Conocer el
amor de Cristo nos hace conocer su gracia
“Pero Dios,
que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando
nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia
sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en
los lugares celestiales con Cristo Jesús, 7 para mostrar en los siglos
venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros
en Cristo Jesús. 8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no
de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe. 10
Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” Efesios 2:4-10
El gran amor
de Cristo demostrado en la cruz nos deja ver la misericordia de Dios (Efesios
2:4-5), pues nosotros, la humanidad entera, éramos quienes debíamos morir, no
Jesús, pues Él nada malo había hecho, porque en Él no hay pecado ni maldad,
como dice 2 Corintios 5:21 “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo
pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”
Cuando
Jesucristo entregó su vida como sacrificio a Dios para que nosotros no
muriéramos, sino que al depositar nuestra fe en Él tuviéramos una nueva vida en
Cristo, nos mostró la esencia de la gracia de Dios, la cual es un don, un
regalo o un favor inmerecido, como lo dice la Palabra de Dios en Efesios 2:8
Así que la
gracia de Dios no se basa en lo que nosotros los hombres podamos hacer para
ganarnos su favor (Efesios 2:9), más bien tiene su esencia en el mismo carácter
de Dios, pues se basa en su amor y en el hecho que Dios es dador, en
consecuencia Él da a la humanidad ese regalo que no se merece, quién es
Jesucristo mismo, para que todo aquel que lo reciba por medio de la fe, pueda
gozar del don de Dios que es en Cristo Jesús: perdón de pecados, salvación y
vida eterna.
Ahora bien
esa gracia de Dios no es solamente para el instante de nuestra conversión, en
realidad como dice Efesios 2:6-7 y Efesios 2:10 es para mostrar las abundantes
riquezas de la gracia de Dios en nuestras vidas en todo momento, para realizar
las buenas obras que Dios ha preparado de antemano para que andemos en ellas.
Así que hermanos pidamos al Dios de toda gracia nos ayude a conocer más
profundamente el amor de Cristo, y por ende su gracia, para vivir vidas que lo
glorifiquen a Él. Oración.
«Padre Dios,
hoy vengo a ti, a pedirte con la ayuda de tu Santo Espíritu, me lleves a
conocer más profundamente el amor de tu Hijo, para poder vivir a diario en tu
gracia. Amén.
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