miércoles, 4 de enero de 2023

La victoria viene de Dios

 


La victoria viene de Dios

“Si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican; si Dios no guarda la ciudad, en vano vela la guardia”. Salmos 127: 1.

A veces estamos tan ocupados en solucionar nuestros problemas, en forjar nuestro futuro y en cumplir nuestras metas que nos olvidamos de la única cosa necesaria en la vida del hombre: nuestra relación con Dios; cambiamos su presencia que es la luz de nuestra vida, por los afanes y preocupaciones de este mundo. Nos apegamos a lo terrenal que con toda seguridad desaparecerá y quitamos los ojos de lo eterno. No se trata de no trabajar, de no velar, de no esforzarse, se trata de esto: que sin dejar de ser diligentes, seamos dependientes de nuestro Padre Celestial. El libro de proverbios nos dice que el caballo se prepara para el día de la batalla, pero Dios es quien da la victoria (Proverbios 21:31).

Tenemos en el rey David un ejemplo de diligencia, pero también de dependencia total de Dios, cuando se enfrentó con un gigante guerrero le dijo: “Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina; pero yo voy contra ti en el nombre de Dios […] Él te entregará hoy en mis manos y yo te venceré y te cortaré la cabeza […]; y toda esta congregación sabrá que Dios no salva con espada ni con lanza, porque de Dios es la batalla y él los entregará en nuestras manos” (1 Samuel 17, 45-47). Cuando David llegó a ser rey de Israel, estuvo muy ocupado siempre, de su labor dependía la prosperidad y seguridad de toda una nación pero no por esto dejó de buscar a Dios de todo su corazón. Él afirmó: “Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad” (Salmo 84:10). Dios le respaldó, enderezó sus sendas torcidas, y lo llamó un hombre conforme a su corazón.

David puso a Dios en el primer lugar de su corazón y Dios puso a David en el primer lugar de su reino.  Oración.

«Amado Jesús todos mis esfuerzos humanos son vanos sin tu guía y dirección, alumbra mis caminos con la luz de tu palabra, solo tú puedes darme la victoria. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.  

martes, 3 de enero de 2023

Siempre en crecimiento

 


Siempre en crecimiento

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1 corintios 15:58.

Nuestra nueva vida con Cristo es un proceso que se puede comparar con el de la gestación humana, miremos:

1. En el primer trimestre del embarazo no hay cambios significativos en el aspecto físico de la mujer, sin embargo, su fisiología cambia de forma total, el cuerpo se prepara para anidar la nueva vida y mantenerla, la madre lo siente aunque nadie más lo vea. Ella ha dejado de ser una sola para convertirse en dos. Cuando entregamos nuestra vida a Cristo dentro de nosotros también empieza a ocurrir una transformación de la que probablemente solo nosotros seamos conscientes. Ahora somos uno con Jesús y la aventura ha comenzado. Este trimestre es la etapa más delicada pues se formarán todos los órganos, aquí ocurren la mayor parte de los abortos. Así mismo, Dios empieza a formar nuestro carácter cristiano, hablar con Él (orar) y escucharlo (Leer la Biblia) cada día es fundamental para que no nos desanimemos ni caigamos en la tentación de abortar el camino de la fe.

2. En el segundo trimestre se da la maduración fetal, el vientre empieza a crecer siendo ya muy obvio para los demás; así mismo cuando hemos cuidado nuestra relación con Dios empezamos a madurar espiritualmente, a obedecer la palabra de Dios y a dar el fruto del Espíritu Santo que empieza con el amor, es aquí cuando el mundo que nos rodea empieza a notar que somos hijos de Dios.

3. Finalmente llega el tercer trimestre y el anhelado parto, el dolor es el precio por tener al nuevo ser entre los brazos. Así también los que hemos creído sabemos que las cosas no siempre serán fáciles, nos criticarán, nos tratarán de desviar, muchos hasta nos abandonarán, pero es aquí donde descubrimos que todo lo podemos en Cristo, que las aflicciones que suframos por Él no se comparan con la gloria que experimentamos al hacer su voluntad.

Mientras permanezcamos firmes en Cristo, nuestra vida siempre estará en evolución, Él completará su buena obra y un día veremos su fruto.  Oración.

