sábado, 14 de enero de 2023

Jesús bendice a los niños

 


Jesús bendice a los niños

“Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios. De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él. Y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía”. Marcos 10: 13-16.

De esta porción de la palabra podemos sacar dos grandes enseñanzas:

1. Todos los niños, sin importar la edad, se benefician de la bendición de Dios: Como padres creyentes, tenemos la responsabilidad de enseñarle a nuestros hijos el camino de la fe y del amor de Cristo. Llevarlos cada día a su presencia en oración, es una buena forma de dejar que los niños se acerquen a Él, sin embargo, hay algo que nunca puede fallar y es el ejemplo. La mayor parte del aprendizaje en los primeros años de vida se da por imitación. ¿Qué tan cerca estamos los padres o tutores de Dios? ¿Le buscamos para que nos bendiga? Los niños del mundo, ahora más que nunca, necesitan la bendición de Cristo, solo Él los puede librar del sistema de valores de este mundo que se levanta cada vez con más fuerza contra la niñez, su esencia y su inocencia.

2. Todos nosotros, sin importar la edad, debemos recibir la bendición de Dios como si fuéramos niños: La característica más importante de ser niño es precisamente la dependencia total a sus padres o cuidadores primarios. Un niño no se puede valer por sí mismo, así que debe permanecer sujeto a las directrices de sus cuidadores para poder sobrevivir. ¿Dependemos de Dios como si fuéramos niños? ¿Estamos sujetos por completo a su voluntad? Cuando un niño logra tener un apego seguro con su cuidador, ese niño tiene todas las posibilidades de triunfar en la vida, está preparado para enfrentar al mundo sin temor y puede alcanzar lo que se proponga. Es igual en nuestra relación con Dios cuando dependemos de Él por completo, todas las cosas nos ayudarán para bien, enfrentaremos el futuro con esperanza y estaremos listo a hacer lo que Él nos muestre.

Que el Señor tome en sus manos a nuestros niños, los bendiga y los guarde del mal para que no los dañe. Que nosotros podamos ser ejemplo para ellos, que la dependencia sea total al único Dios verdadero.   Oración.

«Señor Jesus por favor bendice a nuestros niños, que crezcan en estatura y gracia hacia Dios y sus semejantes. Que en nosotros puedan encontrar el mayor ejemplo de entrega y amor a tu nombre. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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viernes, 13 de enero de 2023

La fe que mueve montañas

 


La fe que mueve montañas

“Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.” Mateo 17: 20

Todos nosotros hemos sido dotados por Dios con una semilla de fe en nuestro interior; Jesús compara esa semilla con un grano de mostaza, una semilla muy pequeña, pero con el potencial de crecer hasta transformarse en un gran árbol. Cuando Jesús dice: si tuvieras fe como un grano de mostaza, no quiere decir que si tu fe fuera del tamaño de un grano de mostaza, sino que si tu fe creciera de la manera que lo hace esta pequeña semilla, entonces podríamos decirle a los montes pásate de aquí para allá y los montes se pasarían y nada sería imposible.

¿Cómo puede crecer nuestra fe? El apóstol Pablo dice al respecto que: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” (Romanos 10: 17). La Biblia, que es la palabra de Dios, es el medio que Él ha escogido para revelarse a nuestra vida; su palabra nos permite conocerlo de forma profunda y verdadera. No es difícil ni está lejos de nosotros, no está en el cielo ni al otro lado del mar, su palabra es revelada a nuestro mismo corazón por el Espíritu Santo de Dios que mora en cada creyente. Jesucristo también nos da una pista de cómo hacer crecer la fe: “Pero este género no sale sino con oración y ayuno” (Mateo 17:21). Orar es hablar con Dios, comunicarle con respeto y con confianza, como a un amigo, lo que tenemos dentro: nuestros temores, nuestros sueños, nuestras expectativas, es presentarse ante Él tal y como somos.

