martes, 8 de agosto de 2017

Salmos. 11:v1-7


Salmos. 11:v1-7

11.1-4 David se vio forzado a huir para salvar su vida en varias ocasiones. Ser el rey ungido de Dios no lo hizo inmune a la injusticia y al odio de otros. Este salmo pudo haber sido escrito cuando David estaba siendo perseguido por el rey Saúl (1 Samuel 18-31), o durante los días de la rebelión de Absalón (2 Samuel 15-18). En ambas ocasiones, David huyó, pero no porque todo se hubiera perdido sino porque sabía que Dios tenía las riendas. Si bien evitó los problemas con sabiduría, no huyó de ellos por temor.

11.1-4 David parece estar hablando a aquellos que le aconsejan huir de sus enemigos. La fe de David contrastaba dramáticamente con el temor de sus consejeros. La fe en Dios nos impide perder la esperanza y nos ayuda a resistir el miedo. Los consejeros de David tenían miedo debido a que veían sólo circunstancias aterradoras y fundamentos que se desmoronaban. David estaba seguro y optimista porque sabía que Dios era más grande que cualquier cosa que sus enemigos pudieran llevar en su contra (7.10; 16.1; 31.2, 3).

11.4 Cuando se sacuden los fundamentos y usted desea esconderse, recuerde que Dios sigue llevando las riendas. Su poder no ha disminuido por el curso que hayan tomado los acontecimientos. Nada sucede sin su conocimiento ni su permiso. Cuando tenga ganas de salir huyendo, huya hacia Dios. El restaurará la justicia y la bondad en la tierra en su tiempo.

11.5 Dios no evita que los creyentes tengan circunstancias difíciles, sino que pone a prueba tanto al justo como al malvado. Para algunos, las pruebas de Dios se vuelven como fuego que refina, mientras que para otros, se vuelven un incinerador para destrucción. No haga caso omiso de las pruebas y los retos que surjan en su paso por la vida. Uselos como oportunidades de crecer. 

lunes, 7 de agosto de 2017

¿Estamos en Problemas?


¿Estamos en Problemas?

 ¡Yo digo que estamos en dificultades y ya es tiempo que despertemos! Con algunas excepciones, somos como la iglesia de Laodicea. A decir verdad, hemos institucionalizado tanto el laodiceanismo que pensamos que tibio es normal. Cualquier iglesia que este ganando más de unos pocos para Cristo se considera “sobresaliente”. 

Las palabras severas de Jesús se aplican tanto a nosotros como a los cristianos de fin del primer siglo: “[No] eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad” (Ap. 3:15—17). En otras palabras, estaban expresando una maravillosa “confesión positiva”. Estaban proclamando victoria y bendición. El único problema es que Jesús no estaba impresionado. Él respondió: 

“Y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo… Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” Apocalipsis 3:17, 19 

Lenguaje severo, por cierto, pero Jesús siempre trata con firmeza a los que ama. “¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?”, pregunta el escritor de hebreos (12:7). 

Nótese que los laodiceanos eran santos de Dios, con derecho a todas las promesas. Eran parte del cuerpo de Cristo: cantaban himnos, adoraban los domingos, disfrutaban de beneficios físicos, y sin duda se veían a si mismos más justos que sus vecinos paganos. No obstante, estaban a punto de ser vomitados. ¡Qué llamada de atención! 

Siempre que el cuerpo de Cristo se mete en problemas, se requiere una acción enérgica. No podemos quedarnos sentados y esperar que el problema se resuelva por sí solo. 

La Iglesia primitiva comenzó de forma dinámica en poder. Ellos estaban unidos, orando, llenos del Espíritu Santo, saliendo a hacer la obra de Dios a la manera de Dios, y viendo resultados que lo glorificaban. 

Luego vino el primer ataque (Ver Hechos 4:2-3). ¿Cómo respondieron? Rápidamente comenzaron a orar de esta manera: 

“Soberano Señor, tú …hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay… Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús.” (Hechos 4:24, 29-30). 