«Amado Dios, gracias por la obra de amor que empezaste en mi corazón por medio de la fe en tu Hijo Jesucristo, deseo madurar espiritualmente cada vez más y cumplir todo tu propósito en mi vida. Amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.  

domingo, 1 de enero de 2023

Promesa para año nuevo

 

Promesa para año nuevo


“Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que

queréis, y os será hecho. En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto,

y seáis así mis discípulos. Como el Padre me ha amado, así también yo os he

amado; permaneced en mi amor.”, Juan 15:7-9

¿Quién no quiere tener una vida plena, exitosa y feliz y que todos nuestros deseos

se hagan realidad? la Biblia nos enseña que el más interesado en que esto suceda

es Dios. Pero ¿qué es verdaderamente el éxito? El éxito no tiene nada que ver con

tener dinero, fama, poder o belleza, va más allá de lo material e involucra cada parte

de nuestro ser: espíritu, alma y cuerpo:

1. Con respecto al espíritu, el éxito se traduce en alcanzar la sabiduría de lo

alto, que empieza a crecer en nosotros desde el momento que cedemos el

control a Dios y rendimos nuestra voluntad a lo que dice su palabra, de esta

forma recogemos el fruto de la obediencia y de la fe en un Dios Soberano y

Todopoderoso que nos ama y quiere lo mejor para nosotros.

2. Sobre el alma (que involucra emociones, intelecto y voluntad), el éxito consiste

en alcanzar un carácter bien formado, que no se deje llevar por la corriente

de este mundo, ni por las debilidades de la carne. Un carácter disciplinado y

valiente que anteponga las cosas de Dios por encima de las propias.

3. En relación con el cuerpo, el éxito consiste en tener salud, muchas sonrisas y

sean pocos o muchos, buenos y felices años de vida junto a los seres más

amados.

Recordemos que no hemos elegido a Dios, sino que Él nos eligió a nosotros en

Cristo y nos creó para que tengamos una vida fructífera, pero así como las frutas de

un árbol no pueden llevar fruto por sí mismas sino permanecen en el árbol, así

tampoco nosotros podemos llevar fruto si no permanecemos en Dios, Jesucristo es el árbol y nosotros los frutos, si permanecemos en Él y Él en nosotros llevaremos

mucho fruto, porque sin Él nada podemos hacer. Si permanecemos en Jesús

sabremos qué pedir a Dios y según su promesa Él lo hará.

Hubo un hombre en la Biblia llamado Habes al que Dios le dio lo que pidió, su

oración fue esta: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu

mano estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañe!

Que en este nuevo año nuestro más grande deseo sea buscar el reino de Dios y su

justicia, y con toda seguridad Dios añadirá a nuestra vida bendición sobreabundante.   Oración.

«Señor Jesús, ¡Si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano

estuviera conmigo, y me libraras del mal, para que no me dañé…! Ayúdame a

permanecer en ti y que tus palabras permanezcan en mí. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.  

sábado, 31 de diciembre de 2022

El regreso del Amor

 

El regreso del Amor


“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” “Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aún más y más en ciencia y en todo conocimiento, para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo, llenos de frutos de justicia que son por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.” Filipenses 1: 6, 9-11

“He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.” Apocalipsis 22:12

Durante este mes de diciembre hemos visto el amor de Dios manifestado desde el momento mismo de la creación, hemos pasado por la traición del hombre a ese amor cuando pecó y hemos visto el amor redentor de Dios al poner en marcha desde la misma caída su plan de salvación, además durante los devocionales de este mes vimos el amor de Dios en la navidad, es decir, en el nacimiento del Mesías, también en su vida, muerte, resurrección y en la obra del Espíritu Santo, para finalmente llegar al último devocional, que coincide con el último día de este año 2022, un día especial para agradecer a Dios por su maravilloso amor y por toda esa obra extraordinaria que ha hecho en nuestras vidas, y que como dice Filipenses 1:6 será perfeccionada hasta el día de Jesucristo.

Que en este día tan especial de agradecimiento, pero también donde se evalúa lo hecho en el año que termina y donde se toman decisiones para el nuevo año, sigamos el ejemplo del apóstol Pablo en su carta dirigida a los Filipenses, y pidamos en oración, que el amor que Dios ha derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado, abunde más y más para ser hallados sinceros e irreprensibles, pero también llenos de fruto, fruto que viene de una relación de intimidad con Dios y que nos lleva a compartir de su amor a nuestro prójimo por medio de Cristo para gloria y alabanza de Dios. Recordemos finalmente que Cristo volverá pronto como lo dice Apocalipsis 22:12; así que pidamos a nuestro ayudador, el Espíritu Santo, su guía, dirección y poder, para que en el nuevo año seamos instrumentos de su gloria, para que cada obra que hagamos refleje su amor, y así podamos con toda confianza esperar el regreso del Amor, es decir, nuestro Salvador Jesucristo.  Oración.

