práctica y patrón de hacer que nuestra mente habite en él, lo que nos ayuda a llegar a conocer de forma más íntima y profunda al Santo Dios, que es nuestra vida.

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