El crecimiento de nuestra fe depende, entonces, de nuestra relación con el Dios de lo imposible, de escuchar lo que Él quiere revelarnos de sí mismo por medio de su palabra y también de mi entrega en oración y de mi comunión con su Espíritu; entre más lo conozcamos más confiaremos en Él y en sus promesas. La semilla sembrada en nuestro corazón, como toda semilla, necesita de tierra fértil para desarrollarse: la palabra de Dios; y de agua para crecer y hacerse fuerte: la oración; el resultado de esto serán unas raíces fuertes: nuestra relación con Dios; y un fruto abundante: una fe que mueve montañas.  Oración.

«Padre celestial, quiero conocerte, crecer en la fe, hacer tu voluntad y ver con mis propios ojos todas tus maravillas y el fruto de estar en tu presencia, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 12 de enero de 2023

Paz, reposo y seguridad

 


Paz, reposo y seguridad

“El efecto de la justicia será la paz y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, en habitaciones seguras y en recreos de reposo.” Isaías 32:17

El término justicia significa la virtud de dar a cada uno lo que le corresponde; en el campo espiritual, su significado es un poco más profundo: se dice que un hombre se puede considerar justo cuando sus actos concuerdan con los actos de Dios, que es justo y perfecto. Realmente ningún ser humano en la tierra puede satisfacer la justicia de Dios, la Biblia nos dice al respecto: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios” (Romanos 3: 10b-11). Todos nosotros, sin excepción, hemos pecado, no importa cuán grande o cuán pequeña haya sido la falta, ni tampoco si otros lo notaron o no; el pecado no tiene tamaño ni tampoco nivel de gravedad, siempre está mal y tiene consecuencias.

Si tenemos en cuenta que la justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, no tendríamos derecho a la vida, nos correspondería morir eternamente. Debido a nuestra incapacidad de ser justos y buenos, nuestro Padre Dios, quien nos amó desde antes de nacer, nos proveyó un Salvador, su hijo Jesucristo quien es la encarnación de la justicia de Dios; vivió cada uno de sus días en la tierra en obediencia y perfección, pagó el precio por nuestros pecados, muriendo en una cruz, y resucitó poderosamente de entre los muertos, satisfaciendo por completo la justicia de Dios y poniéndola a disposición de todo aquel que decida creer de corazón en Él.

Dios pasó por alto nuestros pecados, nos dio vida juntamente con Jesús y nos cubrió con su justicia para siempre. Jesucristo es la justicia de Dios y si lo hemos dejado entrar realmente a nuestra vida, su efecto será paz y su labor será darnos reposo y seguridad; reposo de nuestras angustias y seguridad de que tenemos un futuro lleno de esperanza.  Oración.

«Padre celestial, yo no soy digno de ti, pero recibo tu regalo de amor y de justicia, a Jesucristo tu precioso Hijo, quien murió para que yo tuviera vida. Que tu palabra me de reposo y paz en los momentos de adversidad y tus promesas me provean seguridad, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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martes, 10 de enero de 2023

Venciendo al sistema

 


Venciendo al sistema

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo”. 1 Pedro 5: 6.

El sistema de valores de este mundo nos ha hecho pensar que la humildad es una cualidad despreciable, a los humildes se les ve como seres pequeños, insignificantes, pobres, sin pretensiones, aquellos a quienes se les puede pisotear, menospreciar o simplemente ignorar. Sin embargo, La Biblia, que es el manual de vida de los creyentes, nos describe algo completamente diferente y profundo acerca de la humildad y nos enseña que la humildad es la esencia misma del carácter de Cristo y el fruto de estar en comunión con el Espíritu Santo. Esta cualidad, al contrario de lo que se nos ha hecho creer, nos exalta a los primeros lugares en esta tierra y también en la eternidad.

El apóstol Pablo nos invita a que tengamos la misma actitud que tuvo Jesús: “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”. Filipenses 2: 6-8.