«Padre amado, gracias por tu gran amor, gracias por tu perdón, gracias porque sigues haciendo tu obra en mí, perfeccionándome para ser hallado irreprensible en el día que tu Hijo Jesús regrese, te pido que tu Santo Espíritu me lleve a esa intimidad contigo para conocer más tu extraordinario amor, para compartirlo con todos en el nuevo año, amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.  

viernes, 30 de diciembre de 2022

Despertando su reino en nosotros

 


Despertando su reino en nosotros

“Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros, y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” 1 Pedro 1:18-23

El Hijo de Dios, quien se hizo hombre para rescatarnos de nuestra pasada manera de vivir, esa vida que siempre nos llevaba a pecar debido a nuestra naturaleza pecaminosa, y a quien para estas fechas recordamos por la Navidad, tuvo que dar su vida, derramando hasta la última gota de su sangre en la cruz por amor de nosotros, derribando la pared de separación que había entre el hombre y Dios por causa del pecado, y que permitió gracias a la fe en Él, que nos acercáramos de nuevo a Dios, quien le resucitó y dio gloria, para que nuestra fe y esperanza sean puestas en Dios, y además nos dio su Santo Espíritu para que nos ayudara a obedecerle, purificando así nuestras almas, despertando en nosotros su reino, llevándonos a poner su amor en acción, para amarnos los unos a los otros con un amor fraternal no fingido, un amor entrañable, el amor de Jesús, que viene de un corazón puro, ese corazón nuevo que tenemos los creyentes en Cristo, un corazón que viene de una simiente incorruptible.

Ahora que están terminando estas festividades y se acerca la celebración de fin de año, tomémonos un tiempo para reflexionar y evaluar nuestra manera de vivir, y miremos si en realidad en nuestras vidas estamos llevando el fruto del amor, examinémonos para ver si hemos amado con un amor fraternal no fingido, ese amor que es sufrido, benigno; que no tiene envidia, no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad, que todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta; y de manera consciente pidamos al Espíritu Santo que despierte su reino para amarnos los unos a los otros como el Señor nos enseñó.   Oración.

«Espíritu Santo de Dios, despierta tu reino de amor en mí, ayúdame a obedecerte en todo, amando al prójimo como Jesús me ha amado, con un amor fraternal no fingido, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.  

jueves, 29 de diciembre de 2022

Adoptados para adoptar a otros

 


Adoptados para adoptar a otros

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados”. Romanos 8:15-17

La adopción es una de las verdades más liberadoras de la palabra de Dios, que puede transformar radicalmente la vida de cualquier persona que ha experimentado el rechazo y el abandono de esta sociedad. Todos los seres humanos cuando nacemos heredamos la naturaleza pecaminosa y esto hace que estemos separados de Dios, en orfandad. Como dice Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Al encontrarnos en esa condición no podemos disfrutar de su amorosa presencia, ni de su paternidad.

En su infinito amor, nuestro Padre Dios envió a su Hijo a morir por nuestro pecado, a quitar esa barrera que nos separaba de Él. Con su obra redentora y nuestra decisión personal de aceptar lo que Jesús hizo por nosotros, nos ha dado la potestad de ser hechos hijos de Dios, como dice Juan 1:12. Este acto de amor en la cruz nos puso nuevamente en la relación correcta con el Padre.

Adicionalmente se nos ha dado el Espíritu Santo, y recibimos el espíritu de adopción por el cual podemos llamar a Dios Abba Padre, una expresión que muestra afecto y familiaridad a Dios como un papá. Como hijos, somos herederos juntamente con Jesucristo. No sólo de toda la riqueza que posee, sino de su identidad, porque tenemos su presencia morando en nosotros.

Entender que el Padre celestial, nos eligió para que pertenezcamos a su familia, es saber que no estamos solos, ni desamparados. Él se despojó a sí mismo para hacerse hombre, para rescatarnos y adoptarnos independientemente de lo que somos, porque quizás antes de conocerlo, fuimos lo más vil y menospreciado del mundo y no merecíamos tanto amor.

Él extendió su brazo y nos sacó de la condición en que estábamos, se reconcilió con nosotros. Como hijos pródigos, nos lavó con su preciosa sangre, nos vistió con las mejores galas, nos puso el anillo real que simboliza que somos hijos del reino celestial y que somos suyos.

Suficiente razón para que comprendamos que nos escogió para Él y para ayudar a sacar a este mundo de la orfandad. Nos entregó el ministerio de la reconciliación para que podamos decir a otros: “os rogamos en nombre de Cristo: reconciliaos con Dios” 2 Corintios 5:20. En otras palabras, fuimos adoptados para adoptar a todos aquellos que se sienten solos, abandonados, esclavos y oprimidos por causa del pecado, arrebatarlos de las manos del padre de mentira que gobierna este mundo, Satanás y liberarlos con el mensaje del evangelio.   Oración.