Esto es precisamente lo que los profetas a través de los siglos les habían dicho que tenían que hacer: Cuando estés bajo ataque, cuando te enfrentes a un nuevo reto, en todas las épocas, en todo momento, invoca el nombre del Señor, y Él te ayudará.  

domingo, 6 de agosto de 2017

Aceptar a Cristo


¡Acepto! Esta palabra es un sinónimo de sí: acepto ser tu novia, acepto el empleo, acepto ser tu esposo(a), acepto que me equivoqué, acepto que soy un pecador(a)… ¡acepto a Cristo y su amor en mi Vida!

​Aceptar es reconocer algo, pero también implica un deseo y un compromiso desde el fondo del corazón, por ejemplo “acepto ser tu esposa(o)” significa que una persona quiere estar con otra y además se compromete a compartir con ella su vida, a estar en las buenas y malas, a luchar por su amor.

Bien, el aceptar a Cristo también tiene un significado especial y de hecho no creo que haya algo que se pueda comparar a esto, es maravilloso, pero también tiene una condición y es que la única manera de que funcione es que sea algo genuino, desde el fondo de nuestro corazón.

Entonces no puede ser por obligación, compromiso o miedo… ¡es por convicción! Dios en su palabra nos dice:



“He aquí yo estoy a la puerta y llamo: y si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”

Apocalipsis 3:20

Aquí podemos entender que es una invitación, una oportunidad: : “Entraré en él” es decir para que Dios entre en nuestra vida, que Cristo viva en nuestro corazón, pero depende de nosotros aceptarla o no. ¿Alguna vez alguien te ofreció algo y dijiste que no? todo el tiempo aceptamos o rechazamos cosas, un empleo, una oferta a consumir algo, y dijiste “NO” bueno con Cristo puede pasar lo mismo, Él desea estar en nuestra vida, pero quiere que sea porque se lo pedimos, ¿Qué sigue después? ¡Lo mejor!

El aceptarlo es el primer paso de darle a nuestra vida un giro radical, porque ciertamente todos tenemos fortalezas (puntos fuertes, talentos, dones) pero también debilidades: miedos, complejos, traumas, rencores… y con todo esto Dios puede y quiere trabajar.

Este primer paso está claro cuándo leemos en su Palabra:

“Que, si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” ​

Romanos 10:9

Entonces sólo tienes que creer y cómo dice el versículo en tu corazón, pero además tienes que trabajar en construir una relación con Él, así como cuando aceptas un trabajo y tienes que ir todos los días y cumplir tareas, o con un novio o una novia, debes compartir con él o ella, pero no sólo debes ¡Querés hacerlo! Más todavía es importante hacerlo con Cristo porque la Salvación es el mejor regalo, es algo que no merecemos, pero ahí está esperándote.

​Así que, si aún no lo has aceptado, recuerda que cada día que pasas lejos de Él es privarte de tener una paz real. Tal vez pienses que ya eres “feliz” y que no lo necesitas porque hay algo que está ocupando su lugar: una relación, dinero, trabajo, popularidad, etc. Pero sea lo que sea debes saber que sea acabará porque todo es pasajero, sólo Dios es eterno, sólo su Palabra es para siempre (Mateo 24:35) Y tarde o temprano esos vacíos saldrán a la luz, entonces ¿Por qué no darte una oportunidad?

 Ahora si más bien ya aceptaste a Cristo entonces es bueno que recuerdes hoy el compromiso que tomaste cuándo recibiste su verdad, trabaja en ello cada día y crece con Él, no te quedes con el “sé que existe” permite que transforme tu vida por completo y conforme a su voluntad. Es un hecho que muchas cosas puede hacer Dios con nosotros, porque Dios nos dice que Él quiere todo: fortalezas y debilidades para perfeccionar su poder. Así que yo quiero decirte hoy que hay oportunidad, hay esperanza por eso entrégale tu vida, tus miedos, tus sueños… ¡todo! Porque Él usará cada cosa a su favor y cambiará todo para bien, y esa nueva oportunidad te volverá a la vida, te dará paz, sanará heridas… ¡volverás a nacer!