La humildad tiene que ver con el amor, el amor a nuestro Padre Dios y el amor a los demás. Amamos a Dios cuando le obedecemos, cuando decidimos hacer su voluntad por encima de la nuestra humillándonos ante Él, reconociendo que nada somos ni podemos hacer, sin su dirección. Amamos a nuestros semejantes y somos humildes cuando decidimos poner al servicio de ellos, las virtudes, talentos y éxitos que Dios nos da, cuando evitamos el conflicto y decidimos pasar por alto la ofensa, cuando perdonamos, cuando tratamos a los demás como nos gustaría que nos trataran a nosotros. Dios engrandeció a Jesús por su humildad: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre”, Filipenses 2:9, y también nos exaltará a nosotros.

Venzamos al sistema con nuestra humildad y demostremos que la humildad, lejos de hacernos menos, nos hace más grandes.  Oración.

«Señor Jesús, ayúdame a vencer el sistema de valores de este mundo, permíteme experimentar los beneficios y el poder de la humildad, del perdón, del amor. Quiero asombrar al mundo con mi obediencia a la cruz. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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lunes, 9 de enero de 2023

Héroes de fe

 

Héroes de fe

“¿Y qué más digo? Porqu


e el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros.” Hebreos 11: 32 – 34.

En hebreos 11 encontramos un resumen de las historias de vida de algunos hombres de fe que cambiaron el mundo a su alrededor ¿quiénes eran? Realmente estos hombres antes de tener un encuentro con Dios eran personas comunes y corrientes como muchos de nosotros; hombres y mujeres de carne y hueso con necesidades, con sueños, con desesperanzas y sobre todo, llenos de defectos. Sin embargo, hubo algo que cambió sus vidas de forma radical, cada uno experimentó un encuentro cercano con el Dios de lo imposible y desde ese momento sus vidas no volvieron a ser las mismas. La Biblia anota que estas personas lograron hacer cosas imposibles, impactaron a su generación y las generaciones venideras de tal manera que sus nombres son recordados hasta el día de hoy en muchos lugares de la tierra. ¿Qué tenían en común? ¿Qué podemos aprender de ellos?

Lo primero, es que todos ellos tenían fe en el Dios verdadero, lo conocían personalmente y por ello le obedecían sin temor a ser defraudados. Recordemos que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1); ellos estaban completamente seguros que Dios siempre cumple sus promesas. Lo segundo es que eran apasionados y diligentes en cumplir el propósito para el cual Dios los había llamado, así que amaron lo eterno hasta el punto de menospreciar su propia vida y sus posesiones terrenales, con tal de alcanzar lo que Dios les había prometido. Ellos fueron testigos de Dios y del poder transformador de Cristo en sus vidas, pasaron de ser seres viles y corrientes a ser los héroes más grandes de la historia y Dios no se avergonzó de llamarse Su Dios.

Por lo tanto, sigamos su ejemplo, despojémonos del pecado y de todo lo que no nos deje conocer a Dios, pongamos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe, el cual soportó el desprecio, el dolor, la adversidad y el sufrimiento, por el gozo de darnos la salvación que tanto necesitamos. Seamos testigos de Cristo y nuestros nombres nunca serán borrados de la historia eterna.  Oración.

«Señor Jesús, tus promesas me proveen de fuerzas para hacer lo que me pidas, dame la fe para hacer cosas imposibles por amor a tu nombre. Amén.  Todo corazón

“Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel”. Hechos 13: 21-23.

La biblia nos habla de la vida de tres hombres muy importantes en la historia de Israel: Saul, David y Salomón, cada uno de ellos fue rey sobre Israel durante cuarenta años, cada uno de ellos fue elegido por Dios, cada uno de ellos eligió su propio destino según la abundancia de su corazón:

· Saúl: El rey sin corazón: Un hombre alto, apuesto y fornido, lamentablemente también desobediente, orgulloso y soberbio, que antepuso su voluntad por encima de la de Dios. Después de muchos fracasos y guerras perdidas terminó con su vida tirándose sobre su propia espada. Su reino fue entregado a David.