«Padre, gracias por amarme aun sin merecerlo y adoptarme como hijo por la obra sacrificial de tu Hijo Jesús, por librarme de las tinieblas y trasladarme al reino celestial. Señor, hay tanta orfandad en este mundo, por eso hazme entender que, así como lo hiciste conmigo, yo sea un instrumento en tus manos para atraer a otros a tu amorosa paternidad y que puedan experimentar ser libres por tu gran amor. En el nombre de Jesús. Amén.   Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito

miércoles, 28 de diciembre de 2022

Los redimidos cantamos

 

Los redimidos cantamos


“Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro.” … “Más el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho. Entonces ellas, saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron corriendo a dar las nuevas a sus discípulos. Y mientras iban a dar las nuevas a los discípulos, he aquí, Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies, y le adoraron.” Mateo 28:1,5-9.

La resurrección de Cristo es literalmente el triunfo del Amor, la muerte no podía retener al autor de la vida, no podía retener al Amor, Jesús se levantó triunfante de la tumba para traer esperanza a los creyentes que al igual que aquellas mujeres mencionadas en Mateo 28:1 necesitan saber que volverán a ver a sus seres queridos que han fallecido con su fe puesta en el Salvador, un mensaje para estas fechas donde algunos recuerdan la pérdida del ser amado.

Cuánto dolor trae la muerte, pero cuánta esperanza trae Cristo, para nosotros los cristianos el triunfo del Amor, demostrado en la resurrección de nuestro Salvador debe traer sanidad y gozo, pues al Señor resucitar de los muertos se convirtió en la primicia de la resurrección como dice 1Corintios 15:20-21 “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.” Por lo tanto debemos tener la certeza de que en Cristo nuestros seres amados resucitarán, Palabra, que al igual que la dada a aquellas mujeres cuando recibieron la gloriosa noticia de la resurrección de su Maestro, permitirá que la tristeza se convierta en gozo.

Siguiendo el ejemplo de aquellas mujeres, al experimentar el triunfo del amor en nuestras vidas, es decir, el poder de la resurrección de Cristo, pongamos toda nuestra disposición para ir y compartir esta buenas nuevas, pues nosotros también somos testigos que el Señor ha resucitado; así que no nos quedemos callados, vayamos a predicar que Cristo nos ha dado esperanza y ha cambiado nuestro lamento en baile como dice Salmos 30:11-12 “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre.   Oración.

«Señor Jesús, gracias por cambiar mi lamento en baile, transformar mi tristeza en alegría y por darme esperanza y un propósito de vida, que tu Santo Espíritu me ayude para que con gozo, comparta a otros la noticia de que tu estas vivo, y que en ti hay vida eterna, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.  

martes, 27 de diciembre de 2022

El triunfo del Amor

 


El triunfo del Amor

“Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día.” Lucas 24:2-7

“Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros”…“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” Lucas 24:36, 45-47

Pensemos en el dolor e impacto que había causado la muerte del Maestro en sus discípulos, siempre la pérdida de un ser querido es muy dolorosa, sin embargo al tercer día, después de que Jesús fuera crucificado, la tristeza se empezaría a convertir en gozo, cuánta alegría tuvieron que experimentar aquellas mujeres que al ir a visitar la tumba de Jesús, se encontraron con la maravillosa noticia de que el Señor estaba vivo. La resurrección de Cristo es el triunfo del Amor, pues, el autor de la vida, por amor a nosotros le quitó el poder a la muerte, para brindarnos esperanza; Él mismo nos mostraría que la tristeza de la muerte no sería para siempre, así es como ese dolor, Jesús lo transformaría en gozo, al mostrarle a sus discípulos que Él había vencido, que la propia muerte no podía retenerlo y que se había levantado triunfante del sepulcro.

Para nosotros los creyentes el triunfo de Cristo demostrado en su resurrección es el triunfo del amor, y es la base de nuestra fe, pues si no hubiera ocurrido así nuestra fe no valdría para nada, como está escrito: “y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.” 1 Corintios 15:17. Pero ¡Gloria a Dios por Jesucristo!, quien también a nosotros nos abre el entendimiento para que podamos comprender y creer que como dice la Escritura: “fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén”. Así que, si hemos entendido el poder de la resurrección, poder que es capaz de transformar la más profunda tristeza en el gozo más indescriptible, obedezcamos y compartamos el mensaje del evangelio, para arrepentimiento, perdón de pecados y vida eterna de nuestros seres queridos.   Oración.

«Señor Jesús, gracias porque te levantaste victorioso de la tumba, gracias porque el Amor triunfó, y ahora que también soy testigo del poder de tu resurrección, quiero compartir a otros esta extraordinaria noticia, que, en Ti, hay vida eterna para el que crea, amén.  Difundiendo el mensaje de Jesucristo.

¡Hasta lo último de la tierra! Usa tus redes sociales para ese propósito.