¿Deseas esto? te invito a reflexionar y recuerda que toda esta transformación y este hermoso vivir puede venir en el momento que estés dispuesto(a) a decir con todo tu corazón:

“¡Sí, acepto!” 

sábado, 5 de agosto de 2017

1 Pedro 1:3-5


1 Pedro 1:3-5

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.

Hay estadísticas que muestran que el 50% de los que heredan una empresa (o fortuna) en excelentes condiciones, acabarán con ella en los siguientes 5 a 10 años. Los demás, tienen 25% de probabilidad de poder continuar lo que sus padres o abuelos construyeron. Personalmente no podía creer esto cuando lo leí pero cuando leo la biblia y me encuentro con pasajes como el de hoy, comprendo que allá afuera todo es destructible, contaminado y se marchita. Totalmente opuesto a lo que nuestro Dios ofrece. Nosotros buscamos estabilidad en los lugares equivocados. Queremos encontrar paz y buenas bases donde nada permanece. Nos frustramos. Nos enojamos y finalmente nos desesperamos. Mientras que nosotros solamente podemos acumular lo que hay en este mundo, el Señor nos dice que tenemos una herencia en el cielo diseñada y reservada para ti y para mí. Una herencia que nunca se acabará. Una herencia que nadie puede robar ni alterar. A veces nos involucramos tanto en nuestro día a día que olvidamos que un día vamos a morir y no estaremos más aquí. ¿Qué pasa después? La respuesta está en el primer versículo. Si has nacido de nuevo mediante Jesucristo, has recibido la herencia y estarás en el cielo. De lo contrario, debes saber que el infierno será tu destino. Sí. El infierno existe. No es el purgatorio que Dante escribió en su novela. Es el lugar que Dios ha destinado para todos aquellos que han rechazado su amor y a su Hijo al no querer reconciliarse con Él. Si hoy tienes dudas sobre dónde irías al morir, te recomiendo pidas perdón al Señor por tus pecados y reconozcas que Jesucristo ha muerto por ti para pagar esos pecados. Pide que el Espíritu Santo venga a tu vida y que puedas nacer de nuevo pues el Señor al perdonarte deja lo viejo atrás y todo es nuevo.

Hay certidumbre sobre lo que pasará con aquellos que creemos y seguimos a Jesús. Después de esta vida nos reuniremos con el Padre y recibiremos todo aquello que ha preparado para nosotros y que nadie ni nada puede alterar tal regalo. Hagamos una pausa en nuestra vida. Meditemos sobre nuestras prioridades. Meditemos en el tiempo que le destinamos a leer la biblia y en querer obedecer y servir. ¿Cuánto tiempo le dedicas a tus actividades? ¿Cuánto tiempo le dedicas al Señor? Esto habla de tus prioridades puestas en práctica. Hoy sabes lo que Dios tiene reservado para ti. Una herencia increíble e inimaginable. Además, se encarga de protegernos con su poder a través de la fe. ¿Y nosotros cómo respondemos ante tales regalos? No tienes que irte a un lugar y permanecer soltero para dar gracias a Dios por lo que hace por ti. No tienes que flagelarte ni realizar algún sacrificio. Eso ya lo hizo Jesús por ti y por mí. Lo que tienes que hacer es entregar tu corazón, entregar tu vida y buscar obedecer al Señor en cada momento de tu vida.

