Dios actúa a
favor de su pueblo
«Habló
Jehová a Moisés, diciendo: Di a los hijos de Israel que den la vuelta y acampen
[…], entre Migdol y el mar hacia Baal-zefón; delante de él acamparéis junto al
mar. Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra,
el desierto los ha encerrado. Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los
siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios
que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así. Y fue dado aviso al rey de Egipto,
que el pueblo huía; y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el
pueblo, […] Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo; y tomó seiscientos
carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los capitanes sobre ellos.
[…], y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido
con mano poderosa. Siguiéndolos, pues, los egipcios, con toda la caballería y
carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, los alcanzaron
acampados junto al mar, […]. Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de
Israel alzaron sus ojos, y he aquí que los egipcios venían tras ellos; por lo
que los hijos de Israel temieron en gran manera, y clamaron a Jehová». Éxodo 14:1-10
El pueblo
escogido de Dios salió de Egipto por la poderosa mano de Dios y llegaron a
orillas del Mar Rojo y allí acamparon por orden de Dios. El Señor mismo le dice
a Moisés que Faraón dirá que se han quedado encerrados en el desierto, sin
salida alguna, pero Dios manifiesta su soberanía, su gloria y poder a favor de
Israel. En ese momento el pueblo de Dios no tenía salida, por delante tenían un
mar imposible de atravesar y por detrás un inmenso ejército muy bien armado y
dispuesto a acabar con todos los israelitas y ellos estaban llenos de miedo,
temor y sin confianza en la ayuda de Dios.
En ocasiones
nuestra vida pasa por circunstancias similares, con el agua hasta el cuello, o
en un callejón sin salida y voces que se levantan diciendo que todo está
perdido. Pero, al igual que con el pueblo de Israel, Dios entra en acción
abriendo el mar para que su pueblo pase en seco, sin que su sandalia se mojara,
así con nosotros, vino a salvarnos y redimirnos. La redención es la obra del Señor.
Dice Hechos 4:12 «Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre
bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».
Dios actúa a
favor de su pueblo, y todo lo que tenemos que hacer es aceptar y recibir su
salvación a través del Señor Jesucristo. Solo él da la paz que experimentan las
personas cuando sus pecados han sido perdonados. Como pueblo de Dios estamos
protegidos bajo la sombra del omnipotente, pues debemos vivir confiados
plenamente de sus favores y cuidados, y por difícil que parezca el momento,
poderoso es el Señor para abrir camino donde no lo hay.
Hermano,
Dios es inmutable y su poder y su amor actúan hoy en quienes se arrepienten de
sus pecados y aceptan la obra de la redención por la muerte de Jesucristo en la
cruz, por tanto, dan comienzo a una nueva vida plena de significado, un
verdadero anticipo de la presencia de Dios y la vida eterna. Oración.
«Padre
amado, exalto y glorifico tu nombre porque con mano poderosa me has liberado de
la esclavitud del pecado, me has dado nueva vida, me has dado un corazón nuevo
y un espíritu renovado dentro de mí. Gracias Señor porque me has rodeado de tu
favor y amor, demostrado en la obra en la cruz. Te adoro Cristo. Amén. Difundiendo el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.
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