· David: El rey todo corazón: el más pequeño entre sus hermanos, pero también el más valiente, fiel y responsable; cuidó por muchos años las ovejas de su padre Isaí, buscó a Dios de todo su corazón y con toda su alma y Dios lo puso como rey sobre Israel. Se equivocó y pecó muchas veces, pero siempre volvió arrepentido y humillado ante Dios, por ello recibió bendición, victoria sobre todos sus enemigos, una vejez fructífera y por por si fuera poco la promesa de un reino inconmovible pues de su descendencia saldría el Mesías, el salvador del mundo.

· Salomón: El rey medio corazón, su nombre significa amado de Jehová, su padre fue David y mientras buscó a Dios y obedeció su palabra, fue el rey más sabio, y más próspero sobre toda la tierra, sin embargo, su vida empezó a declinar cuando decidió apartarse de Dios e ir tras sus deseos carnales. Dios no le quitó su reino en vida, pero si lo hizo después que murió y se lo entregó a sus enemigos.

Tres poderosos reyes, tres hombres con un mismo llamado, pero con un destino diferente. Elige, ¿Qué corazón quieres tener?  Oración.

«Padre amado despierta mi corazón para que sea conforme al tuyo, quiero buscarte con todo mi ser, despiértame hoy. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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sábado, 7 de enero de 2023

Todo corazón

 

Todo corazón


“Luego pidieron rey, y Dios les dio a Saúl hijo de Cis, varón de la tribu de Benjamín, por cuarenta años. Quitado éste, les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que yo quiero. De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel”. Hechos 13: 21-23.

La biblia nos habla de la vida de tres hombres muy importantes en la historia de Israel: Saul, David y Salomón, cada uno de ellos fue rey sobre Israel durante cuarenta años, cada uno de ellos fue elegido por Dios, cada uno de ellos eligió su propio destino según la abundancia de su corazón:

· Saúl: El rey sin corazón: Un hombre alto, apuesto y fornido, lamentablemente también desobediente, orgulloso y soberbio, que antepuso su voluntad por encima de la de Dios. Después de muchos fracasos y guerras perdidas terminó con su vida tirándose sobre su propia espada. Su reino fue entregado a David.

· David: El rey todo corazón: el más pequeño entre sus hermanos, pero también el más valiente, fiel y responsable; cuidó por muchos años las ovejas de su padre Isaí, buscó a Dios de todo su corazón y con toda su alma y Dios lo puso como rey sobre Israel. Se equivocó y pecó muchas veces, pero siempre volvió arrepentido y humillado ante Dios, por ello recibió bendición, victoria sobre todos sus enemigos, una vejez fructífera y por por si fuera poco la promesa de un reino inconmovible pues de su descendencia saldría el Mesías, el salvador del mundo.

· Salomón: El rey medio corazón, su nombre significa amado de Jehová, su padre fue David y mientras buscó a Dios y obedeció su palabra, fue el rey más sabio, y más próspero sobre toda la tierra, sin embargo, su vida empezó a declinar cuando decidió apartarse de Dios e ir tras sus deseos carnales. Dios no le quitó su reino en vida, pero si lo hizo después que murió y se lo entregó a sus enemigos.

Tres poderosos reyes, tres hombres con un mismo llamado, pero con un destino diferente. Elige, ¿Qué corazón quieres tener?  Oración.

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viernes, 6 de enero de 2023

Mas ahora mis ojos te ven

 


 Mas ahora mis ojos te ven

“Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor”. Hebreos 12: 14.

Podemos pensar que si la santidad es un requisito para ver a Dios, entonces jamás lo llegaremos a ver; pensamos que ser santos tiene que ver con duros sacrificios, vidas abnegadas, altruismo, templos, abstinencia sexual, etc; nos han pintado tan imposible y abrumadora la santidad, que nadie la desea ni la tiene como una meta, lo cierto es que este concepto es erróneo, la palabra santidad, bíblicamente, se refiere a que Dios en su infinita misericordia decidió apartarnos para Él para que fuésemos sus hijos y Él nuestro Padre, a pesar de no merecerlo. Este plan de salvación (de apartarnos para Él, de adoptarnos como a hijos, de perdonar nuestros pecados) lo ejecutó Jesucristo con su obra en la cruz y el Espíritu Santo lo lleva a cabo en la vida de cada creyente. Hacernos Santos fue la decisión de Dios, elegirnos para que pudiéramos conocerle personalmente.