Oración

Padre: te pido perdón por mis pecados. Entiendo y reconozco que Jesús murió por mí para que pueda ser reconciliado contigo y al morir pueda ir al cielo a tu lado. Permite que así sea en mi vida. No quiero seguir apartado de Ti sino quiero obedecerte y recibir tu protección y bendición. Quiero tener certeza y sé que solamente la encuentro en Ti. Gracias por la herencia que me das por la cual no he hecho nada para merecerla. Ayúdame a buscar lo tuyo, lo que permanece y no se contamina. Ayúdame a entender que he nacido de nuevo y ahora mi vida te pertenece. Gracias mi Señor, en el nombre de Jesús. Amén 

viernes, 4 de agosto de 2017

Salmos.9.v4-9


Salmos.9.v4-9 Dios es nuestro vindicador (alguien que nos limpia de las críticas y nos justifica ante los demás). En esta vida, podemos enfrentarnos a muchas injusticias: (1) nos pueden acusar falsamente y nuestros amigos y enemigos nos pueden interpretar mal. (2) Podemos no ser verdaderamente reconocidos por los demás por el amor que les mostramos. (3) El verdadero valor de nuestro trabajo y servicio puede no ser debidamente recompensado. (4) Nuestras ideas pueden ser ignoradas. Sin embargo, Dios debe ser alabado, porque La ve y recuerda todo lo bueno que hacemos, y depende de Él decidir cuándo nos conviene recibir recompensa. Si no confiamos en que El nos vindicará, somos susceptibles al odio y a la autocompasión. Si realmente confiamos en El, podemos experimentar la paz de Dios y librarnos de la preocupación por la forma en la que otros nos perciban o nos traten. 

jueves, 3 de agosto de 2017

Presentes pero Ausentes


Presentes pero Ausentes

Juan 20:3-5 (NTV)

3 Pedro y el otro discípulo se dirigieron a la tumba. 4 Ambos iban corriendo, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero a la tumba. 5 Se agachó a mirar adentro y vio los lienzos de lino apoyados ahí, pero no entró.   

El Apóstol Juan era más joven que Pedro y llego primero a la tumba, pero no entro a ver la tumba en primera instancia.

Muchas veces podemos estar presentes en un Servicio en la Congregación, pero no estamos con todos nuestros sentidos puestos en el Culto de Adoración a Dios.

Pareciera que la Religiosidad nos Absorbe y no Disfrutamos de cada momento de la Reunión en la Alabanza, la Adoración, la Palabra de Dios y la Ministración del Espíritu Santo.

Nuestro Cuerpo está presente pero nuestra Alma y espíritu están centrados en otros temas que no tienen que ver con el Mover del Espíritu Santo en el Servicio que quiere Afectar todo nuestro ser.

No permitamos que en la Casa de Dios nada nos Distraiga del Propósito con el cual Asistimos al Servicio.

El Señor nos Desafía hoy a que cuando vamos al Servicio en nuestra Iglesia Local dejemos que el Espíritu Santo nos Sumerja en cada Aspecto del Servicio para Aprovechar al Máximo lo que Dios quiere hacer en nuestra vida en la Alabanza, Adoración, Palabra de Dios y la Ministración del Espíritu Santo para que podamos salir de la Casa de Dios totalmente Renovados y Transformados por el Poder de Su Presencia. 

miércoles, 2 de agosto de 2017

Salmos..8.v3-5


Salmos..8.v3-5 Para respetar la majestad de Dios, tenemos que vernos a la luz de su grandeza. Cuando contemplamos la creación, muchas veces nos sentimos pequeños. Sentirnos pequeños es una manera saludable de volver a la realidad. Pero Dios no quiere que vivamos pensando en nuestra pequeñez. Humildad es tenerle el debido respeto a Dios, no sentir desprecio por nosotros mismos.

8.3-5 Cuando miramos las maravillas de la creación, nos preguntamos cómo puede Dios interesarse en gente que constantemente lo hace enojar. Aun así, Dios nos creó sólo un poco menores que los ángeles. La próxima vez que cuestione su valor como persona o que se sienta deprimido, recuerde que Dios lo considera de gran valor. Tenemos un gran valor debido a que llevamos el sello del Creador. (Véase Gen_1:26-27 para ver el grado de valor que Dios otorga a todas las personas.) Debido a que Dios ya ha declarado cuán valiosos somos para El, podemos librarnos de esos sentimientos de minusvalía. 

martes, 1 de agosto de 2017

Hebreos 11:7


Hebreos 11:7

Por la fe Noé, advertido sobre cosas que aún no se veían, con temor reverente construyó un arca para salvar a su familia. Por esa fe condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia que viene por la fe.

