Respondiendo
a la ofensa o al reproche
“el cual no
hizo pecado, ni se halló engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no
respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la
causa al que juzga justamente;”1 Pedro 2:22-23
Reflexionando
sobre una gran falla que todos tenemos cuando nos confrontan, cuando nos
reprochan o aún más cuando nos critican o nos ofenden, observamos que en todas
hay algo en común y es la manera en la que damos respuesta. ¿Cómo dar una
respuesta correcta tanto en la forma como en la intención, ante la oposición o
confrontación que otra persona nos presente? ¿Cómo deberíamos contestar? Pues
bien, aprendamos de nuestro Señor.
En Mateo
27:34-44 podemos ver que el Señor recibió las más grandes ofensas que alguien
ha podido recibir, en la cruz pusieron un letrero con una acusación que decía
“ESTE ES JESÚS, EL REY DE LOS JUDÍOS”, con una intensión de burla, como si
trataran de decir sus verdugos -miren a su rey a punto de morir sin poder hacer
nada-; también los que pasaban injuriaban; todo el pueblo al que antes había
sanado, enseñado y amado ahora tomaban sus propias palabras para calumniarlo y
ofenderlo meneando la cabeza; hasta el colmo cuando aún uno de los ladrones que
fue crucificado con Él le injuriaba. Pero Él manejó la frustración y
pacíficamente resistió, pues se enfocó en su propósito, su amor por cada uno de
nosotros, que fue mayor.
Proverbios
15:1 dice “La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir
el furor”; esto quiere decir que la manera correcta de responder ante una
ofensa es con amor, hablando con sensatez, respeto, prudencia y sin ofender;
estimando al otro como superior a nosotros (Filipenses 2:3). No debemos
vengarnos ni pagar con la misma moneda ni devolver la piedra que se nos tira;
estamos llamados a corregir, pero con amor (1 Pedro 3:9, 1 Tesalonicenses
5:11,14).
Así que
hermanos, manejemos la frustración que sentimos cuando enfrentamos la ofensa o
una confrontación propuesta, recordando el sufrimiento de nuestro Señor Jesús,
pero también miremos un propósito mayor detrás de lo que sucede para que no nos
encerremos en nosotros mismos, mejor hacer una resistencia en bondad y amor
como dice 1 Pedro 2:15: “Porque esta es la voluntad de Dios: que, haciendo
bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos” Oración.
«Padre, que
al observar el carácter de Cristo y por medio de tu Espíritu, mi forma de
pensar, hablar y actuar sea cada día más moldeada conforme a tu voluntad.
Enséñame a esperar en ti y a ver el propósito detrás de cada situación, por
Jesucristo nuestro Señor, amén. Difundiendo
el mensaje de Jesucristo.
¡Hasta lo
último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito
No hay comentarios:
Publicar un comentario