Cuando creemos por fe en Jesucristo, somos revestidos con el Espíritu Santo, quien nos conduce a tener una relación íntima con nuestro Creador, una relación de amor mutuo, de sinceridad, de verdad y de esperanza, donde no hay apariencias y somos aceptos tal y como somos, donde al confesar nuestras faltas no somos juzgados, sino perdonados y amados para siempre. Una relación donde actuamos por amor a un Dios bueno y misericordioso y no por culpa, ni miedo o compulsión a su castigo.

La Biblia cuenta que existió un hombre muy rico llamado Job, temeroso de Dios y apartado del mal, Job tenía todo lo quería excepto una relación íntima con Dios y perdió muchos años siguiendo una religión, un día Dios en su infinito amor le abrió los ojos para que lo conociera de verdad, Job dijo: “oye, te ruego, y hablaré; te preguntaré y tú me responderás, de oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven”. Job 42:4. Job entendió que más que sacrificios, Dios quería una relación con Él.

No te conformes con oír solamente de Dios, Él te ha santificado para que ahora puedas tener una relación íntima, real y personal de amor con él.  Oración.

«Padre amado, por mucho tiempo me he conformado con saber de ti solo lo que logro escuchar de los demás, abre mis ojos para que te pueda conocer de forma personal y verdadera. Quiero experimentar por mí mismo que eres mi Padre y yo tu hijo. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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jueves, 5 de enero de 2023

Vida buena y abundante

 


Vida buena y abundante

Jesús dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. (Juan 10: 9-10).

Imagínate que un día acompañas a tu madre al médico, después de examinarla y mirar los exámenes de rutina que se realizó, el doctor se alarma y te dice que tiene sobrepeso, presión alta y además la grasa y el azúcar elevadas en sangre. Le prescribe medicamentos pero sobretodo te advierte que la única solución para evitar un infarto del corazón más adelante es que cambie su modo de vida, debe empezar una dieta saludable y una actividad física adecuada. Tú sabes que esto no será fácil sin embargo haces tu mayor esfuerzo, madrugas a preparar alimentos saludables cada mañana y apartas una parte de la tarde para acompañarla a una caminata diaria. Piensas que todo va muy bien hasta que un día la descubres sentada en la mesa comiendo un gran plato de chicharrón y una deliciosa torta de chocolate. En el nuevo control médico te das cuenta que todo tu esfuerzo de nada sirvió. Te sientes frustrado no por haber perdido tu tiempo y tus sacrificios, sino porque entiendes de las consecuencias negativas que esto conlleva para la salud de tu madre.

Así mismo se siente Dios cuando por nuestra necedad hacemos lo que queremos, cuando echamos a la basura todo el sacrificio que Cristo hizo para salvarnos y decidimos buscar nuestros propios caminos, rechazando la vida abundante que solamente Él puede darnos. Lo cierto es que el Señor jamás nos va a dejar de amar, pero no podemos pretender recibir su bendición si no hacemos lo que Él nos enseña, no podemos pretender tener una vida buena y abundante si continuamente desobedecemos y nos alejamos de la única puerta que nos lleva a ella: Jesucristo.

Es hora de modificar nuestros viejos hábitos que no dejan que tengamos una relación íntima y personal con el Señor y tomar la decisión de entrar por la puerta de la salvación, la vida y la bendición. Descubramos por nosotros mismos en qué consiste esa vida plena y de gran abundancia que Jesús nos promete.  Oración

«Amado Dios, yo quiero vivir bajo tu bendición y provisión descubriendo por mí la plenitud de vida en Cristo, ayúdame a dejar todo lo que no me deja tomar la decisión de entregarme por completo a tu amor. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

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