Conocemos de Noé prácticamente al momento en que Dios le ve con agrado y decide que será el único, junto con su familia, que dejará vivos después de mandar el diluvio. No se menciona nada de su vida anterior excepto que tenía el “favor de Dios” (Génesis 6:8). Sin embargo, debemos suponer, sin miedo a equivocarnos, que la vida de Noé era ejemplar. Uno no adquiere crecimiento y madurez espiritual de un instante a otro. La salvación es instantánea. La madurez no. Es importante entender que detrás de la construcción del arca y la manera tan increíble en la que Noé responde a Dios, hay un gran trabajo espiritual. ¿Por qué digo esto? Para que entendamos que nuestro crecimiento espiritual es un proceso. Hay muchas cosas que hoy entiendo e incluso anhelo cambiar que hace unos años ni siquiera me pasaban por la cabeza. ¿Te ha pasado? Es madurez espiritual y para llegar a ella debemos empezar con el primer escalón de la fe. Tal vez Dios no te está pidiendo que construyas un arca o que hagas algo sumamente extraordinario. Es posible que sea algo más sencillo que para ti parecerá como si fuera el arca misma. ¿Cómo qué? Te preguntas. Perdonar. Amar. Orar por los que te hacen daño. Dejar una adicción. Ser fiel y respetar a tu pareja. Disciplinar a tus hijos. Obedecer la palabra. ¿Sabes? La biblia nos dice que Dios le pidió a Noé que hiciera el arca y él simplemente escuchó, se dio la vuelta y comenzó a trabajar en ella. ¡La idea del arca es ridícula! ¡Una caja de zapatos gigante! Ciento cuarenta metros de largo. Veintitrés de ancho y catorce de alto. Hoy lo vemos distinto porque sabemos que el diluvio ocurrió pero en ese entonces ni siquiera había llovido. ¡No conocían la lluvia! Imagina el nivel de madurez para poder obedecer fielmente a esta petición. ¡Es una locura! Por esta razón Noé es parte de los grandes ejemplos en la fe. Porque su fe estuvo por encima de lo que su razón podía comprender. ¡Así debe ser en nuestras vidas! Es muy probable que no entiendas lo que va a pasar al entregar tu vida a Dios pero debes tener fe en que será la mejor decisión que puedes tomar. Hace tiempo me escribió una persona compartiendo que llevaba tiempo meditando en realizar cambios en su vida pero no se había animado por miedo. Leyendo un devocional, entendió que era necesario tener fe y no dejar que pasara más tiempo. Tener fe significa tomar acción sin conocer el resultado final. De eso se encarga Dios. Tu te encargas de trabajar hoy y obedecerle hoy. Él da los resultados mañana o mejor dicho, a su tiempo. Te recomiendo leas la historia de Noé en Génesis 6 al 9. Al terminar el diluvio Dios premió a Noé. Además, le dejó como muestra de su pacto el regalo de ver un arcoíris entre las nubes. Dios te ama. Dios no quiere nada malo para ti. Ten fe. Ten fe en sus promesas. Obedece su palabra sin restricción. Ten fe y toma acción en tu vida. Las cosas no cambian si tú no cambias. Dios tiene planes increíbles para ti. Da el primer paso de fe para que puedas descubrirlos.

Oración

Señor: no quiero dejar que pase más tiempo. Hoy quiero pedirte que pongas en mí la fe y la fuerza para cambiar. Quiero obedecerte hoy. Quiero agradarte hoy. Hacer tu voluntad sin cuestionar. Hoy entiendo que quieres lo mejor para mí. Toma mi vida mi Dios. Guíame. Corrige mi caminar. Permite que crezca mi fe y pueda madurar espiritualmente. Te lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén.