sábado, 17 de octubre de 2009

Genesis 35


Genesis 35 -

CAPÍTULO 35
Versículos 1-5. Dios manda a Jacob que vaya a Betel-Quita los ídolos de su familia. 6-15. Jacob erige un altar-Muerte de Débora. Dios bendice a Jacob. 16-20. Muerte de Raquel. 21-29. El crimen de Rubén-La muerte de Isaac.

Vv. 1-5.Betel estaba olvidado. Pero a cuantos Dios ama, les recordará los deberes descuidados de una u otra forma, por la conciencia o por providencia. Cuando hemos hecho un voto a Dios, es mejor no demorar el pago; mejor tarde que nunca. Jacob mandó a su hogar que se preparara no sólo para el viaje y el cambio sino para los servicios religiosos. Los jefes de familia deben usar su autoridad para conservar la fe en sus familias, Josué xxiv, 15. Ellos deben quitar los dioses ajenos. En las familias en que hay una apariencia de religión y un altar para Dios, muchas veces hay mucha perdición y más dioses extraños de lo que uno supondría. Tienen que purificarse y cambiar sus vestiduras. Estas son sólo ceremonias externas, que representan la purificación y el cambio del corazón. ¿Qué son las ropas limpias y las vestiduras nuevas, sin un corazón limpio, sin un nuevo corazón? -Si Jacob hubiera buscado antes esos ídolos, antes se hubieran separado de ellos. A veces los intentos de reforma triunfan mejor de lo que hubiéramos pensado. Jacob enterró las imágenes. Debemos estar totalmente apartados de nuestros pecados, como lo estamos de aquellos que están muertos y sepultados, fuera de la vista. Se cambió de Siquem a Betel. Aunque los cananeos estaban muy enojados con los hijos de Jacob por el trato bárbaro contra los de Siquem, fueron retenidos de tal modo por el poder divino, que no pudieron aprovechar la oportunidad de vengarse que ahora se les ofrecía. El camino del deber es el camino de la seguridad. Cuando estamos ocupados en la obra de Dios, estamos bajo protección especial; Dios está con nosotros mientras nosotros estemos con Él; y si Él es por nosotros, ¿quién contra nosotros? Dios rige al mundo por terrores secretos en la mente de los hombres más de lo que podemos darnos cuenta.

Vv. 6-15.El consuelo que los santos tienen en las sagradas ordenanzas no es tanto de Betel, la casa de Dios, como de El-bet-el, el Dios de la casa. Los mandamientos son cosas vacías si no nos encontramos con Dios en ellos. Jacob enterró ahí a Débora, la niñera de Rebeca. Su muerte fue muy lamentada. Los viejos sirvientes de la familia, que han sido fieles y útiles en su tiempo, deben ser respetados.
Dios se apareció a Jacob. Renovó el pacto con él. Yo soy Dios Todopoderoso, Dios omnipotente, capaz de cumplir la promesa en el debido tiempo y de sostenerte y proveer para ti en el tiempo malo .
Promete dos cosas: que él será el padre de una gran nación y el dueño de una buena tierra. Estas dos promesas tenían un significado espiritual del cual Jacob tenía cierta noción, aunque no tan clara y definida como la tenemos nosotros ahora. Cristo es la Simiente prometida y el cielo es la tierra prometida; el primero es el fundamento y el segundo, la culminación de todos los favores de Dios.

Vv. 16-20.Raquel había dicho apasionadamente, dame hijos o me muero; y ahora que tenía hijos, ¡se murió! La muerte del cuerpo no es sino la partida del alma al mundo de los espíritus. Cuando aprendamos que es Dios solo el que realmente sabe lo que es lo mejor para su pueblo, y que en todos los asuntos mundanos la vía más segura para el cristiano es decir de todo corazón: “Es el Señor, que Él haga lo que le parezca bien”. Sólo en esto está nuestra seguridad y nuestro consuelo, en no conocer otra voluntad sino la suya.
Sus labios moribundos llamaron Benoni a su hijo recién nacido, “hijo de mi dolor”; y muchos hijos resultan ser una carga insoportable para la que lo tuvo. Los hijos son un dolor bastante grande para sus madres; por tanto, cuando crezcan debieran estudiar para ser el gozo de ellas y, de ser posible, hacer algunas enmiendas. Pero Jacob, debido a que no quería revivir el recuerdo penoso de la muerte de la madre cada vez que llamara a su hijo, le cambió el nombre por Benjamín, el hijo de mi diestra, esto es, muy querido para mí; el apoyo de mi vejez, el cayado de mi mano derecha.

Vv. 21-29.Se muestra la profunda aflicción que fue el pecado de Rubén en “lo cual llegó a saber Israel”. No se dice más, pero eso es suficiente. Rubén pensó que su padre nunca lo sabría, pero aquellos que se prometen secreto al pecar, generalmente se desengañan.
Se registra la edad y la muerte de Isaac aunque no murió sino después que José fue vendido a Egipto. Isaac vivió unos cuarenta años después de haber hecho su testamento, capítulo xxvii, 2. No moriremos una hora antes por poner nuestro corazón y nuestra casa en orden, sin embargo, esto será mucho mejor.
Se destaca en particular el acuerdo de Esaú y Jacob en cuanto al funeral de su padre, para mostrar cómo Dios había cambiado prodigiosamente la mente de Esaú. Es horrible ver a los parientes que se pelean sobre las tumbas de sus amistades, por un poco de los bienes de este mundo, mientras están próximos a irse ellos mismos a la tumba.

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